¿Sabías que…?
... Garp declaró que se había comido 842 donas sin dormir ni descansar porque estaba tratando de batir un récord mundial. ¿Podrás superarlo?
[Común] Rocket Mejorado p1 (priv Alistair)
Rocket Raccoon
Rocket
Observaba mis manos, firmes pero con pequeñas cicatrices, recuerdos de incontables enfrentamientos. Había vencido, sobrevivido, pero en mi interior sabía que no era suficiente. Pero dichas cicatrices no eran solo por los anteriores enfrentamientos. Ocultaban algo en su interior, algo que me habían hecho hace mucho tiempo. Era consiente que entre mis músculos, mis huesos, mis tendones y demás, habían introducido unos cables que tecnológicos que mejoraban un poco mis aptitudes, pero no parecía ser suficiente. Mi cuerpo, aunque entrenado al extremo, tenía límites. Los reflejos eran rápidos, pero no infalibles. La percepción, aguda, pero no absoluta. En un mundo donde el más mínimo error puede significar la muerte, comencé a cuestionarme si realmente estaba haciendo todo lo posible por mejorar.

Un destello cruzó mi mente: la tecnología. Si los marines podían construir armas devastadoras y los piratas encontraban formas ingeniosas de superar la naturaleza, ¿por qué no podía yo aplicarlo a mí mismo? No en armas externas, sino en mi propio sistema, en mi núcleo. Había demostrado, con mis propias manos, que era lo bastante capaz para realizar incontables mecanismos tecnológicos y de por sí increíbles. Pero nunca pensé en fabricar algunos, para mi propio cuerpo o mi propio uso.

El sistema nervioso, pensé. Era el centro de todo: velocidad, reacción, control. ¿Y si pudiera amplificarlo? Mejorar mis reflejos hasta el punto de anticipar el movimiento de un enemigo antes incluso de que lo pensara. Si mis impulsos eléctricos internos podían armonizarse con tecnología avanzada, mi cuerpo y mente podrían alcanzar un nivel que superara lo humano. Y bueno, ya tenía lo más complejo del asunto, pues. Ese cableado interno viajaba a todas partes de mi pequeño y peludo cuerpo. Tan solo debía de saber como explotarlos al máximo. 

Había planes que trazar, investigaciones que hacer, y aliados que encontrar para convertir esta idea en realidad. No sería fácil, pero cuando lo lograra, nadie sería capaz de detenerme. Aliados tenía bastante, y los más adecuados para estos proyectos. Tanto Hato como Alistair, habían demostrado con creces que estaban bastante experimentados en el campo de la ingeniería como lo estaba yo, o incluso más. Pero el mochuelo tenía algo más, algo que también necesitaba. Conocía el cuerpo a la perfección, era un médico, y uno bastante capaz. Así que también necesitaría de su ayuda para esta tarea.

Obviamente, no le iba a llegar con nada hecho. Primero debía actuar por mi parte, y saber si aquello que imaginaba sería posible por lo menos. Imaginé un implante insertado en mi columna, un mecanismo que no solo fortaleciera la transmisión de mis impulsos nerviosos, sino que los potenciara, llevándolos al límite. Visualicé nano circuitos integrándose con mis células, creando una sinergia entre carne y metal, entre pensamiento y acción.
#1
Alistair
Mochuelo
Cyborgs. La combinación de la medicina y la tecnología moderna, una quimera de carne, metal y energía que daba nacimiento a seres renovados que rozaban el concepto de "Supersoldados", con habilidades que desafiaban la lógica común. Una cúspide a la cual más de un genio demente querría aferrase con dedo, uña y sangre para desenmarañar cada pizca de sus secretos y, finalmente, conseguir una mejora que cambiase completamente tanto a sí mismo como a otros.

Como alguien que se había dedicado a cuidar de cada vida a su alcance de una manera íntegra, modificarlo de tales maneras era algo en lo que el mochuelo aún tenía varios pensamientos mezclados; si, por supuesto que las mejoras disponibles para brindar a los cuerpos eran -ahora mejor dicho que nunca- revolucionarias como ellas solas, creando combatientes que podrían desempeñarse muy por encima de cualquier humano con el mismo nivel de entrenamiento. Pero siempre entraba la duda, ¿Qué iba a pasar cuando esta burbuja llegase a su límite y estallase? Siempre habría algún loco intentando queriendo empujar este campo hasta sus absolutos límites, y con suficientes inversores interesados, las máquinas de guerra no tardarían en llegar detrás.

Pero si quería ser una fuerza de bien en el mundo, Alistair no podía dormirse en sus laureles. La mejor forma de combatir tecnología de esa categoría, y mantenerla bajo un mínimo grado de control, era siendo partícipe en ésta para asegurarse de que no estaría en malas manos. Un papel ciertamente grande para él, pero... Simplemente no podía quedarse mirando de brazos cruzados mientras el mundo desarrollaba el concepto de cómo montarse un explosivo de grado nuclear del tamaño de una pulsera y a pedido en el brazo. 

Y justo cuando estos pensamientos estaban llegando a un clímax, la petición de uno de sus aliados quienes consideraba prácticamente familia- llegó tocando a su puerta, metafóricamente. 

Una carta que, según lo que contenía, mencionaba el interés de Rocket en las nuevas tecnologías que surgían. Conforme más continuaba de leerla, empezaba a ser mas específica con las necesidades que estaba buscando: Un implante cibernético capaz de mejorar los impulsos nerviosos que el cuerpo dirigía de una región a otra de su cuerpo, algo que le hiciese mucho mas adepto en el aspecto defensivo y en los movimientos que lo demandaran. Una tarea relativamente sencilla en papel, pero que por la sensibilidad de las zonas a operar resultaba ser un procedimiento sumamente delicado. Requería de un buen doctor para el procedimiento, e incluso admitía que se sentía halagado de haber sido una de sus primeras opciones. 

No había mejor oportunidad para probar los pensamientos vagabundos en su mente que ésta, aunque se aseguraría de proceder con el más extremo cuidado y poner tanto la seguridad como la integridad de Rocket por encima de cualquier curiosidad aflorando. 

Se puso a trabajar inmediatamente con los datos y planos que éste le había enviado. Concretamente, buscó adaptar cada diagrama e idea compartida por el mapache de manera que pudiera acoplarlo perfectamente al cuerpo del pequeño revolucionario, no solo restando a las posibilidades de un rechazo durante el implante sino que además pudiera sacarle todo el provecho que fuera posible. 

Un sistema capaz de optimizar impulsos nerviosos tanto somáticos como autónomos... Tendría que encontrar la manera de mejorar el procesamiento y la comunicación entre el sistema nervioso central y periférico, de tal manera que su cerebro y espina dorsal pudieran comunicarse antes con las extremidades y responder acorde; había un método mas sencillo que intentar meterse con cualquiera de las dos partes mencionadas, pues el segundo -la espina dorsal- se arriesgaba a que la mejora discriminara solo hacia algunas regiones, mientras que toquetear el órgano central del sistema nervioso era simplemente demasiado riesgo a cambio de muy poco. Había entonces un método mas sencillo: Centrar el foco de su mejoría en el cerebelo. Si ésta zona conseguía una mejor respuesta, cada movimiento posterior del cuerpo vería una mejora importante. Y, como un bono añadido, permitiría posteriores modificaciones con menos riesgos para Rocket. 

Eso sí, tendría que ocupar todo su día haciendo notas, investigaciones y preparaciones para asegurarse de que saliese perfecto, además de asegurarse de descansar lo suficiente para estar en su máxima capacidad durante el procedimiento médico. Un mal corte, y el mapache podría quedar completamente paralizado del cuello para abajo de por vida, y con mínima esperanza de arreglo.
#2
Rocket Raccoon
Rocket
'Pues el muy pendejo no me ha respondido ni nada... será cabrón.' 

En una era dominada por la supertecnología y los avances científicos, donde los Den Den Mushi facilitaban la comunicación instantánea, yo había decidido optar por algo más personal, casi romántico: una carta escrita a mano. No era simplemente por la nostalgia de un método clásico, sino por el peso emocional y formalidad que quería transmitir. Esta no sería solo una carta cualquiera; era la llave para iniciar algo grande.

En el sobre cuidadosamente sellado, además de mis palabras, viajaban varios archivos y planos que había estado trabajando durante semanas. Cada uno de ellos representaba horas de esfuerzo, insomnio y un fervor creativo que solo un inventor apasionado, como lo era yo y también mi compa, podría entender. Este proyecto que quería iniciar requería no solo de mi talento, sino también de la colaboración de alguien en quien confiaba, alguien con quien compartir esta locura de ideas y sueños que parecían imposibles. Por eso había decidido dirigirme a él.

Había pasado días dándole vueltas al asunto, corrigiendo cada detalle, descartando ideas y añadiendo nuevas. Mis mesas de trabajo estaban cubiertas de papeles llenos de esquemas, anotaciones apresuradas y pequeños dibujos que daban forma a mis pensamientos. El sobre no solo contenía una invitación para ser parte de este proyecto, sino también mi petición para que él, con su brillante mente y experiencia, aceptara ser mi conejillo de indias en este experimento. ¿Bueno, en realidad un mapachillo de indias? Broma fácil y tonta, sigamos. Qué suerte que sea asexual y no tenga que hacer reír a ninguna mapache fémina, porque lejos no iba a llegar, desde luego.

En los informes que le envié, también incluí un apartado detallado sobre mi afinidad innata con el elemento eléctrico, un rasgo peculiar que fluía literalmente por mi sangre. Este fenómeno, que durante mucho tiempo había atribuido a los experimentos inhumanos realizados en mi cuerpo en aquellos laboratorios, resultó ser parte de mi herencia biológica. Tras años de incertidumbre y preguntas sin respuesta, finalmente había desentrañado el misterio gracias a un exhaustivo análisis de mi ADN.

El descubrimiento fue revelador. Según los resultados, no solo era un Mink, especie conocida por su conexión con la electricidad, sino que pertenecía a una subespecie híbrida, una mezcla improbable pero fascinante entre los Tontatta y los Mink. Esto explicaba mi tamaño reducido y ciertas peculiaridades físicas, pero también reforzaba la teoría de que mi capacidad para generar electricidad no era un accidente ni una imposición artificial. Era parte de mí, un legado que había ignorado mientras luchaba con los recuerdos de aquellos experimentos. 'Bueno, lo llamaré entonces. Parece que ser romántico y usar las cartas no funciona en estos días.'

BIRI BIRI BIRI. BIRI BIRI BIRI.

-¡Hey Ali, responde coño! ¿No te gustó mi idea? Joder eh.-
#3


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