¿Sabías que…?
... existe una tribu Lunarian en una isla del East Blue.
[Autonarrada] Sin piratas se vive mejor [T2]
Irina Volkov
Witch Eye
Día 55 de verano

La mañana en Loguetown era todo menos tranquila. El mercado principal, normalmente bullicioso, estaba ahora sumido en un silencio inquietante. Las calles, que solían estar llenas de comerciantes regateando y niños corriendo, estaban desiertas. Solo el golpeteo de las botas del personal del Cuartel de la Paz (CP) rompía la calma, mientras los agentes patrullaban con expresiones tensas y armas listas. En el corazón de la ciudad, en una de las oficinas principales del CP, Irina revisaba un mapa desplegado sobre una mesa. Las marcas rojas indicaban avistamientos recientes de piratas cerca de la bahía, y un gran círculo en tinta oscura rodeaba el puerto principal. —Capitana Irina, tenemos confirmación —Anunció un agente joven que entró casi corriendo. Su respiración era agitada, pero sus palabras eran claras—. Un barco pirata identificado como La Furia Escarlata ha sido visto entrando en el puerto sur. Irina levantó la mirada, y sus ojos, fríos y calculadores, se clavaron en el joven.

¿Tripulación? ¿Bandera?

—Es la tripulación de Darek el Rencoroso, capitana. Cuarenta hombres, armados hasta los dientes. Se dice que Darek está a bordo, y su bandera negra ondea alto.

Un susurro recorrió la sala. Darek el Rencoroso no era cualquier pirata. Su reputación lo precedía: saqueador, asesino, y un estratega brutal que prefería incendiar un pueblo entero antes que dejar testigos. Era conocido por sus tácticas salvajes y su lealtad inquebrantable a su tripulación, lo que lo hacía aún más peligroso. Irina se enderezó, cruzando los brazos sobre el pecho. —Entonces, no tenemos tiempo que perder. Selene —llamó a su segunda al mando, una mujer de cabello oscuro y mirada incisiva.— Quiero que movilices a los equipos de tierra. Bloqueen todas las salidas del puerto y evacúen a los civiles que aún estén en las cercanías. Nadie entra ni sale sin mi autorización.—Selene asintió y salió a toda prisa, dejando a Irina con el mapa y el peso de la estrategia sobre sus hombros.El análisis táctico Irina estudió el mapa. La bahía de Loguetown era una trampa perfecta, siempre que se usara con astucia. El puerto sur tenía dos entradas principales: una estrecha, entre dos acantilados que se alzaban como murallas naturales, y otra más ancha pero llena de arrecifes que podían destrozar cualquier barco no preparado. Era evidente que los piratas habían optado por la ruta más segura, pero eso los hacía predecibles. —Si jugamos bien nuestras cartas, La Furia Escarlata no tendrá escapatoria.— La capitana tomó un pedazo de tiza y comenzó a trazar líneas en el mapa.


El plan estaba trazado, y el tiempo apremiaba. El despliegue El puerto sur de Loguetown estaba envuelto en una inquietante calma cuando Irina llegó. La brisa salada agitaba ligeramente las banderas del CP, y el agua del puerto reflejaba la luz grisácea del cielo nublado. A lo lejos, La Furia Escarlata se alzaba imponente, un barco de madera oscura con detalles carmesí que parecían sangrar bajo la luz tenue. Su bandera negra ondeaba desafiantemente, como un recordatorio de la amenaza que representaba. Irina se ajustó el cinturón, donde llevaba su sable y un par de dagas. A su lado, Selene revisaba los equipos, asegurándose de que todos los agentes estuvieran preparados. —Recuerden —dijo Irina, dirigiéndose al grupo de agentes seleccionados para la infiltración.— Nuestro objetivo es neutralizar a la tripulación y capturar a Darek. Si no se rinde, no duden en usar la fuerza, pero quiero evitar una masacre innecesaria.— Los agentes asintieron con determinación, y en silencio comenzaron a abordar los botes que los llevarían hacia La Furia Escarlata. La infiltración El avance hacia el barco pirata fue lento y meticuloso. Los botes se deslizaban silenciosamente por el agua, sus remos apenas rompiendo la superficie. Irina lideraba la operación, su mirada fija en el objetivo. Desde la distancia, podía escuchar los gritos de la tripulación pirata, que aparentemente estaban celebrando su llegada a Loguetown con una fiesta descontrolada. —Perfecto —Dijo Irina para sí misma. —El exceso de confianza será su perdición.— Cuando los botes estuvieron lo suficientemente cerca, Irina levantó una mano para indicar que era hora de dividirse. Los agentes del equipo de distracción se dirigieron hacia el costado derecho del barco, mientras Irina y su grupo se acercaban a la popa. Con un movimiento ágil, Irina subió por una de las cuerdas que colgaban del costado del barco, seguida de cerca por sus agentes. El aroma a ron y sudor llenaba el aire, y los sonidos de risas y cánticos se intensificaban a medida que se acercaban a la cubierta. El enfrentamiento La calma duró poco. En cuanto Irina pisó la cubierta, uno de los piratas la avistó y lanzó un grito de alarma. —¡Nos atacan! ¡El CP está aquí!

El caos estalló de inmediato. Los piratas, muchos de ellos todavía tambaleándose por el alcohol, agarraron sus armas y corrieron hacia los intrusos. Irina desenvainó su sable con un movimiento fluido, bloqueando el ataque de un hombre corpulento que blandía una cimitarra oxidada. —Ríndanse ahora, y sus vidas serán perdonadas —gritó Irina, aunque sabía que sus palabras caerían en oídos sordos. El pirata al que enfrentaba lanzó una carcajada, pero su risa murió rápidamente cuando Irina giró sobre sí misma, esquivando su ataque y desarmándolo con un golpe rápido de su sable. El hombre cayó al suelo, inconsciente. A su alrededor, el combate se intensificaba. Los agentes del CP demostraban su entrenamiento superior, enfrentándose a los piratas con movimientos precisos y coordinados. Sin embargo, los piratas eran numerosos, y su ferocidad los hacía peligrosos. El encuentro con Darek Mientras el combate continuaba en la cubierta, Irina se abrió paso hacia la cabina del capitán. Sabía que Darek estaría allí, probablemente planeando su siguiente movimiento. Con un gesto rápido, indicó a Selene que la cubriera mientras avanzaba. La puerta de la cabina se abrió de un golpe, revelando a Darek sentado detrás de una mesa llena de mapas y botellas de ron. Era un hombre de aspecto intimidante, con una barba espesa y cicatrices que cruzaban su rostro como recuerdos de antiguas batallas. —Ah, la famosa Irina del CP —Dijo Darek con una voz grave, levantándose lentamente.— Me preguntaba cuánto tiempo tardarías en llegar.

Tu reputación te precede, Darek. Pero hoy, tu reinado de terror termina.— Darek soltó una carcajada y desenvainó un enorme machete. —Tendrás que ganártelo, muchacha.— El enfrentamiento fue intenso. Darek era un luchador experimentado, y sus movimientos eran rápidos a pesar de su tamaño. Su machete cortaba el aire con fuerza brutal, obligando a Irina a moverse con rapidez y precisión. Cada golpe era esquivado o bloqueado, y cada contraataque de Irina buscaba un punto débil en la defensa de su oponente. Finalmente, con un movimiento calculado, Irina logró desviar el machete de Darek y golpearlo en el costado con el mango de su sable. El pirata gruñó de dolor y cayó de rodillas, pero aún intentó levantarse. —No lo hagas, Darek. Esto ya terminó —Dijo Irina, apuntando su sable hacia su cuello. Darek respiraba con dificultad, sus ojos llenos de rabia pero también de resignación. Lentamente, dejó caer el machete, que resonó contra el suelo de madera de la cabina. —Tienes agallas, lo admito —Comentó con una media sonrisa amarga.— Pero no creas que esto termina aquí. Siempre habrá más como yo.

Irina no respondió. Guardó su sable y ató las manos de Darek con un par de esposas reforzadas. —Tal vez, pero tú ya no serás parte del problema —Replicó, y lo empujó hacia la salida de la cabina, donde Selene esperaba para escoltarlo de regreso a los botes. La caída de La Furia Escarlata De regreso en la cubierta, el caos comenzaba a disiparse. Los piratas que aún quedaban en pie arrojaban sus armas, conscientes de que la batalla estaba perdida. Varios agentes del CP trabajaban rápidamente para asegurar a los prisioneros, mientras otros apagaban un pequeño incendio que se había iniciado en la popa durante el combate. Desde el agua, los barcos del CP mantenían sus posiciones, listos para disparar si era necesario. Sin embargo, Irina levantó una mano en señal de alto. —La tripulación ha sido neutralizada. No hay necesidad de hundir el barco —Informó a través de su comunicador táctico. Los agentes en los barcos asintieron, y el puerto volvió a sumirse en una inquietante calma, rota solo por los murmullos de los prisioneros y el sonido de las olas golpeando el casco del barco pirata. El regreso a Loguetown La procesión de regreso a la ciudad fue solemne. Darek y su tripulación, ahora encadenados, caminaron bajo la mirada de los ciudadanos, que poco a poco comenzaron a salir de sus escondites. Aunque el miedo aún era palpable en sus rostros, también había un atisbo de esperanza. En el Cuartel de la Paz, Darek fue llevado a una celda reforzada, donde aguardaría su traslado a una prisión de máxima seguridad. Mientras tanto, Irina se dirigió a su oficina, exhausta pero satisfecha. Selene entró poco después, sosteniendo un informe detallado del operativo.

—La misión fue un éxito, capitana. No hubo bajas entre nuestros agentes, y hemos confiscado un gran alijo de armas y provisiones de La Furia Escarlata.— Irina asintió, permitiéndose una pequeña sonrisa. —Buen trabajo, Selene. Asegúrate de que los agentes descansen y que todo el equipo sea revisado antes de nuestra próxima misión. Se miraron. —¿Y usted? — Irina miró por la ventana, donde el puerto comenzaba a recuperar su vida habitual. —Yo me quedaré aquí un rato. Necesito revisar los reportes y preparar el informe para los superiores.— Selene hizo un gesto de respeto y salió, dejándola sola con sus pensamientos. Reflexiones al final del día El sol comenzaba a ponerse sobre Loguetown, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y púrpuras. Irina, sentada en su escritorio, repasaba el mapa del puerto, ahora tachonado con marcas y notas que reflejaban los eventos del día. Sabía que, aunque esta victoria era importante, no era el fin de los piratas. Siempre habría otros como Darek, otros que buscarían sembrar el caos y el miedo en los mares. Pero también sabía que mientras existieran agentes como ella y su equipo, siempre habría alguien dispuesto a enfrentarlos. Con un suspiro, guardó los papeles en un cajón y se permitió cerrar los ojos por un momento. El eco de las olas llegaba débilmente desde el puerto, como un recordatorio constante de su deber. Al día siguiente, el Cuartel de la Paz volvería a la acción. Y ella estaría lista para lo que viniera.
#1
Moderador X Drake
Bandera Roja
¡RECOMPENSAS POR AUTONARRADA T2 ENTREGADAS!


Irina Volkov
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#2


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