Alguien dijo una vez...
Rizzo, el Bardo
No es que cante mal, es que no saben escuchar.
[Aventura] [T2] El Sindicato se pone en marcha
Lobo Jackson
Moonwalker
Personaje


Virtudes y defectos


Inventario


Día 45 de Verano a las 23:30
Puerto de la ciudad de Loguetown
A bordo del "The Peace"

La noche en el puerto de Loguetown transcurría con calma: los estibadores habían vuelto a sus hogares tras un largo día de trabajo, y los marineros que no estaban haciendo la ruta de bares hacían la guardia nocturna de sus balandros, acompañados de una buena botella de ron mientras charlaban en la cubierta. Tan solo un par de marines patrullaban el muelle con paso aletargado y soñoliento para ganarse el sueldo. Ninguno de ellos era consciente del pequeño cilindro de color rojo que sobresalía del mar y que se movía sinuosamente dejando una estela blanquecina sobre el agua.

Se trataba del periscopio de un minisubmarino revolucionario, el "The Peace", que surcaba las profundidades marinas con sigilo para aproximarse al puerto sin ser visto. Como si se tratara de un manatí perezoso, el submarino acercó la parte frontal del casco hasta casi tocar con su nariz la pared del muelle, deteniéndose tan solo a un escaso metro de distancia.

- ¡Maravillosa maniobra-gara! ¡Así me gusta, camarada Hato-gara! - El oficial a cargo de la tripulación era el mismo que acababa de apartarse del periscopio y felicitaba a la navegante. Su sonrisa lupina, pelaje cobalto y atuendo con estilo pertenecían al inconfundible mink bailarín, Lobo Jackson. - Ni se han enterado de que hemos llegado-gara.

El mink tocó un botón en el lateral del periscopio y varias luces verdes e intermitentes se encendieron a lo largo del interior del submarino. Era la señal que todo había salido bien, y a su vez, la llamada sigilosa para que la tripulación se reuniera en la sala de control. Una tripulación a la que el Ejército Revolucionario había asignado el nombre en clave de "El Sindicato", pelotón encargado de la investigación y el allanamiento de terreno para futuras misiones de ataque y liberación.

Tan pronto se hubieron reunido todos alrededor del periscopio, el mink levantó las manos ordenando silencio antes de aclararse la garganta con un carraspeo.

- ¡Camaradas-gara! Hemos estado unos días alrededor de Loguetown, pero esta noche comenzaremos nuestro trabajo como vanguardia de la Libertad-gara. Esta noche lideraré a un grupo reducido de El Sindicato hacia el cuartel general del G-31, el bastión de la Marina en Loguetown, para buscar puntos débiles y planificar un futuro asalto a gran escala-gara. - El mink posaba con estilo y movía su cadera con suavidad cual lenta batidora mientras explicaba la importancia de la misión.

- Recordad que lo más importante ahora es el sigilo y la observación-gara. Por ese motivo he escogido a Rocket, a John, a Lemon y a Alistar para este propósito-gara. El resto os quedaréis aquí vigilando el submarino a la espera de nuevas órdenes-gara. - Desde que el mink había sido nombrado oficial se tomaba el cargo con mucha seriedad, que quedaba eclipsada por su pose inversa con la cabeza del revés mientras cubría su rostro con la mano derecha. 

- Disponéis de media hora para tomar todo lo que necesitéis antes de salir-gara, después saldremos al muelle y nos dirigiremos hacia el G-31 guiados por nuestros camaradas Lemon y Rocket-gara, quienes ya conocen la ciudad. - Dijo con solemnidad para finalizar la reunión. 

Mientras los tripulantes se dispersaban, el mink se dirigió a su camarote y buscó entre sus cosas el equipo que llevaría para la misión. Su adorada y flamante guitarra, la "Mae Symphony", junto a una elegante armadura oscura con adornos plateados a la que había bautizado como "King of Style". Por último agarró un pequeño caracol que usaba gafas de sol para poder comunicarse con la tripulación.

- ¡Todo listo! Es la hora de comenzar la misión súper secreta sigilosa y mega revolucionaria. - Pensó con ilusión.

Off
#1
Lemon Stone
MVP
Personaje


Le habían castigado.
 
Barría el pasillo del The Peace con tremendo pésame, un delantal de sirviente puesto encima del traje. ¿Cómo iba a saber que Sonrisas era fanática de las mandarinas? Haberlas guardado en un lugar secreto en vez de tenerlas a la vista. De haber estado bien escondidas, no las habría usado como carnada para pescar en la cubierta del submarino a cinco mil metros bajo el nivel del mar. Por suerte, la presión hidrostática no le mató en el acto, aunque estuvo a punto de morir ahogado, a punto de morir presa de una bestia marina, y a punto de morir por la furia de Sonrisas.
 
Por lo mismo, se alegró un montonazo cuando escuchó la “Llamada de la Libertad”. Se había acostumbrado al característico sonido. Cada vez que lo escuchaba su corazón comenzaba a latir aceleradamente, como si estuviera en mitad de una maratón, y debía contener los impulsos pirómanos. Tras escucharlo tres veces consecutivas, inhaló profundamente y luego arrojó con violencia el escobillón, rompiéndolo. Se quitó el traje de sirviente y lo lanzó sobre la pobre y destrozada escoba.
 
Le pegó una fuerte patada a la puerta de hierro como gesto de reivindicación revolucionaria y saludó educadamente a todos los presentes. Solo estaba Perrito, quien había evolucionado en el auténtico Perrito Supervisor. Ahora era él quien estaba a cargo de las misiones, de la burocracia y de firmar los papeles. Por supuesto, todo el mundo sabía que el verdadero líder era Lemon Stone, Adalid de la Causa, Destructor de Cadenas, Liberador de Tierras, Expropiador de Esposas y Maltratador de Elefantes. Sin embargo, en el último tiempo había aprendido bastante bien un concepto conocido como “humildad”, así que fingía que Perrito Supervisor era el líder y el resto sus subordinados, incluyéndose a sí mismo.
 
-¡Por fin una misión, Gran Líder! -le dijo a Perrito Supervisor, acercándose a él para darle un abrazo de felicidad-. Cuéntame, ¿qué debemos hacer explotar ahora? ¿Una central nuclear? ¿El baño del capitán de la Marina? Hmmm… No sé qué opción me gusta más, supongo que la segunda. Quedarse sin baño en mitad de una emergencia siempre es una tragedia.
 
Sin embargo, nadie debía causar ninguna explosión. Se trataba de una de las peores misiones, una de sigilo y espionaje. ¿Por qué sus camaradas insistían en hacer las cosas como si fueran ladrones, unos sucios y mundanos delincuentes? ¡Eran todo lo contrario! ¡Luchaban por un propósito justo y noble! ¡Estaban bendecidos por la Causa! ¿Acaso no era más sencillo bombardear el cuartel de la Marina, tomar de rehenes a los supervivientes y lanzarlos desde lo alto del Red Line como prueba de que la Armada no se andaba con juegos? En fin, continuaría con su humilde papel de subordinado y obedecería.
 
-Antes de seguir con esto… ¿De qué nos sirve espiar? ¿Montaremos la Revolución después? Siempre he querido encerrar a un marine y leerle sus derechos, aunque una vez nos quedemos con el poder los vamos a despojar de todos sus derechos, ¿cierto? Me ilusiona mucho ser el poli malo, ¿puedo serlo? -preguntó y esperó la respuesta, pero antes de que nadie pudiera responderle, continuó-. Deberíamos aprovechar la oportunidad y robarles unos documentos incriminatorios para que la población se… ¡Uh, galletitas de jengibre! ¡Son mis favoritas! ¡Hurra! -se interrumpió a sí mismo.
 
Y luego se fue a preparar las cosas.

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#2
John Joestar
Jojo
Personaje



El viaje se me habia hecho eterno, los fondos marinos y los abisales nunca habian sido de mi agrado, soy un Lunarian, al fin y al cabo mi zona de confort se encuentra en el aire y la tierra, lo máximo aceptable seria la superficie del agua, donde por lo menos puedo caminar gracias al Hamon. Di unos pequeños paseos por el submarino, era algo estrecho, y tenia fallas de diseño y construcción, bastante visibles en mi opinión, no se quien seria el que se encargó de esto, pero era un poco chapuza, parecia un proyecto de fin de universidad más que un trabajo profesional. 
Mientras caminaba me topé con un ser de traje y...¿Delantal?, daba bastante mal rollo y preferí que no me viera, no me apetecia tener que hablar con raritos en ese momento. Me coloqué en una de las ventanas de The Peace y observé la fauna marina, los tiburones eran bastante grandes, no demasiado, al menos a mi parecer, ya me habia topado con tiburones bastante más grandes, Fiuri era enorme en comparación con aquellos pececillos. Observe un banco de mantarayas nadando en las cercanias de la proa del submarino, iban sospechosamente pegadas al metal frio, pude observar las bocas que siempre habia ignorado que tuvieran, y pude distraerme con la delicadeza y elegencia con la que se movian en las profundidades.
Cuando hubimos llegado al destino, unas luces verdes empezaron a iluminarse como locas, Lobo sabia como montar un buen espectáculo para las reuniones, asi que me salí de mis pensamientos, y me dirigí a la sala del periscopio, donde Lobo nos esperaba.
-Siempre he pensado que este tio esconde un pasado muy oscuro- me dije a mi mismo mientras observaba a Lobo hacer...sus cosas de Lobo Jackson, sinceramente no se ni como explicarlas, era raro raro, pero quizá los raros sean los mejores compañeros, a mis pruebas me remito.
Tras un pequeño discurso donde no explicó vagamente lo que iba a acontecer a continuación, me acerqué a Lobo para darle una buena noticia -Lobo, creo que, aunque escondes algo que no quieres contarnos, me transmites un algo, asi que vas a ser el primero desde hace mucho tiempo- le dije apoyando mi mano sobre su hombro -Llamame Jojo- y procedí a dar media vuelta y a respirar armonicamente, con el poder del Hamon. 
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Virtudes y Defectos

Inventario
#3
Rocket Raccoon
Rocket
'Cortana integrada. Sistemas Listos. Despierta Rocket.'

Mis ojos se abrieron de par en par, en un solo golpe, como si alguien hubiese encendido algún interruptor justo en mi nuca. Sentía mi respiración bastante agitada y también algo desordenada. ¿Habría soñado con que alguien me perseguía quizás? No lo sé, pero al momento no lo recordaba. Parpadee un par de veces, tratando de acostumbrarme a la luz que había. Vi algunos instrumentos del taller, al parecer me había quedado dormido en este lugar. Me froté los ojos mientras que con la otra mano me rascaba la cabeza, extrañado. 'Me quedé dormido...' Era lo único que se me venía a la mente, esa posibilidad. Pero un zumbido algo extraño comenzaba a darse por notar, justo detrás de mis orejas. Pero, era en mi mente, creo...

'Buenos días, unidad designada al propietario Rocket... Análisis completo en curso...' 

Me quedé completamente atónito al escuchar aquella voz. Mis orejas se levantaron de golpe, cada fibra de mi ser alerta, mientras trataba de descifrar qué demonios estaba pasando. No era un sonido común, ni algo que perteneciera a mi taller. Aquí no había bocinas, ni Denden Parlantes, ni ninguna de esas cosas ruidosas. Había dejado bien claro a la tripulación que este era mi santuario, un lugar donde podía concentrarme al cien por ciento en mis proyectos sin distracciones externas. Pero esto... esto era distinto. No venía de las paredes, ni del exterior. Era un zumbido, una voz clara y precisa, resonando en lo más profundo de mi mente.

-¿Quién coño está aquí, joder eh?- Pregunte algo alterado. Me levanté como pude y tome un martillo que tenia cerca. Le hablaba al aire, ya que pues, no había nadie ahí. -Como seas tu mochuelo...- Pensé que me estaba jugando una broma. Pero mis sentidos se volvieron a colocar en alerta, ya que aquella voz volvía a aparecer.

'No hay intruso. Me he integrado a tu sistema nervioso central para optimizar tus capacidades físicas y cognitivas. Mi denominación es Cortana.' Al mencionar estas últimas palabras, varias imágenes comenzaron a cruzarse por mi mente. Estaba conectando los puntos, y sí había pasado estas últimas noches tratando de mejorar mi sistema nervioso con algunos chips integrados y demás. Alistair me estaba ayudando en la tarea, y al parecer comenzaba a dar sus frutos. 

Intenté saber más sobre el asunto, pero el capitán del navío estaba hablando por los parlantes del submarino. Nos pedía a todos que vallásemos a la sala de control, parece que se acerca una nueva misión para la tripulación del ''The Peace''. -Vale vale, joder... bueno, sigue haciendo tus cosas, luego discutimos... joder eh-. La sensación si seguía siendo algo extraña, ahora tenia una voz en mi cabeza, la cual sí ahora estaba callada. 'Entiendo. No hace falta que hables en voz alta, puedes hablar conmigo con tan solo pensarlo.' 'Pues sí que es útil esta mierda...' 'Cortana' 'Vale si sí, lo siento.'

Fui el ultimo en llegar a la reunión, pero Lobo sabía esperar a sus compañeros para comenzar con la charla. Y si, efectivamente, se trataba de una buena misión. Nuevamente, volvíamos a Loguetown, donde tanto Lemon como yo habíamos iniciado con toda esta locura de la rebelión y la quema de banderas y demás a los marinos que aquí habitaban. -Anda Lemon, ¿no seas llorica... además, cuando nuestras revueltas por aquí han sido siempre silenciosas ah? Joder eh. Bien sabes que mi trabajo es bien necesario, ya luego te armo algo para que sueltes toda tu furia. Joder eh-

Alce la mano, para hacer una pregunta rápida. -¿Señor, y vamos a ir así de frente hacia el cuartel de esa gente? Eso de sigilo no tiene mucho, joder eh. Lemon y yo contamos con algún que otro contacto de la armada por aquí, intentaré contactarlos.- Luego de resolver aquella duda, volví a mi taller para comenzar a preparar todo para el próximo destino. 

'¿Hey, sigues ahí...?'

Datos Personaje


Virtudes/Defectos


Inventario y Movilidad
#4
Alistair
Mochuelo
Anotaciones por donde pudiera recorrer el ojo, tanto en pequeñas notas adhesivas como en tableros de generoso tamaño -y algunas más que probablemente en una ventanilla o una pared-. Beakers, mecheros, equipo general de vidrio. Y, por último pero no menos importante, una variedad de equipos electrónicos que en su mayoría no servían sino para expresar un avance en futuros experimentos que quisiera conducir. El espacio personal del emplumado era tan caótico como desordenado a falta de unas mejores palabras para describirlo, un lugar que hibridaba un laboratorio de química con un taller de ingeniería, el cual convenientemente tenía una cama a su lado. Se absorbía completamente en la tarea con una concentración envidiable para un espectador, casi generando la duda de si en algún momento llegaría a parpadear o dejaría que sus ojos se resecaran hasta que el ardor lo obligara a humedecerlos. 

Viajar junto a una tripulación había sido una experiencia sumamente grata para Alistair, quien usualmente requería de depositar cada gramo de atención disponible en el acto de mantenerse a flote en medio de un vuelo a través de los Blues. En cambio, poder estar no solo en compañía de otros sino en tener su propio espacio en un submarino le permitía volcar toda esa atención en el desarrollo de nuevos inventos, fuesen estos de naturaleza tecnológica o química. Era una suya de aprovechar el tiempo que inicialmente había descartado entre sus posibilidades hace mucho tiempo atrás, y ahora teniéndolo muy literalmente en frente suya, como un crío que había obtenido un juguete nuevo, no podía sino sacarle el máximo provecho como si un día fuese a perderlo. Confiaba en que no, y sabía que no, pero el acto de aprovechar este nuevo beneficio era una idea a la cual no aplicaba resistencia alguna. 

La luz verde encendiéndose en la periferia de su mirada lo sacó de su trance de golpe, obligándole a detener sus manos y procesar por un segundo; la hora libre se había acabado al arribar al destino, una pena que recibía de la mejor forma posible. ¿Qué mejor gusto que darle la bienvenida a una nueva ubicación la cual darse el gusto de conocer? Además, sería una buena oportunidad para conseguir todos los materiales que empezaron a escasear en medio del viaje, una extensa lista además. Ojalá que tuviesen una buena tienda botánica, tendría que preguntar a los locales si conocían de un lugar así. 

El lunarian organizaría todo el equipo con el que trabajaba en su espacio designado, tal que cualquier movimiento imprevisto del submarino no acabase tirándolos al suelo y arruinándolos completamente. Ya le había pasado con una probeta durante el viaje, una pena por el cariño que le tenía... Pero poco podía hacerse, más que aprender del error y no repetirlo. Y tan pronto acabara con esa tarea, se dirigiría al punto de reunión designado. 

Llegaría casi al último, consiguiendo adelantar su llegada solo a la de Rocket, con quien aún quedaba de programar una revisión para confirmar el estado de los implantes que había colocado en él. Monitorear la salud de un paciente recientemente salido de la mesa de operaciones era indispensable, y conocer si el rendimiento de las partes mecánicas llegaba a los estándares adecuados eran ambos puntos importantes por igual. 

Las respuestas que daba el grupo... No podía evitar sino sacar una carcajada corta ante lo que escuchaba, digno grupo capaz de hacer las entradas mas ruidosas y desmontar gobiernos como si fuese pan de cada día. No podía estar mas satisfecho con quienes llamada sus aliados mas cercanos, un grupo de locos capaces de romper un muro a cabezazos si la ocasión lo ameritaba. Pero, ¿Quién había dicho que él estaba exento de tales denominativos? 

Es como lo dice Rocket, Lemon. Recuerden que solo se trata de la primera misión, chicos. Si queremos hacer esto bien, debemos estar tan preparados como podamos para lo que siga. Con una base de la Marina encima, cualquier enfrentamiento puede escalar con mucha mas rapidez que Oykot.— Ya no mandarían a una única oficial de alto rango y algunos novatos. No, si las cosas iban para peor, tendrían a varios en el escalafón de Mae, y unos tantos por encima. Un enfrentamiento de esa escala tendría reverberaciones en la isla entera. 

Las últimas ordenes de Lobo serían repartidas, a lo que contestaría con un saludo militar y se retiraría hacia su espacio personal para preparar todo el equipo que siempre llevaba consigo, entre esas las tres katanas que usaba para combatir, preparadas por su camarada y compañero de armas Lemon. Aún le agradecía de todo corazón haberle preparado esas tres preciosas planchas de metal capaces de rebanar todo lo que se les pusiese en frente. 

Personaje

Resumen general

Info. Bélica & Beneficios de Pasivas en efecto

Virtudes y Defectos relevantes
#5
Lobo Jackson
Moonwalker
El oficial al mando de aquel grupo tan variopinto de revolucionarios se limpió una pequeña lagrimilla de emoción. ¡Qué orgulloso se sentía de contar con unas personalidades tan deslumbrantes a sus órdenes! Todos con un carácter capaz de eclipsar al orador más experto, al predicador más devoto y a la bailarina de barra más voluptuosa en pos de La Causa y La Libertad.

Jackson fue el primero en asomar el morro por la escotilla, olfateando cual sabueso el aire fresco durante un instante antes sacar la cabeza. Luego miró de lado a lado para comprobar si había moros en la cosa. Por suerte, dicha costa estaba desprovista de los habitantes oriundos de las tierras del sur.

- ¡Muy bien-gara! Rocket, me gusta tu forma de pensar-gara, así que empezaremos por contactar con tus amigos en la ciudad-gara. Después, nos dirigiremos hacia el Cuartel General para recabar información-gara, ya sea con una exploración perimetral o espiando a los marines que patrullan la base-gara. Cualquier información es útil para comenzar a urdir el plan de liberación de Loguetown-gara. - Dijo a sus camaradas, quienes le observaban desde la escalerilla. - ¿No os dejáis nada atrás-gara? ¿Algún arma? ¿Un bocadillo de queso-gara? Entonces adelante-gara. -

Saliendo del submarino, el mink posó victorioso sobre el casco húmedo del sumergible. Extendió sus brazos a los lados como un espantapájaros antes de ponerse de cuclillas, para luego impulsarse hacia las alturas en dirección al muelle con la gracia de una rana que intenta atrapar una libélula. 

Los dos primeros revolucionarios en salir del submarino tendrían la suerte de ver cómo su jefe recorría el aire durante un salto cuádruple mortal con tirabuzón inverso, ejecutando una estilosa pose en el cénit de cada giro, de una manera tan absurda e innecesaria, que cualquiera diría que esperaba la aparición de centenares de paparazzi escondidos en el puerto.

Aterrizó con perfecto equilibrio sobre el empedrado muelle y luego se encaró hacia el submarino. - ¿A qué estáis esperando-gara? La Causa nos espera-gara. - Preguntó con simpatía.

Jackson tenía un esbozo de la ciudad de Loguetown en su mente, pero desconocía los recovecos por los que sus camaradas Rocket y Lemon se habían encaminado en el pasado. Ahora, era cuestión de que ambos liderasen la marcha mientras que el oficial al mando supervisaba la misión para evitar cualquier contratiempo. 

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#6
Rocket Raccoon
Rocket
-¡Yo digo que es un diez! ¡Un maldito diez! Joder eh- grité con entusiasmo, mi voz rasposa resonando sobre el bullicio de la cubierta. Y oye, no es que yo suelte cumplidos así como así, pero lo que nuestro capitán acababa de hacer era digno de un espectáculo de circo: un salto, dos volteretas, no, tres fueron... de hecho, fueron cinco... ya ni sé cuantas fueron. Lo que sí sé, es que es un giro imposible para la gente común, y aterrizó como si hubiera nacido para desafiar la gravedad. Con una sonrisa burlona, levanté un pequeño cartel improvisado que había tallado en un rato muerto. Tenía un "10" garabateado en un brillante tono violeta. Porque, vamos, ¿qué sentido tiene calificar algo si no vas a hacerlo con estilo? 

-Amigos en la ciudad y luego al cuartel general de esos culeros, listo. ¡Joder, eh!- asentí mientras el capitán daba las órdenes, con ese aire de "todo bajo control" que siempre lograba irritarme y fascinarme al mismo tiempo. Claro, como si fuera fácil. 

Miré a los dos camaradas que estaban a mi lado, esos desgraciados con alas. -¿Supongo que ustedes dos van a volar con sus alitas mágicas, eh? Qué cómodo. Joder, eh.-Eran Lunarian, lo que significaba que no solo podían volar con esas malditas alas negras de aspecto épico, sino que también controlaban el fuego como si fuera un juguete. Yo no lo admitiría en voz alta, pero tenía que reconocerlo: esos poderes eran impresionantes. Aunque, por supuesto, no podía dejar que lo notaran. -De todos modos, yo también puedo volar. No como ustedes, claro. No tengo alas, pero... ¡Quién las necesita cuando tienes esto! Joder eh-

Con una sonrisa maliciosa y un brillo en los ojos, ajusté mi cinturón improvisado, activé un par de ''alas'' que salieron desde el interior de mis ropajes, los cuales había modificado con mis propias manos, y en un instante dejé a los dos atrás con un salto espectacular. Vamos, simplemente que mis telas eran estirables y pues parecía uno de esos animalitos que saltan desde lo alto, y al extender sus extremidades, pues su piel se expande y van flotando hacia tierra poco a poco. -¡Observen, perros! ¡Así se hace! ¡Joder, eh!- les grité mientras me impulsaba hacia el cielo con una explosión de energía.
 
No hice ninguna pirueta ni acrobacia como las del jefe. Vamos, no es mi estilo, y tampoco iba a darle el gusto de compararnos. Él con sus volteretas de circo, y yo... bueno, yo era más directo. Aterrizé en tierra con firmeza, el sonido metálico de mis botas resonando al tocar el suelo. No hacía falta un show, porque, claro, mi presencia ya era suficiente. Mientras caminaba, oculté con un rápido gesto el mecanismo de mis alas. Eran una de mis tantas maravillas tecnológicas, pero no me gustaba presumir... demasiado. -Bueno, voy a ello, jefe. ¡Joder, eh!- le dije con un tono que mezclaba obediencia con un toque de sarcasmo.

Me dirigí hacia la ciudad, con paso decidido y la mente trabajando más rápido que mis piernas. Saqué un pequeño denden mushi de uno de mis muchos bolsillos, un cachivache al que había añadido un par de modificaciones para asegurarme de que solo yo podía usarlo. Mientras marcaba, mis dedos tamborileaban en el costado del aparato, como si eso pudiera acelerar la conexión. 

Hice un par de llamadas rápidas a mis contactos habituales, esos que siempre sabían qué hacer y dónde estar cuando las cosas se ponían interesantes. No era la primera vez que recurría a ellos para un trabajo como este, y sabía que tampoco sería la última.

Costes y Tecnica usada

Resumen
#7
John Joestar
Jojo
Observé la sala de reunion con atención, Lobo nos habia recibido con elegancia y, un estilo disco, por asi decir, me recuerda a otro Mink que vivia con nosotros en las islas Luanrian, era una especie de conejo, aunque tenia las orejas hacia abajo, él siempre dijo que era por su tipo de raza, pero a nosotros nos gustaba bromear con que era porque era muy cotilla y se le habian agotado las orejas de tanto escuchar a escondidas.

Al fondo de la sala habia una mesa con varios objetos, me imagino que eran cosas privadas de Lobo o algo por el estilo, no lo miré muy fijamente, pero juraria haber visto una foto de Lobo y...su familia?, quien sabe, tampoco pretendia meterme en su vida, asi que preferí callarme la boca.

Mientras saliamos y poniamos pies en polvorosa de cara a la ciudad, me acerqué a Lobo -Oye, tengo algo que contarte, pero, esta gente, la marina, asesino a mi madre y a mis amigos hace años, no puedo prometerte no sonsacar a alguno de estos gilipollas a guantazos en algún momento, pero te prometo que haré todo lo posible por evitar problemas al Sindicato- le dijé en voz baja -Es una historia...en fin, tensa y larga, pero bueno, me gustaria dejarte avisado, por si las moscas.-

Rocket habia creado...¿Alas?, ese tio era un jodido genio, aunque tenia unos vocablos curiosos, está claro que no era de por aqui ni de por allí, quien sabe, ¿De donde vendrian esas palabras raras que decia a veces?, en fin. Seguimos a Rocket de cara a la ciudad, al fin y al cabo era el guia a seguir, y tenia que llevarnos lo más escondido posible, para evitar que los cabrones de la marina nos descubrieran, y más ahora que la mayoria, por no decir todos, teniamos un cartel de Wanted por ahi danzando, habia que andarse con pies de plomo. Mientras caminabamos continué haciendo fluir el Hamon, allí estabamos en la boca del lobo, y podia salir un enemigo de debajo de una roca si asi lo deseara.

Técnica
#8


Salto de foro:


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