Hay rumores sobre…
... que existe una isla del East Blue donde una tribu rinde culto a un volcán.
Tema cerrado 
[Común] Una voluntad inquebrantable.
Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
El viaje a la superficie, por raro que suene, fue más rápido de lo que pensaste. Le miraste por un segundo mientras te echaba una mano. Parecía que estuviera conteniendo su velocidad. O al menos algo te decía eso. Te era poco posible creer que esta fuera su verdadera velocidad al andar. Una vez arriba, respiraste profundamente. Moviste un poco los hombros de un lado a otro y, moviste un par de veces tu cabeza a los costados para sonar los huesos de tu cuello. La verdad, había sido una experiencia única. Estabas bastante agradecido por ella. De hecho, sonrisa para ella de una manera amable.

Agradezco el que me haya permitido ver un lugar muy hermoso, señorita. – Le dices. Cuando ella te indica que la isla está bastante lejos, tu hechas un ojo a la dirección que te señalan. Olfateas un poco el aire y, puedes percibir cierto aroma de arena de playa a lo lejos, en la dirección que ella te señala. – No quiero ser una carga. En este punto, podría seguir por mi cuenta. – Dices, te sueltas un momento de ella y claramente comienzas a flotar con normalidad y naturalidad. Tampoco era que fueses el peor nadador del mundo, solo que una situación donde tienes que llegar a lo profundo del mar a gran velocidad, ir a tu velocidad no era la mejor alternativa.

Y, aunque pudiera tomar algo de tiempo. Lo más seguro es que llegaría para antes de la hora de almorzar.

-Es momento de ponernos en marcha… - Dices y comienzas a nadar con tranquilidad. Nada como un buen ejercicio después de recolectar flores. La verdad es que tampoco pretendías competir con ella para ver quien llegaba primero. Claramente ella ganaría y, tú no tenías ganas de jugar a las carreritas. Aunque una pregunta se te hizo a la mente en ese momento. Si ella era así de fuerte en tierra ¿Qué tan fuerte seria en el mar? Esa pregunta llego a tu cabeza y, llegaste a mirarle de reojo por unos instantes mientras nadabas. La curiosidad sobre su fuerza llego a ti. Pero no, algo te decía que no. Al menos por ahora. Tenías cosas más importantes en que pensar antes de seguir de siquiera pensar en eso.

Por ahora, lo importante es volver.
#21
Asradi
Völva
Para ella, el viajecito hasta la orilla estaba siendo más lento de lo que le hubiese gustado o, al menos, de lo que estaba habituada. Pero estaba intentando tener cierta consideración para con el humano con el que ahora nadaba. Decía que podía hacerlo solo, así que Asradi le soltó lentamente de la mano una vez se aseguró de que, efectivamente, flotase. Por fortuna, la corriente no era demasiado fuerte y, de serlo, ella estaría allí para que no se lo llevase.

Está bien, igual estaré vigilando. — Respondió con una breve sonrisa.

Tras eso, comenzaron a acortar distancias hacia la orilla. De vez en cuando, la sirena se sumergía y vigilaba los alrededores para que ningún depredador pudiese aproximarse. Al fin y al cabo, podía haber tiburones por las cercanías. Y algunos confundían a los humanos con focas o cualquier otro alimento. Aunque lo más suave que se podrían encontrar sería, precisamente, con un tiburón. Pero por suerte tampoco estaban a grandes profundidades o tan lejos como para atraer a algún monstruo marino. No en primera instancia, al menos.

Una vez que se aseguraba, Asradi volvía de regreso a la superficie, comprobando también cómo lo llevaba el chico. Hizo eso mismo dos o tres veces, antes de adelantarse unos metros para ver si atisbaba la orilla desde allí y calcular, más o menos, cuanto les faltaba.

Al cabo de varios minutos, la línea de la playa se vislumbró a lo lejos, por lo que sonrió abiertamente.

¡Ya casi llegamos! — Le anunció, esperando que con eso le animase también a continuar. Tampoco le metía prisa, por si él necesitaba hacer alguna que otra parada para descansar o para tomar aire.

Las gaviotas se escuchaban cada vez más cerca, señal de que, efectivamente, ya estaban demasiado cerca. Asradi también se aseguró de que mantenia la mochila bien sujeta con lo que habían conseguido.
#22
Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
Finalmente todo estaba terminando. El sonido de las gaviotas te avisaba que pronto llegarían al punto de partida. Tú estabas en buen ritmo. No estabas cansado, disfrutabas del ejercicio físico que involucraba el nadar estas largas distancias. Por otro lado, algo te llamaba la atención en particular de la sirena. Era su cola… te recordaba a la de un tiburón ¿Quizás es carnívora? No lo sabes realmente, desconocer un poco el cómo funcionan las sirenas, pero mentiría si dijera que no te ha causado mucha curiosidad. Esto no hace más que simplemente aumentar mucho los deseos que tienes por formar una… familia. Un sueño un poco raro para alguien como tú, pero a su vez, eso es algo que te hace ser único.

Curioso… desear una familia.  

Llegan a la orilla de la plata nuevamente. La plumífera, se te queda observando llegar mientras se acerca lentamente. Tú caminas hasta llegar hasta a ella y, introduces la mano dentro de la alforja que este de lado del asiento. De allí, sacas un par de toallas y produces a secarte con total calma. Aunque una de ellas se la arrojas a la sirena. - Ten. - Quizás sea una sirena, pero desconocías si por estar empapada por mucho tiempo, pudiera pescar un resfriado. Eso genero otra pregunta ¿Las sirenas se resfrían? Una parte de ti piensa que si, ya que de la cintura para arriba igual que tú. Y en lo personal, estar resfriado es un problema menos, pero bastante molesto el malestar que se genera al estarlo.

Te sientas sobre la arena y, con sumo cuidado descubres tu pierna izquierda. Estaba cuidadosamente vendada. Poco a poco comienzas a quitar las vendas hasta llegar a la marca que tienes allí. Era en forma de equis. Observas la cicatriz que se encuentra en tu rodilla.  No te duele, pero aun así sabes que sufrir algún tipo de golpe o daño en ese lugar te causaría muchos problemas. Sonríes un poco y, con sumo cuidado procedes a secarte en ese lugar. La plumífera parece preocupada. Acerca su cabeza a tu costado y trata de darte cariños. – Tranquila, preciosa. Tranquila. Esto es solo algo que paso hace años ya. Tú aun eras un huevo. – Le acaricias en la cabeza a Suzaku mientras le hablas. – Y no podemos hacer nada, esta rodilla no curara nunca.

Tampoco era algo de lo que pudieras hacer mucho. De pequeño, habías caído de un árbol muy alto y bueno, tu rodilla fue la que recibió la mayor cantidad de daño. Travesuras de niños podrían decirse, aunque la tuya te ha costado una gran debilidad. Cosa que pocas soluciones se te ocurren. Incluso pensaste en amputar y ponerte allí otra cosa. Pero en su lugar, prefieres esperar y ver si es posible curarla de alguna manera. Precipitarse con toma de decisiones alocadas  no llevaría a ningún lado y,  hoy no era día para pensar en eso.

Menos teniendo una sirena al lado.

-Suzaku, alcánzame las vendas. – La plumífera introduce el pico en la alforja y comienza a rebuscar. Pasado un momento, saca de allí unas vendas que te tiende y tú las tomas. Allí, comienzas a prepararte para vendar tu cicatriz. Ya que mantenerla cubierta y presionada te hacia más cómodo lidiar con ella.

Y verte prepararte para aquello, es una imagen bastante agria. Porque nadie se imagina que alguien tan fuerte puede llegar a ser  vulnerable. No temías demostrar tampoco que podrías llegar a serlo. Eres una criatura que siente, vive y disfruta de lo bueno y de lo malo.

Y cargar con esto… lo quieras o no… es parte de tu vida.
#23
Asradi
Völva
Para ella, al menos, el trayecto hacia la orilla duró más de lo que estaba habituada. Generalmente, siempre solía nadar sola, por lo que tenía un ritmo mucho más rápido que el de una persona común y corriente. Lo que, quizás, a algunos gyojin y sirenas les podría parecer un ritmo calmado, a las criaturas de la superficie solía parecerles una velocidad considerable. Por eso, tuvo que armarse de paciencia y esperar (y vigilar) que Hunter llegase hasta la orilla. Antes había mencionado un problema en sus rodillas, pero Asradi no estaba segura de hasta qué punto se trataba. No le había preguntado y tampoco había indagado mucho más, ya que el muchacho parecía demasiado seguro al respecto. Y, obviamente, no se iba a meter en la vida de nadie. Fuese como fuese, tras un buen rato, terminaron llegando hacia la orilla, el agua empapando y escurriendo el cabello y las escamas de Asradi una vez salió hacia la arena. La cola plateada desprendiendo sutiles brillos gracias a los rayos solarse que acariciaban dicha anatomía de la sirena. Parpadeó levemente cuando el muchacho le ofreció, instantes después, una toalla para secarse.

No era necesario, pero gracias. — Adjuntó, al mismo tiempo que tomaba dicha prenda y procedía a usarla para secarse un poco, sobre todo el rostro y enjuagarse un tanto el cabello, dejando que las gotas destilasen sobre la misma toalla.

Como sirena, no se resfriaba por estar en el agua. Tenía esa fortaleza, y más estando habituada a aguas frías y gélidas del North Blue, de donde ella provenía originalmente. Por el contrario, llevaba peor la calidez de ciertas aguas más tropicales, aunque era soportable. Una vez termino de usar la toalla, la dobló concienzudamente. Fue en ese momento de tranquilidad y silencio que la mirada de Asradi se centró no en el ave en sí, sino en la cicatriz que surcaba la rodilla del muchacho de cabello oscuro.

La sirena se mantuvo en silencio unos segundos, y cuando el joven procedió a tomar las vendas que la plumífera le acercaba, fue la misma Asradi quien acortó distancias.

Gracias por la toalla. — Dijo, extendiéndole la misma, perfectamente doblada, aunque se notaba que estaba húmeda. Y, al fin y al cabo, no le pertenecía. Acto seguido, procedió a contemplar, ahora estando más cerca, esa misma cicatriz en la rodilla del varón. No era una marca reciente, eso estaba clarísimo. Sin mencionar nada, rebuscó entre sus cosas y le tendió una pomada que fabricaba pocas veces. — Contiene un poco de colágeno de ballena. — Era obvio de donde podría haber sacado eso, pero no dió más detalles al respecto. — No te curará, pero te ayudará con los dolores y la movilidad. Siento no tener mayor cantidad, es un ingrediente peculiar.

Fue lo único que le dijo, tendiéndole el frasquito en sí.
#24
Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
La plumífera todo la toalla con el pico y la guardo en su lugar. Tú, por tu parte, le miras con curiosidad cuando te habla del contenido de aquel frasco. Tú simplemente sonríes y lo aceptas sin decir mucho. – Gracias. – Fue lo único que salió de tu boca. Abres el frasco y, cierto olor peculiar entra en tu nariz. Era algo… curioso. Pero aun así, decidiste no preguntar nada y confiar en ella. Tan solo tomaste un poco y lo untaste en tu cicatriz. Luego, y con total calma. Comenzaste a vendar tu rodilla. Totalmente enfocado en aquello.

Aunque, decidiste romper el silencio mientras hacías lo tuyo.

- Alguien con tanto poder… ¿De qué lado esta? – Preguntas con curiosidad. – La verdad no me creería si me dijeras que no estas de parte de ningún bando, cuando alguien claramente viendo tu potencial, no perderían la oportunidad reclutarte. Aunque… también podrías ser tu misma la líder de algún grupo. – Muchas posibilidades barajan tu cabeza. Aunque… tu tan solo simplemente barajas posibilidades y parlamentas, buscando simplemente tener una plática amena. – Aunque, claramente somos mucho más que nuestros oficios. Las criaturas que desarrollamos razonamientos, estamos llenos de ideas. Y cada mente, esta llena de ideas únicas ¿No es maravilloso como ser diferente los unos de los otros? – En ese momento, sonríes y le miras con ternura. Era más que agradable poder convivir con tu yo tranquilo. Ese amigo con el que te puedes tomar algo y hablar de lo que sea y, está dispuesto a escucharte.

Y claro, esperabas ser escuchado.

- Yo tengo un sueño muy… raro. – Dices mientras terminas de ajustar la venda y te levantas. Haciendo que la tela del kimono callera, cubriéndola nuevamente. – Sueño con tener muchos hijos. De todas las razas existentes. No me preguntes el por qué tengo ese sueño, pero es algo que siento en mi pecho y… lo deseo tanto. – Una pequeña risa sale tus labios y niegas con la cabeza. Se te nota muy contento con esa idea, pero sabes que quien para que te escuche, puede sonar una locura.

- Lo lamento – Dices algo cabizbajo. – No quiero que pienses mal. Pero, por un momento, pensé que podría abrirme contigo sin sentirme juzgado.
#25
Asradi
Völva
Tras haberle hecho entrega del frasco en sí, Asradi solo se mantuvo a una distancia prudencial. La brisa marina terminaría de secar sus cabellos poco a poco, mientras contemplaba como Alpha se aplicaba el ungüento con cuidado y, posteriormente, se vendaba nuevamente la rodilla. Contempló tal hecho con cierta curiosidad, y como el muchacho ya parecía habituado a eso, a juzgar por la soltura con la que lo hacía.

Lo que no se esperó demasiado, fue la pregunta posterior. La sirena no respondió de inmediato, sino que se mantuvo en silencio durante unos segundos, indagándole con la mirada. Bueno, tampoco era una pregunta tan extraña en los tiempos que corrían. La mirada de la sirena se desvió hacia el mar, que rompía suavemente en la orilla. Las mareas estaban en calma y el lugar era, ahora, un remanso de paz y tranquilidad.

Estoy con quienes simplemente buscan la libertad. Los que desean liberarse de sus cadenas y ayudar a liberar a otros que, por desgracia, todavía siguen oprimidos. No pretendía sonar soñadora, tampoco mentir al respecto.

Así era como pensaba, en realidad. Ella misma había sido víctima de los Dragones Celestiales. Y era muy consciente de que no era la única, y no sería la última si las cosas seguían así. Sin que nadie diese un puñetazo sobre la mesa lo suficientemente fuerte como para tumbar al sistema y derrocar al Gobierno actual.

La sirena hizo una mueca ligeramente incómoda. Un muy tenue fruncimiento de ceño. No le gustaba demasiado hablar de esas cosas. No con gente que no conocía. Incluso con sus más allegados. Siempre había sido algo reservada para algunos temas. Pero desde que había estado bajo el yugo opresor de los Dragones Celestiales, se había vuelto todavía más cautelosa precisamente por eso.

Finalmente, sonrió de manera breve.

Sería muy aburrido si todos fuésemos iguales. Aunque sí estaría bien que, en cuanto a derechos, todos deberíamos serlo. — Sin marginaciones ni racismos existentes.

Era complicado, harto complicado. Pero no imposible.

El sueño que, posteriormente, el chico le compartió, le hizo enarcar una ceja. No iba a juzgarle pero eso, claramente, le sonaba terriblemente extraño. ¿Y egoísta, quizás? No sabía describirlo.

¿Y pretendes hacerte cargo de todos y cada uno de eses niños que engendres? No solo es “hacerlos”, hay que criarlos. — Porque esperaba que no fuese uno de eses que se dedicaban a meterla en cada puerto que paraban y luego dejar hijos regados por todo el mundo sin responsabilidad alguna.

Era cierto que cada uno podía hacer lo que le viniese en gana. Pero ella no era de estar de acuerdo con ese tipo de pensamientos.

Y ya había demasiados crios abandonados y huérfanos por el mundo.
#26
Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
-Sería muy estúpido de mi parte simplemente traerlos al mundo y ya. – Dices mientras te pones de pie. – No es como simplemente vas, lo haces con alguna cualquiera y ya. – De pronto, mueves la cabeza a la izquierda y luego a la derecha, haciendo que los huesos de tu cuello sonasen fuertemente. Luego, mueves de Mareca circular tu hombro derecho y, igualmente este suena. – Es como tú dices: críalos, darles amor, enseñarles cómo funciona la vida, etc. Y tampoco pretendo engañar a las madres, todas deberán estar de acuerdo y llevarse bien. Además, no suelo ser alguien que obligue a hacer cosas que no desean a las personas, entonces solo toca esperar a las indicadas. Lo más importarte, es tener los suficientes recursos para que todos puedan estar felices: un lugar seguro donde poder estar tranquilo y estar en paz.

Aunque suena algo loco para un pirata, no era algo imposible. Solo necesitabas tiempo y, gestionar todo correctamente. Y sobre todo, ser lo suficientemente fuerte para que nadie quiera venir a buscar problemas contra ti. Juntar aliados los cuales formaran parte de la familia y, hacer que todos puedan cumplir con sus metas. Algo que a fin de cuentas, puede que se dé o no. El mismo destino lo dirá.

Y como bien sabes, el destino es curioso.

-Pero… al final de cuentas... soy solo un pirata más. – Das un gran salto y caes nuevamente sobre tu montura. Luego con mucha tranquilidad le miras y sonríes. – Serias una gran compañera, pero siento que no somos compatibles de ninguna manera. Además, estoy seguro que no te llevarías bien con ninguno de mis hermanos. – Dices sonriendo. – Son algo… especiales. – Por no decir que ninguno de ellos tiene ni el más minino tacto al momento de eliminar a alguien de la faz de la tierra. Tú, Alpha, eres el más tranquilo de todos.

Incluso sabiendo que te encarta luchar.

-Algo me dice que nos volveremos a ver algún día, señorita- Parecía que era el momento para partir, al menos que ella tuviera algo más que decir, simplemente inclinarías la cabeza, despidiéndote y regresando a la ciudad.

Aun había trabajo que hacer.
#27
Asradi
Völva
Hay algunos que lo hacen y luego se olvidan de ellos. De lo que conlleva esa responsabilidad. — No estaba culpando a Alpha abiertamente, solo estaba exponiendo un hecho que, por desgracia, a veces se daba a menudo. Sobre todo entre los piratas.

Tampoco quería meterlos a todos en el mismo saco, ni mucho menos. Porque también sabía que había piratas decentes. Ella había conocido, al menos, a unos cuantos. En ocasiones eran peores la gente de a pie, sin importar su raza. También, mientras hablaban, fue recogiendo sus cosas, acomodando de nuevo la mochila sobre sus hombros y luego dejándola colgada en su espalda. Ese objeto, así como sus prendas, cubrían perfectamente la marca de la esclavitud que estaba grabada a fuego en su espalda.

Podía llegar a entender el punto al que el pirata quería referirse, aunque no lo compartía del todo. Pero solamente porque tenían formas de pensar diferentes y ambas eran respetables. Cuando el chico le dijo que sería una gran compañera, a la sirena se le escapó una ligera risa, negando sutilmente con la cabeza.

No lo creo. No tengo pensado dejar hijos regados por el mundo. No de esa manera, al menos. — Además, todavía era demasiado joven, habia recién escapado de la esclavitud y, por desgracia, todavía era una persona buscada.

Sería una total irresponsabilidad traer a una criatura al mundo cargando con todo ese “equipaje” y exponerle a un peligro como aquel tan gratuitamente. No, primero quería arreglar todo eso, si podía. Y, al mismo tiempo, disfrutar un poco más de la libertad parcial que ahora había conseguido. Era verdad que tenía que tener ojos en todos lados y mucho cuidado, pero aún así, quería recuperar un poco los años que había perdido bajo el yugo de los Dragones Celestiales.

Al final, la despedida estaba cercana. Ella había ya cumplido con lo suyo, y asintió de manera ligera.

Espero que la próxima vez tengas más cuidado en meterte en peleas. Nunca se sabe quien te puede dar una buena colleja. — Sonrió de medio lado, medio en broma y medio en serio.

Los ojos de Asradi se posaron hacia el mar, aproximándose hacia la orilla a posteriori.

Quizás nos volvamos a ver a futuro, como dices. Espero que sea en mejores condiciones que como empezamos. — La sirena le guiñó un ojo.

Antes de, con soltura, zambullirse en el mar y perderse entre las corrientes.

Este tema ha sido cerrado.

#28
Tema cerrado 


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