
Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
07-12-2024, 07:40 AM
(Última modificación: 07-12-2024, 07:41 AM por Hunter D. Alpha.)
¡Ouch! Eso tiene que doler. Te ha dado pero le has dado. El daño es bastante duro para él. Claramente le notas bastante fuera de si por un momento. La sangre sale por chorros y, simplemente sabes que en tu siguiente estocada, le podrás ganar. – Hoy… no…. Señorita. – Dice el mientras saca de su cinturón una granada. – Hoy… ¡No! – La acciona y la arroja entre sus pies. Esta detona, pero no es una granada explosiva. Resulta ser que mi amigo tenía como última carta una granada cegadora para sobrevivir. Si te fijas en mi tercer post, he activado mi querida carta de trampa. Estas ciega, mujer. Cuando vuelves en sí, tu enemigo ya no está. Pero ha dejado un rastro de sangre el cual puedes seguir.
Y sé que lo harás.
Lo sigues. Es increíble como a pesar de tener un daño tan jodido aun tenga tanta capacidad de correr para salvar su vida. Buscas desesperadamente, Katharina. Tu cazador ahora se ha vuelto la presa. Era de mucha suerte que las calles estuvieran tan solitarias el día de hoy. Al menos nadie los ha interrumpido ni hecho nada que fastidiase el combate. Muchas casualidades, la verdad. Pero si algo esto seguro es que las casualidades no pasan por cosas comunes.
Pasan… porque son parte del libro de la vida.
Escuchas un grito, Katharina. Escuchas un grito en la misma dirección donde en donde puedes ver el rastro de sangre que llega hasta un callejón. Entras en él y allí lo vez. Al francotirador tirado en el suelo boca arriba. Con una herida muy diferente a la que le has hecho. Una grande y muy profunda en el estómago. El parece estar en sus últimos momentos. Te acercas mucho más y, logras escuchar sus últimas palabras. – Es un monstro… - Y con un último suspiro, el cazador enviado por tu padre, ha sido eliminado. No por ti, curiosamente, pero a decir verdad y sin mentirte, en la siguiente ronda si te lo cargabas, solo que bueno, la carta de trampa que coloque no te lo ha permitido.
Has sobrevivido hoy, katharina. Ahora, quiero que me cuentes un poco el cómo te sientes después de todo esto. ¿Alguna sospecha? Pues yo sé quién lo ha matado. De hecho, te cuento algo. Al lado del cadáver se encuentra una huella muy curiosa hecha con sangre. La pata de un ave muy grande.
Yo sé quién ha sido, y, pronto, le conocerás.
Y sé que lo harás.
Lo sigues. Es increíble como a pesar de tener un daño tan jodido aun tenga tanta capacidad de correr para salvar su vida. Buscas desesperadamente, Katharina. Tu cazador ahora se ha vuelto la presa. Era de mucha suerte que las calles estuvieran tan solitarias el día de hoy. Al menos nadie los ha interrumpido ni hecho nada que fastidiase el combate. Muchas casualidades, la verdad. Pero si algo esto seguro es que las casualidades no pasan por cosas comunes.
Pasan… porque son parte del libro de la vida.
Escuchas un grito, Katharina. Escuchas un grito en la misma dirección donde en donde puedes ver el rastro de sangre que llega hasta un callejón. Entras en él y allí lo vez. Al francotirador tirado en el suelo boca arriba. Con una herida muy diferente a la que le has hecho. Una grande y muy profunda en el estómago. El parece estar en sus últimos momentos. Te acercas mucho más y, logras escuchar sus últimas palabras. – Es un monstro… - Y con un último suspiro, el cazador enviado por tu padre, ha sido eliminado. No por ti, curiosamente, pero a decir verdad y sin mentirte, en la siguiente ronda si te lo cargabas, solo que bueno, la carta de trampa que coloque no te lo ha permitido.
Has sobrevivido hoy, katharina. Ahora, quiero que me cuentes un poco el cómo te sientes después de todo esto. ¿Alguna sospecha? Pues yo sé quién lo ha matado. De hecho, te cuento algo. Al lado del cadáver se encuentra una huella muy curiosa hecha con sangre. La pata de un ave muy grande.
Yo sé quién ha sido, y, pronto, le conocerás.