
Irina Volkov
Witch Eye
15-11-2024, 07:35 AM
(Última modificación: 17-12-2024, 11:29 PM por Irina Volkov.)
Irina se sentó en el frío y austero despacho, en una de las sillas que daban frente al escritorio de sus superiores. La tenue luz de la lámpara en el techo iluminaba su figura y la pequeña libreta donde tomaba notas. Aquel ambiente era tan rutinario y familiar para ella como lo era su propia habitación, era el lugar donde reportaba los resultados de sus misiones, donde escuchaba con calma los elogios o, en casos más raros, los ajustes que le sugerían para la próxima operación. Como siempre, su informe estaba redactado en un lenguaje técnico y objetivo, cada palabra elegida con precisión. La misión de Logue Town había sido impecable. Cada paso que tomó, cada decisión, había sido en función de los resultados y la eficacia. Irina no dejaba cabos sueltos, y sus superiores lo sabían. Uno de ellos, un hombre de cabello plateado y expresión impenetrable, revisó su informe sin prisa. Sus dedos se deslizaron por cada línea del documento, y a medida que leía, Irina permanecía inmóvil, aguardando con paciencia. Finalmente, tras varios minutos de silencio, él levantó la mirada y se dirigió a ella con un tono neutral, casi sin emociones. —Irina, tu informe es tan preciso y exacto como siempre. La misión fue un éxito absoluto, y eliminaste la amenaza de Quirlo Mur sin complicaciones —dijo, dejando caer el documento sobre el escritorio— Tus habilidades de infiltración y eliminación son incomparables.— Irina asintió sin emoción. Apreciaba las palabras de reconocimiento, aunque estaba acostumbrada a recibirlas. Sabía que su nivel de eficacia era casi intachable, y este tipo de comentarios apenas le causaban algún efecto. Sin embargo, el hombre de cabello plateado adoptó una expresión seria y continuó hablando con un tono más grave. —Dicho esto, tenemos una nueva disposición que aplicar a tus próximas misiones. —Irina notó el cambio en su tono y levantó una ceja, con una leve muestra de interés. ¿Una nueva disposición? Eso no era común. Ella estaba acostumbrada a trabajar en solitario, a ser quien manejaba cada aspecto de las misiones sin necesidad de otra figura que interviniera.
—A partir de ahora, Irina, tendrás un compañero de trabajo.— Por un instante, el silencio en la habitación se volvió palpable, como si el tiempo se hubiera detenido. Irina parpadeó, pero su rostro no mostró emoción alguna. En su interior, sin embargo, una ola de irritación comenzó a gestarse, un rechazo inmediato hacia la idea de compartir su espacio de trabajo y su método de ejecución. ¿Un compañero? Aquello era un retroceso, una invasión a su eficiencia calculada y perfeccionista. —¿Un compañero? —Dijo, manteniendo su voz neutra, aunque sus ojos dorados mostraban un atisbo de frialdad. El superior asintió, percibiendo su reacción pero sin dar señales de importarle. Su rostro se mantuvo imperturbable mientras le explicaba los detalles. —Sí, su nombre es Daryl. Es un agente joven, pero ha demostrado talento en combate y tiene habilidades en tácticas de apoyo. Hemos decidido que, dadas las circunstancias en algunas de nuestras misiones recientes, es mejor que trabajes en equipo en ciertos casos.— Irina escuchó esas palabras con una mezcla de desdén y resignación. No podía mostrar abiertamente su inconformidad, pero la idea de tener que compartir sus misiones con otro agente la molestaba profundamente. Para ella, el trabajo era una danza solitaria, un acto de precisión y control absoluto. La presencia de un compañero significaba una variable nueva y, posiblemente, molesta. —Comprendo la decisión. —Respondió, reprimiendo cualquier signo de desacuerdo— Si puedo preguntar, ¿cuáles son las cualidades específicas de este agente Daryl?
El superior miró una hoja en su escritorio antes de responder. —Daryl es un combatiente de rango avanzado y tiene un perfil psicológico orientado a la cooperación. A diferencia de ti, ha demostrado habilidades en manejo de tecnología y apoyo en misiones donde es crucial un respaldo rápido. Además, creemos que este tipo de colaboración será… beneficiosa. — Irina ocultó su escepticismo, pero en su mente la palabra "beneficiosa" no encajaba. Era consciente de que para sus superiores esta nueva colaboración debía tener algún valor, aunque para ella no representaba ninguna mejora. Había logrado sus mejores resultados en solitario, sin depender de nadie. No había fallado nunca y tampoco necesitaba el apoyo de otro agente. Pero, por supuesto, no era su decisión. —Entendido. Haré lo que sea necesario para cumplir con esta disposición —Contestó con frialdad. El hombre asintió, aunque parecía saber que Irina no estaba precisamente satisfecha con la noticia. Sin embargo, no le ofreció más detalles. Se limitó a levantar el informe de su última misión y a hacerle un último comentario. —Confío en que sabrás adaptarte a esta nueva estructura de trabajo. Has sido una agente ejemplar, Irina. Tu desempeño es admirable, pero también es importante que el Cipher Pol evolucione en sus métodos. Daryl no será una carga, sino un recurso adicional. Y estamos seguros de que sabrás cómo aprovechar esa ventaja.— Irina asintió una vez más, sin decir palabra. En su mente, sin embargo, ya imaginaba el obstáculo que representaría para ella la presencia de Daryl. ¿Cómo podía un agente tan joven e inexperto aportarle algo a ella, alguien que había perfeccionado cada aspecto de su trabajo hasta el punto de ser irremplazable? La irritación interna se mezclaba con una leve curiosidad. Aun así, estaba decidida a que él no se convirtiera en una distracción ni en un impedimento para la precisión con la que acostumbraba cumplir sus objetivos.
El superior finalizó la reunión con una despedida formal, y ella se levantó para retirarse, caminando con pasos medidos y seguros hacia la salida. Apenas cerró la puerta detrás de ella, su mente empezó a repasar las estrategias que tendría que modificar, los posibles métodos para mantener a Daryl a distancia y asegurarse de que no interfiriera. Quizá solo tendría que incluirlo en ciertas partes de la misión, dejándole tareas secundarias y asegurándose de que su presencia no afectara su propio ritmo de trabajo. Al bajar las escaleras, escuchó un murmullo de pasos acercándose desde el otro extremo del pasillo. Alzó la vista y vio a un hombre, de unos veintitantos años, caminando en su dirección. Su cabello oscuro y ligeramente desordenado contrastaba con la seriedad de su uniforme, y aunque su rostro mostraba una expresión de determinación, en sus ojos había algo de inseguridad. Ella supo de inmediato quién era. —¿Daryl? —Preguntó con voz neutral, observándolo con atención. Él se detuvo y la miró, un tanto sorprendido. Asintió con una leve sonrisa, como si intentara mostrar confianza, aunque en su mirada se notaba cierto nerviosismo. —Sí, soy Daryl. Tú debes de ser Irina. Es un honor trabajar contigo. — Diría con un tono que revelaba respeto vago, aunque también cierta incomodidad. Irina lo observó de arriba abajo, como si evaluara cada aspecto de su postura, de su lenguaje corporal. Se permitió una breve sonrisa, casi imperceptible, antes de responder. — Ya me lo imagino. Daryl. Me han informado que serás mi compañero en las próximas misiones. Espero que entiendas que tengo mis métodos, y que espero que respetes el sistema con el que he trabajado hasta ahora.—
Daryl asintió, aunque su expresión reflejaba un ligero desconcierto. Irina contuvo un suspiro, recordando las palabras de su superior. Era evidente que Daryl estaba aquí para quedarse, al menos en las próximas misiones, y ella tendría que encontrar la manera de manejar su presencia de forma eficiente. Le dio un asentimiento breve antes de indicarle que la acompañara hacia una de las salas de preparación para misiones.
Al caminar por el pasillo en silencio, Irina evaluó la actitud de Daryl. Se notaba que era disciplinado, pero no mucho, aunque quizás carecía de la confianza fría que ella proyectaba. Él no se atrevía a mirarla directamente, como si intuyera que cualquier muestra de familiaridad podría resultar en una reprimenda. Finalmente, llegaron a la sala, donde las paredes estaban cubiertas de mapas, planos y pantallas con información en tiempo real. Irina se detuvo frente a un mapa detallado del próximo destino y miró a Daryl. —La próxima misión es en Water Seven. Nuestro objetivo será una organización que ha estado transportando armas a facciones insurgentes. El objetivo primario es localizar su almacén, infiltrarnos, y si es necesario, eliminar a los líderes.— Daryl asintió, asumiendo una postura más atenta. Irina podía notar cómo trataba de estar a la altura, intentando proyectar seguridad. Ella continuó hablando, delineando la estrategia que había planeado y los detalles específicos de la operación. A pesar de sus reservas, se dio cuenta de que Daryl tenía una comprensión rápida de la estrategia y parecía captar las sutilezas de la operación sin dificultad. Aun así, ella se mantenía firme en su decisión de asignarle las tareas más sencillas.
A ver cómo salía esto ...
Irina observó a Daryl con una mirada fija y evaluadora mientras él procesaba la información. Sabía que captar los detalles de una operación en tan poco tiempo era una habilidad apreciable, pero también era consciente de que la teoría y la práctica rara vez se alineaban a la perfección. Ella había aprendido a no confiar en el potencial hasta que se demostraba con resultados tangibles. —Te encargarás de la vigilancia del perímetro exterior y de asegurar las vías de escape —dijo Irina con voz firme, girando hacia él sin titubeos. A su manera, era un gesto de concesión; al menos no lo relegaba a tareas completamente insignificantes. —Si algo sale mal, quiero que me informes de inmediato. No te aventures a actuar por tu cuenta sin mi autorización.— Daryl asintió con determinación, aunque su mirada revelaba una pizca de orgullo herido. Era evidente que él también esperaba desempeñar un papel más protagónico, pero tenía la sensatez suficiente para no contradecirla. —Entendido, haré exactamente lo que ordenes —respondió con un tono respetuoso, pero su voz delataba un matiz de frustración controlada. Irina se giró hacia las pantallas una vez más. Water Seven no era un destino sencillo. La ciudad, con sus canales y su constante movimiento de mercancías, era un lugar ideal para las operaciones clandestinas, pero también representaba un reto. La complejidad de su infraestructura y la vigilancia constante hacían que cualquier error pudiera ser desastroso.
—Nuestro contacto en la ciudad nos proporcionará la ubicación aproximada del almacén —continuó Irina, señalando un punto en el mapa con la precisión quirúrgica que la caracterizaba— La ruta de infiltración será por los canales laterales, evitando las vías principales. Una vez dentro, neutralizaremos las amenazas necesarias y recopilaremos toda la información que podamos sobre sus operaciones. No dejaremos rastro.— Daryl la escuchaba atentamente, asintiendo a cada instrucción. Aunque trataba de mantener una apariencia estoica, Irina no se perdió la forma en que él se balanceaba ligeramente sobre los talones, un signo de nerviosismo. Era un novato intentando probarse. La visión le resultó casi patética, aunque también ligeramente intrigante.
—¿Cuándo partimos? —preguntó él, rompiendo el silencio.
—Esta noche —respondía Irina, seca y sin miramientos— Asegúrate de estar listo. No toleraré retrasos.
Daryl asintió nuevamente, cuadrándose como si acabara de recibir una orden en un cuartel militar. Irina, por su parte, soltó un leve suspiro mientras recogía sus cosas. Aún no sabía si Daryl sería un recurso valioso o una distracción insalvable, pero algo en su comportamiento le hacía pensar que, al menos, era lo suficientemente obediente como para no estorbar. Por ahora, eso le bastaba. Horas más tarde, Irina y Daryl se encontraban en un pequeño bote deslizándose por uno de los canales secundarios de Water Seven. La luna llena iluminaba los edificios de piedra y las interminables vías de agua que cortaban la ciudad en secciones. El silencio era solo interrumpido por el murmullo del agua y los ocasionales sonidos distantes de barcos moviéndose por rutas principales. Irina, sentada al frente del bote, escudriñaba las sombras con atención. A su espalda, Daryl manejaba los remos con esfuerzo contenido, procurando hacer el menor ruido posible.
—¿Todo bien atrás? —preguntó Irina en voz baja, sin girarse.
—Sí, todo bajo control —respondía Daryl, aunque su voz sonaba algo forzada. Claramente, remar no era una de sus habilidades principales. Irina contuvo un comentario mordaz y se limitó a señalar una intersección del canal a unos metros de distancia. —Desvía el bote hacia la izquierda. El almacén debería estar cerca. — A medida que avanzaban, la tensión en el ambiente aumentaba. Los edificios comenzaban a verse más desgastados y el canal se volvía más angosto, señal de que se adentraban en una zona menos transitada. Irina hizo una seña para que Daryl se detuviera y el bote se deslizó suavemente hasta quedar inmóvil junto a un muro de piedra cubierto de musgo. —Nos movemos a pie a partir de aquí —susurró Irina, tomando la delantera y saltando con agilidad al borde del canal. Daryl la siguió con un poco menos de gracia, aunque logró mantener el equilibrio sin hacer ruido. Avanzaron por un callejón oscuro, pegándose a las sombras mientras Irina guiaba el camino con una precisión innata. Finalmente, llegaron a un amplio edificio de ladrillos con ventanas altas y desgastadas. Desde su posición, pudieron ver a dos guardias apostados en la entrada principal. Irina sacó unos binoculares compactos y estudió la situación.
—Tenemos dos guardias. Lo más probable es que haya más adentro. Tú te encargarás de asegurarte de que nadie entre ni salga por el acceso trasero —dijo Irina, entregándole un pequeño comunicador— Si ves algo, me lo informas. Nada de heroísmos.
Daryl la miró, asintiendo con firmeza, aunque la ligera tensión en su postura delataba su nerviosismo.
—Lo tengo claro.
Sin decir más, Irina se deslizo hacia adelante, moviéndose con la silenciosa fluidez de un depredador. En cuestión de segundos, desapareció entre las sombras, dejando a Daryl solo para cumplir con su parte. Mientras se apostaba cerca de la salida trasera, Daryl exhaló lentamente, tratando de calmar el pulso que sentía en sus oídos. Sabía que aquella era su primera prueba real. Irina, por su parte, ya había alcanzado la entrada principal. Los guardias no tuvieron oportunidad de reaccionar. En un movimiento preciso y letal, los neutralizó sin hacer el más mínimo ruido. Con un gesto calculado, arrastró sus cuerpos hacia las sombras y continuó hacia el interior del edificio. Allí dentro, la atmósfera era densa y silenciosa. Los pasillos estaban parcialmente iluminados por lámparas colgantes que parpadeaban intermitentemente.
—A partir de ahora, Irina, tendrás un compañero de trabajo.— Por un instante, el silencio en la habitación se volvió palpable, como si el tiempo se hubiera detenido. Irina parpadeó, pero su rostro no mostró emoción alguna. En su interior, sin embargo, una ola de irritación comenzó a gestarse, un rechazo inmediato hacia la idea de compartir su espacio de trabajo y su método de ejecución. ¿Un compañero? Aquello era un retroceso, una invasión a su eficiencia calculada y perfeccionista. —¿Un compañero? —Dijo, manteniendo su voz neutra, aunque sus ojos dorados mostraban un atisbo de frialdad. El superior asintió, percibiendo su reacción pero sin dar señales de importarle. Su rostro se mantuvo imperturbable mientras le explicaba los detalles. —Sí, su nombre es Daryl. Es un agente joven, pero ha demostrado talento en combate y tiene habilidades en tácticas de apoyo. Hemos decidido que, dadas las circunstancias en algunas de nuestras misiones recientes, es mejor que trabajes en equipo en ciertos casos.— Irina escuchó esas palabras con una mezcla de desdén y resignación. No podía mostrar abiertamente su inconformidad, pero la idea de tener que compartir sus misiones con otro agente la molestaba profundamente. Para ella, el trabajo era una danza solitaria, un acto de precisión y control absoluto. La presencia de un compañero significaba una variable nueva y, posiblemente, molesta. —Comprendo la decisión. —Respondió, reprimiendo cualquier signo de desacuerdo— Si puedo preguntar, ¿cuáles son las cualidades específicas de este agente Daryl?
El superior miró una hoja en su escritorio antes de responder. —Daryl es un combatiente de rango avanzado y tiene un perfil psicológico orientado a la cooperación. A diferencia de ti, ha demostrado habilidades en manejo de tecnología y apoyo en misiones donde es crucial un respaldo rápido. Además, creemos que este tipo de colaboración será… beneficiosa. — Irina ocultó su escepticismo, pero en su mente la palabra "beneficiosa" no encajaba. Era consciente de que para sus superiores esta nueva colaboración debía tener algún valor, aunque para ella no representaba ninguna mejora. Había logrado sus mejores resultados en solitario, sin depender de nadie. No había fallado nunca y tampoco necesitaba el apoyo de otro agente. Pero, por supuesto, no era su decisión. —Entendido. Haré lo que sea necesario para cumplir con esta disposición —Contestó con frialdad. El hombre asintió, aunque parecía saber que Irina no estaba precisamente satisfecha con la noticia. Sin embargo, no le ofreció más detalles. Se limitó a levantar el informe de su última misión y a hacerle un último comentario. —Confío en que sabrás adaptarte a esta nueva estructura de trabajo. Has sido una agente ejemplar, Irina. Tu desempeño es admirable, pero también es importante que el Cipher Pol evolucione en sus métodos. Daryl no será una carga, sino un recurso adicional. Y estamos seguros de que sabrás cómo aprovechar esa ventaja.— Irina asintió una vez más, sin decir palabra. En su mente, sin embargo, ya imaginaba el obstáculo que representaría para ella la presencia de Daryl. ¿Cómo podía un agente tan joven e inexperto aportarle algo a ella, alguien que había perfeccionado cada aspecto de su trabajo hasta el punto de ser irremplazable? La irritación interna se mezclaba con una leve curiosidad. Aun así, estaba decidida a que él no se convirtiera en una distracción ni en un impedimento para la precisión con la que acostumbraba cumplir sus objetivos.
El superior finalizó la reunión con una despedida formal, y ella se levantó para retirarse, caminando con pasos medidos y seguros hacia la salida. Apenas cerró la puerta detrás de ella, su mente empezó a repasar las estrategias que tendría que modificar, los posibles métodos para mantener a Daryl a distancia y asegurarse de que no interfiriera. Quizá solo tendría que incluirlo en ciertas partes de la misión, dejándole tareas secundarias y asegurándose de que su presencia no afectara su propio ritmo de trabajo. Al bajar las escaleras, escuchó un murmullo de pasos acercándose desde el otro extremo del pasillo. Alzó la vista y vio a un hombre, de unos veintitantos años, caminando en su dirección. Su cabello oscuro y ligeramente desordenado contrastaba con la seriedad de su uniforme, y aunque su rostro mostraba una expresión de determinación, en sus ojos había algo de inseguridad. Ella supo de inmediato quién era. —¿Daryl? —Preguntó con voz neutral, observándolo con atención. Él se detuvo y la miró, un tanto sorprendido. Asintió con una leve sonrisa, como si intentara mostrar confianza, aunque en su mirada se notaba cierto nerviosismo. —Sí, soy Daryl. Tú debes de ser Irina. Es un honor trabajar contigo. — Diría con un tono que revelaba respeto vago, aunque también cierta incomodidad. Irina lo observó de arriba abajo, como si evaluara cada aspecto de su postura, de su lenguaje corporal. Se permitió una breve sonrisa, casi imperceptible, antes de responder. — Ya me lo imagino. Daryl. Me han informado que serás mi compañero en las próximas misiones. Espero que entiendas que tengo mis métodos, y que espero que respetes el sistema con el que he trabajado hasta ahora.—
Daryl asintió, aunque su expresión reflejaba un ligero desconcierto. Irina contuvo un suspiro, recordando las palabras de su superior. Era evidente que Daryl estaba aquí para quedarse, al menos en las próximas misiones, y ella tendría que encontrar la manera de manejar su presencia de forma eficiente. Le dio un asentimiento breve antes de indicarle que la acompañara hacia una de las salas de preparación para misiones.
Al caminar por el pasillo en silencio, Irina evaluó la actitud de Daryl. Se notaba que era disciplinado, pero no mucho, aunque quizás carecía de la confianza fría que ella proyectaba. Él no se atrevía a mirarla directamente, como si intuyera que cualquier muestra de familiaridad podría resultar en una reprimenda. Finalmente, llegaron a la sala, donde las paredes estaban cubiertas de mapas, planos y pantallas con información en tiempo real. Irina se detuvo frente a un mapa detallado del próximo destino y miró a Daryl. —La próxima misión es en Water Seven. Nuestro objetivo será una organización que ha estado transportando armas a facciones insurgentes. El objetivo primario es localizar su almacén, infiltrarnos, y si es necesario, eliminar a los líderes.— Daryl asintió, asumiendo una postura más atenta. Irina podía notar cómo trataba de estar a la altura, intentando proyectar seguridad. Ella continuó hablando, delineando la estrategia que había planeado y los detalles específicos de la operación. A pesar de sus reservas, se dio cuenta de que Daryl tenía una comprensión rápida de la estrategia y parecía captar las sutilezas de la operación sin dificultad. Aun así, ella se mantenía firme en su decisión de asignarle las tareas más sencillas.
A ver cómo salía esto ...
Irina observó a Daryl con una mirada fija y evaluadora mientras él procesaba la información. Sabía que captar los detalles de una operación en tan poco tiempo era una habilidad apreciable, pero también era consciente de que la teoría y la práctica rara vez se alineaban a la perfección. Ella había aprendido a no confiar en el potencial hasta que se demostraba con resultados tangibles. —Te encargarás de la vigilancia del perímetro exterior y de asegurar las vías de escape —dijo Irina con voz firme, girando hacia él sin titubeos. A su manera, era un gesto de concesión; al menos no lo relegaba a tareas completamente insignificantes. —Si algo sale mal, quiero que me informes de inmediato. No te aventures a actuar por tu cuenta sin mi autorización.— Daryl asintió con determinación, aunque su mirada revelaba una pizca de orgullo herido. Era evidente que él también esperaba desempeñar un papel más protagónico, pero tenía la sensatez suficiente para no contradecirla. —Entendido, haré exactamente lo que ordenes —respondió con un tono respetuoso, pero su voz delataba un matiz de frustración controlada. Irina se giró hacia las pantallas una vez más. Water Seven no era un destino sencillo. La ciudad, con sus canales y su constante movimiento de mercancías, era un lugar ideal para las operaciones clandestinas, pero también representaba un reto. La complejidad de su infraestructura y la vigilancia constante hacían que cualquier error pudiera ser desastroso.
—Nuestro contacto en la ciudad nos proporcionará la ubicación aproximada del almacén —continuó Irina, señalando un punto en el mapa con la precisión quirúrgica que la caracterizaba— La ruta de infiltración será por los canales laterales, evitando las vías principales. Una vez dentro, neutralizaremos las amenazas necesarias y recopilaremos toda la información que podamos sobre sus operaciones. No dejaremos rastro.— Daryl la escuchaba atentamente, asintiendo a cada instrucción. Aunque trataba de mantener una apariencia estoica, Irina no se perdió la forma en que él se balanceaba ligeramente sobre los talones, un signo de nerviosismo. Era un novato intentando probarse. La visión le resultó casi patética, aunque también ligeramente intrigante.
—¿Cuándo partimos? —preguntó él, rompiendo el silencio.
—Esta noche —respondía Irina, seca y sin miramientos— Asegúrate de estar listo. No toleraré retrasos.
Daryl asintió nuevamente, cuadrándose como si acabara de recibir una orden en un cuartel militar. Irina, por su parte, soltó un leve suspiro mientras recogía sus cosas. Aún no sabía si Daryl sería un recurso valioso o una distracción insalvable, pero algo en su comportamiento le hacía pensar que, al menos, era lo suficientemente obediente como para no estorbar. Por ahora, eso le bastaba. Horas más tarde, Irina y Daryl se encontraban en un pequeño bote deslizándose por uno de los canales secundarios de Water Seven. La luna llena iluminaba los edificios de piedra y las interminables vías de agua que cortaban la ciudad en secciones. El silencio era solo interrumpido por el murmullo del agua y los ocasionales sonidos distantes de barcos moviéndose por rutas principales. Irina, sentada al frente del bote, escudriñaba las sombras con atención. A su espalda, Daryl manejaba los remos con esfuerzo contenido, procurando hacer el menor ruido posible.
—¿Todo bien atrás? —preguntó Irina en voz baja, sin girarse.
—Sí, todo bajo control —respondía Daryl, aunque su voz sonaba algo forzada. Claramente, remar no era una de sus habilidades principales. Irina contuvo un comentario mordaz y se limitó a señalar una intersección del canal a unos metros de distancia. —Desvía el bote hacia la izquierda. El almacén debería estar cerca. — A medida que avanzaban, la tensión en el ambiente aumentaba. Los edificios comenzaban a verse más desgastados y el canal se volvía más angosto, señal de que se adentraban en una zona menos transitada. Irina hizo una seña para que Daryl se detuviera y el bote se deslizó suavemente hasta quedar inmóvil junto a un muro de piedra cubierto de musgo. —Nos movemos a pie a partir de aquí —susurró Irina, tomando la delantera y saltando con agilidad al borde del canal. Daryl la siguió con un poco menos de gracia, aunque logró mantener el equilibrio sin hacer ruido. Avanzaron por un callejón oscuro, pegándose a las sombras mientras Irina guiaba el camino con una precisión innata. Finalmente, llegaron a un amplio edificio de ladrillos con ventanas altas y desgastadas. Desde su posición, pudieron ver a dos guardias apostados en la entrada principal. Irina sacó unos binoculares compactos y estudió la situación.
—Tenemos dos guardias. Lo más probable es que haya más adentro. Tú te encargarás de asegurarte de que nadie entre ni salga por el acceso trasero —dijo Irina, entregándole un pequeño comunicador— Si ves algo, me lo informas. Nada de heroísmos.
Daryl la miró, asintiendo con firmeza, aunque la ligera tensión en su postura delataba su nerviosismo.
—Lo tengo claro.
Sin decir más, Irina se deslizo hacia adelante, moviéndose con la silenciosa fluidez de un depredador. En cuestión de segundos, desapareció entre las sombras, dejando a Daryl solo para cumplir con su parte. Mientras se apostaba cerca de la salida trasera, Daryl exhaló lentamente, tratando de calmar el pulso que sentía en sus oídos. Sabía que aquella era su primera prueba real. Irina, por su parte, ya había alcanzado la entrada principal. Los guardias no tuvieron oportunidad de reaccionar. En un movimiento preciso y letal, los neutralizó sin hacer el más mínimo ruido. Con un gesto calculado, arrastró sus cuerpos hacia las sombras y continuó hacia el interior del edificio. Allí dentro, la atmósfera era densa y silenciosa. Los pasillos estaban parcialmente iluminados por lámparas colgantes que parpadeaban intermitentemente.