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[Diario] Piratas cerca
Irina Volkov
Witch Eye
El día había comenzado como cualquier otro en el Cuartel de la Paz. Los pasillos estaban llenos del sonido constante de agentes ocupados, informes apilados sobre escritorios, y el característico olor a pergamino mezclado con la sal marina que impregnaba el aire. Irina estaba en su oficina, una estancia sobria pero impecable, con las paredes adornadas con mapas de mares y costas que habían sido patrulladas por generaciones de agentes. Sobre su escritorio descansaba un delicado modelo en miniatura de una de las embarcaciones del CP, un regalo que le habían entregado al ser promovida a coordinadora de equipos. La había colocado justo al lado de su comunicador táctico, un dispositivo con un diseño futurista que conectaba a todos los agentes en tiempo real. Mientras revisaba los reportes diarios, Irina aprovechó para disfrutar de un raro momento de tranquilidad. Sin embargo, esa paz estaba a punto de romperse. El sonido de la alarma perforó el aire como un grito, llenando la habitación con una luz roja intermitente. Irina no necesitó leer el mensaje dos veces. Sus dedos volaron sobre el panel de su comunicador táctico, proyectando un mapa holográfico que se expandió frente a ella. El cuadrante noroeste brillaba con un destello rojo, señalando actividad pirata confirmada. —Otra vez ellos... —Susurró Irina, entrecerrando los ojos mientras la información comenzaba a fluir. El mensaje indicaba que un grupo conocido como "Las Sombras del Horizonte" había sido avistado cerca de un archipiélago remoto. Este no era un grupo cualquiera. Las Sombras eran famosos por ser tanto impredecibles como letales, capaces de desmantelar flotas enteras gracias a su conocimiento del terreno y sus tácticas de guerrilla marítima. Su líder, Kael, era un estratega temido, alguien que se anticipaba a los movimientos de sus enemigos como si estuviera leyendo sus mentes.

Irina cerró el comunicador, pero su mirada seguía clavada en el mapa holográfico. Sabía que no podía subestimar a Kael ni a su tripulación. Cada paso tendría que ser calculado, cada movimiento planeado con precisión quirúrgica. Irina salió de su oficina, y sus botas resonaron con autoridad sobre el suelo metálico del cuartel. En su trayecto al centro de mando, los agentes que la veían pasar enderezaban la postura, conscientes de la reputación impecable que precedía a su figura. Selene, su segunda al mando, ya la esperaba junto a una pantalla que mostraba un análisis detallado del área afectada. —Informe, Selene. —La voz de Irina era firme, casi cortante. —Tenemos actividad confirmada en el sector oeste del archipiélago de las Islas Negras. Los piratas han establecido un campamento temporal en una de las islas centrales. Hay reportes de al menos tres barcos enemigos en la zona, pero podrían tener refuerzos ocultos.— Selene hizo una pausa antes de añadir. —La marea comenzará a subir en unas horas. Si no actuamos antes de eso, podríamos perder la ventaja táctica.— Irina asintió, procesando la información. Las Islas Negras eran un desafío en sí mismas: un laberinto de pequeñas masas de tierra rodeadas de arrecifes afilados como cuchillas. Cualquier movimiento apresurado podría terminar en desastre. Irina extendió el mapa y comenzó a trazar líneas sobre las aguas virtuales. Cada línea representaba un posible movimiento de su flota, cada punto una acción específica. El plan debía ser meticuloso, pero también lo suficientemente flexible para adaptarse a los imprevistos. —Enviaremos un equipo de reconocimiento con embarcaciones ligeras —indicó Irina, señalando un punto al este del archipiélago.— Deben mantenerse fuera de la vista y reportar cualquier actividad anómala. Es crucial identificar no solo la posición de los barcos enemigos, sino también cualquier trampa o emboscada que puedan haber preparado.— El equipo elegido incluía a dos de los agentes más hábiles del CP: Luka, un experto en sigilo, y Maia, una estratega visual que podía detectar patrones en el caos. Ambos partieron de inmediato, mientras Irina continuaba afinando los detalles del plan.

Dividiremos nuestra flota en dos grupos —Continuó Irina, dirigiéndose a Selene.— El primer grupo será una unidad señuelo. Simularán un ataque desde el suroeste, lo que debería obligar a los piratas a desplegar sus fuerzas principales en esa dirección. — Selene asintió, comprendiendo la intención detrás de la maniobra. —Mientras tanto, el segundo grupo, liderado por mí, se acercará desde el noroeste, usando las corrientes y la cobertura de las islas para permanecer ocultos. El objetivo principal es neutralizar sus barcos antes de que puedan reorganizarse.— Finalmente, Irina señaló un punto en el corazón del archipiélago. —Kael estará allí. Sabemos que no huirá de inmediato; su orgullo no se lo permitirá. Formaremos un equipo de infiltración para capturarlo vivo. Él es el cerebro de esta operación, y si lo detenemos, desmantelaremos a Las Sombras del Horizonte por completo. La siguiente hora fue un torbellino de actividad. Los agentes cargaban los barcos con suministros, armas y municiones, mientras los mecánicos revisaban cada detalle de las embarcaciones. En el hangar principal, los cañones de largo alcance brillaban bajo las luces, y las bombas sónicas eran empaquetadas con cuidado. Irina, por su parte, se permitió un momento para ajustar su equipo personal. Su uniforme, diseñado para resistir las inclemencias del mar, estaba impecable. Su sable, una reliquia familiar, colgaba de su cinturón junto con un conjunto de dagas arrojadizas. Observó su reflejo en una superficie metálica y vio en sus propios ojos la determinación de alguien que no aceptaba la derrota como opción. Antes de embarcarse, reunió a todo el equipo. Su voz resonó en el hangar, clara y firme:

Hoy nos enfrentamos a un enemigo astuto y peligroso. Pero no están solos. Este equipo ha superado desafíos más grandes, y juntos lograremos lo imposible. Recuerden su entrenamiento, confíen en sus compañeros y, sobre todo, no olviden que nuestra misión es proteger estas aguas. — Un grito unánime de aprobación llenó el espacio. La moral estaba alta, pero también había una palpable tensión en el aire. Todos sabían que el enfrentamiento que les esperaba no sería fácil. El sol comenzaba a descender cuando los barcos zarparon. Las embarcaciones del CP se movían como sombras sobre el agua, sus cascos apenas haciendo ruido mientras atravesaban las primeras corrientes. Irina, en la proa de su propio barco, miraba el horizonte. Las olas reflejaban los tonos anaranjados y púrpuras del cielo, un contraste engañoso con la tormenta de acero y fuego que estaba por venir. En el horizonte, las primeras siluetas de las Islas Negras comenzaron a aparecer, rodeadas de bruma. Irina apretó los puños, sabiendo que cada segundo contaba. Su plan estaba en marcha, y el destino de su escuadrón, e incluso de estas aguas, dependía de su capacidad para anticiparse a Kael y su tripulación. Las sombras de la noche empezaban a caer. El rugido del océano era su única compañía.


A medida que la flota del CP se acercaba al archipiélago, las Islas Negras se revelaban con toda su majestad oscura. Acantilados escarpados se alzaban como colmillos gigantes entre las aguas traicioneras, mientras la niebla serpenteaba entre las rocas como una criatura viviente. El silencio era casi opresivo, roto únicamente por el leve crujido de las embarcaciones deslizándose entre las corrientes. Irina no apartaba la vista del horizonte. En su cabeza, repasaba cada paso del plan, cada posible desviación que podría tomar el enemigo. Luka y Maia habían enviado su informe: tres barcos principales estaban anclados en una bahía protegida en la isla central, rodeados de una barrera natural de arrecifes y peñascos. Sin embargo, habían identificado algo más. En las sombras, camuflados por la maleza y la geografía, pequeños botes piratas acechaban, listos para flanquear a cualquiera que se acercara de frente. La flota llegó a la primera posición. Los barcos señuelo, liderados por el agente Markus, encendieron sus faroles y comenzaron a maniobrar con ruido deliberado hacia el suroeste del archipiélago. Los cañones dispararon al aire en un gesto provocador, mientras los gritos de los agentes resonaban entre los acantilados. Desde su posición oculta, Irina observaba cómo el señuelo cumplía su propósito. Las Sombras del Horizonte respondieron como lo había anticipado. Las siluetas de los tres barcos piratas comenzaron a moverse, girando en dirección al suroeste. Sus cañones se alistaban, y las velas negras se hinchaban con el viento, impulsándolos hacia el grupo de Markus. Mientras los barcos piratas estaban distraídos, Irina y su grupo principal avanzaron en silencio hacia el noroeste, moviéndose entre las islas como fantasmas. Cada movimiento era calculado para evitar los arrecifes y los posibles puestos de vigilancia. El barco insignia del CP era una maravilla de la ingeniería: su casco especialmente diseñado le permitía cortar el agua sin generar ruido, y su silueta baja lo hacía casi invisible en la penumbra. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca, Irina levantó una mano, deteniendo el avance. Allí estaba, el corazón del enemigo. Los barcos piratas se habían adentrado en el combate con Markus, dejando la bahía protegida solo por los botes pequeños que Luka y Maia habían señalado.


Llegaron al campamento pirata en la cima de un promontorio rocoso. Las tiendas de lona estaban iluminadas por hogueras que proyectaban sombras danzantes sobre los árboles. En el centro, Kael estaba de pie, observando un mapa extendido sobre un barril. Era un hombre imponente, con una presencia que parecía llenar todo el espacio. Su cabello gris estaba atado en una trenza, y sus ojos parecían capaces de ver más allá de lo visible.
#1
Irina Volkov
Witch Eye
Mientras el equipo de Irina observaba desde la espesura, Kael se movía con una calma inquietante. Sus movimientos eran precisos, como si cada paso y cada palabra fueran calculados para maximizar su impacto. Junto a él, sus tenientes discutían las próximas maniobras, ajenos a la amenaza que se cernía sobre ellos. Irina aprovechó ese momento de distracción para delinear su estrategia. —Selene, lidera el flanco izquierdo y asegúrate de neutralizar los botes de patrulla que podrían avisar a los barcos principales. Luka y Maia cubrirán la retaguardia; necesitamos asegurarnos de que nadie escape para advertir a los demás. Yo iré por Kael —Susurró, manteniendo su voz baja pero cargada de autoridad. Selene asintió, sus ojos reflejando una determinación similar a la de Irina. Sabían que cualquier error podría significar el fracaso total de la operación. Con gestos silenciosos, los agentes del CP comenzaron a moverse entre las sombras, tomando posiciones estratégicas. El primer golpe fue rápido y letal. Selene lideró a su grupo con la precisión de un depredador al acecho. Los agentes del CP avanzaron como sombras, silenciosos y certeros. Las primeras patrullas piratas fueron neutralizadas antes de que pudieran reaccionar. Los cuchillos brillaron un instante bajo la luz de la luna antes de desaparecer nuevamente en la oscuridad, y los cuerpos cayeron al suelo con apenas un susurro. Mientras tanto, Irina se movía con la agilidad de alguien acostumbrado al peligro. Su mirada no se desvió del centro del campamento, donde Kael seguía estudiando su mapa. Observaba cada detalle: la disposición de las tiendas, las posiciones de los piratas y las rutas de escape posibles. No había margen para la improvisación. El campamento comenzó a agitarse, un indicio de que los piratas estaban notando que algo andaba mal. Irina aceleró su paso, dirigiéndose hacia el corazón del campamento. Su sable descansaba en su mano derecha, mientras que con la izquierda apartaba ramas y hojas con movimientos calculados. El sonido de las botas de Kael sobre la roca resonaba como un tambor distante. Desde una posición elevada, Irina tuvo una vista clara del campamento. Las hogueras crepitaban, iluminando a los piratas que comenzaban a formar filas, alertados por la ausencia de las patrullas. Kael levantó la cabeza, sus ojos entrecerrados, como si pudiera sentir que algo se aproximaba. Irina sabía que no podía esperar más.

Con un gesto rápido, indicó a sus agentes que atacaran. El caos se desató en un instante. Explosiones controladas estallaron en los bordes del campamento, enviando escombros y cenizas al aire. Los piratas gritaron y corrieron en todas direcciones, tratando de entender qué estaba ocurriendo. Los agentes del CP avanzaron desde todas las direcciones, atacando con precisión quirúrgica. Los cuchillos brillaban, los disparos resonaban, y los piratas caían uno tras otro. Irina descendió hacia el centro del campamento como una fuerza imparable. Su sable destelló en un arco brillante, desarmando a un pirata que intentó interponerse en su camino. Su concentración estaba fija en Kael, que ya había desenvainado su propia espada y adoptado una postura defensiva. El estratega no parecía sorprendido, sino preparado, como si hubiera estado esperando este momento. Los dos se enfrentaron en un duelo feroz. Kael atacó con fuerza bruta, cada golpe de su espada resonando con la intención de acabar la pelea de un solo movimiento. Irina, en cambio, se movía con elegancia y rapidez, esquivando y contraatacando con precisión. Sus sables chocaron, emitiendo destellos que iluminaban fugazmente sus rostros.

A su alrededor, la batalla continuaba. Los agentes del CP dominaban el terreno, utilizando su entrenamiento superior para superar a los piratas desorganizados. Selene lideraba a un grupo que desmantelaba los botes de escape, mientras Luka y Maia aseguraban las rutas de salida, cortando cualquier intento de huida. Irina y Kael seguían enfrascados en su combate. Cada movimiento era un intercambio de estrategias y reflejos. Kael, aunque fuerte y habilidoso, comenzaba a mostrar signos de cansancio. Irina, por su parte, mantenía un ritmo constante, su mente calculando cada paso como si fuera una partida de ajedrez. Finalmente, encontró una apertura. Con un giro preciso, desarmó a Kael, su sable volando lejos antes de caer al suelo. Kael cayó de rodillas, jadeando, su mirada llena de furia y resignación. Irina no bajó su guardia. Lo rodeó con pasos lentos, asegurándose de que no tuviera más trucos bajo la manga. Los agentes del CP comenzaron a reunirse alrededor, habiendo asegurado el campamento por completo. Los pocos piratas que quedaban estaban desarmados y sometidos. Irina levantó la mirada hacia el horizonte, donde las primeras luces del amanecer comenzaban a teñir el cielo de tonos rosados y dorados. La niebla se disipaba lentamente, revelando las siluetas de las Islas Negras en toda su majestuosidad. El campamento pirata estaba en silencio, salvo por el crujido de las hogueras apagándose y el murmullo de los agentes comunicándose entre sí.

Kael fue esposado y llevado bajo custodia, su mirada todavía desafiante pero silenciosa. Irina lo observó por un momento antes de girarse hacia Selene, quien asentía con satisfacción. El plan había sido un éxito, y Las Sombras del Horizonte, una amenaza que había plagado estas aguas durante años, estaba finalmente desmantelada. La flota del CP regresó al cuartel con la victoria grabada en sus rostros y en sus corazones. Mientras navegaban hacia el amanecer, Irina permitió que una pequeña sonrisa se dibujara en su rostro. Sabía que la paz era siempre temporal, pero por ahora, estas aguas estaban a salvo. Y eso, para ella, era suficiente.
#2


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