One Piece Gaiden - Foro Rol One Piece
[Aventura] [T2] Robando al Aristócrata - Versión para impresión

+- One Piece Gaiden - Foro Rol One Piece (https://onepiecegaiden.com)
+-- Foro: El mundo (https://onepiecegaiden.com/forumdisplay.php?fid=10)
+--- Foro: North Blue (https://onepiecegaiden.com/forumdisplay.php?fid=15)
+---- Foro: Baratie (https://onepiecegaiden.com/forumdisplay.php?fid=42)
+---- Tema: [Aventura] [T2] Robando al Aristócrata (/showthread.php?tid=2306)



[T2] Robando al Aristócrata - Megumi D. Mexizuela - 03-12-2024

Cae la noche y Los luceros del cielo brillan con intensidad, el extenso mar generaba olas inmensas que movían sus aguas, reflejando la luz de una espléndida Luna plateada y de cientos de miles de estrellas que yacían sobre el cielo, era irónico... si mirabas directamente las aguas podías ver reflejada la hermosa obra "una noche estrellada". Pero en la inmensidad del mar aquel barco que surcaba las cálidas aguas de East Blue. El Baratie, si en una nave bastante grande y ancha teniendo una forma un poco diferente a los barcos promedio, con tres cubiertas y una forma de pez.

Al frente del barco una gran cara de pez con la boca abierta y al final de la misma embarcación una aleta. En la cubierta más baja se presume de un restaurante de renombre en altamar. Teniendo una cama de tonos azules agua Marina blanco y naranja, esto podrían ser los colores principales con los que podemos definir el Baratie, la principal comercial de este lugar eran las comidas y bebidas de una gran variedad de tipos si no es que todos, algo esperable de un restaurante Marino. Piratas, marines, cazadores y civiles de todas partes del vasto mundo oceánico surcaban los mares para encontrar al Baratie tener una elegante cena en sus instalaciones.

Siendo un lugar independiente regido por sí mismo y sus trabajadores. Poseyendo una serie de muelles plegables que pueden ser desplegados para que el mismo Baratie cumple la función de Costa o muelle, permitiendo que los barcos ajenos puedan arribar. También poseyendo una zona conocida como el Atracadero Exterior, pues tratándose de una serie de muelles plegables que se despliegan del Baratie cuando ancla para que los diferentes barcos puedan atracar a su alrededor y desembarcar sin que el barco se pierda en alta mar. 

 Y es justo en uno de los barcos de este atracadero donde se encontraba una persona con cierto renombre en el mar. Un Aristócrata de mala caña cuyo ego y soberbia no tenía límites aparentes, buscando siempre tratar a los demás como basura en comparación de él. Y no era Como que su presencia en el Baratie fuera muy agradable para quienes frecuentaban el lugar. Incluso había quienes querían deshacerse de él, pero no querían meterse directamente en problemas. Sin embargo el aristócrata cargaba su pequeña fortuna consigo, quizás era el aristócrata más pobre conocido... Y si no iba llegando.

 Su fortuna era tan pequeña que si se la robaban quedaría totalmente en la bancarrota. Pero eso no parece importarle por la forma en la que actuaba y despreciaba a la gente. Y hablando del rey de Roma, este hombre despreciado por quienes se paseaban por él Baratie se encontraba rondando por los lares del restaurante, bebiendo alcohol mientras comía carne de considerable calidad, con una horrible forma de comer y aún peor forma de tratar a las personas. - oh maldita sea... Está lleno de plebeyos...- murmuraba cada que miraba a sus alrededores, refunfuñada con desprecio a la gente. 

 Sin embargo muchos decidían hacer de la vista gorda para evadir ese problema, pues se decía que el pobre adinerado era alguien bastante de estado en el uso de la espada, y también en el combate Cuerpo A Cuerpo. Sin embargo posiblemente se remontaba únicamente rumores, Pues sí le mirabas a la cara no esperarías que siguiera supiese desenfundar una espada. Mientras el gordo, porque sí un detalle que podríamos dar sin problemas de esta figura es que era alguien... De gran... Virtud... Sí digamos que virtud, mientras el aristócrata disfrutaba de su comida y humillar a los demás comensales...

 Algunos de los mismos comensales habían planeado un atentado contra El noble, aunque no era algo que lo lastimara físicamente. Sino que habían planeado robarle la fortuna de la que presumía o que lo hacía actuar como patán. Sin embargo el grupo no era tampoco astuto como para hacer ellos directamente el trabajo, por lo que teniendo certeza de que se rumoreaba la existencia de un grupo de piratas en el Baratie. Ese pequeño grupo decidió contactar a los piratas para contratarles o convencerles de realizar este pequeño trabajo, si tenían suerte o no era algo que el destino diría.

 Una carta sería enviada a aquel grupo pirata, donde se fijaba una fecha hora y lugar específico para que al menos uno de ellos asistiera. ¿El lugar? El restaurante del Baratie en la mesa número 3. ¿La hora? Las 7:30 p.m. Y por último pero no menos importante, ¿El día? El 75 (esta es una fecha tentativa, puede ser cambiada al final de la misión) de verano del año 724. La finalidad de dicha carta era planificar una reunión donde se llevaría a cabo el acuerdo con el grupo de los piratas, pero repito esa era la finalidad, se le podría considerar un salto de Fé. Pues no sabían certeramente sí aquel grupo asistiría.

 El día y la hora marcada salían presentes, y en la mesa número tres del restaurante interno del Baratie, se encontraba un hombre sentado. Vestía una camisa blanca manga larga de cuello cortado en V y sobre esta un chaleco marrón sin mangas de cuero. De pelo grisáceo ceniza y una banda roja alrededor de este, la persona tenía una alta pinta de ser pirata. Se encontraba totalmente desarmado y solo estaba sentado en la silla con los textos cruzados esperando paciente hay que su objetivo es acercase. Parecía nervioso o impaciente, incluso su pierna subí y bajaba su talón constantemente.

[Imagen: 2a50041536db53805b3d23ad069f2aa0.jpg]

El joven esperaba impacientemente la presencia de su citado o, de tener la fortuna, sus citados. Mientras esperaba daría una pequeña orden de que le trajeran una jarra con agua y hielo, pues la espera sería extensa a su parecer... ¿Cuál era su nombre? Honestamente esto no era importante ahora, lo que era importante... Era aquel aristócrata tenía que ser castigado.

Mostrar Contenido



RE: [T2] Robando al Aristócrata - Angelo - 13-12-2024

Personaje

Inventario


Hacía mucho tiempo que no entrenaba. Debía haber pasado por lo menos, ¿qué? ¿Un año? A esas alturas del camino, le costaba recordar con exactitud las fechas importantes. De lo que estaba seguro era de que, como mínimo, no había vuelto a ponerse frente al saco desde su último combate en el Foso. Resultaba difícil admitir que, en ocasiones, echaba de menos ese sitio. Era salvaje y brutal, pero joder, ahí sí que sabían armar una buena pelea. No volvería a Jaya, eso lo tenía claro, pero sentía nostalgia por algunas cosas de la isla que lo vio crecer. Por supuesto, jamás diría lo del Foso en voz alta delante de Iris, aunque igual podía convencerla de montar algo parecido en el East Blue. Algo que le diera una excusa para liarse a hostias con gente aleatoria a cambio de dinero. Sí, eso sonaba bien.

Fuera como fuese, ahí estaba, tras haber llegado unos pocos días antes al Baratie, golpeando un saco de harina que era casi tan alto como él. Lo había pedido «prestado» para ponerse un poco a tono, y no parecía que en el barco-restaurante lo estuvieran echando de menos. Después de todo, si había algo en abundancia allí eran ingredientes y empleados, a veces más de lo segundo que de lo primero. La putada de la harina es que ponía todo perdido, concretamente a sí mismo, así que había decidido entrenar a pecho descubierto para no mancharse la raída camiseta y la chupa de cuero: el blanco no era su color.

Supongo que os preguntaréis el motivo por el que Angelo había decidido poner fin a su sedentarismo —por llamarlo de alguna forma—, y este no era ni más ni menos que la propia necesidad del momento. El día que llegaron al Baratie conocieron a un puñado de individuos que eran casi tan chungos como Iris o él mismo, lo que no ocurría todos los días. Por supuesto, aquella mezcla de egos tan solo había logrado que nacieran conflictos entre todos ellos, hasta el punto de casi matarse a golpes en los últimos días. Por desgracia para todos, pues no parecían ponerse de acuerdo de ninguna forma, habían descubierto que conformaban un caótico equipo que trabajaba de puta madre cuando caminaban en la misma dirección. Igual era muy pronto para llamarse «socios», pero tenía pinta de que iban por ese camino. Eso sí, aún seguía en disputa quién cojones estaba al mando, y el lunarian no estaba dispuesto a dejarse comer terreno por aquella panda de mamarrachos. No, ni de coña obedecería las órdenes de ninguno de aquellos fantoches, y mucho menos las de aquel microbio con rasgos zorrunos y más cara que espalda.

Sumido en estos pensamientos y dejándose llevar por el enfado, le soltó un puñetazo tan fuerte al saco que lo rompió, haciendo que soltase una nube de harina que lo pringó por completo. Cojonudo. Supuso que aquello era una señal tan buena como cualquier otra para dar por finalizado su calentamiento. Se atizó con las manos para quitarse cuanta harina pudo, intentando adecentarse un mínimo sin mucho éxito, aún con restos de harina por la cara; el pantalón y otras zonas del cuerpo que prefiero no nombrar aquí. Les habían contactado para un trabajillo, o eso le había dicho Iris porque no tenía ni puta idea de lo que ponía en aquel papelucho, pero tenían que reunirse con alguien en las mesas para algo. Que alguien les quisiera contratar le resultaba tan surrealista como que no les hubieran echado del Baratie aún.

Se puso la camiseta raída, la chupa y salió hacia las mesas del restaurante, suponiendo erróneamente que habría llegado ya alguno de sus compañeros. Su sorpresa fue mayúscula al ver al tipejo con el que habían quedado, o al menos a uno que se parecía a la descripción, completamente solo. ¿Dónde estaba su sister? En fin, era muy poco profesional hacer esperar a un cliente... por llamarlo de alguna manera. A ver qué quería el pintamonas.

—Buenos días, chaval —le dijo al muchacho una vez llegó hasta la mesa, acercándose y dándole un par de palmadas bastante fuertes en el hombro a modo de saludo. Después de eso tomaría asiento frente a él y plantaría los pies llenos de harina sobre la mesa—. Pues parece que soy el primero, ¿eh? No te preocupes, los demás estarán al caer, supongo. Si quieres puedes ir contándome, soy el cerebro del grupo.

La verdad es que no le interesaba trabajar para nadie, mucho menos para un crío. ¿Qué edad tendría? ¿Habría ido hasta allí con su madre? El caso es que le picaba la curiosidad por el tipo de golpe que quisiera dar en un lugar como ese: quizá supiera algo que a ellos se les escapaba.

Artista Marcial Iniciado
ARM300
ARTISTA MARCIAL
Pasiva
Tier 3
No Aprendida
Podrás realizar un calentamiento durante un post para ganar +5 [Agilidad] y +5 [Fuerza] por el resto del tema. Este calentamiento se considerará como [Canalizar].


Resumen

Estado



RE: [T2] Robando al Aristócrata - Iris - 13-12-2024

Personaje


Iris llegaba tarde. Y no había nada que odiara más que la impuntualidad, salvo quedarse sin tabaco, o que no le funcionara el mechero, o que masticaran con la boca abierta, o... Bueno. En resumen, que se había distraído pispando cigarros. Como parecía que la estancia en aquel restaurante iba a ser larga la chica había decidido crear un pequeño alijo de cajetillas. 

El tema es que no tenían ni un solo segundo de tranquilidad. Ya que nada más llegar se habían visto arrastrados a colaborar con un grupo de pringaos que no parecían capaces de sumar dos y dos entre todos ellos. Vamos, como si estuvieran en casa. Aunque tenía que admitir que eran buenos en lo que hacían. El caso es que les había llegado una notita en la cual, como si de una colegiala enamorada se tratara, les citaban a acudir a una reunión. Iris no era una ONG ni trabajaba por amor al arte pero pensando que quizás podría sacar buena tajada del tema arrastró a Angelo con ella, sin saber ni importarle, si alguien más del curioso grupito que habían formado iba a aparecer por allí. 

No tardó en localizar al peliverde, aunque para su sorpresa este se encontraba cubierto de una especie de polvo blanco que Iris esperaba que fuera harina. No parecía haber llegado nadie más y eso que pasaban cinco minutos de la hora acordada. Cogió una silla de una de las mesas que habían cerca de donde le esperaba su amigo y el que parecía que era quien les había citado. Colocó el mueble al lado de Angelo y mientras se sentaba le pasó un dedo por la cara, cogiendo un poco de aquel polvito blanco que le recubría, para después llevarselo a su boca y probarlo. 

—¿Que te ha pasado, Angelo? ¿Te has peleado con un Bizcocho y has salido perdiendo?— Comentó mientras se sentaba y apartaba las piernas del peliverde de la mesa.— Y quita tus sucios pies de la mesa que es de mala educación. ¿No querrás que nuestro amigo se lleve una mala impresión, no?

Acto seguido la peliblanca sacó un cigarro de la cajetilla y se lo colocó entre sus labios para después sacar una cajetilla de cerillas del bolsillo y encender una, la llama se reflejó en sus gafas. Se había quedado sin gas en el mechero así que tendría que ir un poco a la antigua durante un tiempo. Miró entonces a la persona que se encontraba enfrente de ellos. 

—Espero que no le hayas empezado a contar nada, porque tendrás que repetirlo todo.— Comentó mirando a su alrededor— No se si va a venir alguien más pero yo daría unos diez minutos de cortesía. Por si acaso. 

Y después de eso Iris se acomodó en su asiento y procedió a colocar los pies encima de la mesa, justo donde minutos antes los tenía puestos Angelo. 


Resumen



estado



RE: [T2] Robando al Aristócrata - Zane - 10-01-2025

Personaje

Fruta del Diablo



Era una noche cualquiera en el mar del este. El cielo, completamente despejado, mostraba una majestuosa cúpula nocturna, repleta de estrellas que iluminaban el firmamento y una luna que parecía sacada de un cuento de hadas. Tan grande, tan hermosa, tan mágica... Era una postal imponente, capaz de sacar de un bloqueo creativo a cualquier artista, como era el caso de Zane, un artista incomprendido que lleva varios días sin encontrar esa chispa creativa que prendiera su bolígrafo, que había escrito varias canciones para un futuro algún que no había visto la luz. No obstante, en ese momento, la única fan que tenía, que había tenido la suerte de escuchar sus letras más íntimas, había sido su amada perrita Pomerania, Princesa.

El pelirrojo había estado durante el mediodía trabajando como camarero en el salón principal del Baratie, debido a la gran cantidad de clientes que había ido ese día a almorzar. No era algo que le gustara, pero había accedido a ayudar en lo que fuera a cambio de alojamiento. Una mierda como un rey marino de grande. Mientras servía mesas y respiraba hondo por no tirar a otro cliente por la borda, no dejaba de pensar en que llegara las cinco de la tarde par acabar. Cuando terminó, ya en su camarote, se puso a jugar con princesa. Se había dado una ducha rápida para quitarse el hedor a pijo y comida, y se vistió con su atuendo habitual: un pantalón cargo ancho, unas botas batante molonas y una camiseta de tirantes que dejaba ver su estética musculatura. Además, también completo su outfit con distintos accesorios: varios anillos de metal, un par de cadenas y sus pendientes, detalles que, como rapero, le daban un aire peligroso y de maleante—gansta style—.

Mientras estuvo trabajando, concretamente mientras estaba sirviendo unas jarras de cerveza bien fría, la novieta buenorra del culo prieto, es decir, Iris, había recibido una carta o un mensaje de un pavo —no se había enterado bien por el barullo—. Al parecer, se trataba de un encargo para ellos, algo así como una misión grupal. ¿Quién en su sano juicio los contrataría para algo serio? La idea le parecía ridícula, por no decir que pocos sabían que habían decidido formar equipo, había sido una idea lanzada al aire tras unos tragos de licor y unos cigarros aliñados con orégano del ilegal. Sin embargo, una frase escuchada tiempo atrás de boca de un noble durante su cautiverio en el reino de los dragones celestiales le vino a la cabeza: «La pela es la pela.» O algo así había dicho aquel pijo-mierda con la pecera en la cabeza.

«¿Y si las cosas salían mal?», preguntó uno de los sujetos, ¿o tal vez fue uno de los camareros compañeros del rapero? No lo recordaba, pero el plan B lo tenían claro:  romperle el cuello al contratante y largarse con su dinero. Un plan sin fisuras, pensaba mientras rascaba el peludo pecho de Princesa, que dormía bocarriba más a gusto que un recién nacido.

Tras eso, salió hacia el salón y se reunió con sus nuevos compañeros.

—¿Solo estáis vosotros dos? —preguntó, mientras miraba desafiante el chavalito que los había contratado—. Bueno, más para repartir, ¿tú que dices, culo prieto? —le dijo al pavo de nombre Ángelo, mientras sacaba un cigarrillo y se lo encendía.



Estado