Hay rumores sobre…
... que existe una isla del East Blue donde una tribu rinde culto a un volcán.
[Diario] Siendo sin ser
Irina Volkov
Witch Eye
La lluvia caía con furia sobre el puerto, mientras Irina mantenía la vista fija en el pirata. Su sombrero raído y su capa empapada lo hacían destacar entre la multitud de marineros que buscaban refugio en las tabernas. Con sigilo, lo siguió hasta una de las más bulliciosas: El Barril Roto, un lugar conocido por sus paredes ennegrecidas de humo y sus clientes poco confiables. El pirata empujó la puerta, y el estruendo de risas, gritos y cánticos de borrachos se derramó hacia la calle. Irina esperó un instante, asegurándose de no ser vista, y luego se deslizó dentro, bajándose la capucha para pasar desapercibida. El interior era un caos. Los marineros bebían ron como si fuera agua, y un par de hombres disputaban a los gritos sobre quién tenía el mapa correcto para una isla que, según decían, escondía tesoros inimaginables.

Irina necesitaba camuflarse. Su elegante ropa de viajera llamaba demasiado la atención, así que buscó entre el gentío algo que pudiera usar. En un rincón, una mujer de ceño fruncido repartía platos de comida a los comensales. Irina se acercó a ella con decisión. —¿Qué miras, muchacha? —gruñó la mujer, sin dejar de servir. —Trabajo. Soy buena con los platos y con las jarras —improvisó Irina, intentando sonar convincente. La mujer la miró de arriba a abajo, dudando, pero acabó encogiéndose de hombros. —Bien, ponte el delantal y no rompas nada. Con el delantal sucio anudado a la cintura y su capa escondida tras un barril, Irina comenzó a moverse entre las mesas, llevando jarras de ron y evitando los manotazos de los marineros demasiado borrachos. El aire estaba cargado de humo y olor a alcohol derramado. Sin embargo, mantenía al pirata siempre en su campo de visión.

Él estaba en una mesa al centro, rodeado por tres hombres. Sobre la madera había un mapa extendido, y todos se inclinaban sobre él, murmurando en voz baja. Irina intentó acercarse con cautela, aprovechando el ruido de la taberna para disimular su avance. —¿Qué quieres, niña? —ladró un marinero gordo, alzando su jarra vacía hacia ella. Irina tuvo que detenerse. Se inclinó con una sonrisa forzada y rellenó su jarra mientras el hombre seguía refunfuñando sobre “muchachas inútiles”. Pero mientras lo hacía, captó unas palabras sueltas de la mesa del pirata. —…la cala está protegida. Nadie la encontrará sin esto… —decía uno, golpeando el mapa con el dedo.

Irina sintió que la adrenalina se disparaba. Tenía que ver ese mapa de cerca, pero sabía que no podría acercarse más sin llamar la atención. Inspiró profundamente y comenzó a trazar un plan en su mente. ¿Podría volcar una jarra sobre la mesa para provocar una distracción? ¿O tal vez un comentario ingenioso para ganarse la confianza de uno de los hombres? El tiempo corría, y cada segundo que pasaba la acercaba más al momento en que tendría que tomar un riesgo.
#1


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)