
Jack Silver
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28-12-2024, 06:08 AM
Loguetown
Día 2, Invierno del año 724
Día 2, Invierno del año 724
El taller del Mecanicista seguía igual de desordenado y fascinante como lo recordaba. Cada rincón parecía una explosión de creatividad desbordante: herramientas de todo tipo colgaban de las paredes, planos cubiertos de anotaciones y correcciones estaban apilados sin orden aparente, y piezas de maquinaria incompletas descansaban en las esquinas, esperando el momento en que su creador les diera forma definitiva.
Pero esta vez no era un estudiante dubitativo el que se encontraba allí. Jack había cambiado. Meses de práctica constante, de absorber conocimientos, y de cometer errores para aprender de ellos lo habían moldeado en algo más que un simple aspirante. Ahora, mientras ajustaba con precisión los últimos detalles en las prótesis robóticas que había diseñado, sentía que su destino estaba al alcance de sus dedos.
Frente a él, sobre una mesa metálica cuidadosamente despejada para la ocasión, descansaban las piezas que simbolizaban el esfuerzo de esos meses: un brazo robótico, una pierna avanzada y un ojo artificial, cada uno diseñado con funciones específicas para maximizar la movilidad y utilidad de Jack. Las piezas, aunque simples en apariencia, escondían un sistema interno complejo, resultado de incontables horas de trabajo.
Con un destornillador en la mano y el ceño ligeramente fruncido, Jack repasaba los últimos ajustes. "Cada detalle cuenta," pensó, recordando las palabras del Mecanicista cuando le explicaba la importancia de la precisión en los diseños. Pero más allá de los circuitos y las piezas, el próximo paso no dependía solo de su habilidad técnica. Necesitaba la experiencia de alguien más.
Un leve chirrido en la puerta interrumpió su concentración. Jack levantó la vista de inmediato, con su único ojo brillando con una mezcla de expectación y nerviosismo. Cuando la pequeña figura de Marvolath cruzó el umbral, no pudo evitar que una ligera sonrisa relajara la tensión de su rostro.
—Marvolath —saludó, dejando el destornillador sobre la mesa y cruzando los brazos—. Gracias por venir. Esto significa mucho para mí.
El médico avanzó con paso seguro mientras recorría con la mirada el taller abarrotado. Finalmente, sus ojos se posaron en las prótesis.
—He aplicado todo lo que sé en ellas. El brazo tiene una estructura ligera pero resistente, con articulaciones flexibles para mayor precisión. La pierna está diseñada para soportar presión adicional y permitir giros rápidos, y el ojo... bueno, será como tener una nueva vista.
Marvolath examinó cada prótesis con atención, palpando suavemente las superficies metálicas y asintiendo de vez en cuando. Jack se tomó un momento antes de continuar. Sus ojos se posaron en la mesa, en las prótesis que representaban su esperanza de recuperar algo que había perdido.
—No puedo avanzar si no doy este paso. Y sé que tú eres la persona adecuada para ayudarme.
Jack respiró profundamente. Las luces del taller brillaban sobre las prótesis, proyectando sombras que bailaban en las paredes. Este era un momento decisivo en su vida, un paso hacia un futuro que él mismo estaba construyendo.