One Piece Gaiden - Foro Rol One Piece
[Aventura] [T2] Cuckoo Time! - Versión para impresión

+- One Piece Gaiden - Foro Rol One Piece (https://onepiecegaiden.com)
+-- Foro: El mundo (https://onepiecegaiden.com/forumdisplay.php?fid=10)
+--- Foro: East Blue (https://onepiecegaiden.com/forumdisplay.php?fid=16)
+---- Foro: Loguetown (https://onepiecegaiden.com/forumdisplay.php?fid=48)
+---- Tema: [Aventura] [T2] Cuckoo Time! (/showthread.php?tid=2920)

Páginas: 1 2


[T2] Cuckoo Time! - Arthur Soriz - 05-01-2025

[ · · · ]

2 de Invierno, 16:41pm
Año 724

El haber tomado unos tragos con el Forastero te ha dado una oportunidad de conocer a alguien que se nota tiene sus años de experiencia sobre sus hombros... pero también de un hombre cansado, aburrido. Aburrido de una vida de conflictos y competencias que a fin de cuentas son solamente logros vacíos que no puede compartir con nadie más. Por lo que el haberle dado la oportunidad de esa 'danza' que compartieron horas atrás sin lugar a dudas le ha dado al menos más que una sonrisa, le alegrase el corazón. Es por esa razón que decidió darte su katana a pesar de poder haberte ganado sin esfuerzo alguno; te lo merecías. La juventud, la nueva generación se lo merece más que nadie y eso es algo que él comprende a la perfección.

Pero pronto ese encuentro tenía que llegar a su fin, él se pasa de copas y lamentablemente se termina quedando dormido casi que encimado a la barra mientras que tú, fresco como una lechuga, decides disfrutar del resto del Festival de las Estrellas como es debido.

Las luces de colores parpadean entre los puestos del mercado y las risas de los transeúntes se entrelazan con la música alegre que resuena por las calles. Los niños corren entre la multitud, se lanzan pequeñas bolas de nieve y se detienen de vez en cuando para mirar las mercancías o las demostraciones de los artistas del festival. Las luces brillan, las campanas suenan a lo lejos y la ciudad se llena de un ambiente festivo mientras el frío acaricia la piel de los presentes.

Pero entre ese bullicio general hay un sonido peculiar que resalta por encima de todos los demás. Un niño corre hacia ti con los ojos llenos de lágrimas, su respiración agitada como si hubiera estado corriendo sin descanso con una expresión desesperada a la par de preocupada. A medida que se aproxima su rostro se arruga de preocupación y su figura pequeña y frágil se mueve de forma apresurada, buscando algo o a alguien.

¡Por favor, señor! —su voz resuena fuerte en medio del bullicio atrayendo la atención de quienes están cerca. Sus ojos están llenos de angustia y su cuerpo tiembla ligeramente mientras se detiene frente a ti, luchando por controlar su respiración entrecortada. El niño no parece notar la multitud a su alrededor. Su única preocupación es lo que acaba de suceder y sus palabras salen atropelladas, casi sin tiempo para organizarse.

¡Mis gallinas, señor! ¡Se han escapado! ¡No puedo encontrarlas! —sus manos pequeñas se aprietan entre sí mientras el niño comienza a mirar frenéticamente a su alrededor como si esperara que las gallinas salieran de entre las sombras o los rincones donde se han escondido.

El niño da un paso atrás mirando a los tejados, luego gira a su izquierda y derecha buscando en todas direcciones. Las plumas en el suelo le dan una pista de que las aves no están tan lejos pero la situación parece ser más complicada de lo que pensó. Un par de gallinas con plumas brillantes atraviesan rápidamente un hueco entre los puestos y él da un paso en esa dirección pero las aves son demasiado rápidas para él.

¡Se fueron para allá! —grita el niño mientras señala con la mano hacia un lado de la plaza donde un par de tejados se alzan entre los edificios, algunos más bajos, otros con aleros que podrían servir de escondite. Algunas plumas caídas cerca de las vigas de madera de una de las casas cercanas indican que al menos una de las gallinas podría estar ahí. La multitud parece ajena a lo que está ocurriendo. Algunos siguen su camino ignorando la escena. Otros se detienen a observar pero nadie parece dispuesto a ayudar al niño. Los vendedores siguen empacando sus mercancías mientras los niños corren por el lugar luchando con bolas de nieve o jugando entre los puestos de comida.

¡Mis gallinas son muy astutas! —continúa el niño, su voz temblorosa por la frustración—. Se esconden en los tejados... entre la gente... ¡y no sé qué hacer! ¡Están todas por ahí! ¡Por favor, ayúdame! —suplica, su postura erguida con la esperanza de que ahora algo cambie. — ¡Las gallinas están por todos lados y no sé cómo alcanzarlas!

Se nota que no ha podido encontrar a nadie más, y su mirada fija en tus ojos deja claro que espera tú aceptes hacerlo. No se trata solo de una pérdida de animales, sino de la aflicción que puede sentir por no poder cumplir con su tarea en el día de un evento tan importante como el Festival de las Estrellas. Cada gallina que se escapa es una más que queda fuera de su alcance, y el temor de defraudar a alguien lo atormenta.

El niño da un paso atrás mientras te observa esperando que decidas, sin más palabras que simple esperanza en su corazón de que alguien por fin le eche una mano.



RE: [T2] Cuckoo Time! - Takezo D. Ryuu - 05-01-2025

De vuelta con mi travesía puedo seguir relatando parte de los sucesos luego del enfrentamiento contra el famoso forastero, no sin antes mencionar lo bien que me la pasé charlando y bebiendo con él, su experiencia sin duda será de mucha ayuda y llevará mi filosofía a un siguiente nivel, además de conseguir consejos de todo tipo y no solo enfocados en arte de la espada sino también en su filosofía y forma de ver la vida, muchos tragos por los cuales no pagué y un aumento descomunal en mis reflejos luego de aquel corto combate. Algo interesante de sus b y que debo resaltar sin duda cada que me comentaba de lo vacío que eran todos sus logros sin haber tenido nadie con quién celebrarlos y platicar sobre ellos, solo con su filo en un ambiente que ciertamente me parecía ahora depresivo. ¿Es acaso lo que me espera? No, no quiero glorias vacías en mi viaje, celebraciones sin invitados mas que la soledad… Tal vez la idea de una tripulación no sea tan fastidiosa como pensé, además seguro tampoco pagaré por los tragos si estoy en una.

Desperté babeando en la barra y totalmente desorientado mientras la luz tenue de la caverna era capaz de causarme jaqueca. No pude ubicar al forastero, sencillamente desapareció como un fantasma, sin embargo su katana seguía ahí, como prueba de mi victoria y de su realidad en una plano lejos de los sueños que tengo cuando consumo demasiado Sake. Me levanté y salí con una pequeña sonrisa aunque observando el suelo nevado para evitar ver la luces brillantes de la plaza y así aumentar mi jaqueca; mi paso se podía ver a dos cuadras que no era el de alguien con sus cinco sentidos, o por lo menos no en su estado más óptimo, capaz me pasé un poco de botellas.

Intentaba tapar mis frágiles oídos o por lo menos uno de ellos del ruido abrumador de la plaza, por ahora lo único que necesitaba era dormir pero no era algo cerca de cumplirse. Entre todo ese bullicio pude distinguir un niño llorando, no podía verlo por a posición de mi cabeza pero sabía que estaba cerca, o bueno, no tan cerca como para evitar el impacto. — ¡Pum! — Caí al suelo y para cuando abrí los ojos ahí estaba él llorando y preocupado por lo que parecía ser unas gallinas — Que carajos… — Fue lo primero que dije mientras me levantaba escuchando su diálogo con respecto a su situación. Terminó de hablar y yo solo miré hacía los lados esperando que alguien que no fuese yo se dignara ayudar para así yo poder dormir y descansar del alcohol, sin embargo a ningún transeúnte parecía interesarle, dejando el niño a su suerte y a mi totalmente condenado a ayudarle.

— Carajo… Bueno, supongo que andas de suerte niño. Un gusto, Musashi Miyamoto; voy ayudarte a recolectar tus gallinas para que tú mami las haga caldo de una vez — No pude evitar el sarcasmo y la sátira mientras le daba el visto bueno al pequeño. — Si que son escurridizas… Igualmente no importa mucho, las vamos a atrapar! — Dije para irme corriendo del lugar en busca de las gallinas… La carrera duró poco pues casi al instante estaba de vuelta — See oye, por donde comienzo? — Yo no tenía ni idea por donde buscar ni de cuántas gallinas eran así que el niño sería primordial para la búsqueda, tomándolo para ponerlo en mi espalda y comenzar a correr esperando su respuesta.

Personaje

Inventario



RE: [T2] Cuckoo Time! - Arthur Soriz - 06-01-2025


El niño aún recuperando el aliento tras su frenética carrera intentando agarrar a algunas de sus gallinas antes de que terminasen perdiéndose entre la multitud asiente con entusiasmo cuando aceptas ayudarle. Sus ojos aún llenos de lágrimas brillan bajo las luces del festival, reflejando el alivio que siente al ver que alguien por suerte ha aceptado echarle una mano. Con la manga de su chaqueta se limpia las lágrimas dejando atrás su angustia inicial. La nieve que comienza a caer se acumula suavemente en su cabello mientras te da los detalles esenciales sobre las gallinas perdidas.

¡Gracias, señor! —exclama con un tono de profundo alivio. Su voz suena entrecortada, por lo agitado que aún está aunque poco a poco se va calmando—. Son nueve gallinas, todas blancas con plumas de color café en las puntas de las alas. No se parecen a ninguna otra gallina del pueblo, así que serán fáciles de reconocer. Pero... —hace una pausa para tomar aire, su mirada se vuelve más seria— son muy astutas. Les gusta esconderse en los lugares más raros. Una vez una se metió en un barril de manzanas y otra en el techo del panadero. Seguro que están por todos lados.

Miras al niño mientras sus ojos recorren la plaza, como si intentara trazar mentalmente un mapa de los posibles escondites. La multitud sigue su curso ajena al pequeño drama que se desarrolla a su lado. Los colores hermosos de las linternas y las risas alegres de los transeúntes crean un contraste casi irónico con la seriedad de lo que deberás hacer, aunque tal vez incluso resulte algo divertido al final del día.

El niño logrando por fin recuperar su compostura señala en varias direcciones, sus dedos temblorosos por la emoción y el frío.

Buscaré cuatro de ellas. Ya conozco algunos de sus escondites favoritos cerca de la plaza y en los callejones detrás de la tienda de sombreros —dice con una confianza que desmiente su corta edad. Luego te mira directamente, su voz adquiriendo un tono de súplica confiada—. Pero necesito que busques las otras cinco, ¡por favor! —sus ojos se agrandan, llenos de confianza en que podrás con la tarea.

Comienza a enumerar los lugares donde suelen esconderse las gallinas, cada destino un pequeño desafío en sí mismo. Te habla del campanario, su estructura imponente que parece un refugio improbable pero perfecto para una gallina audaz. El niño menciona los establos, llenos del cálido aroma a heno donde otra gallina podría estar acurrucada entre los caballos. La pastelería con sus chimeneas humeantes, es otro punto en la lista, un lugar donde el dulce aroma del pan recién horneado podría atraer a una gallina curiosa.

Hay una muy traviesa que siempre termina en el tejado de la pastelería... debe estar detrás de las chimeneas —comenta frunciendo el ceño como si recordara una de las escapadas más memorables. Luego te señala hacia el puesto de frutas—. Otra suele esconderse entre las cajas de naranjas. Y la última... —se detiene un momento, su mirada perdida en el pensamiento—... la última es impredecible. A veces la veo cerca del muelle, entre las redes de los pescadores.

El niño te observa fijamente. La tarea no es sencilla y ambos saben que el tiempo es esencial. Con el festival en pleno apogeo cada minuto que pasa aumenta el riesgo de que alguien más encuentre las gallinas antes que tú.

Por favor, señor. Si las encontramos rápido podemos asegurarnos de que nadie más las tome. —su voz se quiebra un poco, pero tiene que ser fuerte, ya se considera a si mismo un joven adulto aunque no tenga más de doce años. Luego con un último vistazo de confianza hacia ti, se gira y comienza a correr hacia los callejones desapareciendo entre la multitud. Te quedas unos momentos observando la dirección por la que ha corrido antes de girarte hacia el campanario, el primer lugar de tu misión.

La responsabilidad de las cinco gallinas restantes recae sobre ti y el tiempo para actuar es ahora.



RE: [T2] Cuckoo Time! - Takezo D. Ryuu - 07-01-2025

Realmente necesitaba irme a dormir pero algo en la mirada de aquel chico me hacía no ignorarlo, más bien lograba hacerme ignorar una necesidad tan básica como suplir el sueño, necesidad que podía llegar a matarte en los casos más extremos, aún con todo eso tenía en claro que debía ayudarlo, podía parecer hasta hipócrita queriendo ayudar a peque sabiendo los actos que he cometido, sus consecuencias y aquellas incluso todavía no conozco, pero yo era un pirata, un hombre libre y capaz de elegir que hacer, y yo quería ayudarlo a conseguir sus jodidas y escurridizas gallinas aún con la jaqueca más grande en todo el East Blue.

— No me agradezcas todavía, no conseguimos ni una hasta el momento — Respondía mientras lo llevaba en mi espalda, corriendo entre la multitud e iluminados por las luces de colores del festival, mismas que parecían haber convertido el llanto del chico en sencillamente esperanza, como si fuese un milagro navideño. — Ahora enserio donde carajos compraste ese tipo de gallinas?! No sólo son ninjas expertas sino también tienen todos los jodidos requisitos para formar una banda de músicas con esas especificaciones — Íbamos evitando persona a persona para no chocar con nadie, eso mientras yo observaba el panorama con la misma esperanza del chico en encontrar una rápido.

— Bueno, un barril y el techo de un panadero no son lugares tan extraños... Para niños de ocho no las jodidas gallinas! De verdad debes meterlas en una habitación sin derecho a ver la luz del día si siguen dándose estás escapadas — Una solución tal vez radical pero que desde ni cabeza algo alcoholizada se veía ciertamente lógica. En seco paramos y lo baje de mi espalda para que así pudiese señalar distintos lugares a donde podrían estar sus gallinas. — Vale vale, yo buscaré las otras cinco por eso no tienes que preocuparte, además con esta jaqueca lo menos que tengo en mente es comerme una gallina — Acto seguido coloqué mi mano derecha en mi barbilla como si estuviese pensando — Aunque en sopa... — Esto último no lo dije muy duro pues mi última intención era seguir asustando al chico con lo estresado que podía estar. — Además no tienes que preocuparte tanto, de pequeño me pasó algo similar y no creo que ahora sea peor — Tuve un pequeño vago recuerdo el cual prefiero no prestarle tanta atención y menos en un momento como el de ahora.

— Vale... Muelle, pastelería y caja de naranjas, establo y el campanario; sencillo de recordar para mí — Sonreí dándole leve toques a mi frente en busca de transmitir confianza y buena habilidad para recordar. Con eso el chico se fue corriendo perdiéndose entre la multitud y yo que podía haber abandonado y aún estaba a tiempo de hacerlo decidí seguir con la misión impuesta por el infante. — Bieeeen, es el momento de ir al campanario — Con agilidad me moví directamente hacia la estructura, observando desde la lejanía como aquella gallina se encontraba en la jodida cima tan solo a centímetros de la campana, a simple vista bastante sencilla, solo era pasar, subir las escaleras y cojerla... No?

— DÉJEME PASAR! MI GALLINA ESTÁ AHÍ ADENTRO — se escuchaban mi gritos a distancia mientras discutía con el hombre que se encargaba de cuidar el lugar - No tengo intención alguna de dejarte pasar, borracho! Apestas a alcohol, te lo diré una última vez. LÁRGATE DE AQUÍ - fueron las palabras en respuesta del vigilante que ya había podido notar mi olor tan característico por desgracia. — No lo hagamos tan difícil, señor seguridad. Solo déjame pasar y tomaré mi gallina — no hubo respuesta para mí petición más allá de una mirada de indiferencia para la cuál yo si tuve una respuesta. Con rapidez el mango de mi katana chocó con su frente, noqueando casi al momento al intento de vigilante y dándome paso al lugar.

Con absoluta rapidez subí la escaleras para llegar a la cima de la estructura, sin embargo no conté que mi rápida llegada no haría más que asustar al animal el cual se lanzó sin dudar. — Carajo! — Grite y como prueba de mi absoluta sobriedad me lancé para atraparla en el aire, tal vez no medí mi acción hasta que ya estaba en el aire pero por suerte la providencia o la pura casualidad me favoreció, cayendo así en un montón de paja y sin apenas rasguño. — Ja! Te tengo desgraciada — Le amarre las patas y la colgué de una soga la cual colgué en mi espalda para así llevarlas a todas — Bien, vamos por la siguiente — Tomé rumbo a la pastelería, esperando que el infante tuviese razón en su predicción.


RE: [T2] Cuckoo Time! - Arthur Soriz - 07-01-2025

La gallina se retuerce al estar sujeta con una soga, su cuerpo agitándose con violencia soltando múltiples plumas, cacareando de forma desesperada, haciendo eco a lo largo de los callejones de Loguetown. El pequeño cuerpo de la gallina parece mucho más frágil de lo que esperabas y te preguntas si esas criaturas valen tanto la pena como te dijeron. Una idea incómoda se abre paso en tu mente... ¿debería preocuparte en qué estado las devolverás? El niño nunca especificó en qué condiciones debían llega, pero sabías que lo más probable era que las querían vivas, no maltratadas.

Finalmente decides continuar tu camino apretando la cuerda con firmeza mientras ajustas la gallina que sigue luchando pero ya sin tanta fuerza. Con un suspiro, te giras y sigues el rumbo, camino a la pastelería.

Camino al siguiente lugar en donde el niño te indicó que podría encontrarse una de sus gallinas, notas que algunos te miran de reojo... no porque vean mal que lleves una gallina colgada a un lado, sino porque te recuerdan de lo que hiciste cerca de la plaza del patíbulo con El Forastero, incluso te saludan con un ligero movimiento de cabeza. Vas observando cada rincón con cuidado, cada sombra entre las casas, cada rincón que podría esconder algo tan escurridizo como una gallina con plumas café en las alas. De vez en cuando te encuentras con otras gallinas que parecen haberse escapado, pero ninguna tiene la característica de poseer plumas café en las puntas de las alas por lo que sabes que no es la que estás buscando.

El aroma del pan recién horneado te golpea al acercarte a la pastelería, es una delicia y hasta se te antoja una horma de pan... o incluso algún bizcocho viejo del día anterior que esté a buen precio. La pequeña tienda se alza ante ti con sus ventanales empañados por el vapor del horno y una luz amarilla que escapa de su interior iluminando la acera empedrada. Un letrero colgado en la puerta ligeramente torcido que dice “La Dulce Tentación”, con letras doradas que resplandecen débilmente a pesar de la escasa luz.

Las paredes del local son de un tono crema desgastado. En el aire el olor a levadura, azúcar y mantequilla se mezcla con la humedad que genera el calor del horno, se puede sentir a cuadras de distancia gracias al extractor de aire que funciona al costado de la edificación

Al acercarte escuchas un cacareo suave, casi apagado, que proviene de las cercanías de esta tienda. No es la gallina que tienes colgada de la cuerda. Al principio es un sonido bajo casi como un susurro, pero te da la confirmación de que vas por el camino correcto. La gallina que buscas debe estar aquí. Tan solo deberás encontrarla, tal como te dijo el niño.



RE: [T2] Cuckoo Time! - Takezo D. Ryuu - 09-01-2025

El olor a pan y pasteles de la mejor calidad no tardó en llegar a mi nariz y por momentos parecía ser capaz de levantarme y hacerme levitar por las calles sin remordimiento en alejarme a mi verdadera misión, casi podía saborearlo y era directamente una de las mejores recetas reposteras del East Blue que podría probar, y de eso estaba seguro incluso siendo la primera vez que me movilizaba por el lugar, necesitaba probarlos rápido; no podía perder ni un minuto, sin embargo tenía una misión y no era exactamente degustar todas las exquisiteces que podía tener el lugar sino más bien capturar a una escurridiza gallina ninja y devolverla a su dueño sana y salva.

— La escucho... Pero donde carajos podría estar — Pasé dentro de la repostería pues por la cercanías no había lugar en donde pudiese escalar y buscar directamente por detrás del copo de la chimenea, lugar indicado por el infante, lo que me obligaba directamente a tener que escabullirme por el local rogando estuviese dentro o en caso extremo buscar el horno de la chimenea para así poder escalar por ella y con mucha suerte encontrar al pajarraco andando por el techo de la famosa repostería.

 — Hola sí, se le ofrece algo en particular? El pan y los pasteles son los más frescos y ricos de toda la isla, le juro no se va a arrepentir de una compra de este tipo — También podía dejarme de ideas locas e intentar consultar con el panadero sobre la ubicación de la gallina — Hola, bueno realmente no vengo por los panes pero... Me va a dar de esté, esté, también un poco de esté y uh esos son buenos? — Y así seguí proporcionalmente por casi siete minutos de expresar mis deseos y compras para llevar — Bien entonces serán trece banderillas, quince cemitas, ocho panes de leche, tres pasteles de chocolate y unos doce ponques? — Repetía mi orden el panadero — Así es, sin embargo puedes añadirle también cuatro muffins, la tarta de queso en oferta y unos dos bizcochos de mármol? Solo dos porque realmente debo mantener la figura — Añadí a toda mi compra mientras sonreía en un tono bastante sarcástico.

— ¿Bien? Bueno, se le ofrece algo más? — Lanzó como el que no quería la cosa mientras preparaba mi orden — Oh Si, ando buscando una gallina. Se me perdió hace una horas y realmente la necesito, tengo la sospecha de que se encuentra en su local, lo cuál es sencillamente gracioso y me preguntaba si me permitía inspeccionar un poco su chimenea... Jeje — Parecía hasta tímido y en una faceta totalmente indiferente a la de un pirata — Oh... Así que también puedes solucionar ese problema? Pues, supongo que claro puedes pasar mientras tengas tus ideas claras — Dijo tomando bajo el mostrador lo que parecía ser una escopeta recortada.

— Ideas claras... — Sonreí con cierto nerviosismo para pasar directamente en busca de la gallina, la búsqueda no fue complicada, realmente nada complicada, seguí la indicaciones del posible lugar según el pequeño y ahí estaba la gallina, con cierto rostro de perturbación que me hacía pensar que realmente eran una ninjas retiradas la tomé y coloqué en mi cinturón de gallinas como si una medalla o un premio a presumir se tratase, y salí del lugar con bolsas y bolsas de pan que me encargaría de degustar como un campeón luego de completar mi humilde objetivo.


RE: [T2] Cuckoo Time! - Arthur Soriz - 09-01-2025

Con la gallina de la pastelería asegurada colgando junto a la otra que has atrapado antes, te encuentras en una encrucijada en medio de las calles iluminadas de Loguetown. Tienes varias opciones a las que dirigirte, por suerte la ciudad no es difícil de recorrer. Lo único que te permite saber que al menos no habrá nada ni nadie interrumpiendo tu misión es el hecho de que la gran mayoría están distraídos con las festividades invernales. Quizás resulte un poco molesto estar haciéndole un favor a un niño desconocido, pero quizás te pesa más en la consciencia si no hubieras hecho nada al respecto.

La decisión ya está hecha y no había vuelta atrás; habías hecho una promesa.

Todavía quedan tres gallinas por recuperar y el tiempo empieza a agotarse de a poco. Ves cómo la presencia del atardecer empieza a teñir el cielo de tonos anaranjados, anunciando la llegada inminente de la noche. La urgencia de terminar tu trabajo te empuja a tener que decidir rápidamente entre tres destinos posibles, cada uno con sus propios desafíos a la hora de agarrar a la gallina que allí estuviera.

Primero está el muelle. Los gritos de los marineros podría llegar a camuflar cualquier sonido que emita la gallina debido al ambiente caótico del lugar. Sabes que la gallina podría estar escondida entre las pilas de cajas o debajo de algún barco en reparación aprovechando para ocultarse de ojos curiosos o de personas que quieran atraparla... como tú. Sin embargo el muelle también es un lugar complicado de transitar, lleno de rincones oscuros y superficies resbaladizas. Si la gallina ha decidido refugiarse allí, atraparla podría requerir más tiempo del que podrías permitirte ahora mismo.

Luego está el mercado. Los gritos de los vendedores que ofrecen sus productos, el olor a frutas cítricas, y el zumbido de la multitud te llegan en ráfagas. Según el niño, una de las gallinas podría estar cerca de una caja de naranjas, pero encontrarla entre el tumulto de compradores y mercaderes podría ser como buscar una aguja en un pajar. Aun así el mercado tiene un lugar definido, limitado, lo que podría facilitar tu búsqueda si logras moverte con rapidez entre la gente.

Finalmente está el establo en las afueras de la ciudad. El camino hasta allí es más largo pero la tranquilidad del lugar podría jugar a tu favor. El establo es un refugio de calma comparado con el alboroto de la ciudad, el suave sonido de los animales y el crujir del heno bajo tus pies es lo único que podría llegar a distraerte. Si la gallina está allí podría estar escondida entre el heno o dentro de uno de los establos lo que haría la búsqueda más metódica pero sería más fácil diferenciarla de entre el resto de animales allí presentes.

Debes sopesar tus opciones, consciente de que cada segundo cuenta. El joven que confió en ti espera que cumplas con tu parte del trato y sabes que no puedes fallar. Has permitido que las distracciones y la promesa de momentos más tranquilos te desvíen de tu verdadero objetivo, pero ahora es el momento de concentrarte. Con las gallinas capturadas colgando a tu lado te debes encaminar hacia el siguiente objetivo, listo para enfrentar lo que sea necesario para recuperar a las tres gallinas restantes antes de que la noche caiga por completo.



RE: [T2] Cuckoo Time! - Takezo D. Ryuu - 10-01-2025

— Ñam ñam ñam ñam... Carajo, realmente son los mejores postres reposteros del East Blue — Apenas y podía diferenciarse lo que decía gracias a la gran cantidad de panes que tenía en la boca a la vez. Como dije no tardaría en comenzar a degustar aquellas exquisiteces en olor y ahora también se que en sabor, sin embargo parece que realmente me excedí en la cantidad de los postres que pedí pues incluso estaba compartiendo con las gallinas que llevaba en mi improvisado cinturón — Venga disfruten, no hace falta que sufran todo el viaje — Exclamaba mientras les daba pequeñas migajas y parecía disfrutar de la compañía de los animales alrededor del viaje.

Luego de un rato de suave caminata comencé a tomar con un poco más de seriedad la dificultad del asunto al sentir el suave resplandor del atardecer acompañado de la tranquilidad de la fría brisa rozar mi piel y vestimenta como el rocío de una mañana. — Joder... Si dejo que caiga la noche la dificultad de encontrar a cada gallina realmente aumentará de manera diferencial; en la tarde el ambiente del festival y su movimiento aumenta, lo que sin duda dificulta la manera en como podré diferenciar su cacareo o incluso como llegar a sus escondites — Decía con la mano en la barbilla mientras seguía mi caminata — Joder y yo que hubiese preferido pasar otra noche del festival tomando sake hasta quedar inconsciente — Le dije a mi natural compañía con absurda sinceridad — Pero bueno, apuesto que ustedes hubiesen preferido seguir escondidas por ahí... No todo se puede — Levanté mi hombros en expresión de desinterés y seguí con mi camino.

El paso ahora menos tranquilo gracias a la hora me llevó directamente a una encrucijada en donde tendría que decidir la siguiente locación a investigar para capturar a las desgraciadas gallinas, y terminar a la hora perfecta para la ronda de alcohol gratis. Después de un pequeño rato de pensamiento decidí que debía dirigirme al mercado como el inicio de la recta final, la razón era obvia, y radicaba en que gracias al aumento de movimiento en el mercado en las próximas horas si lo dejaba para después sería proporcionalmente más complicado que una búsqueda en el muelle y en la tranquilidad del establo. — Okey, vamos al mercado! — Añadí para comenzar a caminar con el objetivo más que en claro.

No tardé más de siete minutos para por fin llegar al mercado, la búsqueda y justo como lo predije fue de los dolores de cabeza más grandes que pude tener. Con un mercado casi abarrotado y locales con fiebre del oro no podía ni caminar sin verme rodeado por ofertas de todo los colores y sabores de las cuales apenas podía evitar, sin embargo y como ya parecía ser costumbre la provincia o tal vez la sencilla casualidad no hacía más que sonreír y en busca de verme devolver la sonrisa. Entre todo el mercado pude divisar un puesto con jaulas y jaulas de gallinas, el foco se encendió e inmediatamente lo tomé como el punto en donde aseguraba se encontraba la gallina, totalmente alejado de la fruta en donde según el infante se encontraría la gallina en algún barril de naranjas.

— Bieeeen, por aquí debe andar alguna de sus hermanas a que sí? — Le dije a las gallinas en mi pecho mientras observaba las jaulas del mercader como si fuese un simple comprador y no estuviese por robar su mercancía. Tan solo dure unos cuantos segundos para en tardar divisar la desgraciada gallina gracias a sus peculiares características encerrada en una de la jaulas, cual era el plan a partir de ahora? Sencillo, tan solo iba a tomar la jaula e irme corriendo del lugar. Mi movimiento fue rápido e imprevisto, tomando conmigo la jaula saliendo disparado del lugar sin contar con la obviedad que todas las jaulas estaba atadas para asegurar intentos de robos. En resumen no salió nada bien, pues aunque había cumplido mi objetivo de manera torpe termine por liberar a cada una de las gallinas del lugar, haciendo un verdadero festival en el mercado mientras escapaba gracias a la distracción dada.

— Bien, otra para mí equipo — Agregué en sátira mientras corría por lo callejones de Loguetown con un rumbo totalmente fijo a los muelles de la isla rogando que ahí estuviese la gallina y mi pequeña misión de invierno pudiese acabar de una vez.


RE: [T2] Cuckoo Time! - Arthur Soriz - 11-01-2025

No tardas en llegar a los muelles de Loguetown, el camino tampoco es que sea difícil de encontrar a pesar de que no conozcas mucho la isla aún. Las voces de los marineros, el crujir de las cuerdas estirándose y el chirrido de las poleas se mezclan con el sonido constante de las olas golpeando el puerto. El aire tiene un aroma muy característico en estos lugares... impregnado de sal y un leve aroma a pescado que te envuelve mientras avanzas dejando atrás la vorágine del mercado para enfrentarte al desafío más impredecible de todos... la gallina del muelle.

Desde la distancia puedes observar la actividad del puerto. Barcos de diferentes tamaños están anclados, algunos trabajadores cargando mercancías mientras otros se preparan para zarpar porque tienen toda su carga prevista en su bodega. Los marineros se mueven de un lado a otro levantando sacos de grano y cargando cajas, trabajando sin prisa pero sin pausa para así cumplir el horario e irse a casa. Sin embargo algo parece fuera de lo común. Notas cómo algunos de ellos están visiblemente molestos, con cara de mosqueo absoluto mientras examinan los sacos de grano.

Al acercarte oyes fragmentos de sus conversaciones.

¿¡Quién diablos ha estado agujereando los putos sacos!? — gruñe uno de ellos, levantando un saco con varios agujeros. Los granos caen lentamente formando un pequeño rastro en el suelo. — ¡No podemos exportar esto en estas condiciones, nos están jodiendo el envío!

Otro marinero que se ve más cansado incluso por lo que está pasando se acerca mientras acaricia su tobillo izquierdo. — No es solo el grano. Sentí algo pinchándome los tobillos antes, pero cuando bajé la mirada no había nada....

La escena se repite a lo largo del muelle. Marineros inspeccionando sus mercancías dañadas, otros frotándose los tobillos o mirando alrededor, como si esperaran encontrar al culpable. Pero en cada caso no encuentran nada, solo una extraña inquietud y un rastro de pequeños daños que parecen demasiado meticulosos para ser accidentales.

Comienzas a atar los cabos. La gallina que buscas debe estar detrás de esto. No solo es astuta sino que parece tener un talento especial para causar el máximo de problemas con el mínimo de esfuerzo. Sus acciones son casi cómicas dejando un rastro a su paso. Ahora, depende de ti encontrarla y evitar que cause más daños. A medida que avanzas escuchas un suave cacareo, apenas audible sobre el ruido del puerto. Sigues el sonido hasta una pila de cajas de madera, una de las cuales tiene marcas de arañazos en su superficie. Sigiloso te acercas y apartas una caja con cuidado.

Ahí está, la gallina. Te mira fijamente con ojos brillantes y alerta como si supiera que ha sido descubierta pero aún no esté lista para rendirse. De repente corre hacia una pila de sacos de grano escondiéndose entre ellos. Te das cuenta de que no será fácil atraparla... es rápida y está acostumbrada a moverse por estos entornos llenos de escondites. Sabes que necesitarás un enfoque cuidadoso para no asustarla aún más y hacer que escape a otra parte del muelle o incluso de Loguetown. La tarea de atrapar a esta esquiva gallina parece más complicada de lo que habías anticipado. Pero, sabes que puedes con ella... como pudiste con las otras tres.



RE: [T2] Cuckoo Time! - Takezo D. Ryuu - 13-01-2025

Después de un rato de persecución en donde tuve que huir de vendedores, algunos marines y también y todo el sentido literal de la palabra: gallinas, pude llegar al puerto juntos a mi equipo de aves al pecho, también y por suerte perdiendo a mi perseguidores, tenía en claro cuál era mi objetivo aunque no sabía que la dificultad se dispararía al cielo de una forma tan abismal, suponía que claramente tendría su dificultad, después de todo es una jodida gallina a orillas del mar, repleta de barcos y mercancía que es traficada de manera legal o aveces no tan legal por el puerto y sus alrededores, pero ni de coña imaginé algo tan jodidamente desesperante y que me enseñó a prepararme un poco mejor para estas situaciones.

Mientras me iba acercando solo podía escuchar algunos marineros quejarse sobre algunos agujeros en sus costales, lo que me hizo saber automáticamente que iba por buen camino, sin embargo también escuché a muchos otros preguntar si habían visto a un espadachín con un cinturón de gallinas correr por el lugar, así que también me escondí por algunos momentos para evitar ciertos enfrentamientos innecesarios en mi búsqueda. Salí de mi escondite y no podía evitar ver la expresiones de dolor de algunos marineros mientras frotaban sus tobillos, realmente sentía aquel cosquilleo aunque no la podía ver, pero estaba seguro que estaba cerca sin importar que tan grande era el puerto o que tan difícil se había el desafío, yo estaba claro de algo, y es que iba a conseguir más temprano que tarde a la desgracia gallina.

— Joder... Vaya que me tienen impresionado, parecen el jodido escuadrón ninja de algún reino, no tienen ni idea del dolor de cabeza que me causan ni de todo los problemas de los que son culpables, aunque bueno, capaz el dolor de cabeza viene de la copas de anoche pero si puedo echarles la culpa — Levantaba mis hombros en una pequeña y sátira señal de desinterés ante la cara y expresión de los transeúntes y marineros que no podían evitar ver a un jodido espadachín hablar con su grupo de gallinas. Me moví siguiendo las pistas, escuchando aquel suave cacareo surcar las olas hasta por fin llegar a la pila de cajas de madera todas dañadas, son duda había alcanzado mi objetivo, bueno estaba apunto de hacerlo.

Con audacia levanté la caja y ahí estaba ella, comiendo alrededor de kilos y kilos de grano como si fuese la reina del mundo, intercambiamos miradas en un momento de incomodidad que planeo recordar por el resto de mi vida, y de un momento a otro — Pum — Ella ya no estaba, se había esfumado usando sus habilidades ninjas o lo que sea que estás desgraciadas gallinas sean capaces de usar a su favor, pero un momento a otro estaba dando saltos y confundiendo con su ubicación entre saco y saco de granos y alguna que otra caja de turistas, por desgracia yo era su perseguidor, y así es, la desgracia era para mí.

— Maldición! — Mi expresión cambio y mis piernas comenzaron a trabajar aceptando la persecución, mi espada también hizo gran parte del trabajo pues entre corte y corte suaves y cuidadoso iba desglosando los sacos, cajas, maletas de turistas y un sin fin de objetos más en donde la gallina iban saltando y usando como escondite. El grito de los marineros se hacía presente, los cuales debían estar alucinando con lo que estaban viendo, algunos me reconocían del desastre del mercado y así se iba creando una muy graciosa, aunque no para mí, doble persecución. Por alguna razón terminé dentro de un barco luchando con una gallina la cual sostenía un pequeño tenedor en su pico como arma, una situación ya de por si bastante poco probable si a ese hecho le sumamos que había una cantidad bastante preocupante de marineros, turistas y mercaderes esperándome afuera y no precisamente para darme las gracias.

— Y a dormir! — Fue lo último que la gallina pudo escuchar antes que el mango de mi katana golpeé su cabeza dejándola inconsciente, miré por la ventana y el barco había zarpado... — AHH! — Salté al agua con mi grupo de gallinas y nadé hasta la orilla totalmente eufórico sin recordar al gran grupo de gente molesta — Bueno yo... En mi defensa puedo decir que... QUEEEEE! ACASO ESO ES CABALLO VOLADOR?! — Por alguna razón todos voltearon y me dió el tiempo suficiente para pirarme del lugar con una dirección clara, mi última gallina esperaba y yo estaba ansioso por lograr completar mi pequeña misión.