¿Sabías que…?
...oficialmente el aniversario del manga One Piece es el 22 de Julio, dado que ese día en el año 1997 fue cuando se publico el primer capitulo.
[Común] [ Entrenamiento ] Half and Half
Arthur Soriz
Gramps
[ · · · ]

32 de verano
año 724

Era temprano, el sol apenas asomaba por el horizonte y los primeros rayos iluminaban la sala de entrenamiento del G-23 con su suave candor que envolvía a todos los que a esas horas se dignaban a ponerse de pie y entrenar sus cuerpos preparándose para ser el filo de la Marina. Sentía cómo el aire fresco de la mañana chocaba contra mi piel, cubierto únicamente por mi fundoshi y una cinta azul marino y blanca que había atado en mi cabeza. El sudor resbalaba lentamente por mi rostro mientras levantaba una barra de peso considerable, con un ritmo constante que marcaba cada vez que inhalaba y exhalaba.

El sonido de las pesas chocando y las voces de los más jóvenes llenaban el ambiente. Era fácil notar cómo algunos me observaban de reojo, los murmullos y risitas no pasaban desapercibidos. "Viejo excéntrico", seguro pensaban. Pero no me importaba, nunca me ha importado. Mi objetivo aquí era claro... entrenar mi cuerpo y mi mente, mantenerme fuerte para lo que pudiera venir sin importar la edad que tuviera, no estaba listo para retirarme aún... me quedaban unos buenos años de vitalidad como para servir en la Marina.

Sin darme cuenta y de forma gradual los murmullos se detenían y el ambiente se transformaba. Los novatos que antes bromeaban ahora parecían más enfocados, intentando superar sus propios límites. Era como si mi entusiasmo, mi forma de moverme o simplemente mi presencia los impulsara. Tal vez en un comienzo pensaron que se me caerían las pesas encima, que me crujiría la espalda y quedaría en una postura graciosa... pero cuanto avanzaba en mi entrenamiento y seguía como si nada, ellos también sintieron la necesidad de hacer lo mismo.

No pensaba demasiado en ellos para ser sincero. Mi mente estaba lejos... perdida en recuerdos y en el análisis constante de mi propia fuerza. A cada repetición imaginaba posibles enfrentamientos, estrategias, tácticas para el combate. No era un acto de vanidad sino de preparación.

Un par de reclutas pasaron a mi lado, susurrando algo que no alcancé a oír. Uno incluso intentó llamarme, pero mi concentración era como una muralla. A veces el mundo se desvanecía mientras entrenaba... todo lo que quedaba era el peso en mis manos y la respiración acompasada de mis pulmones.

Si alguien quería captar mi atención tendría que hacer algo más que palabras.


Personaje

inventario

off-rol
#1
Anko
Médica Despiadada y novia de Giorno
Un nuevo día empezaba en la Base G-23 de la Marina, el sonido de las voces de los soldados hacía eco en los pasillos de las instalaciones, muchos se dirigían a sus respectivas posiciones mañaneras, otros a la cocina para tomar algo de desayunar y otros preferían entrenar desde muy temprano para aumentar su fuerza y servir de mejor manera a la gloriosa organización de la que formaban parte.

Anko no vivía en la base como muchos otros, ella prefirió hospedarse en una posada dentro del cercano Pueblo de Rostock, era una amante de la privacidad y la tranquilidad, y compartir dormitorio con desconocidos no era algo de su agrado. Como de costumbre, llegó a la base y se identificó en las enormes puertas metálicas con los guardias, ellos ya la conocían de antemano y talvez no hacía falta eso, pero ella prefería seguir el protocolo, después de todo, tenía que dar el ejemplo como una oficial de la Marina.

La joven vestía con el uniforme típico de la Marina, agregando y portando con un enorme orgullo, la capa con la palabra Justicia bordada en la espalda, el símbolo de un rango que le había costado mucho trabajo obtener. Si bien su padre era un Vicealmirante de la organización, él no le iba a ayudar en nada a su hija, y con esto nos referimos a usar métodos poco éticos para conseguirle algún rango alto, desde el inicio le dejó en claro que todo lo tendría que conseguir con sus propias manos, y esto no le incomodaba, de hecho, estaba bien con esto, no quería llegar a Almirante con corrupción, nada de eso, ella prefería obtener el rango con sus logros y fuerza. Fuera de eso, su cintura estaba adornada por un cinturón que lograba sostener con firmeza las tres sayas de sus Katanas, listas para ser usadas.

Uno de sus trabajos en la base era la revisión del papeleo, y probablemente eso hubiera ido a hacer de no ser por un grupo de soldados rasos que pasaron por su lado. Estos hombres hablaban sobre un conocido sargento de la base; Arthur Soriz y él como llevaba su entrenamiento, riéndose también de que en algún momento el cuerpo le fallaría por la edad. Anko no compartía la opinión de los soldados, principalmente porque conocía muy bien a Lovecraft. El alférez y capitán de Lotus Marine había demostrado una fuerza excepcional, mostrándose incluso, superior a varios soldados más jóvenes, y ella había visto estas hazañas con sus propios ojos y en primera fila, juzgar a alguien por su apariencia o edad era algo muy estúpido, podría haberlos reprendido por insultar a un superior, pero se decidió por dejarlo pasar y conocer en persona al sargento Arthur.

La peli marrón caminó hasta la zona de entrenamiento de la base, la cual siempre estaba llena. Sus ojos oscuros y perezosos se movieron de lado a lado buscando al hombre hasta que finalmente pudo verlo, cargando una pesada barra. Su concentración parecía imperturbable y la determinación en sus ojos era férrea, como un gran muro indestructibles, antes de acercarse a él, la joven lo analizó brevemente con la mirada, el hombre tenía un físico imponente, ¿De dónde habrán sacado los soldados que Arthur no podría cargar peso? Talvez eran idiotas y envidiosos, quien sabe.

Con pasos lentos pero decididos, la alférez se acercó al sargento de cabellera plateada, no quería ser ella quien rompiera su concentración, pero de alguna forma tenía que llamar su atención, y que mejor forma de usar su propia fuerza para sostener la pesa que el hombre cargaba para evitar que éste continuara con sus repeticiones. En caso de llamar su atención, la joven haría un sutil carraspeo antes de hablar y soltar la pesada barra — Es un placer conocerlo, Sargento Arthur… Soy la Alférez Anko, por si no me conoce… No pude evitar prestar atención en los comentarios despectivos de los soldados a su alrededor… Debería llamarles la atención como el superior que es… — Dijo en su clásico tono formal y frío, pero amable de alguna forma.

Off
#2
Arthur Soriz
Gramps
La barra metálica que sujetaba con ambas manos tembló de forma inesperada, y no por el peso. Fruncí el ceño al notar una fuerza ajena interviniendo en mi rutina pero no por ello me enfadaría... todo lo contrario de hecho. Relajé el agarre y levanté la mirada, encontrándome con una joven mujer que sostenía la barra con firmeza. Su porte y la capa con la palabra "Justicia" en la espalda dejaron claro que no era cualquier marine.

Por reflejo, dejé que la barra quedara en su posesión mientras me incorporaba, limpiándome la frente con el dorso de la mano. No reconocí su rostro pero antes de que pudiera preguntar ella se presentó con un tono formal y preciso. Alférez Anko. Observé su uniforme impecable y las tres katanas en su cintura. Parecía alguien que sabía moverse en un campo de batalla aunque su apariencia juvenil podía engañar a más de uno. Pero a mi no, sabía de antemano que para manejar cómodamente esa cantidad de armas de filo tendrías que tener una maestría con cada una de ellas que a cualquiera inspiraría terror en sus corazones si se encontraban siendo sus rivales.

Sus palabras iban directas al grano, mencionando los comentarios de los reclutas. Había un aire de profesionalismo en su voz pero también algo más, quizá una leve crítica a mi manera de manejar la situación. Me crucé de brazos mientras la escuchaba, permitiéndole terminar antes de responder.

Señorita Anko —dije en un principio, marcando una pausa para confirmar que había escuchado bien su nombre—. El gusto es mío, aunque parece que ya sabe mi nombre de antemano.

Hice un gesto con la cabeza hacia los reclutas que seguían entrenando, sus movimientos ahora más enfocados... más intensos. Algunos incluso miraban de reojo hacia nuestra dirección, atentos a lo que ocurría.

Pero déjeme corregirle algo. No soy el tipo de superior que regaña a sus hombres por bromear —expliqué mientras que señalaba a un grupo cercano que intentaba superar su límite con las pesas—. Si tienen energía para hablar y reírse, también tienen energía para entrenar más fuerte. Y como puede ver eso es exactamente lo que están haciendo.

Hice una pausa, observando cómo uno de los novatos luchaba por completar una repetición extra, animado por los gritos de apoyo de sus compañeros. Era un efecto dominó que veía a menudo en la sala de entrenamiento pero nunca dejaba de sorprenderme y sacarme una sonrisa.

A veces no hace falta imponer respeto con palabras. Si puedes inspirarlo con tus acciones, ya estás un paso adelante. —mi voz se relajó un poco, aunque mantenía ese tono firme que usaba para hablar con personas de rango más alto que yo. La observé con más atención ahora que tenía la oportunidad. Su postura, las armas que portaba, pocas veces tenía la chance de encontrarme con alguien que transmitiera tanta seguridad en toda su esencia, era como un aura que transmitía... tal vez no tan diferente a lo que pasaba conmigo cuando los demás reclutas entrenaban.

Dígame, Alférez Anko ¿Qué le trae aquí? —pregunté, ladeando ligeramente la cabeza—. No todos los días alguien como usted se toma la molestia de visitar a un viejo en su rutina matutina.

Mi tono tenía un deje de broma aunque mis ojos permanecían atentos. Había aprendido a no subestimar a nadie, especialmente a quienes se presentaban con tanta determinación. Esperé su respuesta, de brazos cruzados y dejando que el sudor se fuese enfriando en mi piel aunque mis músculos seguían cálidos de todo el ejercicio.

off
#3
Anko
Médica Despiadada y novia de Giorno
Una sutil sonrisa se dibujó en el rostro de Anko tras la declaración de Arthur. A él no le importaba para nada que los soldados se rieran de él o hicieran bromas usando su persona, prefería contagiarlos con su energía y disciplina, sin ningún tipo de regaño. La peli marrón se ajustó los anteojos y replicó el gesto del hombre, con sus ojos observando a su alrededor, sintiendo de alguna forma la energía y ánimos que el resto irradiaban — Ya veo… Me gusta su forma de pensar, también debo decir que es la primera vez que veo a esa bola de holgazanes trabajar con tanto enfoque… — Ella aún se encargaba de dirigir los entrenamientos de algunos reclutas, y era notable la diferencia.

Arthur sin palabras y puras acciones hacia entrenar a los soldados, contrario a ella, quien en ocasiones prefería usar un tono autoritario y exigente, esto siendo una prueba clara de que aún le faltaba mucho por aprender y que, aunque Arthur sea de un rango inferior, no quiere decir que el hombre sea un tonto, pues la experiencia viene con la edad. Tras ello, Anko fue cuestionada sobre su acercamiento por el propio sargento, ésta nuevamente sonrió antes de responder — Escuché a unos reclutas riéndose de usted mientras caminaba hacia acá y quise conocerlo en persona… — En ese momento, su mente le dio una increíble idea, algo que podían aprovechar en esas horas dedicadas al entrenamiento.

— Tengo una idea, sargento… ¿Pelearía contra mí? Creo que es un buen momento para demostrarle de primera mano a estos soldados su increíble fuerza. Además, me servirá a mí para ver cuanto he avanzado, y talvez aprender algo nuevo, pero eso ya lo decidirá usted… ¿Acepta? — Su voz; comúnmente de tono firme y frío, cambió a uno un poco más afable, con una pizca desafiante. Su mirada también pareció iluminarse sutilmente ante la idea de un pequeño entrenamiento en compañía de alguien con la mentalidad de Arthur, parecía igual de sabio y fuerte que el abuelito Lovecraft.

Anko esperaría la respuesta de Arthur con ansias, llevando su mano derecha hasta la empuñadura de una de sus Katanas en la cintura, no es que estuviera a punto de atacarlo, no, no… Simplemente se trataba del comienzo de una postura típica de los espadachines, esa postura cuando están a punto de comenzar un duelo, su emoción era notable, pues olvidó que primero debe tomar distancia con su contrincantes... No, más bien olvidó que Arthur aún tenía que decidir si aceptar o no.

Off
#4
Arthur Soriz
Gramps
¿Un combate? La propuesta de la Alférez Anko fue algo que no esperaba en lo absoluto. Me quedé en silencio por un instante observándola con atención mientras mantenía esa postura firme... veía su mano descansando en la empuñadura de una de sus katanas. Sus ojos reflejaban determinación y confianza, algo que no se ve todos los días, pero no me podía esperar menos de alguien tan joven. Siempre con ese aire de confianza... la capacidad de llevarse el mundo entero por delante, era sin lugar a dudas un aura rejuvenecedora.

Una sonrisa lenta se formó en mi rostro, no de burla ni desdén sino de genuina emoción. La posibilidad de medir fuerzas con alguien como ella me resultaba demasiado tentadora como para rechazarla.

¿Pelear contra usted, señorita Anko? —repetí, dejando que mis palabras resonaran en la sala de entrenamiento. Los reclutas que hasta ese momento parecían dedicados a sus ejercicios comenzaron a murmurar entre ellos, claramente interesados en lo que estaba ocurriendo. Algunos incluso dejaron caer las pesas que sostenían lo que provocó un leve suspiro de mi parte porque sabía que ahora su concentración estaría exclusivamente fija en lo que sucedería ahora mismo.

Me aparté un par de pasos para darle el espacio que necesitaba y ajusté la cinta que llevaba atada a la frente.

Debo admitir que me ha tomado por sorpresa, pero me parece una idea excelente. Siempre es bueno ver de primera mano la habilidad de la nueva generación.

Lancé una mirada rápida a los reclutas, alzando la voz para asegurarme de que me escucharan. — ¡Atención, muchachos! Parece que hoy van a tener una lección extra. Presten mucha atención, porque lo que está a punto de pasar es algo que no verán todos los días.

Los novatos más entusiasmados que nunca comenzaron a formar un círculo alrededor de nosotros manteniendo una buena distancia con la 'arena' por así decirlo. Algunos intercambiaban miradas emocionadas... otros apostaban entre sí como si esto fuera un espectáculo improvisado. No me importó. Si algo podía motivarlos a entrenar más duro, bienvenido sea.

Me volteé nuevamente hacia Anko, adoptando un tono respetuoso pero lleno de energía. — Alférez, permítame decirle que estoy emocionado por esta oportunidad. Hace tiempo que no tengo un duelo con alguien de su nivel. Por lo que veo, no solo tiene usted el rango y el porte, sino también la disciplina y el coraje necesarios para hacer que estos huesos viejos crujan una vez más.

Me incliné ligeramente hacia adelante, flexionando las piernas y dejando los brazos relajados adoptando una postura de combate, listo para cualquier cosa. — Eso sí, espero no se contenga tan solo porque soy un viejo sargento con los días contados antes de jubilarse. En este entrenamiento somos iguales. Así que le pido que me muestre todo lo que tiene sin reservas o me sentiré ofendido.

Los murmullos de los reclutas aumentaron al verme adoptar una postura claramente ofensiva, pero no hice caso. Mi atención estaba completamente en la alférez... en cada movimiento de sus manos, incluso en la manera en que sus ojos parecían medir la distancia entre nosotros. Esta no era una simple exhibición... era un intercambio entre dos marines comprometidos con la justicia, una oportunidad de aprender mutuamente y quién sabe, tal vez inspirar a los que nos rodeaban.

Cuando guste... El primer movimiento es suyo.

Le dediqué una última sonrisa, no de desafío sino de genuino entusiasmo. Después de todo se me notaba en la cara lo feliz que estaba, independiente del resultado de este entrenamiento. Sabía que por su rango y obviamente edad, la diferencia entre ambos seguramente sería mucha... ¿pero qué gracia tiene acobardarse ante un contrincante más poderoso que uno? Así tienes la oportunidad de medirte y saber cuán lejos estás.

Nuestra distancia era de unos treinta metros, no era mucha pero sí la suficiente como para darnos un momento de respiro y oportunidad de reacción entre ambos, así estaríamos los dos en relativa igualdad de chances... o eso quería creer.

mapa

off
#5
Anko
Médica Despiadada y novia de Giorno
La aceptación del duelo por parte de Arthur llenó el cuerpo de la alférez de emoción, causándole un leve escalofrío, había que admitir que Anko adoraba combatir, no importaba como o contra quien, claro, siempre tomando sus medidas, no era alguien que se lanzara a luchar sin cuidado contra un Almirante o Shichibukai, sabía que estaban por encima de ella y no tendría oportunidad alguna, pero esto tampoco quiere decir que subestime a Arthur, para nada, el sargento carismático le parecía alguien digno y a su nivel.

Sus ojos recorrieron de forma fugaz su entorno, notando el pequeño alboroto que los reclutas estaban formando a su alrededor, a una distancia segura del combate que estaba por empezar, los murmullos resonaban en sus oídos, pero esto no hacía que perdiera su concentración, su puño se aferró a la empuñadura de su Katana mientras Arthur ponía la condicionaba a la joven a entregarlo todo en el duelo, sin contención. Anko simplemente asintió con la cabeza mientras replicaba las acciones de su contrincante, él preparando una postura para hacer a su cuerpo reaccionar de forma veloz y ella desenvainando una única espada, sosteniéndola frente a ella, con la punta de la hoja apuntando hacia el sargento.

— Es alguien caballeroso por darme el primer movimiento, le prometo que no lo desperdiciaré… — Habló en voz alta para que su voz llegara hasta los oídos de todos, tras ello, relajó su respiración y tensó los músculos de sus brazos para sostener con firmeza su mortal arma, cerró sus ojos por apenas segundos y cuando los abrió, sus piernas se movieron rápidamente, tratando de acortar un poco la distancia entre ellos dos, sabía de antemano por sus entrenamientos que la técnica que estaba por usar no poseía el alcance necesario para tocar a Arthur, al menos no usando una única espada. El sonido de sus botas chocando contra la tierra dejaba en claro que iba totalmente en serio, tal cual como lo pidió el sargento peli blanco.

— Creo que por aquí llegará… — Pensó mientras preparaba sus brazos para lanzar un poderoso tajo circular al aire con su Katana — ¡Ittōryū: Hyakuhachi Pound Ho! — Nuevamente, la joven elevó su voz lo más que pudo, como sí de un grito de guerra se tratase, marcando su emoción por demostrar que tan hábil era con su filo. Sí nada se lo impedía, la hoja de su Katana haría que el aire del ambiente se transformara en un arma con la capacidad de generar un gran daño, lanzando una ráfaga de aire a presión con un avance de zigzag que tenía la intensión de chocar contra su oponente. Nada le aseguraba que el ataque saldría como ella esperaba, no podía relajarse y dar por hecho nada, adoptando nuevamente su postura inicial tras su ofensiva salida del Santoryu, el elegante y mortal estilo de las tres espadas.

Off
#6
Arthur Soriz
Gramps
El aire cortó como una hoja afilada antes de que siquiera pudiera parpadear. La ráfaga de la técnica de la Alférez Anko llegó tan rápido que apenas tuve tiempo de comprender lo que estaba pasando. Sentí el impacto antes de verlo... un zumbido en mis oídos, la presión golpeando mi cuerpo y el ardor que dejó en mi piel. No pude reaccionar, no pude defenderme, pero ahí estaba yo... todavía en pie. Respiré profundamente mientras el polvo comenzaba a asentarse a mi alrededor, las heridas en mis brazos y torso quemaban pero no me impidieron alzar la mirada. Para mi sorpresa me encontré sonriendo. Era una sonrisa amplia, auténtica, de esas que pocas veces me permito mostrar en este tipo de situaciones.

¡Vaya técnica, Alférez! —exclamé, levantando el pulgar ensangrentado hacia ella. No podía evitarlo, estaba genuinamente impresionado.

El murmullo de los reclutas comenzó a llenar el campo de entrenamiento. No tuve que mirar para saber que algunos estaban decepcionados. Podía escuchar sus susurros claramente.

¿Eso fue todo?
Pensé que el sargento sería más resistente...

Podría haberme molestado, pero no lo hizo. Ellos aún eran jóvenes... no comprendían del todo lo que significa la fuerza. Con el tiempo lo aprenderían como yo lo hice. Enderecé la espalda con cuidado de no tensar demasiado las heridas que ahora comenzaban a escocer, y hablé con calma asegurándome de que mi voz llegara a los oídos de todos, pero con un respeto especial hacia Anko.

Alférez, me temo que voy a decepcionarla un poco. —tomé una pausa, levantando una mano para hacer un saludo militar perfecto—. No soy un rival digno para usted. Su velocidad y técnica están a un nivel que supera con creces el mío.

El polvo a mi alrededor se había disipado por completo, y ahora podía verla con claridad... postura firme, espada en alto, la determinación en sus ojos. Anko era impresionante... una muestra viviente de lo que la Marina necesitaba en estos tiempos.

Acepto mi derrota inmediata. —mi tono era firme, pero cargado de orgullo—. Es un honor haberme enfrentado a alguien como usted, aunque fuera por tan breve momento.

Incliné ligeramente la cabeza en una reverencia respetuosa antes de relajar mi postura. Sabía que algunos de los presentes no lo entenderían, pero yo no sentía vergüenza alguna. Aceptar tus límites no es debilidad... es una lección que aprendí hace años, una que me ha mantenido con vida y en pie en más ocasiones de las que puedo contar. No estábamos en una situación de vida o muerte en donde mi terquedad me impidiera rendirme, estábamos entrenando, y es de sabios saber cuándo detenerse antes de que el daño supere los límites del cuerpo de uno.

Me alejé un par de pasos sacando las vendas que siempre llevo conmigo sobre mis manos. La sangre ya había comenzado a manchar mis brazos, pero no era nada que no pudiera manejar. Mientras enrollaba las vendas, alcé la voz una vez más dirigiéndome a los muchachos que nos rodeaban.

Escuchen bien, muchachos. —hice una pausa, asegurándome de que todos me prestaran atención—. No siempre se trata de ganar. A veces, la verdadera fuerza está en reconocer cuándo alguien te supera y aprender de ello. Eso también es parte de ser un marine.

Vi cómo algunos de ellos bajaban la cabeza, reflexionando sobre mis palabras. Otros parecían menos convencidos... pero eso estaba bien. La vida les enseñaría eventualmente.

Mientras ajustaba la última venda volví a mirar a Anko.

Gracias, Alférez —dije esta vez en un tono más bajo casi personal—. Ha sido un placer presenciar su fuerza.

La sonrisa nunca dejó mi rostro mientras daba unos pasos más hacia el borde del campo. Me detuve un momento, girándome hacia los reclutas.

¡Vuelvan a sus entrenamientos! —ordené con energía, mi voz resonando como siempre—. El mundo allá fuera no espera, y cada día cuenta.

Observé cómo los muchachos comenzaban a moverse de nuevo, algunos todavía lanzando miradas curiosas hacia mí o hacia Anko. Mientras los veía regresar a sus ejercicios no pude evitar sentir una chispa de orgullo. No por mí, sino por ellos.

Me giré una última vez hacia Anko, inclinando la cabeza ligeramente.

Espero que nuestros caminos se crucen de nuevo. Hasta entonces, cuídese.

Con eso me alejé tranquilamente, dejando atrás ese duelo breve. Probablemente dejando a Anko con un gusto amargo a poco. Pero no estaba allí tampoco para ser un maniquí de entrenamiento el cual no puede hacer nada al respecto; a veces hay que saber respetarse a uno mismo para respetar a los demás también.

off
#7
Anko
Médica Despiadada y novia de Giorno
La técnica de Anko había sido tan veloz que no dio lugar a una posible reacción por parte del Sargento Arthur. La mortal hoja de aire afilada avanzó y cortó su piel como lo haría cualquier arma de filo, dejándole con un sangrado que no lo mataría, pero posiblemente sí que le dejaría una cicatriz que tardaría mucho en sanar. Anko apretó su agarre sobre la empuñadura de su Katana, esperando una posible contra por parte de Arthur, un hombre como él tenía mucho que dar aún. La muchacha hizo caso omiso a los murmullos que empezaban a darse a su alrededor, confiaba en que el Sargento carismático se repondría y ambos podrían continuar con su pequeño entrenamiento, pero no fue así.

El brillo en los ojos de Anko desapareció cuando Arthur declaró su derrota inmediata, internamente se sentía un poco decepcionada, esperaba que el hombre peleara con el mismo ánimo y ferocidad con las que entrena, pero algo en sus palabras era muy cierto, cualquier persona, independientemente de sus capacidades o facción, debe saber cuando el contrincante es superior y retirarse para volver a pelear en otra ocasión con una mejor preparación, y eso era aúna buena enseñanza para los soldados que solo se limitaban a soltar comentarios de decepción. Con un suspiro leve, la Alférez relajó los músculos de su cuerpo y levantó su Katana, apuntando el filo hacía la funda para envainarla con un movimiento cuidadoso hasta que un click metálico resonó.

— Gracias a usted por el breve encuentro, Sargento Arthur… — Su mirada se clavó en la espalda de Arthur, observando con atención como se retiraba del lugar tras dar la orden a los soldados para que continuaran con sus entrenamientos, el mundo no esperaba y era muy cierto, ellos tenían que aumentar su fuerza si no querían caer el día de mañana contra algún criminal — ¡Ya lo escucharon! ¡Vuelvan a sus entrenamientos! ¡Pobre de aquel el que no lo haga! — Gritó de forma autoritaria antes de caminar detrás de Arthur, después de todo, ella era médico y de alguna manera, tenía que hacerse responsable de la enorme herida que su ofensiva había causado en el cuerpo del Sargento.
#8
Moderadora Lola
La Despechada
Anko vs Arthur
Cita:Las notas de cada uno irán en el siguiente orden: Anko / Arthur

Comentario del director: Es una pena que este combate no haya seguido más, entiendo que tiene que ser difícil ver que desde un principio no tienes posibilidad de actuar, pero a veces eso es el rol también, (tiene que ser una mierda no hacer nada, pero no siempre nuestro enemigo será alcanzable). Aún así esperamos de cada usuario, que intente en la mayor medida posible que no sólo se lo pase él bien, si no que su contrincante (sin el que no habría rol) también tenga oportunidades. ¿Cómo? Acordar una bajada de stats, o ceder en "x o y" acciones para recibir daños sin dejar de ser fiel a nuestros personajes. ¿Es lícito no hacerlo y usar el 100% de lo que tengo y darte una paliza porque puedo? Si. (Yo solo suelto un apunte para mejorar un juego que no es individual si no comunitario).
  • Rol Descriptivo (Hasta 3 puntos):  2.5/3
Ambos tenéis un rol descriptivo muy bueno, quizá el de Arthur es un poco más limpio y atractivo a la vista.
  • Calidad del Rol: (Hasta 3) 2.5/0
-Anko: Fiel adaptación del pj, muy bien tenida en cuenta la irritación que provocas, le has dejado caer a tu rival como 5 veces que es un panoli y que se ríen de el. El defecto de fumar, se tendría que haber tenido en cuenta, una reducción de VOL constante te hubiese dejado fuera si el combate hubiese seguido.
-Arthur: Muy buena representación del pj durante todo el entreno y llegas al final y la cagas... Con una virtud como "nunca rendirse" lo que ha pasado es digno de chancletazo... xD
  • Estrategia: (Hasta 3) 1/0
Si vuestros cálculos numéricos son correctos y no habéis tenido debate que requiera de moderación de combate exhaustivo, doy por hecho que todo está bien.
Aquí poco que decir y valorar, un turno de combate. Ojalá ver algo más de vosotros en otra ocasión.
  • Resultado del combate: (Hasta 1) 1/0
El entrenamiento termina con lo que vamos a considerar una victoria de Anko, debido a la rendición de Arthur. Por favor Arthur, para próximos encuentros haz los cálculos. Se puede considerar una falta, no se si podrías haber muerto o se te habría roto/amputado algo. 
  • Resultados de puntuación: Anko recibe 7 puntos, mientras que Arthur recibe 3 puntos.
Debido al número de post: 1 de los 5 que se piden, cada uno solo recibiréis el 20% de lo que ponga aquí abajo.
  • Recompensas:
Anko: 42EXP / 4 Nikas / +21 REP (10% de 210 de rep de tu rival)
Arthur: 33 EXP / 3 Nikas / -11 REP (-5% de 210 de rep tuya)

Comentadme por privado, ticket o petición administrativa si estáis de acuerdo con esta moderación o queréis añadir algo y una vez esté todo conforme se os añadirá las recompensas.
#9


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