Hay rumores sobre…
... que existe una isla del East Blue donde una tribu rinde culto a un volcán.
Tema cerrado 
[Aventura] [T1] El Capricho del Mar
Ubben Sangrenegra
Loki
80 de Otoño, 723
LogueTown
EastBlue 

El ardor de la herida persistía, como un recordatorio implacable de la crueldad que los humanos eran capaces de infligir. Aquella insolencia quedaba plasmada en tu piel como una afrenta directa a todo lo que representabas. Y sin embargo, en los bajos mundos de LogueTown, tal brutalidad no era sorpresa. En estas calles, la vida se reducía a un juego de supervivencia donde el más astuto siempre encontraba una manera de salir adelante… o de escapar.

Los rumores sobre los humanos y su comercio ilícito eran un eco constante entre las aguas. Mercados clandestinos que ofrecían cualquier cosa imaginable: secretos, vidas, cuerpos. Para una sirena, aquellas historias eran advertencias hechas carne, un recordatorio de la fragilidad de su libertad en un mundo dominado por terrícolas. Entre estos relatos, un nombre destacaba por lo inusual... Ubben Sangrenegra, un hombre cuya reputación parecía contradecir el entorno que habitaba. Decían que rehusaba trabajos que implicaran esclavizar a otras especies, algo que en los círculos donde se movía era tan extraño como encontrar honestidad entre piratas.

Los murmullos situaban a este individuo frecuentando un tugurio en los callejones más bajos de LogueTown, no muy lejos del puerto. Era un lugar envuelto en sombras, donde las paredes agrietadas susurraban secretos y los olores de alcohol barato y humo de tabaco impregnaban el aire. Si los rumores eran ciertos, ese sitio podría ser la clave para encontrar al enigmático hombre. LogueTown, incluso de madrugada, era un hervidero de actividad. El puerto nunca dormía, con barcos llegando y partiendo en un ritmo que parecía sincronizado con las mareas. Sin embargo, más allá del bullicio, la ciudad escondía una dualidad inquietante. En el corazón de su bohemia nocturna, el casino iluminaba las calles con sus luces extravagantes, atrayendo a los más adinerados y despilfarradores. Pero en sus bordes, donde las sombras se alargaban y las luces de los faroles parpadeaban, los callejones bajos ofrecían un escenario muy diferente. Aquí, las risas eran reemplazadas por murmullos y pasos apresurados, y el peligro acechaba en cada esquina.

La madrugada traía consigo un alivio parcial para cualquiera que necesitara moverse con discreción. La mayoría de las figuras que aún vagaban por las calles estaban demasiado ebrias o drogadas como para prestar atención a su entorno. Sus ojos vidriosos y movimientos torpes los convertían en poco más que sombras tambaleantes. Pero incluso en ese estado, en este lugar, nadie estaba completamente a salvo. Los callejones bajos de LogueTown eran un laberinto de posibilidades, donde cada esquina podía ser un refugio o una trampa. El camino hacia el tugurio descrito por los rumores no era fácil. Las calles se volvían más angostas y la oscuridad se espesaba, como si la misma ciudad conspirara para ocultar sus secretos. En el aire flotaba una mezcla de sal marina, basura acumulada y el inconfundible olor metálico del peligro. Las posibilidades estaban frente a ti: la ruta al puerto que dejabas atrás, el bullicio lejano del casino y la promesa de respuestas en ese lugar escondido entre las sombras.  Pero las preguntas eran inevitables: ¿cómo enfrentarse al desconocido sin delatarse? ¿Sería Ubben el aliado que los rumores prometían, o un riesgo más en la interminable lista que los bajos fondos ofrecían?



Bienvenida e Instrucciones
#1
Evie
La dragona
Personaje


Evie una joven sirena hermosa de nacimiento como los demás de su especie, con una melodiosa voz se había acercado a un barco que estaba en la superficie tal vez pescando o investigando, quien supiera pues eso no era de interés para la joven, está emergió del mar y tarareo una canción melodiosa atrayendo la atención de todos los presentes.

-miren una sirena! -algunos que se encontraban en el filo del barco señalaron hacia la nombrada cayendo rápidamente en su "hechizo", su objetivo no era arrastrarlos a las profundidades del mar oara matarlos pues está sería incapaz de eso simplemente quería objetivos humanos para su basta colección, algunas le ofrecían joyas que está aceptaba y la guardaba en una pequeña bolsa que cargaba consigo a excepción de uno..

-maldita! -exclamo uno que llegó a resistir a sus encantos, que solo la miro con desprecio y la ahuyento lanzando una lanza puntiaguda que la sirena logro esquivar a tiempo aunque dejándole una pequeña herida en su hombro haciendo que soltará un gemido de dolor- sal de aquí mounstro! - exclamó aquel señor moviendo de un lado a otro a sus compañeros sacando del trance a los que fueron hechizados por la voz de la sirena, está solo nado con odio a las profundidades del mar recordando el rostro el nombre por el que los demás lo llamaban "Alejando" un nombre bastante simple que le quedaba perfecto a tal ser tan despreciable que había sido capaz de lasmitarla. 

En su capricho por una "venganza" nado hacia Loguetown a cierto bar donde decían que hacían encargos pero uno podía encontrar desde todo en aquel lugar, algo perfecto para la joven Evie que quería que aquel señor obtuviera su merecido por herirla, una vez llegó se acercó a la orilla mirando pasar a las personas con aspecto desagradable haciendo que la sirena les mirará feo, el olor a cerveza y tabaco dominaban el ambiente- hey! -chisto a alguien que pasaba por esos lugares- serias tan amable de llamar a una persona que me ayude con cierto...problema? Ya sabes a lo que me refiero -dijo sonriendo inocentemente mirando al humano.

Aquel señor aún parecía tener un poco de amabilidad en su corazón que sin decir una sola palabra se adentro en aquel bar, Evie asomaba la cabeza de vez en cuando para lograr ver si aquel desconocido traía a alguien que pudiera ayudarla, después de unos minutos llegó el señor junto con otro señor, alto y de tez morena, peli blanco y unos ojos dorados con una gran intensidad en la mirada llamando rápidamente la atención de la sirena- enserio este...llamativo caballero podrá ayudarme? -dijo mirando al que le pidió el favor, este solo asintió con la cabeza y se fue rápidamente del lugar- bueno, se ve que todavía hay humanos amables -suspiro y miro al señor frente a ella-

Me presento, me llamo Evie y quisiera que bueno..le dieras su merecido a una persona..está en un barco a unos kilómetros de aquí -dijo señalando en la dirección que vino- te puedo guiar, dime cuánto quieres o cuales son los términos..-fue clara en su explicación sin rodeos y con una sonrisa en los labios, si pedía dinero o alguna cosa valiosa...tenía de todo en su pequeño bolso a una lado de su cadera, mientras hablaba empezó a hacer tronar sus dedos por el nerviosismo que trataba de ocultar.

Datos
#2
Ubben Sangrenegra
Loki
El bribón de ojos dorados apareció frente a ti, y su sola presencia pareció alterar la atmósfera del callejón. El hombre que lo había traído no esperó ni un segundo más para desaparecer, casi como si temiera que el simple hecho de quedarse pudiera envolverlo en algo más grande de lo que quería manejar. Ubben se quedó quieto por un instante, observándote con la intensidad de alguien que evalúa un enigma complicado. Sus ojos dorados, como dos monedas bajo la luz tenue de la noche, te recorrieron con una lentitud deliberada, deteniéndose en cada detalle como si quisiera memorizar tu imagen. Fue entonces cuando algo peculiar sucedió; un destello rojizo, fugaz pero visible que cruzó sus pupilas. No era un truco de la luz; algo en él parecía estar explorando más allá de lo que los sentidos comunes permitían. (¿Cuales son tus verdaderas intenciones? ¿Cual es el sentimiento predominante en Evie? Son preguntas que necesitaré respondas, pues Ubben a utilizado su Haki de Observación, con tal de asegurarse que nadie les estuviese espiando y más importante aún, saber cuales eran tus intenciones más allá de simplemente cobrar las afrentas sufridas.)

A pesar de su mirada calculadora, había algo evidente, el peliblanco no era inmune a tu atractivo. La sutileza quedó desplazada por un sonrojo evidente en sus mejillas morenas, un rubor que contrastaba con su aire despreocupado. Sus ojos dorados, ahora sin rastros del brillo rojizo, se encontraron con los tuyos, profundos y de un carmesí hipnótico. Por un instante, la tensión parecía tangible, como si el aire entre ambos hubiese adquirido un peso distinto.  Con un movimiento pausado y casi teatral, Ubben sacó un cigarrillo y lo encendió, sus dedos ágiles lo rotaron entre si, sin rompero o doblarlo, con una naturalidad que sugería que el gesto era casi un ritual. Él tampoco se quedaba atrás en cuato a belleza, y la oscuridad de la noche le hacía ver misterioso y distante, a pesar de estar justo ahí frente a ti. Dio una calada lenta, permitiendo que el humo escapara de sus labios mientras rompía el silencio con su voz.

Este llamativo caballero, antes de ayudar a alguien, desea saber quién es ese alguien que necesita de su ayuda...— Su tono era difícil de descifrar... ni amigable ni hostil, una mezcla perfectamente equilibrada que mantenía sus verdaderos pensamientos ocultos tras una máscara de indiferencia calculada. Su voz flotaba ligera en el aire, casi como si perteneciera más al viento que al hombre que tenía delante de ti. Cuando hiciste mención a la amabilidad de los humanos, el peliblanco soltó una risa corta, una especie de carcajada apagada que no llegaba a sus ojos. Dio otra calada al cigarrillo, y el humo ascendió como un susurro hacia el cielo nocturno, perdiéndose en la oscuridad. —Cualquiera es amable con sus clientes... al menos mientras sigan pagando... o entreteniéndome— dijo, dejando las palabras en el aire con la deliberada ambigüedad de quien disfruta jugar con los significados. Había algo en su tono, en la forma en que sus labios pronunciaron la frase, que hacía difícil discernir si aquello era un coqueteo, una amenaza velada, o un simple comentario cargado de ironía. 

Cuando finalmente explicaste tu situación, presentándote con aquella sonrisa nerviosa que tratabas de disimular con tu serenidad ensayada, algo en su expresión cambió. La sonrisa que antes adornaba su rostro se desvaneció como si nunca hubiese estado allí. Sus ojos, antes tan llenos de un brillo burlón, se tornaron serios, como si de pronto estuviera mirando a través de ti en lugar de mirarte a ti. Su rostro se endureció, convirtiéndose en una máscara impenetrable de impasibilidad. —Seré directo— dijo, su voz ahora firme, con un filo que no había estado allí antes. —El precio es alto. La pregunta es ¿por qué quiere una niña como tú cobrar su merecido a un hombre adulto? ¿Qué te hizo?— Su mirada era intensa, como si pudiera escarbar en tus palabras y encontrar los pedazos de verdad que necesitaba para decidir si aceptar o no el trabajo. 

Hubo un breve silencio antes de que hablara de nuevo, pero no porque dudara. Parecía más bien que disfrutaba de la tensión que sus palabras dejaban suspendida en el aire.  —Si está a unos kilómetros, puedes llevarme en tu espalda mientras nadas y termino con esto enseguida... pero dependerá de lo que respondas— continuó, su tono inquebrantable. Era evidente que, para él, esto no era solo un trabajo más. Había algo en su postura, en la forma en que te miraba, que sugería que quería entenderte antes de tomar cualquier decisión. Las cartas estaban sobre la mesa, pero el juego aún no había comenzado. El bribón frente a ti había hecho su jugada inicial, y ahora todo dependía de lo que estuvieras dispuesta a revelar.


Resumen

Relevantes
#3
Evie
La dragona
La presencia del nuevo sujeto hizo que le diera un leve escalofríos, podia ver sus ojos color dorado brillar a pesar del lugar donde se encontraban, sentía como la observaba, analizando cada parte de ella como si buscará alguna señal de peligro, de pronto un destello rojo paso por los ojos del joven, está solo se lo quedo mirando a los ojos, sentia miedo ahora? Si..que lo tenía.

Sus intenciones era sencillas, tomar una venganza y darle un buen susto a aquel señor que la había herido, mero capricho, su sentimiento predominante era el odio, no le gustaba para nada el hecho de como la había insultado y tratado..habían sirens peores que ella..que si ahogaban a los marineros y les arrancaban el corazón por mera diversión..oh eso había escuchado durante toda su vida en el fondo del mar.

Está luego observo como el saco un cigarrillo, lo encendió y admiro lo rápido que pasaba entre sus dedos, nunca había visto a un humano con tal habilidad con los dedos, después de un tiempo el por fin habló captando toda la atención de la joven sirena

Soy una sirena por si no se percató de eso -mostro su cola negra, se notaba en su voz la frustración y el nerviosismo..era normal al estar en un lugar tanto desconocido como peligroso para ella que estaba sola. Cuando está menciono la amabilidad el soltó una carcajada..bueno ahora pensaba que la humanidad estaba perdida y por ello la mala educación - yo puedo pagarte lo que quieras...así que de eso no se preocupe señor...-no sabía como llamarlo por lo que solo lo miro- seria tan amble de presentarse?

Está se presentó después de hacerle la pregunta y explico si situación, seguramente para el solo sería un juego de niños pero está era incapaz de lastimar a alguien por lo que era lo mejor- la respuesta a su pregunta es que ese tipo me lastimó! Eso no lo dejaré pasar por alto...tampoco el hecho de que me insulto de forma horrible -exageraba un poco la situación pero sentía rabia de solo recordarlo por lo que se cruzó de brazos- además ya dije que puedo pagarte...ademas que importa lo que responda? -hizo como una especie de chupero, casi como un berrinche, estaba acostumbrada a que le hagan todo lo que ella quisiera-


Está suspiro mientras lo miraba seriamente ocultando su nerviosimos, Evie quería mantener sus encantos pero no podía más- te podría llevar si no pesas tanto..y tambien si no le importaría mojarse completamente..-aquello iba muy lento, está pensaba que solo con pagarle alguien haría lo que ella quisiera, pero se complicaba un poco.

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#4
Ubben Sangrenegra
Loki
El peliblanco frente a ti no mostró la menor reacción cuando mencionaste que eras una sirena, y aquello podría resultarte incluso desconcertante, de cierta manera. Habitualmente, la gente se sorprendía al encontrar una sirena, ya que tanto sirenas como tritones rara vez abandonaban las aguas profundas para aventurarse en las islas más concurridas. Demasiados peligros acechaban en la superficie, como el tráfico de personas, un destino cruel en el que la belleza de los tuyos se convertía en una maldición. Pero aquel hombre, de ojos dorados y cabello blanco como la espuma del mar, no pareció impresionarse en absoluto.

Puedes llamarme Loki— respondió con un tono de voz casi perezoso, que no dejaba entrever ninguna emoción. Sin embargo, algo en sus ojos, en la forma en que el dorado brillaba bajo la luz temblorosa del puerto, te hizo pensar que no era indiferencia lo que ocultaba, sino algo más complicado. Se quedó en silencio mientras le explicabas tu situación. No sabías si te escuchaba realmente, pero sus ojos seguían fijos en ti, atentos a cada movimiento, a cada matiz de tu voz. Cuando hiciste un pequeño puchero, sus labios se curvaron en una sonrisa irónica. Una risa baja escapó de su garganta. —Tienes razón, no me importa mucho lo que sucedió—dijo finalmente, dando otra calada al cigarrillo que pendía de entre sus dedos—. Es solo que la información siempre es valiosa...

Cuando mencionaste que podrías llevarlo contigo si no pesaba mucho, levantó una ceja. Sus ojos dorados se estrecharon un instante, como si estuviera evaluando la diferencia entre su cuerpo alto y esbelto y tu figura delgada y grácil. —Creo que soy demasiado grande para ti— comentó, su voz cargada de una ligera burla mientras daba un paso hacia una tartana vacía amarrada en el muelle. La madera crujía bajo su peso, pues vieja y maltrecha estaba la embarcación —Tomaré esto prestado...

Desató las cuerdas que aseguraban la tartana y se acomodó en ella con la tranquilidad de quien aborda su propia embarcación. —Sube—te indicó con un ademán, sin apartar la mirada del horizonte.



Al cabo de unos quince minutos ya partían en dirección al barco. Tú serías la que guiaría el camino para que el bribón que contrataste cometiera lo deseado, llegando al barco unos veinte minutos después de zarpar. El barco no era más que un pesquero de tamaño mediano; como mucho, tendría dos o tres tripulantes, y por la hora que era, probablemente estarían cenando o durmiendo. El peliblanco se colgó por el lateral del barco una vez que llegaron a él y te dijo —Te daré el aviso cuando puedas subir...

Y como si la gravedad no le afectase, en cosa de segundos ya estaba cruzando la borda del barco pesquero. Desde abajo, solo escuchaste un par de pasos rápidos, un quejido ahogado y un golpe contundente contra el suelo. Ubben, al abordar el pesquero, se encontró con uno de los marineros saliendo en ese preciso momento a cubierta. El bribón de ojos dorados, para evitar que diera la alarma, corrió como había aprendido con los años trabajando en las sombras, haciendo el menor ruido posible. El pobre tipo no entendió lo que pasó porque el peliblanco clavó tres agujas en su cuello, presionando los puntos exactos para desmayarlo al instante, terminando éste por caer de bruces contra el suelo.

Luego de ese ruido, el silencio fue absoluto; y al cabo de cinco minutos, Ubben se asomó por la borda y arrojó la escalera lateral para que pudieras subir. Lo primero que escuchaste al subir fue —Habían dos personas además del tipo. Acabo de noquearlos... El tipo está en la habitación de navegación.— Confirmándote que tu venganza estaba a solo segundos de completarse.

resumen
#5
Moderador KataCristo
KataGOD
Aventura Cancelada
Recompensa del Narrador entregada
[Imagen: 33ea44257ed180a1cc32423ae818ffff.gif]
#6
Tema cerrado 


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