Alguien dijo una vez...
Rajoy D. Mariano
"Es el Gorosei el que elige al Moderador, y es el Moderador el que quiere que sean los Gorosei el Moderador"
[Diario] ¿Una nueva oportunidad por ir de compras?
Luna
La cazadora

Verano, Medio día, día 23

¿Os preguntáis porque una mink tiene que hacer la compra? El resumen rápido es que tengo que hacer unos trabajos para pagar unas deudas y este es uno de ello, aunque no es tan malo, me han dado la oportunidad para ver y conocer mejor la ciudad de Loguetown, eso sí, desde que salí de la taberna me he sentido muy observada por los ciudadanos, ¿acaso no están acostumbrado ver otras especies?, pero en verdad me da igual mi objetivo es comprar todo lo de la lista, por lo menos el jefe me anoto el nombre de las tiendas donde comprar las cosas.

Al ver que estoy algo perdida me acerco a uno de los ciudadanos -Disculpa sabes donde queda la vieja tienda de... Tom, el pescador- 

Ciudadano -Eh, me dices a mí- Parece sorprendido de que esa criatura humanoide le hable
-Claro, Tom... Tom..., ah ya recuerdo, solo sigue recto y cuando llegues a la plaza vete a la derecha y veras un edificio azul con un gran cartel y este tiene un dibujo de un tiburón, allí se encuentra su establecimiento-  Dice algo nervioso

-Gracias señor- Luna le hace una pequeña reverencia, y sigue las instrucciones del señor.
Una vez que llega en la plaza se queda admirando su entorno, como hay tanta gente haciendo sus pasatiempos y los comercios abriendo las tiendas, hasta que hallo el edificio con su curioso cartel de tiburón, por lo cual decido acercarme mientras echo una ojeada rápida a las otras tiendas para ver los productos, hasta que llego finalmente a la pesquería, entro al establecimiento, Una vez dentro el olor a pescado huele fuerte, busco con la mirada al dependiente, pero parece que está vacío.

-Buenos días, ¿hay alguien?- Digo elevando mi voz, con la esperanza de ser respondida.

-Ya voy- Se escucha una voz acercándose
-Bue..., buenos días, joven ¿En que la puedo ayudar?- Dice algo sorprendido

-Si necesito...- Hace una pequeña pausa cuando lee rápidamente la nota. -5 aletas de tiburón y lo de siempre de parte de Jeft, el dueño de la taberna-

-Oh, claro espera un momento- Dice el hombre, que en pocos minutos regresa con un par de bolsas entregándoselo a Luna.

-Gracias señor, cuídate - Dice Luna saliendo del establecimiento y regresando a la plaza.
#1
Baltazar Bonez
Mr.Bonez
Después de haber dejado Muzen en el cuartel de los Marines, la tripulación se había quedado unos días en Loguetown para abastecerse antes de volver a partir hacia nuevas aventuras. Eso quería decir que no tendrían mucho tiempo para estar en aquella ciudad, la cual lo había acogido como un refugiado después de escapar de aquella isla maldita, transformándose en el astuto ladrón y estafador perteneciente a los piratas Hizashi que era hoy en día. 

Sin embargo, caminar por esas calles a la luz del día era algo extraño para él, ya que normalmente recorría aquellas calles cuando el sol se escondía en el horizonte y caía la noche sobre aquella ciudad bulliciosa , haciendo que mucha gente lo mirara de manera extraña por su extravagante físico y ropajes que hacían ganarse varias miradas y voltear más de una cabeza.

Para él era mucho más crítica la mirada que le daba la gente, ya que, a pesar de que muchos humanos aún se encontraban recelosos de ver a Gyojins, Minks, Tonttatas y otras razas. Un buen porcentaje parecía aceptarlos por la costumbre de verles ir y venir. No obstante, la particular apariencia de Bañtazar "El Niño Maldito" parecía ser un imán para la atención de muchos ciudadanos y humanos que aún mantenían en alto su rechazo ante cualquier otra raza extraña.

Bonez intentaba ignorar cualquier comentario o gesto que intentara provocarle o simplemente insultarle, puesto a que  no quería armar algún alboroto y traer más problemas para él y su tripulación, haciendo que simplemente caminara  por la plaza principal de la ciudad haciéndose el distraído mientras que hacía girar una moneda entre los dedos de su mano derecha, haciendo que, gracias a la destreza en sus dedos, la moneda pareciera rodar por sí sola entre sus dedos y nudillos. Esto hizo que dos chicos que se encontraban jugando en la plaza parecieran maravillados por la destreza de sus dedos, que hacía parecer que aquella moneda rodaba y flotaba de manera mágica por voluntad propia, aunque claramente no fuera así.

Fue el chico que parecia mayor en edad el primero en acercarse, siendo seguido dd aquel chico mas pequeño que sw acercsba tambien con una sonrisa de oreja a oreja en su rostro. Parecia que no tenian miedo o desconfianza por su apariencoa, estando solo parecian impresionados por la habilidad que hacia aquella moneda moverse de aquella manera que parecia ser casi sobrenatural.

¿¡Hey como haces eso!?, nunca crei que una moneda pudiera moverse asi. Dijo el major fascinado por aquel truco.

¡Increible, increible!. Dice su hermano menor que sonreia con uno de sus dientes de leche faltantes a su vez que aplaudia con energia.

Bonez solamente sonríe de medio lado al ver la cara maravillada de aquellos chicos que no podían creer que algo así fuera posible, alegrándose por lo impresionados que estaban por sus habilidades sin siquiera hacer un comentario de su físico, haciendo que su amor por la magia no pudiera evitar mostrarle unos cuantos trucos mas  fe los cuales gustaba presumir.

Es el arte de las ilusiones; cuando eres un experto en este tipo de magia, puedes hacer cosas que parecen imposibles. Después de decir esto, lanzó la moneda al aire antes de atraparla con su mano derecha, haciendo que al abrir sus dedos se pudiera ver que ahora había dos monedas en la palma de su mano.

La cara de los chicos se iluminó ante aquel truco, siguiendo el movimiento de aquella moneda, la cual ahora giraba, haciendo que los chicos creyeran que las monedas caerían al suelo al poner la pala hacia abajo;  no obstante, las monedas aparecieron entre sus dedos índice medio y anular, siendo ahora mágicamente tres monedas que sostenía en su mano.

¡Increíble! Nunca había conocido a un mago antes. Dice uno de ellos, mientras que el otro solo seguía las manos de aquel mago, maravillado por aquellos trucos sin decir palabra. Por su parte, Bonez se alegraba de maravillar a los chicos con sus trucos, haciendo desaparecer las monedas con un movimiento de sus manos solo para hacer aparecer un mazo de cartas en su mano izquierda, presionando con sus dedos para que estas pasaran disparadas hacia su mano derecha como si las cartas formaran un puente mientras iban de una mano a otra.

Desgraciadamente, todo ese buen rollo se cortó cuando el que parecía ser el padre de los hijos tomó a cada uno de sus brazos y alejó a estos de aquel hombre, dándose cuenta de que algunas personas miraban de mala manera a Bonez.

Aléjense de ese tipo, de seguro es un brujo o algo parecido. Y tú, no sé qué tipo de engendro demoníaco seas, pero será mejor que te vayas de este lugar; no queremos fenómenos de tu calaña por aquí. Bonez se quedó mirándole sin decir nada; los chicos continuaban sus quejas mientras que la gente de los alrededores se envalentonaba de gritarle insultos y amenazas, mientras que el pícaro solo suspiraba con resignacion, ya que sabía que aquel desprecio estaba a flor de piel.

Vaya, creo que la gente de esta buena ciudad aún no tiene mucho aprecio a los magos. Dice, intentando sonreír levemente, continuando su caminata por la plaza a pesar de los insultos y ataques de la gente .
#2
Luna
La cazadora
Cuando Luna va regresando a la plaza se pone a leer con su mano libre la lista de la compra, al parecer solo queda unos pimientos y otras especias que con suerte se encuentra en la misma tienda pero al parecer el nombre de la tienda se ha vuelto borrosa, creo que a sido por mi pelaje, no creo que sea tan difícil encontrarlo en una plaza llena de tiendas ¿no?, como una aguja en un pajar, se queda pensando Luna.

Luna aceptando su mala suerte, se acerca a la primera tienda que está a su alcance, una vez que entra puede notar la hostilidad del vendedor, al parecer no esperaba a una mink como cliente.

-Buenas señor, ¿aquí venden pimientos y otras especias?- Le dice mostrando una sonrisa.

El señor mira fijamente a Luna -No- Le dice secamente.

-Ah, entiendo... ¿por casualidad sabes donde lo puedo comprar?- Le dice mostrando una sonrisa forzada, ya que se siente molesta por la actitud del tipo

-Si no vas a comprar nada, ¿te puedes ir?, me echa a los clientes- Le dice en un tono creyéndose superior

-Claro que me voy, no porque tu lo digas, sino quien en su sano juicio compraría aquí- Dice  elevando la voz, mientra se acerca al señor -Y si no hay cliente no es por mí, sino por ti- Se lo dice mirando a los ojos, y cuando termina de echarle la bronca sale del local.

-Eso vete, antes que llame a la marina- Grita el hombre enojado.

Maldición, y eso solo fue al ir a la primera tienda, espero que en las demás no me den este trato. Y así fue como perdí mi valioso tiempo en yendo en tienda a tienda, hasta que finalmente encontré la tienda correcta.

-Buenas, aquí venden pimientos?-  Dice algo cansada.

Se acerca la dueña del local -Buenas, claro que sí, ¿por casualidad tu eres Luna?- Le dice mostrando una sonrisa

-¿Me conoces?- Dice sorprendida.

-Bueno Jeft, me ha hablado de ti, dime que necesitas-  Dice mientra va organizando unas cajas

-Unos pimientos, perejil... mejor te doy la nota será mas rápido- Le dice entregando la lista

La señora va recogiendo las cosas de la lista y luego de un par de minutos le da todo a Luna.  

-Toma joven, tengas un buen día- Le dice mostrando un tono de amabilidad

-Gracias a ti señora- Luna le hace una pequeña reverencia y sale del local.


Parece que he completado mi objetivo: conseguir todo lo de la lista. Mientras Luna observa a su alrededor antes de regresar a la taberna, nota cómo hay menos gente en las calles que antes. Sin embargo, algo llama su atención: un pequeño grupo está armando alboroto. Intrigada, decide acercarse para ver de qué se trata.

En el centro del grupo, un joven mago entretiene a un grupo de niños con trucos de magia. A simple vista, todo parece estar en orden, incluso alegre, hasta que llega el padre de uno de los pequeños y comienza a insultar al mago sin motivo aparente. La situación escala rápidamente, y algunos de los adultos presentes se unen a los insultos, dejando al mago humillado.

Luna observa la situación en silencio, apretando los puños. ¿Por qué tenían que humillar esa manera a alguien que solo quería traer felicidad? 
Aunque le dan ganas de intervenir, decide no hacerlo, no quiero traer problemas a la taberna ni a ella; el joven mago sigue su camino por la plaza

Aprovechando que el camino coincide con su ruta hacia la taberna, Luna decide seguirlo. Acelera sus pasos para alcanzarlo y caminar a su lado.

-Veo que has tenido un mal día- Comenta con una ligera sonrisa en el rostro. Antes de que el mago pueda responder, añade. -Si te sirve de consuelo, me gustó el truco de la carta, aunque el de las monedas tampoco estuvo nada mal-

Luna continuó caminando al lado del mago, mirándolo de reojo mientras hablaba:

-¿Sabes? Creo que ya es hora de almorzar. Yo trabajo en una taberna, y si te apetece, podrías pasarte por allí. Podrías hacer algunos trucos de magia, y a cambio te invito a almorzar.- Sonrió de manera sincera mientras mantenía el paso.

-Lo siento, me encantaría seguir charlando contigo, pero tengo que regresar rápido a la taberna. Tengo que entregar estas bolsas y volver al trabajo- Explicó apresuradamente mientras se alejaba. Antes de perderse entre la gente, giró la cabeza para agregar con una despedida casual -Piénsalo, ¿vale? Trabajo en la taberna del Marinero Borracho-

Con un gesto de la mano, le hizo una seña de despedida, dejando al mago en la encrucijada de aceptar o no la invitación.

Luego de caminar un rato caminando, llega finalmente a la taberna. Con un suspiro de alivio entra y se dirige al almacén para guardar la compra. Una vez guardado se prepara para ayudar en la cocina.

El bullicio del lugar comenzaba a crecer conforme llegaban más clientes, y Luna sabía que la jornada sería larga, pero estaba lista para enfrentarlo.   
#3
Baltazar Bonez
Mr.Bonez
El pirata había decidido alejarse de aquellas personas que parecían estar listos para atacarle por simplemente haber intentado ser amable con un grupo de chicos. Bonez simplemente suspiraba con cierto pesar, sabiendo bien que cualquier acción de violencia podría ser negativa para él, ya que, al ser piratas, tendrían todas las de perder, sin contar que además podía traer secuelas negativas para sus compañeros que intentaban pasar desapercibidos mientras se abastecían para seguir su viaje.

No siempre era fácil para alguien que tenía aquella apariencia; su piel negra y ojos rojizos normalmente hacían a la gente desconfiar de aquel hombre que ahora se encontraba caminando por las afueras de la plaza cuando escuchó unos pasos que se acercaban rápidamente hacia su posición. Por unos segundos, creyó que aquel hombre se estaba acercando a él para seguir insultándolo, o peor, que intentara acercarse para buscar algún enfrentamiento físico.
Su mano se movió sutilmente, y como si fuera uno de sus trucos de magia, el chico de piel ceniza sacó una carta por debajo de su manga que agarró hábilmente con sus dedos índice y medio, listo para lanzarla si es que algún valiente intentaba buscar problemas con su persona.  Los pasos parecían acercarse más y más a su posición, estando listo para responder a cualquiera que deseara meterse con el; no obstante, al girar el rostro, no vio a aquel hombre que le había amenazado hace unos minutos atrás o alguna otra persona que lo considerara un potencial peligro para la gente de aquella plaza. 
Sus ojos se abrieron de sorpresa al darse cuenta de que la persona que parecía haber apresurado sus pasos para acercarse a el no era nada menos que una Mink de zorro de color albino. En sus manos llevaba varias bolsas, las cuales parecían ser verduras y otros abarrotes que pudo distinguir gracias a las hojas de perejil que se asomaban por estas. 
Escucho atentamente a la chica en silencio; parecía ser una mink de zorro ártico, algo bastante particular para esos lados en donde algo que fuera mínimamente diferente a un humano era juzgado de mala manera por muchas personas que estaban criadas a la antigua.
Bonez seguía caminando silencioso, ya que la chica continuaba hablando con un tono bastante sereno y ameno, haciendo que el pirata simplemente escuchara con atención sus palabras. No pudo siquiera responder cuando la chica Mink ya se estaba despidiendo, ofreciéndole ir a comer al "Marinero Borracho", un local que conocía de nombre pero que nunca había tenido el gusto de visitar. 

De la nada, vio cómo la chica se despedía y se marchaba de ese lugar con la misma rapidez con la que aquella mink había llegado a hablar con él, haciendo que Bonez se quedara confundido por unos segundos por aquella interacción que apenas había logrado procesar. El pirata siguió caminando por unos cuantos minutos antes de detenerse y girar su cabeza hacia la dirección del restaurante. 

Su mirada se quedó en el gran cartel del "Marinero Borracho" un buen tiempo, dudando por unos segundos antes de soltar un leve suspiro. Vaya, ni siquiera dejó despedirme. Dijo como excusa antes de decidir entrar en aquella taberna.

El aroma que salía de ese lugar era sublime, olores de especias frescas, carne y ese característico aroma del  el ajo cocinado sobre una sartén con aceite se sentían en el aire para darle un ambiente de comida casera a ese lugar. Realmente incita a sentarse en aquel lugar, haciendo que el estómago de Bonez rugiera con fuerza, casi como si con el simple aroma de aquella comida fuera suficiente para que gruñera como si fuera un tigre del Sahara.

Me pregunto si es ella la responsable de la comida de este lugar. Dijo para sí mismo, haciendo referencia a aquella Mink que se le había acercado hace unos momentos.
#4


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)