Alguien dijo una vez...
Donquixote Doflamingo
¿Los piratas son malos? ¿Los marines son los buenos? ¡Estos términos han cambiado siempre a lo largo de la historia! ¡Los niños que nunca han visto la paz y los niños que nunca han visto la guerra tienen valores diferentes! ¡Los que están en la cima determinan lo que está bien y lo que está mal! ¡Este lugar es un terreno neutral! ¿Dicen que la Justicia prevalecerá? ¡Por supuesto que lo hará! ¡Gane quién gane esta guerra se convertirá en la Justicia!
[Común] El Zorro del desierto
Ryu Sukehiro
La Sombra
Llevaba ya días caminando por las dunas del desierto con la esperanza puesta en las palabras que escuché hace un par de días sobre un nuevo gremio de cazadores, al parecer los pocos miembros que tenían eran lo suficientemente buenos para que la gente de las ciudades cercanas hablase de su nueva fundación. Me había acostumbrado a ir por mi cuenta desde que dejé a mi antiguo gremio, pero si los dejé fue porque se me habían quedado ridículamente pequeños y yo el gran Ryu no podía sobrevivir a base de piratuchos de tres al cuarto con recompensas que no valían el esfuerzo, tampoco conseguiría la fama que buscaba al entregar a delincuentes de tres al cuarto, así que si realmente el tal gremio llamado "Crimson Crusaders" era realmente lo que decían podría hacerles el favor de unirme a ellos y poner mis espectaculares habilidades a su pobre servicio, por lo que comentaba la gente el gremio estaba liderado por un tal "Lykos" me lo habían descrito como un hombre bastante corpulento con una incipiente barba de color blanco, esa fue la información que me hizo adentrarme en el desierto en busca de la sede del gremio, la cual se encontraba en ciudad Meruem.

El calor comenzaba a ser sofocante, así que hice a un lado la máscara blanca con motivos de zorro pintados en color rojo y lleve mi mano derecha al bolsillo del mismo lado, sacando un pequeño envoltorio el cual contenía un chicle, abrí el papel y lo lleve a mi hocico, mordiendo el chicle y comenzando a masticarlo, hice una bola con el papel y lo lancé al suelo para luego volver a colocarme la máscara, pues había llegado a mi destino.

Un edificio amplio de dos plantas se alzaba ante mi, como podía saber qué está edificación y no otra era el gremio? Por si bandera amarilla, la cual ondeaba en lo alto del edificio, sopese si llamar a la puerta o no, pero el calor estaba comenzando a hacer mella aún con la fuerte resistencia que tenía al mismo, pero dos días caminando por el desierto desgastan a cualquiera, empuje la puerta y entre al abrazo de la frescura que proporcionaba la sombra del interior.

"Hay alguien ahí? Hola?"

Pregunte hacia el interior del edificio, a la espera de que alguien contestase a mi llamado, comencé a adentrarme en el edificio como si fuera mi propia casa mientras seguía llamando la atención de quien mirase dentro de la misma. El gran Ryu Sukehiro había tenido a bien visitarles, así que lo mínimo que podían hacer era dignarse a dar la cara, seguí mascando mi chicle de forma agresiva y algo nerviosa, no me gustaba que me hicieran esperar, aunque era un hecho que no había quedado con nadie aquí, pero eso era lo de menos, lo que importaba de verdad era que me había dignado a venir hasta aquí, aunque nuevamente nadie me lo había pedido, cosa que importaba lo mismo que lo anterior.
#1
Lykos silver
Drake
Voz del ambiente

Al momento de adentrarte al edificio, podrías observar como una mole bastante grande iba corriendo hacía a ti, sus pasos pesados sonaban como el redoble de un tambor, casi como si anunciara tu llegada, podías observar una bestia acorazada, con cuernos y una cola parecida a un martillo

[Imagen: 99b881eddbd38a452ff0c06e46ae04e0.jpg]
parecía estar huyendo de algo, pues antes de llegar hasta a ti, doblaba la esquina casi tropezándose con su mismo peso corriendo en otra dirección, como si no estuvieras, no pareces que siquiera te haya prestado algo de atención, dé repente, puedes observar de que corría aquella extraña criatura, parecía ser un ciervo de color rosa y cuernos dorados, que llevaba una brillante nariz de color rojo, que lleva en la cabeza un pequeño lagarto picudo parecido a un armadillo, estos dos parecían estar persiguiendo al pequeño Ankylosaurio como si fuera un dúo de hermanos mayores metiéndose con el menor.

-
Groooo- Dejaría salir el ciervo, sus ojos estaban llenos de brío y sacudía sus astas como si fueran campanas, tratando de alcanzar al animalillo. Pero, a pesar de todo esto. El Ankylosaurio no se inmutó ni siquiera un poco, cada uno de sus pasos retumbaba en el suelo de madera y el pequeño lagarto que iba con el reno parecía estar a punto de caerse, tratando de agarrarse para no salir disparado. Te podrías dar cuenta, de que la escena era cuanto menos... cómica, pero que para el Reno y el lagarto, era una persecución bastante seria, ¿Qué podría haber pasado? a lo mejor estaban tranquilamente hablando, tomando algo de comer cuando el grandullón dijo algún chisme, o incluso algún tipo de sabiduría que solo los dinosaurios sabían.... aunque , ¿Tu sabes lo que es un dinosaurio? probablemente no. 

En su desfile de travesuras, los tres animales recorrieron pasillos, atravesaron una gran sala con las banderas amarillas y rojas del gremio colgadas, esquivando sillones, alfombras y diferentes cosas que estaban de por medio. Finalmente, desembocaron en una sala amplia e iluminada que se encontraba enfrente de ti, Allí, entre columnas de piedra y un modesto mostrador mas alto que tu mismo, se alzaba una figura imponente, mas alta que muchas cosas que una vez habías conocido, mas alta incluso que esa bestia acorazada, era el, con su pelo blanco y su barba frondosa, tenía las manos apoyadas en la cadera y su mirada era una mezcla de diversión, tranquilidad y severidad.


POV: Lykos

-Pero, ¿Se puede saber qué diantres está pasando aquí? Tsk.- pregunté, con voz grave y sonrisa tenue que era ocultada por mi barba, mientras fumaba un cigarro y contemplaba a aquél peculiar trio de animalitos míos: El Ankylosaurio se llamaba Tourtuga, el lagarto se llamaba Axew. y El reno tenía un nombre sencillo, Swasbuck. Mi pequeño reno se encontraba jadeando, como si hubiera estado corriendo una maratón, o si hubiera corrido en una carrera de caballos -Vamos, venid aquí, Tsk- Dije, alzando una mano intentando apaciguarlos -Dejad de jugar a las persecuciones anda, ¿No veis que tenemos un invitado?, no queremos que piense que esto es un circo ambulante jojojojo, Tsk- 

El reno bufó, algo contrariado por dejar su objetivo a medias, pero obviamente no se atrevió a desobedecerme, los otros dos parecían hacerlo mas rápido, así que supuse que todo iba a ir bien. Los tres animales se congregaron a mi alrededor mientras salía del mostrador, mostrando mi altura por completo, parecían estar algo curiosos por ver al chico que acababa de entrar, que osaba aparecer en su territorio sin siquiera haber avisado antes. Yo simplemente me dirigí al chico, por su apariencia física no parecía ser demasiado mayor, ¿Qué querría de el gremio? Igual venía a anunciar una misión, eso si que estaría bien, la verdad.

-¡Bienvenido! Mi nombre es Lykos silver, ¿Qué te trae por el gremio de los Cruzados carmesíes? Tsk-

En ese momento, se daría cuenta de que el chico nuevo no se encontraba solo... interesante
Off


Mascotas
#2
Sowon
Luna Sangrienta
El aire del desierto era abrasador incluso en invierno, pero prefería eso a tener que andar con miles de abrigos. Llevaba el acero frío contra la piel de su espalda, un pequeño alivio del sol vigilante y austero que le perseguía sobre la cabeza. Llevaba el torso al descubierto solo decorado por un brasier de encaje negro.  Su kimono atado a la altura de su cintura mediante sus mangas y un pañuelo verde envuelto como un turbante mal hecho del cual sobresalían algunos mechones rubios, digamos que la mujer no era para nada disimulada a la hora de emprender su travesía en busca de aquel gremio de cazadores que parecía tener problemas de personal.

Crimson Crusaders, algo le atraía del nombre, a lo mejor porque la primera palabra y el rojo eran una constante en su vida diaria. Llevaba en la mochila unas cuantas hazañas y una especie de curriculum hecho a mano, incluso con un retrato borroso donde debía estar la foto. Sea como fuera debía lucir "profesional", el camino no fue complicado de seguir, por fortuna eran bastantes los que se aventuraban a pedir un trabajo en ese edificio que parecía destacar del resto. Lo primero que vio fue la puerta, era grande, se frotó los ojos mientras comprobaba que no estaba alucinando, era una puerta amplia y larga siendo la primera vez que no debía agachar la cabeza para entrar a un lugar. Era como ser recibida con los brazos abiertos y una brisa fresca le golpeó de frente al empujarla.

— ¡Hey parece que no hay nadie por aquí! Oh... ¿Eres el dueño del lugar hormiga? Disculpa pero no creí ver a alguien tan pequeño tras esas puertas enormes, que las agradezco... —

Desenrolló el pañuelo de su cabeza dejando ver los cuernoa largos y negros junto al cabello rubio que caía hasta su nuca casi rozando el inicio de su espalda. Se secó un poco el rostro con el mismo, dejando tiempo para que el fresco inicial se volviese un agradable ambiente. Allí estaba, una gigante de cuatro metros buscando trabajo, para el desempleo no había tamaños aunque la confianza que emanaba aquella sonrisa salvaje era garantía de que no había llegado por mera casualidad. La belleza de su cuerpo, la luz de su mirada no se comparaban a la fuerza que conllevaba haber atravezado el desierto con un arma tan voluminosa a espaldas.

— Shinozaki Sowon, supongo que seremos caras conocidas desde ahora, vine buscando trabajo y me dijeron que este gremio necesita una ayuda. Viendo lo muerto que está todo asumo que es el edificio indicado. ¡Bwahahaha! —

Caminaba como si estuviera en su casa, tomando una jarra de agua que había cerca y volcando el contenido sobre su cabeza luego de beber un poco, necesitaba refrescarse y apenas le importaba si se mojaba su ropa. El negro brillante quedaba bien ¿No? Y con el calor que hacia solo tendría unos segundos de frescura antes de que el aura cálida volviese a invadirle. Dejó su enorme espadón a un costado, tomando asiento en el suelo y rebuscando en su mochila el manojo de hojas arrugadas. Todo el profesionalismo que intentaba transmitir se había disipado en un segundo, pero ahora su rostro escrudiñaba seriamente las palabras en una letra desastroza que estaba frente a sus ojos.

— Oye... ¿Crees que usar la palabra "idiota" es muy fuerte en el curriculum? Es que también suena rudo decir "maté a un pirata idiota" Hmmph... ¿Y decir "gatito? Es que una vez puse que rescataba gatos y creyeron que me refería a un tigre o puma, estas hormigas. ¿Medidas? No sé, ¿Grandes no? O se refieren a medidas en mi raza entonces pondría medianas... No, no, esto no se entiende... —

Mascullaba, tachaba y escribía por encima mientras consultaba con el otro presente su opinión en algunas cosas tan absurdas como irrelevantes para el trabajo. Pero que para esa mujer de cuatro metros, con cuernos y empapada parecían determinar su destino más que decir su profesión secundaria o a cuantos enemigos podía cortar a la vez con ese arma que se veía tan complicada de manejar pero que ella había manipulado con una sola mano. Se encontraba concentrada en ello cuando unos curiosos animales comenzaron a corretear de un lado a otro, era un espectaculo digno de mirar. Se puso de pie, tendiendo al barbitas su carta de navidad o mejor dicho su curriculum ¿Le darían un regalo o carbón?
#3
Ryu Sukehiro
La Sombra
Nada más adentrarme en el lugar el retumbar de pasos se hizo presente, parecía que había más juerga de la que se podía ver a simple vista, un animal extraño corriendo perseguido por un par más, el estruendo era algo molesto sin duda, pero no tanto como la gigantona que acababa de hacer acto de presencia, la tipa se atrevió a llamarme ¿Hormiguita? Pero quien cojones se creía que era para llamarme de esa manera, a mí, al gran Ryu Sukehiro. Giré la cabeza y miré hacia arriba, dejando entrever unos ojos de color carmesí de pupila negra con tres motas negras alrededor de la misma, la tipa no paraba de hablar y juguetear con un papelucho garabateado, es que acaso era retrasada? En fin, no sacaría nada de entablar conversación con ella, así que volví a girarme hacia adelante mientras le dedicaba unas palabras con un tono bastante altivo.

"Que son estas confianzas? Piérdete."

Algo o alguien dio órdenes a los animales para que parasen su pequeña estampida, no había sido capaz de reparar en su presencia hasta ahora, un imponente hombre con una barba frondosa que tapaba la mitad de su rostro, todo el cabello blanquecino y unos buenísimos pectorales. Este era bastante más alto que yo, pero su forma de acabar las frases me tocaba los cojones, cosas que hacia que mascara más fuerte el chicle en mi hocico, preguntó sobre mis intenciones con el gremio y se presentó como Lykos, el hombre que había venido a buscar, di un paso al frente mirándole a los ojos, dejando ver el rojo de los míos por los agujeros de mi máscara.

"Me llamó Ryu Sukehiro, he oído que justo has montado un nuevo gremio que promete. O eso es lo que dicen las malas lenguas."

Seguía manteniendo la mirada mientras ignoraba a la Oni de pelo amarillento.

"Pertenecí al gremio "Anbu" durante diez años, la prueba es la máscara que llevo puesta, pero quiero hacerme un nombre en el mundo y se me han quedado ridículamente pequeños, así que juntando ambas cosas..."

Levante mis manos y encogí mi cuello, total les estaba haciendo un gran favor al querer unirme a sus filas.

"He pensado que podría haceros un gran favor y que el gran Ryu Sukehiro, el futuro mejor cazador del mundo se una a vuestras filas, que me dices viejo?"

Seguí manteniendo la mirada al imponente y alto hombre, esperando la reacción del mismo mientras sonreía bajo mi máscara de tan solo pensar en la posibilidad de medir mis fuerzas con una persona que imponía de esa manera, cosas de querer mejorar supongo, porque aunque me jodiera admitirlo, el viejo tenía un porte digno de un líder, las banderas amarillas y rojas ondeaban mientras nos mirábamos, casi como si fueran capaces de comprender la grandeza de quien estaba reclamando un puesto en el gremio y bailasen de felicidad y gozo. Quizás no era la mejor manera de hablar con el que sería mi nuevo líder de gremio, pero prefiero mostrarme tal y como soy de primeras, más que nada para evitar lloros por mi conducta más adelante como paso con mi antiguo gremio, aunque la verdad es que acabaron aceptando mi grandiosa presencia, está vez quería que se me conociera bien desde el primer momento, lleve mi mano derecha hacia la empuñadura de la hoja que portaba a mi espada, desenvainando con destreza el arma por encima de mi cabeza, para luego lanzarla a medio camino entre el imponente Lykos y un servidor.

"Te ofrezco mis servicios, Lykos."

Rasgos
#4
Lykos silver
Drake
La verdad es que la situación era bastante extraña, por una parte, el pequeño se le notaba decido, aunque, por alguna razón, parecía algo borde tratando con la Oni, la cual por cierto era poco mas bajita que yo, era la primera vez en mucho tiempo que veía a una persona que casi me alcanzaba en altura, por lo que, no iba a quejarme la verdad, no tenía que inclinar la cabeza hacía abajo mucho, por lo que para mi ya viejito cuello le vendría de maravilla, ya simplemente por eso me planteaba meterla en el gremio. Por otra parte, la actitud del pequeño no me hacía demasiada gracia... pero, curiosamente, la Oni se movió primero, acercándose a mi con un papel en la mano el cual decía ser su curriculum. aunque... mas que curriculum.. parecía ser una especie de mezclas de garabatos con acciones que decía a ver hecho, como si hubiera sido escrito por un niño pequeño, (a lo cual yo ya estaba acostumbrado, pero bueno). 

-Entiendo.... Bien, señorita Sowon, pase para la sala de reuniones, está en la parte de arriba en el pasillo de la izquierda, primera puerta por favor. Tsk.- 

Me mantuve quiero al observar cómo la espada de Ryu impactaba en el suelo. los animalitos que nos rodeaban se le quedaron mirando, con curiosidad. yo de mi parte, entrecerré los ojos al escuchar la mención del supuesto ¨Gremio Anbu¨, un leve silencio se extendía mientras evaluaba la situación, me acerqué hasta el filo del arma para comprobar su tamaño y la precisión con la que había sido lanzada. Luego, volví a dirigir mi atención a Ryu. -¿Que haces?, no hace falta que te comportes así, ni siquiera se que es el gremio Anbu ese Tsk.- Lo observé detenidamente mientras inclinaba mi brazo en una dirección y movía mis manos, como si estuviera pidiendo que alguien pusiera algo en ella. En ese momento, Swasbuck cogería un pergamino y lo dejaría sobre la misma. Me quedaría mirando los ojos del contrario (que daban un poco de miedito, la verdad, pero tenía que estar firme todo lo que pudiera). 

-Muy bien, si tu intención es unirte a los Crimson crusaders, recoge tu arma y explica con más con mas detalles qué buscas aquí de verdad, no me sirven los nombres de gremios que no conozco, solo me importa que demuestres lo que sabes hacer. Uhm.

En ese momento, un leve crujir de madera interrumpió mis palabras cuando el Ankylosaurio pisó una silla de madera, tratando de apoyarse para tener mejer visión, provocando que esta se callera por su peso. Yo simplemente suspiré, la tensión en el ambiente seguía palpable.
#5
Sowon
Luna Sangrienta
Al parecer la hormiga enmascarada tenía cierta arrogancia, la mujer solo emanó un bufido mientras negaba con la cabeza y seguía a lo suyo, como si el que no fuese digno de las palabras fuese aquel enano que se había creído la gran cosa. Su mirada se clavó más en el hombre alto, era curioso que ambos compartiesen una altura parecida, de cierta manera parecía uno de sus hermanos Oni aunque le faltaban los cuernos en la cabeza, curioso cuanto menos. El pequeñito solo hablaba y hablaba, la rubia bramó una vez más mientras se cruzaba de brazos, entre el calor y las palabras que le taladraban los oídos no sabía con que quedarse. Levantó la ceja al escuchar sobre los sueños, los humanos y sus cosas tan extrañas como el hecho de proponerse esas metas irreales, ni siquiera creía que hubiera algo como "el mejor cazador del mundo" eso era algo subjetivo mientras siguiese cazando cualquier cazador podía creerse el mejor ya que todos tenían una presa más complicada o una misión infernal. Se encogió de hombros, ignorando al joven como si fuese un decorado casi pisándole cuando el Barbudo le devolvió la palabra diciendo que se dirija a la oficina, guiñó su ojo mientras asentía.

― Parece que sabes reconocer el talento Barbitas, ¿No quieres que te consiga unos cuernos? Podrías ser un gran Oniki para todos, incluso unos blancos podrían quedarte perfectos, el tema sería agujerarte la cabeza para colocarlos. Pero bueno, no deberías temer, no hay cosa que se resista a mi martillo. ¡Bwahahaha! ―

Respondió mientras comenzaba a caminar hacia la dirección indicada, sin tomarle importancia a la forma en el que el viejo terminaba cada frase, incluso no se podía saber si lo que dijo de los cuernos era una broma o algo serio. La personalidad de Sowon rozaba entre lo cortés y lo serio, con estallidos de risa que retumbaban por los pasillos. Su espada estaba ahora asegurada a su espalda, caminando entre los animales como si viese a viejos amigos, siempre había tenido un carisma natural con los animales. Se agachó a acariciar al Ankilosaurio que se había caído al suelo, investigando su piel gruesa con cada toque de sus suaves dedos, era curioso lo bien cuidada de su piel en contraste con su gran brutalidad a la hora de luchar.

― Ohh, pobrecito, te has caído. Deberías sentarte en el suelo, cuando recién llegué a estos mares me dedicaba a rescatar gatos y criaturas raras, pero debo admitir que es la segunda vez que veo una lagartija tan grandota... ―

Se levantó nuevamente para continuar su camino, subiendo las escaleras y yendo a la puerta indicada, no era tan bruta siguiendo direcciones y aunque dudaba de aceptar el empleo si debía respetar algún tipo de jerarquía se había asegurado bien de que aquel gremio no tuviera esas reglas tontas de siempre. A Sowon no le gustaba tener a nadie por encima, para ella todos debían ser iguales, además era innegable que su voluntad siempre le negaría el estar sometida a alguien nuevamente en su vida. Abrió la sala y se estiró sobre el sofá, dejando sus brazos en su nuca y cerrando sus ojos, el sonido de abajo seguía como un lejano sonido de ambiente pero al menos algo de aire corría por el lugar haciendo que el calor del exterior fuese una tenue brisa caliente sobre su cuerpo.

― Aquí estamos, no me molestaría hacer de este lugar mi hogar, aunque necesitaría un poco de espacio para tener una forja como dios manda... Hmm, ¿Qué me preguntará el viejo? A lo mejor tiene dudas de mis medidas, no es que las sepa de todos modos.... ―

Masculló mientras para pasar el tiempo contaba las baldosas del lugar, no tenía muchas mas ideas, aunque intentaba mantenerse en calma la ansiedad le mataba. ¿Por qué a ella no le pidió una demostración? Podría cortar ese edificio en dos mitades si se lo pidiera, sería mucho más divertido que quedarse ahí sentada pero si quería causar una buena impresión debería adaptarse a la espera por tortuosa que pudiera ser. Solo esperaba que la reunión no durase mucho, tampoco creía que necesitasen mucho más que hablar tras haber presentado su increíble curriculum, la hormiga debería aprender un poco de su grandioso accionar y a lo mejor lo aceptasen en la siguiente oportunidad.
#6


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