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[T2] Hooligans - Parte 2 - Mayura Pavone - 18-12-2024 10:30 AM, 51 de Verano, Año 724, Pueblo de Rostock, Isla Kilombo
Parecía que los Herdman finalmente habían aprendido la lección... o al menos eso pudiste haber pensado por un tiempo, Arthur. Habían pasado días tranquilos en las calles de Kilombo, sin reportes de travesuras, vandalismos o algún disturbio relacionado con esa familia de muchachos problemáticos. Estoy casi seguro de que creíste que los más pequeños, Gladiola y Olivo, habían convencido a los mayores de mantenerse al margen después de tu última intervención. Pero la calma nunca dura mucho, menos cuando se trata de los Herdman. Durante la mañana, los rumores comenzaron a circular entre los comerciantes de la plaza central. Alguien había pintarrajeado varias paredes, molestado algunos niños, robado fruta de los puestos y asustado a un par de caballos en los establos cercanos al pueblo, haciendo que los animales salieran desbocados. Los comerciantes afectados no tardaron en soltar los nombres de los sospechosos más probables; Lirio y Trébol, los Herdman del medio (tercer y cuarto hijo respectivamente), conocidos por ser más atrevidos y conflictivos que sus hermanos pequeños. — ¡Esos Trébol y Lirio siempre se andan metiendo en problemas! — gruñía un panadero mientras limpiaba una mancha de jugo de uva de su puerta. — Yo vi a los dos corriendo hacia las afueras con un saco lleno de... no sé, parecía comida. ¡Y se reían como si fuera un juego! — agregó otro comerciante, gesticulando con frustración. Si preguntabas por información, la descripción te sería familiar; Lirio, el niño de rizos dorados y Trébol, el bravucón gordo de lentes, ambos siempre con ideas descabelladas y detrás del caos. No era la primera vez que estos dos se veían involucrados en desastres similares, pero el patrón era claro, cuanto más se les dejaba hacer, más atrevidos se volvían. Mientras escuchabas los relatos dispersos y la indignación de los afectados, algo más saldría a relucir. Aunque nadie podía confirmar con exactitud hacia dónde se dirigían, una niña pequeña, con manchas de harina en la cara y un lazo azul mal atado, se acercaría a ti temblorosamente, claramente había tenido mejores días. — Los vi corriendo por el viejo camino que lleva a la granja de gallinas del señor Tom. ¡Y Lirio llevaba un pollo en la mano! — ¿Un pollo? Es probable que la niña exagerara, pero una cosa era segura, estaban huyendo hacia las afueras del pueblo, lejos de miradas indiscretas y probablemente a punto de cometer la mayor travesura de todos sus tiempos. Ahora, Arthur, la responsabilidad vuelve a recaer en tus hombros. Los Herdman están actuando de nuevo, y aunque la situación podría parecer menor, conoces lo suficiente a esa familia como para saber que su caos suele escalar rápidamente. ¿Qué harás? Puedes comenzar a seguir el para rastrear a los dos muchachos y descubrir qué planean esta vez. O quizás podrías buscar más información en el pueblo para asegurarte de que no haya otros Herdman involucrados, porque cuando se trata de esta familia, las sorpresas nunca faltan. Quizás decidas indagar sobre el estado de esta chica. No lo sé, siempre puedes sorprenderme con tus acciones. Una cosa está clara: los Herdman claramente siguen siendo un problema para el futuro de la paz en Kilombo. ¿Será que esta vez Lirio y Trébol han planeado algo más grande, o simplemente es otra de sus travesuras sin sentido? Pronto lo descubrirás. RE: [T2] Hooligans - Parte 2 - Arthur Soriz - 18-12-2024 Todo parecía demasiado tranquilo. Demasiado quieto; demasiado bueno para ser verdad honestamente. En Kilombo las cosas nunca estaban tan quietas... era como si la calma antes de la tormenta se hubiera instalado en la isla y todos incluidos los comerciantes del pueblo, lo sabían. Y, claro... los Herdman no se quedarían quietos mucho tiempo. Habían pasado semanas sin que se mencionara ni un solo incidente relacionado con ellos pero de alguna forma yo sabía que no iba a durar aunque tenía la esperanza de estar completamente equivocado.
Lamentablemente no lo estuve. Y no tardaron en aparecer los rumores. Graffitis en las paredes, niños molestados, fruta robada, caballos asustados. Los nombres eran los mismos de siempre. Lirio y Trébol. La familia Herdman nunca dejaba de causar problemas. Lo sabía bien... por experiencia. El panadero furioso, el comerciante gesticulando con frustración, las descripciones claras... Lirio, el niño de rizos dorados, y Trébol, el gordito de lentes que siempre parecía tener una idea más descabellada que la anterior. Mi mirada se endureció cuando escuché que alguien había visto a los dos correr hacia las afueras del pueblo con un saco en las manos. ¿Qué estaban tramando ahora? Lo peor de todo es que la niña que había mencionado el pollo parecía saber algo más. La pregunta era, ¿Qué tanto? Sin tiempo para pensar si la historia era exagerada o no la decisión estaba tomada. ¡No podía quedarme allí de brazos cruzados! Con un rápido ajuste en la correa de mi uniforme y un par de pasos firmes, decidí que la única forma de encontrar respuestas era seguirles el rastro antes de que se escaparan más lejos. No sabía si lograría atraparlos pero al menos tendría la oportunidad de pillarlos "con las manos en la masa" como se solía decir. Miré hacia los caminos polvorientos que se dirigían hacia las afueras del pueblo. ¿A dónde se dirigían ahora? ¿Qué planeaban? Los Herdman nunca eran simples pero en cuanto se alejaban del pueblo siempre parecía que las cosas se complicaban más. No quería que esta travesura fuera el principio de algo mucho peor. Sin más preámbulos eché a correr. Mi corazón latía con fuerza mientras esquivaba los puestos y corría por la calle central en dirección al viejo camino. No podía perder tiempo. Si quería saber qué estaban haciendo, tenía que llegar antes de que comenzaran su próximo desastre. La adrenalina subió en mis venas y mientras corría sentí cómo todo a mi alrededor se desdibujaba. Los pasos de los Herdman debían estar frescos y si los alcanzaba rápido podría averiguar qué estaban haciendo antes de que fuera demasiado tarde. No importaba si era una travesura más de las suyas o si esto era algo más grande, mi trabajo como marine era evitar que el caos se desbordara y siempre es mejor prevenir que lamentar. No había vuelta atrás. Los Herdman estaban a punto de hacer una de sus jugadas y yo iba a detenerles de una manera u otra. RE: [T2] Hooligans - Parte 2 - Mayura Pavone - 18-12-2024 Felicidades, Arthur has sabido utilizar a aquella pequeña como simple fuente de información y accionar a tiempo, ella ya podrá encontrar otra persona que la ayude a volver a casa, pero en cambio tu podrás seguir el rastro de tus pequeños traviesos. El viejo camino hacia la granja del señor Tom se extendía frente a ti, polvoriento y parcialmente oculto por las sombras de los árboles que rodeaban ambos lados. Las pisadas frescas de dos pares de pies eran claras sobre el polvo, y de vez en cuando podrías ver algo más, algo como plumas esparcidas al azar por el suelo. Al parecer, la niña tenía razón sobre el pollo, o algo parecido a ello. A medida que avanzabas, el silencio del campo empezaba a reemplazar el bullicio del pueblo. Sin embargo, ese silencio no era tranquilizador; era el tipo de calma que anunciaba que algo estaba a punto de suceder. El viento traía consigo el leve cacareo de gallinas que cada vez se escuchaba más cercano. ¿Acaso estaban en la granja del señor Tom ahora mismo? Un sonido repentino llamó tu atención, eran las risas sofocadas, mezcladas con un leve aleteo desesperado. Venían del lado izquierdo del camino, hacia un pequeño claro cubierto por árboles. Las ramas crujían bajo pasos apresurados, y las voces de Lirio y Trébol eran claramente inconfundibles para un viejo experimentado en los Herdman. — ¡Te dije que este pollo era especial! Mira esas patas, parecen más grandes que las de los demás. — Exclamaba Lirio, su voz llena de emoción. — ¡Pues seguro que vale algo! Pero deja de agitarlo, se nos va a escapar... otra vez. — Respondió Trébol, resoplando con frustración. Si decidías seguir el camino través de las ramas y arbustos, podrías distinguir sus figuras moviéndose. Lirio sostenía un pollo blanco mucho más grande que el promedio, entre sus brazos, mientras Trébol cargaba un saco que parecía contener algo más. Ambos estaban claramente entretenidos, conversando despreocupadamente, inmersos en lo enorme y extraño que era el pollo que llevaban consigo mientras aún se dirigían en la misma dirección que llevaba a la granja del señor Tom. El terreno estaba de tu lado, Arthur. Desde tu posición, podías observar sus movimientos sin ser visto gracias a la inclinación ascendente y los arbustos. Sin embargo, cualquier movimiento en falso podría alertarlos y darles tiempo para escapar. Ahora, tenías opciones claras: podías avanzar sigilosamente para acercarte y pillarlos desprevenidos, o confrontarlos directamente, dejando claro que sabías lo que estaban haciendo. También estaba la posibilidad de intentar adelantarte por un flanco y cortarles el paso antes de que pudieran llegar más lejos. Los Herdman nunca actuaban sin alguna idea alocada en mente, pero algo en la forma en la que Trébol cargaba el saco y la obsesión de Lirio con el pollo indicaba que esta vez tenían un plan, aunque seguramente no era uno bien pensado. ¿Qué harás, Arthur? ¿Estrategia, confrontación o improvisación? Sea cual sea tu elección, algo me dice que este encuentro será tan caótico como cualquier otro encuentro con los Herdman. RE: [T2] Hooligans - Parte 2 - Arthur Soriz - 18-12-2024 Las risas de esos dos y el batir de alas me dieron toda la información que necesitaba. Sabía bien que los Herdman siempre se metían en líos pero algo en esa escena tenía un aire de preparación... o de estupidez, quizás ambas. Podía seguirlos y observarlos, pero mi instinto me decía que era mejor tomar ventaja de mi experiencia y cortarles el camino antes de que llegaran demasiado lejos.
No había tiempo que perder. Estudié rápidamente el terreno, buscando un punto estratégico desde donde pudiera interceptarlos sin darles oportunidad de huir. El viejo camino a la granja del señor Tom tenía algunos claros entre los árboles, y uno de ellos parecía perfecto. Con los arbustos altos como cobertura y una inclinación que dominaba su trayectoria, sería fácil anticipar su ruta. Avancé con cuidado... rodeando el sendero para posicionarme justo en su camino. El terreno jugaba a mi favor, pero cada paso tenía que ser calculado para hacer el menor ruido posible o podría delatar mi posición y por ende mi presencia allí. Una rama que crujiera bajo mi peso o un movimiento descuidado podrían darles la alerta y conociendo a Lirio y Trébol saldrían corriendo como liebres si me oían acercarme antes de tiempo. Finalmente llegué al lugar. Me escondí tras un árbol ancho y esperé, escuchando el sonido de sus voces acercándose. Desde mi posición, podía escuchar claramente los pasos y el leve crujido de ramas bajo su andar descuidado. Respiré hondo ajustando mi postura para dar un paso firme en el momento exacto. Cuando estuvieron a unos metros, salí de entre los arbustos con determinación, colocándome en medio del sendero. Mi silueta se alzó contra la luz filtrada entre las hojas asegurándome de que me vieran claramente. Con el rostro serio y la postura firme me planté como una barrera en su camino. Ahora no había forma de que continuaran sin enfrentarse a mí primero. — Bueno muchachos, parece que este es el final del camino. Mi voz resonó firme cortando el aire como un escopetazo al aire. Ambos sabían que estaban en problemas... esa era la menor de sus preocupaciones porque de lo contrario no lo harían. Pero estaba yo para encargarme de ellos, como lo hice con los primeros dos Herdman más jóvenes. No había lugar a donde correr, o de eso estaba convencido. RE: [T2] Hooligans - Parte 2 - Mayura Pavone - 19-12-2024 El crujido de ramas y el sonido de tus botas resonaron como un martillo de justicia cuando saliste de los arbustos. Lirio y Trébol, que hasta hace un momento reían despreocupadamente, se congelaron como si los hubieran atrapado con las manos en la masa… lo cual, técnicamente, habías hecho. La expresión de sorpresa en sus rostros fue reemplazada rápidamente por una mezcla de nerviosismo y, en el caso de Trébol, algo que parecía combinarse con una breve lucha interna entre huir y fingir que todo estaba bajo control. Lirio, siempre el más rápido en improvisar, miró el pollo que llevaba en las manos y luego a ti, como si estuviera considerando usar al ave como escudo o como excusa. Trébol, por su parte, ajustó el saco en su hombro con un movimiento torpe que solo sirvió para reforzar la sospecha de que llevaban algo que no debían. — Oh… hola, señor Soriz. ¿Qué hace por aquí? ¿Dando un paseo? — dijo Lirio, con una sonrisa tan falsa como el coraje que intentaba proyectar. — Sí, claro. Un paseo, ¿verdad, Lirio? — añadió Trébol, tratando de sonar casual mientras daba un paso atrás, claramente listo para correr en cualquier momento. Ambos muchachos te reconocieron al instante recordando la historia de Gladiola y Olivo, sabían que estaban atrapados, pero eso nunca había detenido a los Herdman antes. Sus ojos iban de ti al sendero detrás de ellos, como si calcularan la distancia y las posibilidades de escapar. Sin embargo, también sabían que no sería tan fácil zafarse esta vez. El pollo, por su parte, cacareó ruidosamente mientras se agitaba con fuerza, como si estuviera protestando por toda la situación. Desde tu posición, Arthur, tenías el control total de la escena. Podías confrontarlos directamente y quizás exigir respuestas sobre la situación. O, podrías optar por una estrategia diferente, dejando que los Herdman actuaran primero para descubrir qué tan lejos estaban dispuestos a llegar con sus posibles mentiras y acciones. Incluso podrías intentar intimidarlos o utilizar tu carisma para que confesaran sin necesidad de interrogarlos demasiado. El tiempo parecía detenerse por un momento mientras estaban frente a frente. El viento soplaba suavemente entre los árboles, llevando consigo el leve aroma del campo y el cacareo persistente del pollo en manos de Lirio, así como un sutil olor a granja por la cercanía que tenían hacia la de Tom. Arthur, ahora la decisión es tuya. ¿Cómo manejarás esta situación con los Herdman? ¿Mostrarás tu autoridad desde el principio o les darás cuerda para que se enreden en sus propios embustes? Las cartas están sobre la mesa, y si algo tienes claro que estos dos necesitan una buena lección. RE: [T2] Hooligans - Parte 2 - Arthur Soriz - 19-12-2024 El viento pareció detenerse en seco mientras daba un paso adelante, emergiendo del follaje con la autoridad de un viejo lobo que había cazado a su presa. Los muchachos se congelaron al instante como si el tiempo mismo hubiera decidido observar este encuentro con la expectación de un espectador mudo. El sol se filtraba a través de las hojas, el único sonido que rompía el silencio era el cacareo agitado del pollo y el crujir ocasional de alguna rama o roca bajo mi bota.
Mis ojos se movieron entre Lirio y Trébol evaluando cada movimiento, cada tic nervioso, cada intento de improvisar una excusa que pudiera sacarlos del aprieto. La tensión en el aire era palpable... tan densa que podría cortarse con el filo de una cuchilla. Lirio intentó esbozar esa sonrisa descarada suya, una mueca de falsa confianza que delataba su nerviosismo mientras Trébol retrocedía medio paso ajustando torpemente el saco en su hombro como si fuera un tesoro que no quería soltar. El momento era como un duelo en el viejo oeste. Yo, con las manos firmemente plantadas en mis caderas manteniendo una calma calculada... ellos con la adrenalina comenzando a bombear buscando desesperadamente una salida que no parecía llegar. El viento regresó, agitando las ramas y levantando un poco de polvo a nuestro alrededor. Parecía un aviso de que algo estaba a punto de suceder. Fue entonces cuando rompí el silencio. — ¿Así es como quieren que los recuerde, muchachos? —dije, mi voz ronca, casi gutural... probablemente buscando intimidarlos un poco. Cada palabra era una bala que disparaba directo a su orgullo. Hice una pausa, dejando que mis palabras se hundieran. — Creí que Gladiola y Olivo habían sido suficiente para aprender la lección, que su ejemplo serviría para enderezar al resto de los Herdman. Pero aquí están ustedes... demostrando que no aprendieron nada. Mi mirada se endureció, fija como el cañón de un revólver apuntando al corazón. Lirio abrió la boca para decir algo, pero levanté una mano, deteniéndolo antes de que pudiera balbucear una excusa. — No, no me lo digas. Déjame adivinar... solo estaban divirtiéndose, ¿verdad? Un par de travesuras sin malicia. —solté, dando un paso más hacia ellos...mi sombra cubriéndolos como una nube oscura aunque aún manteniendo cierta distancia de los dos. — Pero ya no estamos jugando, Lirio. Trébol. Esto... esto tiene que parar. Mis palabras se hicieron eco en el claro, el viento llevándolas como un susurro hasta los árboles cercanos. Lirio tragó saliva, apretando el pollo con más fuerza, mientras Trébol miraba de reojo hacia el camino detrás de ellos, calculando si podría escapar antes de que yo lo alcanzara. — Ustedes son más grandes. Más listos, ¿no es así? —continué, inclinándome ligeramente hacia adelante como si estuviera al borde de desenfundar un arma invisible. — Eso también significa que son más tercos. No van a enderezarse tan fácilmente como ellos. Pero eso no significa que no lo intentaré. Hice una pausa, dejando que mis palabras cargadas de decepción cayeran sobre ellos como un peso imposible de ignorar. El pollo cacareó con fuerza sacudiéndose en los brazos de Lirio como si compartiera la incomodidad de su situación. Trébol bajó la mirada al suelo, pero su cuerpo estaba tenso listo para reaccionar en cuanto algo cambiara. — Entonces, ¿qué va a ser? —pregunté finalmente... mi voz calmada pero firme como el sonido del martillo de un juez dictando sentencia. — ¿Vamos a hablar como hombres o van a intentar huir como cobardes? Me quedé ahí, inmóvil, expectante de ver qué iban a hacer... o qué decían. Sabía que al final del día seguían siendo niños influenciables por aquellos que consideraban sus adultos, y si la crianza parte por casa significa que algo no estaba bien con esa familia. Esperaba que estos también fueran fáciles de convencer como los primeros dos. RE: [T2] Hooligans - Parte 2 - Mayura Pavone - 19-12-2024 El claro quedó en silencio tras tus palabras, Arthur, con el viento ahora ausente como si la naturaleza misma estuviera conteniendo el aliento para ver cómo se desarrollaba este enfrentamiento. Tus palabras, Arthur, habían creado una efímera brecha en la rebeldía de los chicos. Lirio apretaba los dientes, con el pollo luchando en sus brazos como si quisiera escapar tanto de él como de la situación. Trébol evitaba tu mirada, su rostro reflejando una mezcla de vergüenza y desafío. Parecía que, por un breve instante, ambos muchachos estaban reflexionando sobre tus palabras, pero los Herdman no eran conocidos por rendirse fácilmente. Estaban atrapados, y lo sabían, pero eran Herdman después de todo, y la testarudez predominaba en su sangre. Lirio fue el primero en reaccionar, su mirada pasó de ti al camino detrás de él. — ¡No necesitamos que nos sermonees, viejo! — exclamó, tratando de sonar desafiante, aunque su voz tembló ligeramente. Con un movimiento torpe, giró sobre sus talones, dispuesto a escapar. Sin embargo, la inclinación del terreno le jugó una mala pasada. Sus pies resbalaron sobre una piedra suelta, y con un grito ahogado, cayó de espaldas al suelo, soltando al pollo en el proceso. — ¡Auxilio mi pollo! — exclamaría desesperado mientras rodaba y notaba que el ave salió corriendo, pero termino rodando, en dirección opuesta, cacareando furiosamente y agitando sus alas como si quisiera recuperar el equilibrio y correr desesperadamente a algún lado. — ¡Lirio! — gritó Trébol, lanzando una mirada rápida entre tú y su hermano menor. Sin pensarlo dos veces, corrió hacia él, aunque se las arregló para mantener el saco firmemente sujeto contra su pecho. Era evidente que, aunque estaba preocupado por su hermano, no estaba dispuesto a soltar lo que llevaban dentro. En solo un instante el claro se llenó de sonidos caóticos: el aleteo desesperado del pollo, los pasos apresurados de Trébol, y el gruñido frustrado de Lirio mientras intentaba levantarse del suelo. Era una escena que encapsulaba perfectamente el caos que siempre rodeaba a los Herdman, solo que ahora eran sus propias víctimas, o quizás siempre lo han sido, no tienen padre, su madre siempre está ausente durante el día y la noche, hay hasta quienes rumoran que los dejó huérfanos y escapó, y por último el pueblo, una comunidad que siempre los ha rechazado. Ahora, Arthur, la situación estaba a tu favor. Lirio estaba claramente incapacitado para huir por el momento pues seguía cayendo y lastimándose en el proceso, y Trébol estaba demasiado ocupado intentando ayudarlo sin perder el saco. Podías aprovechar esta oportunidad para recuperar el control y asegurarte de que estos dos recibieran la lección que tanto necesitaban o pudieras apiadarte de estos pequeños que simplemente habían tenido una mala jugada del destino. Sin embargo… ¿Qué te aseguraba que no aprovecharían cualquier movimiento en falso o despiste tuyo para escapar? ¿Qué harás, Arthur? La decisión está en tus manos, y los Herdman, como siempre, siguen siendo un enigma de caos y terquedad, tienes a Lirio cayendo por un lado, a Trebol tratando de ayudarle con un saco misterioso que no pretende soltar y a un pollo de tamaño especial que también había perdido el equilibrio y estaba rodando en dirección diferente a los chicos. RE: [T2] Hooligans - Parte 2 - Arthur Soriz - 20-12-2024 El caos se desató... mi concentración estaba únicamente fija ahora en Lirio el cual parecía estar cayendo cuesta abajo raspándose los brazos y probablemente cortes por las rocas. Los Herdman eran problemáticos, sí, pero también eran niños... y eso significaba que necesitaban orientación más que reprimendas. La risa burlona de Lirio había dado paso a gritos de sorpresa mientras su cuerpo rodaba cuesta abajo, el polvo y las hojas secas volando a su alrededor. No podía quedarme quieto mirando cómo el chico seguía rodando hacia un posible golpe más fuerte que pudiera terminar en una tragedia.
— ¡Aguanta, muchacho! —grité, lanzándome hacia él con una velocidad inesperada para alguien de mi edad. Mis botas resonaron con fuerza contra el terreno desigual mientras saltaba entre las piedras y ramas, mi mirada fija en el cuerpo del chico que seguía cayendo. Con un último esfuerzo me lancé hacia adelante y extendí los brazos logrando sujetarlo justo antes de que pudiera seguir deslizándose más abajo. — ¡Te tengo! —dije con una sonrisa amplia y genuina, sosteniéndolo con firmeza mientras sentía su respiración agitada contra mi brazo. Lirio parpadeó atónito mientras lo ayudaba a ponerse en pie. Aunque su rostro estaba lleno de tierra y su cabello despeinado, su orgullo parecía más herido que su cuerpo. Vi las heridas que se había hecho, y a juzgar por su edad seguramente le dolería como mil demonios... tal vez más de lo que le preocupaba que su pollo haya caído al lado contrario del que estaba él. — Quédate quieto un momento. —le dije con calma arrodillándome para examinar sus heridas. Con calma... sin prisa pero sin pausa, comencé a desenvolver una de las vendas que siempre cubrían mis puños, exponiendo la piel curtida y marcada por años de entrenamiento intensivo. Las vendas estaban limpias y eran resistentes, y pronto las utilicé para cubrir los raspones más visibles en las rodillas y los codos del chico. — Esto debería bastar por ahora. —comenté mientras ajustaba los nudos con cuidado. — Pero si algo te duele más tarde, me lo dices. Sabía que quería protestar, que le hice perder a su pollo, sus ojos evitándome mientras se concentraba en sacudirse el polvo. Era evidente que no estaba acostumbrado a este tipo de atención, y menos de alguien como yo que supuestamente era el "enemigo", la Marina siempre yendo en contra de los que quieren sentirse libres cuando yo solamente quería ayudarlos a ser mejores personas. Con él a salvo levanté la mirada hacia Trébol. Su postura era tensa, su mirada alternando entre Lirio y el saco que todavía abrazaba contra su pecho con fuerza. La expresión en su rostro era una mezcla de desafío y algo que podría ser vergüenza. Me puse de pie lentamente, sacudiendo mis manos para quitarme la tierra antes de dar un par de pasos hacia él. No quería que sintiera que lo estaba acorralando pero necesitaba respuestas. — Tu hermano está bien, no te preocupes. —le dije primero, mi tono sereno pero firme. Luego señalé el saco con un movimiento de la cabeza. — Ahora dime, Trébol, ¿qué hay en esa bolsa que es tan importante que no pudiste soltarla ni cuando intentaste ayudar a tu hermano? Mi pregunta fue directa, no quería rodeos. Era evidente que estaba considerando si confiar en mí o no, pero yo no tenía prisa. Crucé los brazos, mostrando una postura relajada de momento pero no dudaría en darles un coscorrón si intentaban algo inesperado. — Escucha, muchacho —añadí, dejando escapar un suspiro mientras mi tono se suavizaba—. No estoy aquí para quitarte lo que sea que llevas ahí si es tuyo, pero si te estás metiendo en problemas más vale que lo sepa ahora. Prefiero ayudarte a salir de esto que tener que arreglar un desastre más grande después. Todo estaba quieto excepto el leve movimiento de Trébol, quien parecía estar librando una batalla interna. El pollo mientras tanto había dejado de cacarear pero por suerte no estaba muerto... tan solo unas cuantas plumas que dejó en su camino cuesta abajo. Se veía que igual así estaba mareado, dándome cuenta de esto por la forma en la que caminaba... o hacía el intento al menos. De momento no se iría lejos. RE: [T2] Hooligans - Parte 2 - Mayura Pavone - 20-12-2024 Tras tu intervencion y palabras de motivacion o regaño, los chicos no lo tenian muy claro por su inexperiencia, Trébol solo pudo sostener el saco con tanta fuerza que sus nudillos comenzaron a ponerse pálidos. Podías ver la batalla interna reflejada en sus ojos, un tira y afloja entre su instinto de proteger lo que llevaba y la creciente presión de tus palabras. Lirio, a tu lado, seguía sacudiéndose el polvo, lanzándote miradas furtivas entre ceño fruncido y algo que parecía ser confusión. Aunque sus palabras seguían guardadas, era evidente que tu gesto de correr hacia él, recatarlo y para colmo vendarlo había plantado una semilla en su mente. El silencio se alargó unos segundos más, roto únicamente por el leve crujido de hojas secas bajo el pollo. Sí, el ave que hacía unos momentos estaba rodando y parecía listo para salir corriendo ahora estaba de pie tambaleándose como si el mundo entero girara bajo sus patas. Su cacareo había cesado, y tras un par de intentos torpes de avanzar, giró su cuerpo hacia donde estaba Lirio. Con pasos lentos pero decididos, el pollo comenzó a caminar en su dirección, cacareando suavemente como si buscara su atención. — ¿Eh? ¡Míralo, Trébol! ¡Vuelve conmigo! — Lirio exclamó, sorprendido con una sonrisa genuina en su rostro, de esa que solo pueden tener los niños cuando emanan la felicidad e inocencia en su plenitud, mientras el ave lo alcanzaba y, sin aviso, se acomodaba entre sus piernas, claramente buscando refugio. Lirio se quedó inmóvil por un momento antes de arrodillarse lentamente y pasar una mano temblorosa por las plumas del pollo. — Estás bien... sí que estás bien... — murmuró, su tono más suave de lo que jamás lo habías escuchado. Esa escena fue un cambio de tono en el ambiente, un momento que incluso Trébol no pudo ignorar. Aunque seguía abrazando la bolsa, sus hombros se relajaron levemente y sus regordetes cachetes se habían sonrojado al ver a su hermano y al pollo reconectarse. A pesar de todo el caos, había algo sincero en ese momento que ninguno de los dos podía esconder, un momento de total vulnerabilidad. Trébol levantó la mirada hacia ti, sus ojos que primero reflejaron duda y vergüenza volvieron a tomar aquella actitud típica de los Herdman al darse cuenta de que la respuesta sería hacia ti. — No es asunto tuyo, ¿vale? No voy a decir nada... — masculló a regañadientes, aunque su voz no tenía la fuerza suficiente para que su enojo y disgusto sonara convincente. Su vista volvió a su hermano y el pollo, y durante un segundo, parecía que consideraría hablar. Pero, finalmente, negó con la cabeza, aferrándose al saco como si fuera su último refugio. El pollo, mientras tanto, parecía completamente cómodo junto a Lirio, quien seguía acariciándolo con una mezcla de alivio y afecto. La situación era tan absurda como conmovedora, pero sabías que no podías forzar las cosas. Los Herdman eran como un muro de terquedad, y forzarlos podría causar más daño que beneficio. Arthur, ahora tienes una decisión importante. Podrías continuar presionando a Trébol o Lirio para que hablaran, o aprovechar el momento de duda y vulnerabilidad para ganarte su confianza. Una cosa estaba clara, estabas cerca de desentrañar el misterio de su comportamiento, pero la clave estaba en cómo manejarías justo este delicado momento. No te sientas mal si no te prestaron mucha atención a las palabras, son niños después de todo, tu aventura es ganarlos o perderlos. RE: [T2] Hooligans - Parte 2 - Arthur Soriz - 20-12-2024 Me arrodillé con cuidado para luego llegar a sentarme en el suelo. Estaba viejo... lo sentía en las articulaciones, pero también sabía que para conectar con estos chicos tenía que estar a su nivel... literalmente. No podía mirarlos desde arriba si lo que quería era que confiaran en mí. Me quedé un momento en silencio... observándolos. Lirio estaba allí, todavía con la suciedad en las manos, acariciando al pollo que ahora parecía mucho más tranquilo. Trébol seguía abrazado a ese saco como si en su interior estuviera toda su esperanza. Lo entendía más de lo que ellos podrían imaginar.
— Escuchen... —dije al fin con un tono bajo... calmado pero lo suficientemente firme para que no ignoraran mis palabras. Mis manos descansaban sobre mis rodillas sin intentar imponerme, solo mostrando que estaba ahí para ellos.— No voy a regañarlos. No vine aquí para ser su enemigo, ni para quitarles nada. Vine porque me importan. Hice una pausa mirando primero a Lirio... luego a Trébol. Era importante darles espacio para asimilar cada palabra, para que no sintieran que estaba lanzándoles un discurso vacío. — No tienen por qué cargar con todo esto ustedes solos. Sé que las cosas no son fáciles. Sé que no siempre es justo. Pero no importa lo que hayan hecho antes ni lo que estén haciendo ahora, tienen que entender algo... todavía hay gente que quiere ayudarlos. Y yo soy uno de ellos. Me incliné un poco hacia adelante poniendo énfasis en lo siguiente. Mi voz se hizo más suave, casi como si estuviera hablando con un amigo en confianza o incluso... como si fueran mis hijos. — He visto a Gladiola y a Olivo. Los ayudé porque vi en ellos lo mismo que veo en ustedes ahora... dos jóvenes tratando de encontrar su lugar en un mundo que a veces parece que no los quiere. Pero les prometo algo... No tienen que hacerlo todo solos. Pueden confiar en mí como ellos lo hicieron. Mis ojos se movieron hacia el saco que Trébol protegía con tanta intensidad. No lo señalé, no lo mencioné todavía. No quería que sintiera que eso era lo único que me interesaba. En su lugar volví a mirarlo directamente a los ojos dejando que viera que no había juicio en los míos, solo un interés genuino. — Mira, Trébol, sé que ese saco es importante para ti. Sé que lo que sea que hay ahí significa algo, pero lo que me importa más son ustedes. No estoy aquí para quitarles nada. Solo quiero saber... ¿están bien? Lirio seguía acariciando al pollo, y yo no pude evitar sonreír levemente al verlo. Ese gesto tan simple y lleno de ternura me dio una pequeña esperanza de que quizás no todo estaba perdido. — Lirio... —dije girando mi atención hacia este, manteniendo la misma calidez en mi tono.— Lo que hiciste hoy, querer salvar a ese pollo, cuidarlo como lo haces... eso me dice mucho de ti. Más de lo que quizás quieras que yo sepa. Tienes un buen corazón, y te prometo que todavía hay tiempo para que lo uses para cosas grandes. Respiré hondo dejando que mis palabras flotaran en el aire antes de continuar. Era un momento delicado, lo sabía. Tenía que ser cuidadoso pero también firme en lo que quería transmitir. — Escuchen... La gente del pueblo puede decir lo que quiera, puede tratarlos como quieran, pero eso no los define a ustedes. Lo que define quiénes son es lo que hacen a partir de este momento. ¿Van a seguir por el camino que los aleja de los demás o van a permitirse creer que hay otra forma? Yo estoy aquí para mostrarles esa otra forma, pero no puedo hacerlo solo. Necesito que ustedes también quieran cambiar. Extendí una mano hacia ellos, un gesto simple pero cargado de significado. — Si necesitan algo, lo que sea, estoy aquí. Si quieren hablar, si necesitan ayuda... incluso si solo quieren que alguien los escuche sin juzgarlos... soy su hombre. Pero tienen que darme una oportunidad. Tienen que confiar en mí. Me quedé ahí, esperando, sin presionarlos... dejando que fueran ellos quienes decidieran dar el siguiente paso. Porque al final, eso era lo que realmente importaba... su decisión. |