Hay rumores sobre…
... que existe un circuito termal en las Islas Gecko. Aunque también se dice que no es para todos los bolsillos.
[Diario] El ave majestuosa
Sirius Herald
Eleos
Dia 1 de otoño del 724
Kilombo


Hoy al despertarme… me sentía un poco raro, tenía una sensación extraña por el cuerpo, como unas nauseas extrañas que me recorrían desde las puntas de las alas hasta el estómago, el aire fresco del amanecer entraba por la ventana de mi habitación por la base y me dejaba recuperarme un poco de aquella sensación extraña, la única manera de quitarme esta sensación era volver a mis orígenes, como tantas otras veces que ya había hecho anteriormente para despejar mi mente y volver a conectar con el artífice tendría que dar una vuelta por el bosque, por lo que preparé mi mochila con un poco de agua y algo de comida, pero lo cierto era que para ser navegante, no tenía en mente ninguna ruta exacta: simplemente quería caminar un rato, inhalar el aroma a musgo y escuchar el susurro de las hojas al rozar contra el viento. Si por el camino me encontraba algún animal por el bosque mejor, así podía distraerme interactuando un poco con ellos, la verdad es que amaba a los animales tanto como mi corazón tenía espacio para las personas.

A medida que avanzaba entre los árboles, empecé a notar algo inusual. Había un silencio peculiar, como si los pájaros hubieran enmudecido de pronto, era algo…. extraño, pues La luz del sol se colaba entre las copas de los árboles, creando sombras alargadas en el sendero imaginario que me encontraba viajando, por alguna razón, me sentía observado, pero no era de una manera hostil, sino como si el bosque entero estuviera expectante de mí, como si el Artífice me quisiera dar algún mensaje y estuviera esperando un momento crucial. Seguí mi instinto de navegante y me desvié del camino principal hasta llegar a un claro rodeado de maleza alta y espesa, un campo bastante bello, se nota que era creación del Artífice. Allí, en el centro del todo, vi un resplandor tenue que destacaba de manera intermitente entre los matorrales. Me acerqué con cuidado, apartando las hierbas que se encontraban en el camino, entonces la vi: una fruta… de lo más extraño, de un entre blanco y negro, con profundidades que parecían retorcerse por su piel. Nunca había visto algo tan extraño… la verdad, pero, parecía bastante extraña.

Me arrodillé, junto a aquella extraña fruta para poder inspeccionarla bien, tenía una forma conocida, como de un melocotón, pero su superficie era más rugosa y, al tacto, transmitía un ligero cosquilleo que me recorrió el brazo y que acabó erizándome la piel, mi corazón empezó a latir más rápido aunque yo no entendía muy bien por qué, pero algo dentro de mi me decía que tenía que... morderla, que debía de alimentarme de ella, por lo que no pudiendo resistir la tentación. La mordí directamente antes de que siquiera me diera tiempo a pensar mis acciones, pero, en cuanto llegó a mis papilas gustativas, un sabor amargo, bastante... bastante asqueroso llegó a mi boca, provocando que tirase la fruta al suelo, ¿como era posible que una creación de mi dios estuviera así de corrompida?, bueno, no iba a pensar demasiado en aquello, no era merecedor siquiera de mi gusto, pero... bueno, si era una de las pruebas del Artífice.. yo. ya daba por hecho de que la había superado. Mi viaje no duraría demasiado tiempo mas, el día la verdad es que estaba bastante tranquilo por lo que decidiría dar una ligera vuelta mas por el bosque, no llevaba muchas horas caminando por lo que, bueno, tampoco es que quisiera perder horas del día en actividades banales. 

Mientras caminaba, todo.. parecía tranquilo, la verdad, pero.. dentro de mi, sentía algo que se estaba agitando, como si mi estomago palpitara esperando algo, ¿el que? no tenía ni idea de lo que estaba ocurriendo, ¿estaba enfermo? era probable que al comer de aquella fruta mi sistema se encontrara mal, al fin y al cabo también era medico, así que no era difícil saber que lo mas seguro que podía hacer era tomar descanso. Buscaría un árbol relativamente grande, no sería demasiado difícil volando por lo que al encontrarlo, me tumbaría en una rama y cerraría los ojos, intentando que aquella sensación de malestar se fuera. Oh, gran Artífice, ¿Qué es lo que tienes preparado para mi, mi señor?.
#1


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