¿Sabías que…?
... Si haces click 321 veces en la siguiente palabra: Mandarina. ¿Ganarás 500 berries? No nos hacemos responsables de quien lo intente.
[Aventura] [Tier 2 - Airok] Temporada de recados
Zane
-
XX de Verano.
Año 724.
Loguetown.



Loguetown. La última isla por la que pasar antes de aventurarse en el Grand Line. Una isla con muchas historias que contar, ¿estás preparada para crear la tuya propia? Seguramente sí.

Son las dos de la tarde y el sol está pegando bastante fuerte, quizá demasiado. Es un día caluroso de verano de estos que estarías mejor sentada en un chiringuito en la playa, tomándote un buen mojito y comiendo algo rico. Sin embargo, te toca hacer recados, ¿cuáles? Los que tu capitán te haya encargado, yo ahí como narrador no me meto. Es cosa tuya.

Te encuentras en la plaza del patíbulo, el centro neurálgico de la ciudad. Esta repleto de gente y hay multitud de tenderetes colocados uno al lado del otro, con apenas un metro y medio de espacio entre cada uno. Hay puestos de pescado, de verdura, de carne, de comida enlatada, de bisutería, de pan y pasteles… ¡De todo!

Entonces, cuando estás decidiendo que hacer… Un jovenzuelo choca contigo y te das cuenta de que te ha robado algo, ha cogido algo que tenías en alguno de tus bolsillos y empieza a correr.

De ir tras él, tardarás unos cinco minutos en atraparlo. Es una persecución bastante complicada, ya que el joven se conoce la ciudad mejor que tú. Sin embargo, acabáis en un callejón sin salida.

¿Qué haces joven pirata? Puedes intentar golpearle y recuperar lo tuyo, pero también puedes intentar hablar con él.

Te fijas de que tiene algunos moretones en la cara y es bastante joven, apenas tendrá unos once o doce años.

LEER ANTES DE POSTEAR
#1
Airok
La Reina Rubí
Personaje


Acabábamos de llegar a Loguetown y había mucho trabajo por delante. Necesitábamos, con urgencia, un barco nuevo y provisiones suficientes para sobrevivir el próximo tramo del viaje. La última travesía había sido un desastre, marcada por tormentas y problemas inesperados, y aunque cada uno en la tripulación tenía una tarea clara, no podíamos permitirnos errores esta vez.

—Airok, ¿puedes encargarte de las provisiones? —preguntó Silver, con su tono habitual, mezcla de petición y orden.

Airok sonrió, alzando una ceja.
—¿Y qué buscas esta vez? ¿O es un “me lo dejo a mí”?

—Lo de siempre, lo que podamos cargar sin llamar mucho la atención… —Silver hizo una pausa y añadió con un guiño—. Y si puedes encontrar algo de ron, no estaría mal.

—Siempre ron —murmuró Airok divertida mientras se alejaba, ajustándose la chaqueta. —No sé si podré cumplir con eso de “sin llamar la atención”, pero haré lo que pueda.— Y haciendo un saludo con el sombrero se alejó

El calor del mediodía cubría Loguetown como una manta sofocante. El bullicio del mercado era incesante: comerciantes gritando precios, carros cargados de mercancías y el murmullo constante de transeúntes negociando. El aire estaba impregnado de olores contradictorios: el salitre del puerto, frutas maduras y el hedor del pescado bajo el sol.

Airok había dado ya varias vueltas al mercado, evaluando cómo podría hacerse con los recursos necesarios sin un solo berri en los bolsillos. Se detuvo cerca de un puesto de especias, fingiendo interés mientras observaba de reojo un carro cargado de sacos de harina y sal que podría ser útil. Planeaba cómo convencer al dueño de "donar" parte de su mercancía cuando sintió un golpe repentino en el costado.

De inmediato, Airok llevó las manos a sus bolsillos. Su rostro se endureció al instante. Le faltaba la brújula de plata que llevaba desde su inicio en la tripulación.
—¡Maldita sea! —masculló entre dientes antes de empezar a seguirlo con pasos firmes.

El niño era rápido, pero Airok no era una novata en esos juegos. Sus ojos verdes lo siguieron entre las cabezas y los cuerpos apretados de la plaza, identificando su camino por la forma en que las personas se giraban o apartaban bruscamente, sorprendidas por el pequeño ladrón que las empujaba para escapar.
Mantuvo cierta distancia para no levantar sospechas, optando por no correr de inmediato. Si lo hacía, el niño podría entrar en alguna calleja estrecha o esconderse en un lugar difícil de alcanzar. En cambio, caminó a paso firme, su mirada fija en él mientras memorizaba cada giro que daba.

“Veamos a dónde me llevas, pequeño idiota”, pensó para sí misma, con una sonrisa torcida. No iba a dejar que nadie se saliera con la suya, especialmente no con algo que le pertenecía.
#2
Zane
-
El jovenzuelo camina entre la gente muy rápido, con una agilidad que podría sorprender a cualquiera. No cabe la menor duda de que, quizá con algo de entrenamiento y disciplina, además algo de experiencia, aquel muchacho podría ser alguien importante. No obstante, era probable que se convirtiera en otra persona con un potencial latente desperdiciado. En fin. Sin darte cuenta te has adentrado en la zona sur de Loguetown, concretamente en un sector bastante conocido en la isla por su alta tasa de delincuencia. ¿Pero que tiene que temer una brava pirata como tú? Nada realmente, o eso esperamos.

El joven entonces se tropieza y cae al suelo, a un par de metros de ti. Se levanta rápidamente e intenta caminar, pero no puede. Le duele el tobillo. ¡Vaya! Parece que se ha hecho daño.

Entonces, observas como tres…, no, cuatro miradas te observan desde una ventana. Algo sale desde la ventaba y te da en el hombro. Es una pelota de goma, que como mucho te habrá hecho una simple caricia. Si te fijas bien, ya sea usando algún tipo de poder extrasensorial o, simplemente, agudizando tu propia mirada ves que son niños, armados con tirachinas.

—Vamos, corre, Mickey —dice uno—. Métete en la casa rápido.

Pero el joven no puede caminar.

¿Qué haces joven pirata?
#3
Airok
La Reina Rubí
Personaje


El joven estaba en el suelo, intentando ponerse en pie con una mueca de dolor, pero su tobillo claramente no se lo permitiría. Airok lo observó desde unos pasos de distancia, sin apresurarse. Los callejones de la zona sur eran estrechos y mugrientos, y aunque no tenía nada que temer, estaba atenta.

El golpe en su hombro llegó sin aviso. Algo pequeño, ligero. Alzó la mirada hacia una ventana cercana y allí estaban: cuatro críos con tirachinas, mirándola como si esperaran que desapareciera por arte de magia.

“Un equipo, claro,” pensó Airok, mientras la tensión en sus hombros se disipaba levemente. Reconoció la dinámica al instante. Estos chicos no eran más que pequeños luchando por sobrevivir y no pudo evitar pensar que, en otra realidad, ella podría haber estado entre ellos.
Dejó escapar un suspiro y ladeó la cabeza, evaluándolos con cuidado.

Uno de ellos llamó entonces al chico. Mickey. Sin embargo, el muchacho apenas podía moverse. Airok caminó un par de pasos más hacia él, muy despacio, con las manos visibles.

No va a llegar muy lejos con ese tobillo —comentó, más para los niños de la ventana que para el propio Mickey. Luego los miró directamente, sus ojos verdes brillando con una mezcla de paciencia y autoridad— Si vais a dispararme, al menos apuntaos un poco mejor.

Los críos no respondieron de inmediato, aunque sus tirachinas seguían tensos. Airok se agachó ligeramente, manteniendo una distancia segura del chico herido.
Escuchad, no tengo interés en vuestro teatro —dijo, esta vez con un tono más firme, aunque sin perder la calma— Pero si queréis protegerle, va a necesitar ayuda. ¿Por qué no me dejáis echarle un vistazo?

Se enderezó, con los brazos cruzados y una expresión que no dejaba lugar a dudas de que no pensaba irse.
Podéis seguir jugando a los valientes, o podéis actuar como un verdadero equipo y aseguraros de que vuestro amigo no termine peor. Decidid rápido.

Airok no se movió más, esperando su respuesta. Aunque no tenía intención de dejar que un grupo de niños le diera órdenes, tampoco los veía como enemigos. Más bien, como alguien que entendía lo que significaba luchar para sobrevivir, sabía que había algo que ganar siendo paciente.
#4
Zane
-
Los niños te observan con dudas y desconfianza a partes iguales durante un breve instante. El mayor de ellos, con un gesto decidido, los reúne a todos alrededor del malherido Mickey para deliberar en voz baja. Cuchichean entre ellos durante varios segundos, lanzándote alguna que otra mirada para asegurarse de que estabas allí. Y, finalmente, toman una decisión: van a dejar que observes al muchacho. Al examinarlo te das cuenta de que tiene una simple torcedura, nada que dos o tres días de reposo no lo sane, aunque claramente doloroso para alguien tan pequeño.

—Muchas gracias —te dice Mickey, con voz dulce y te entrega lo que te ha robado—. Disculpa por esto.

Mientras el joven te habla, puedes ver a la perfección el interior de la casa de los niños. Es una estampa un poco triste, ya que el lugar esta muy desordenado, sucio y no hay señales de la presencia de ningún adulto.

El grupo de niños esta formado por cinco, tres chicos y dos chicas. Mickey, el ladronzuelo que te había robado antes, es uno de ellos. Goofy, el mayor, parece ser el líder, con una presencia tranquila y protectora. Los mellizos Donald y Daisy aportan un contraste curioso, ya que él parece puro nervio y es bastante extrovertido, mientras que ella parece tímida y reflexiva. Finalmente, está Minnie, una chica que destaca entre el resto del grupo, ya que su actitud es más altiva, y su vestimenta y su aspecto son demasiado cuidados en contraste con el resto del grupo. ¿Es una visitante? ¿Alguien nueva en el grupo? ¿O todo esto forma parte de una historia más complicada? Si quieres averiguarlo, tendrás que preguntar. O, tal vez, quizás quieras continuar con las compras que te ha encomendado tu elocuente capitán.  Tú decides. 

Resumen
#5


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: