Alguien dijo una vez...
Monkey D. Luffy
Digamos que hay un pedazo de carne. Los piratas tendrían un banquete y se lo comerían, pero los héroes lo compartirían con otras personas. ¡Yo quiero toda la carne!
[Común] El Mochuelo quiere un barco
Rocket Raccoon
Rocket
'¿Uhm, hasta qué punto eso podría ser un buen negocio?' Esa pregunta rondaba mi cabeza como un mosquito persistente. El mini submarino que había construido para Hato había sido un éxito, claro… después de varios intentos fallidos. Porque, vamos, ¿quién espera que la primera vez sea un triunfo monumental? No. Seamos realistas: soy un mapache. Un mapache con manos hábiles, sí, pero eso no cambia el hecho de que construir algo de ese tamaño fue un reto colosal. Bueno, colosal para alguien de mi tamaño. A ver, no estamos hablando de un monstruo marino, pero tampoco era un juguete. ¿Me explico?

El punto es que, mientras observaba mi creación, no podía evitar preguntarme: '¿Esto podría ser rentable?' Convertir este hobby recién descubierto en una fuente de ingresos sonaba tentador. Claro, no soy exactamente un genio de los números. Matemáticas, negocios, estrategias de mercado… nah, eso no es lo mío. Siempre me he considerado más un artista. Alguien que deja que sus manos den forma a las ideas que revolotean en su mente. Y en eso, sí, soy muy bueno, joder.

Sin embargo, la posibilidad de intercambiar mis creaciones por berries no dejaba de seducirme. '¿Podría ser este el inicio de algo grande o solo otro capricho pasajero?' Pensándolo bien, tal vez no necesitaba tener todas las respuestas ahora. Lo importante era que, por primera vez en mucho tiempo, sentía que estaba construyendo algo más que máquinas. Quizás, estaba fabricando un futuro. Pero si quería salir realmente de dudas, tendría que acudir a mis compas. De seguro ellos sí sabrían sobre este asunto de los negocios.

Había pensado en Lemon. Ya que venía de familia millonaria y pues, supongo que debe saber alguna que otra cosita al respecto. Pero el muy aventurero se fue a la verga bien lejos, así que ni rastro de él. Hato, también era consiente de qué sabía sus cositas, a final de cuenta, fue ella quien me ayudo con esta iniciativa, y quien puso de su dinero para lograrla. Pero estaba practicando con el minisub, así que tampoco era opción. ¿Lobo? Nah, es un artista como yo. Me quedaba alguien más, alguien que se había unido a nosotros recientemente. El nuevo. No había hablado mucho con él en realidad, por no decir nada. Pero lo vi toqueteando cositas por aquí y cositas por allá, así que también le sabe al ingenio y a la mente. Intentaré con él.

Donde podría estar, es una buena pregunta. Tengo su denden, así que probé el llamarle. -BIRI BIRI BIRI, BIRI BIRI BIRI.- Espere paciente a que respondiera. -Rocket aquí, joder eh! ¿Dónde estás? Te necesito súper urgentemente. Joder eh. Bueno, o puedes venir aquí a donde estoy, en los astilleros. Joder eh-
#1
Alistair
Mochuelo
Surcar los cielos siempre había sido un evento al que el mochuelo nunca había conseguido encontrarle una palabra correcta para describir correctamente. Era una sensación única, tan propia como las manos con las que había nacido y de disponibilidad tan escasa como las personas que realmente podían considerarse libre. Y aunque era la clase de persona que le encantaría compartir el mundo y más con todos para que pudiese haber una igualdad inconfundible y duradera, por una vez se permitía ser egoísta y guardarse el gusto del vuelo para sí mismo y unos tantos.

La verdadera expresión de libertad, atado por nada ni por nadie, capaz de rehuir incluso a algo tan fundamental como una fuerza de naturaleza como lo era la gravedad. El mundo mutaba a algo más desde la vista que las alturas regalaban a quienes conseguían domar las corrientes de viento.

Era esta misma habilidad innata de vuelo la que le servía al mochuelo como un medio de transporte habitual, no solo dentro de una isla sino entre éstas, permitiéndole un grado menor de restricciones en cuanto a los lugares a los que podía llegar por mérito propio. Era tan sencillo como preparar algunas raciones, trazar una ruta hasta su mas mínimo detalle y partir a su nueva destinación. Resultaba ser tan conveniente que, dentro de todo, el Lunarian había dejado las alternativas de transporte completamente de lado, mas allá de una ocasional visita al Taxi Marítimo S.S.S; el hombre que lo dirigía podía ser un poco... extravagante, pero su eficiencia a la hora de transportar personas a una velocidad de infarto era un factor incuestionable para cualquiera que tuviera la dicha -o desdicha si eras de corazón de pollo- de ser su pasajero por la noche. Amaría conocer los secretos del hombre, pues podía contar solo con los dedos de una mano las ocasiones en las que había fallado en mover a alguien de una isla a otra en menos de 12 horas. Era... Bueno, era tan antinatural que resultaba aterrador a su propia manera. 

Dudas afloraron en su mente, una tras otra. Con toda una vida sobrevolando los cielos, ¿Cómo podía siquiera empezar a imaginar la vida de quienes vivían entre los mares? O siquiera aquellos que se atrevían a enfrentar las voraces olas, transportados sobre los enormes trozos de madera embellecida y unificada que eran las embarcaciones. Para este punto, lo que inició como una idea curiosa comenzó a tomar fuerza y echar raíz en sus pensamientos sin miramientos, y no tardó en convertirse en un capricho de querer entender mejor a quienes debían moverse a la altura del mar para llegar a su destino. Se trataba de una pequeña aventura al final del día, personal en naturaleza pero empática en su finalidad. 

Un sonido más que familiar lo sacó de su trance de golpe, como si una burbuja sobre su rostro se rompiera de golpe. El sonido de su Den Den Mushi en su bolsillo lo invitaba a contestar la llamada, curioso de quién pudiera tratarse pero encontrando una respuesta mucho antes de lo que decidiera levantar la bocina; la figura que el molusco había asumido delataba a Rocket al otro lado del comunicador, ¿qué razón podía tener para llamarlo tan repentinamente? Cualesquiera que fuera, sería descortés no escucharlo.

¿El astillero? — Enarcó una ceja, exteriorizando la duda que provocó escuchar las palabras del mapache. Era demasiado nuevo en el grupo como para estar al tanto de todos los talentos involucrados entre los integrantes, así que desafortunadamente desconocía de los talentos como carpintero que Rocket tenía. Indiferente a la razón, que el mink revolucionario mencionara un alto grado de urgencia en medio de la llamada le hizo pensar poco en su respuesta -algo que, sincerándose, seguramente habría ocurrido de todas formas- y darle una respuesta afirmativa pronto. — De acuerdo, dame unos minutos y estaré por allá. — Colgaría la llamada sin intercambiar mas palabras y, ni corto ni perezoso, partiría rumbo a la ubicación objetivo. 

Elevado en los cielos y tras varios minutos de recorrido, las alas del lunarian lo llevarían a espaldas de las corrientes de aire hasta que finalmente paseara por encima del astillero, una vista privilegiada que le permitiría rápidamente escanear el ambiente y detectar a la persona de interés que buscaba por la llamada envuelta en misterio. ¿Qué era lo que quería? Descendió inmediatamente, procurando suavizar en enorme medida el aterrizaje conforme más se acercara al piso, y le dirigió la palabra a Rocket tan pronto pudiera ubicarse en sus cercanías. — ¿Ha pasado algo, Rocket? — Miró hacia los lados, intentando dar con la razón de la urgencia que el mink había expresado. — Sonaba bastante urgente, pero... No veo más que un barco tras otro. — Comentó, confuso y rascándose la parte superior de la cabeza.
#2


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