Hay rumores sobre…
... que en cierta isla del East Blue, hubo hasta hace poco tiempo un reino muy prospero y poderoso, pero que desapareció de la faz de la tierra en apenas un día.
[Autonarrada] [A - T3] ¿Rumbo al North Blue?
Gautama D. Lovecraft
El Ascendido
~ Día 1 de Invierno del año 724.


Desde hacía ya un tiempo venía acusando el exceso de turnos que realizaba haciendo trabajo de campo, al fin y al cabo soy un viejo marine de los que ya no quedan, uno de esos que no lleva muchos años, aunque más de lo que le gustaría admitir. Había visto mucho en este oficio, lo bueno y lo malo, pero lo que nunca imaginé es que terminaría siendo el tipo que hace papeleo, pues cualquiera pensaría que los marines, después de tantos años de servicio, acabarían descansando y haciendo labores más sencillas y menos exhaustivas, pero no con una pluma en la mano, firmando formularios tras formularios. Pero aquí estoy, en una oficina algo espesa y desordenada, rodeado de montones de papeles y carpetas, tratando de hacer algo que jamás creí que tendría que hacer: mandar efectivos de una base a otra.

El destino es una base lejana, allá en el norte, donde el frío es tan duro como el calor es tan abrasante como el mismo infierno. Al parecer necesitan refuerzos, y me preguntaba una y otra vez porqué me habían destinado allí, pero con resignación lo acepté, pues todo debe hacerse de acuerdo a los procedimientos y los cargos en el G-23. Ni siquiera puedo mover un dedo sin que todos los reclutas y marines estén debidamente registrados para el viaje. A pesar de ello, mi compromiso era inquebrantable, nada de improvisaciones, aunque ya no esté en el campo de batalla, el trabajo sigue siendo el mismo: asegurarme de que todo esté en su lugar, que todo funcione, que cada marine que salga de esta base se haga cargo de su misión, sea cual sea.

Me apoyo en el escritorio y miro la lista, viendo tantos reclutas como letras, muchos de ellos con poca experiencia, algunos incluso recién salidos de la academia, pero sé lo que eso significa, hay que mandarlos con los mejores oficiales, los más experimentados. No quería tampoco que llegasen allí y se enfrenten a algo que no puedan manejar, pues a veces, los jóvenes no entienden lo que significa estar en una base en peligros. Tienen que estar preparados para todo, sin importar lo que piensen, pues este oficio no es un juego, y, aunque no lo diga con entusiasmo, mi trabajo aquí es vital para su supervivencia, la organización, estrategia y clasificación de los pelotones era de suma importancia.

La burocracia es una bestia que necesita ser alimentada constantemente, y el sistema no da descanso, en un tiempo de conflictos, donde se supone que uno debería estar ocupado con misiones de alto nivel, pero la verdad es que las cosas han cambiado, ahora el papeleo manda, y el hecho de que no esté en el frente apoyando a los más jóvenes no significa que no esté luchando. Sin embargo, tenía que estar allí, fuera como fuera aunque en este momento no pudiera.

Con una mano, cojo la primera carpeta. Está llena de formularios, contratos, detalles sobre las habilidades de los reclutas, los exámenes médicos, las evaluaciones psicológicas, anotaciones extraordinarias. Cada uno de ellos debe ser revisado minuciosamente antes de que pueda ordenar el traslado, y uno por uno, empiezo a leer las hojas, pues a veces, el nombre de un joven marine me trae recuerdos, tal vez de mi tiempo en el templo, o incluso de cuando conocí a cada uno de esos reclutas, lleno de esperanza y miedo a la vez por ellos, me salía una vena paternal al fin y al cabo. Los nombres me golpean como si fueran puños mal encajados, pues todos ellos tienen sueños, miedos, historias propias que ni siquiera conoceré, pero al final, todos somos solo números para la marina actual, pero por mi mente siempre latió el pensamiento de reformular La Marina, bien lo sabía y pronto empezarían a dar buena cuenta de ello.

- Este parece estar listo. -

Murmuro para mí mismo, revisando un archivo con detalles de un marine de la infantería que tiene una excelente evaluación de su instructor, lo marco con un sello de aprobación y paso al siguiente. Las horas se deslizan sin que me dé cuenta, el sol se va ocultando por la ventana, pero aquí dentro no hay descanso, voy a contrarreloj porque el traslado había que hacerlo el próximo día 3. El trabajo de oficino no es fácil, no lo fue nunca, pero hoy parece especialmente pesado dado el enorme volumen y el implacable tic tac del reloj, que martillea incomodándome para que me apresure a revisar papeles y papeles. Una parte de mí extraña los días en los que podía estar en el templo, cuando todo se reducía a a meditar y otras labores más mundanas, cuando las órdenes no necesitaban ser escritas y las decisiones eran tomadas con humanidad y consciencia. Una llamada interrumpe mis pensamientos.

- Alférez Lovecraft, ¿cómo vamos con el papeleo para los refuerzos? -

Es la voz de Collins, uno de los encargados del departamento y una especie de revisor para verificar que todo vaya en orden.

- Sigo con ello, la vista se me cansa rápido ante tanta letra tan pequeña, creo que estos papeles no están pensados para marines con la vista cansada... ya tengo al menos los primeros listos para partir, pero aún queda bastante trabajo por hacer. -

Respondo, frotándome los ojos con cansancio, era normal después de pasar tanto tiempo leyendo y leyendo, a mí edad, los ojos se me resecaban con mayor facilidad.

- Bien tranquilo, no olvides que necesitamos que estén listos antes del día 3, tenemos que tener todo bien conformado para mandar a la gente. -

Collins se retiró y respiré hondo. Esto no era solo trabajo de logística, también es saber que, aunque todo parezca estar bajo control aquí, las cosas en el Nort Blue podrían ser mucho peores, ¿por qué si no pedirían refuerzos al G-23?, ¿irían también desde Loguetown? no me cabía duda tampoco. Pero estos jóvenes a los que mando ahora, son tantos y tantos, La Marina a veces no escatimaba en recursos con tal de cubrir sus objetivos, y este movimiento era una clara muestra de ello, tanto que, pensar que un enorme número de soldados iban a partir a otro mar, hacía que me acongojara, ¿con que propósito? Con el papeleo listo para el último recluta, marco la última casilla y firmo. Los traslados están confirmados, los efectivos serán enviados en la fecha provista, y con todo en orden, la misión está en marcha prácticamente.

Me recuesto en la silla, mirando por la ventana que da a la base. La noche está cayendo lentamente, pero para mí no hay descanso, no al menos para quien no deja de pensar en tal cantidad de gente moviéndose para un propósito desconocido, por ello sin vacilar, cojo uno de los formularios vacíos sin rellenar, rellenando mis datos en él. Ahora, el monje del G-23 partiría rumbo hacia aquella incursión.
#1
Moderador Doflamingo
Joker
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Usuario Gautama D. Lovecraft
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#2


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