Alguien dijo una vez...
Rizzo, el Bardo
No es que cante mal, es que no saben escuchar.
[Autonarrada] Veamos como funciona está cosa
Luna
La cazadora

Loguetown, Otoño, día 25 año 724


Hoy es un gran día. Y no lo digo porque el amanecer en Loguetown sea particularmente hermoso o porque los pájaros canten melodías encantadoras, sino porque, por fin, es mi día libre. Además, mi jefe ha tenido la gentileza de regalarme su viejo rifle. Claro, no es el arma que elegiría, ya que siempre he preferido el arco, pero cualquier cosa es mejor que ir desarmada en un mundo tan impredecible como este.

Decidida a aprovechar el día, he decidido aprender a usar esta arma. Pero antes necesito encontrar un buen sitio para ponerlo a prueba. Salgo de la taberna y comienzo a caminar por las calles de la ciudad, donde los edificios parecen extenderse sin fin. Al no ver nada le pregunto a los ciudadanos que ve en el camino.

-Disculpad, ¿sabéis de algún sitio vacío,  para practicar mi puntería?-  Le pregunta Luna a una pareja que estaba pasando a su lado


-No lo siento, ahora no recuerdo un sitio así - Dice la joven
-¿Un sitió vacío...?,- Le responde mientras se queda pensando el chico -Ahora que recuerdo, en la parte norte hay una playa y creo que suele estar vacía-

-Enserió, gracias- Luna le hace una pequeña reverencia  y sigue su camino hacia el norte.
Tras un rato de vagar, finalmente llego a la playa. Para mi suerte, está desierta. El suave murmullo de las olas y el aire fresco del mar me indican que este es el lugar perfecto.

Rápidamente me pongo manos a la obra para preparar un improvisado campo de tiro. Apilo varias piedras una encima de otra, formando una diana rudimentaria, y me alejo unos diez metros para tomar mi posición. Mientras sostengo el rifle, me detengo a examinarlo con cuidado. Se nota que es un arma vieja y algo degastada, pero parece que aun se puede usar. Recuerdo las palabras de mi jefe mientras reviso el mecanismo: Como recargarlo, como apuntar correctamente y sobre todo, como manejar el retroceso.

Llevo el rifle a mi hombro y apoyo mi mejilla contra la culata. Es una sensación incomodad, esto no se parece en nada de como usar un arco, ni siquiera se puede considerar similar. Respiro hondo, fijo la vista en la pila de piedras y aprieto el gatillo.

El estruendo del disparo rompe la calma de la playa. -Ah... Maldición- Dice quejándose soltando el rifle de inmediato y se lleva las manos a los oídos. El ruido es insoportable, especialmente para alguien como yo, con sentidos tan agudos. Noto un leve dolor en mis oídos, y por un momento me pregunto si este entrenamiento vale la pena. Resignada, me agacho para recoger el arma del suelo. Miro la diana: apenas he rozado la piedra más grande. Un disparo torpe, fruto de mi costumbre con el arco.

Sacudo la cabeza, esto no lo puedo dejar así, me vuelvo a poner en posición, decidida a hacerlo mejor esta vez. Recargo el rifle lentamente, asegurándome de seguir al pie de la letra las instrucciones que mi jefe me dio. Ajustando la postura y concentrándome en la mira. Respiro hondo de nuevo, alineo el objetivo y, esta vez, disparo con más confianza.

El sonido vuelve a retumbar en mis oídos, pero esta vez no me sobresalto. Veo cómo la pila de piedras se desmorona al impactar la bala. ¡Le di! Una sonrisa se dibuja en mi rostro mientras bajo el arma. Puede que este viejo rifle no sea tan malo después de todo, aunque aún me falta experiencia para dominarlo por completo.

Por ahora, me contento con este pequeño progreso. Mientras recargo para seguir practicando, dejo que la brisa del mar calme mis oídos y refresque mi mente. Regreso hacia las piedras para volverlas apilar y está vez me alejare mucho más, quiero probarme a mi misma que tan habilidosa soy. Cuando doblo la distancia de la ultima vez, me vuelvo apoyar la mejilla en la culata y me concentro en apuntar a la piedra. Respiro hondo y disparo, dándole al objetivo, viendo como las piedras vuelve a caer sobre la arena.      

Después de un par de horas practicando en la playa, Luna se dio cuenta de que el tiempo había pasado volando. El cielo comenzaba a oscurecerse, y la brisa del mar se sentía un poco más fría. Decidió que era momento de regresar a la taberna antes de que fuera demasiado tarde.

Se sentía raro como la ciudad en el día era muy ruidosa y ahora solo había silencio, cuando caminaba por la ciudad alzó la mirada y quedó fascinada con el cielo nocturno. Las estrellas iluminaban el cielo, se detuvo un momento para admirarlas. ¿Cuánto tiempo hace que no me detenía a mirar las estrellas?, se preguntó en silencio, con una mezcla de asombro y melancolía. Su vida había sido un torbellino de caos, huida y supervivencia. Ese instante de calma fue especial para ella, aunque no duró mucho.

Tras un rato de admirar las estrellas, Luna decidió que ya era suficiente y era hora de regresar a la taberna, pero de vez en cuando hacia pequeñas pausa para seguir observando las estrellas, hasta que finalmente llegaría a la taberna.

Al llegar a la taberna, sintió el cansancio acumulado en su cuerpo. Sin embargo, una leve sonrisa se dibujó en su rostro al cruzar la puerta, sabiendo que aquel momento bajo las estrellas se quedaría con ella por mucho tiempo. Una vez que se echa en la cama se queda dormida.
#1
Moderador Doflamingo
Joker
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Usuario Luna Inari
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#2


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