
Rahel
The Creature
12-01-2025, 03:27 AM
(Última modificación: 12-01-2025, 03:32 AM por Rahel.
Razón: Arreglo
)
Día 7 de Invierno del Año 724
Pese al frío que hace afuera nada podía perturbar mi estancia dentro de mi cueva, la cual se ubicaba a un costado de lo más alto del colmillo del oeste. La ubicación había sido elegida a consciencia, pues pocos seres eran capaces de llegar y molestarme. Pero aquello tampoco era la única razón por la que había decidido hacer de aquella cueva mi hogar. Una gran altura como aquella me permitía disfrutar de una increíble vista y así poder emprender vuelo, estirando mis alas por los cielos de DemonTooth.
Soy un lunarian, pero no cualquier lunarian, soy parte de la ya extinta tribu garuda, por lo menos en la que yo nací. Esta fue asaltada por poderosos humanos y solo yo pude sobrevivir, sirviendo como esclavo para aquellos tipos de trajes blancos, recibiendo su marca en mi espalda, entre mis alas, pues esto les parecía gracioso. Jamás había sido humillado tanto en mi vida, haciendo de montura para estos tipos, recibiendo su castigo por la más mínima ofensa o a veces sin estas. Era muy joven, así que pronto aprendí a comportarme y seguir sus órdenes, aunque nunca olvidé aquél odio que sigo teniendo por aquellos humanos.
Ser lunarian significa poder, majestuosidad y libertad, nosotros tenemos la capacidad de dominar el mundo si nos lo proponemos, pero supongo que años de paz y armonía nos hizo seres demasiado ingenuos. Desde que pude liberarme de uno de los laboratorios del gobierno juré venganza, juré que en un futuro iría a por aquellos humanos y daría lo que fuera por matar tantos como pudiese. Pero todo vendría a su tiempo, por el momento tenía que poco a poco reclamar lo que quería hacer mío, aquella isla con dos montañas que simulaban dos colmillos. Mi objetivo era hacer de aquellas dos montañas un hogar, un reino para los de mi raza y de ahí demostrarle al mundo el poder de los lunarians.
Soy un lunarian, pero no cualquier lunarian, soy parte de la ya extinta tribu garuda, por lo menos en la que yo nací. Esta fue asaltada por poderosos humanos y solo yo pude sobrevivir, sirviendo como esclavo para aquellos tipos de trajes blancos, recibiendo su marca en mi espalda, entre mis alas, pues esto les parecía gracioso. Jamás había sido humillado tanto en mi vida, haciendo de montura para estos tipos, recibiendo su castigo por la más mínima ofensa o a veces sin estas. Era muy joven, así que pronto aprendí a comportarme y seguir sus órdenes, aunque nunca olvidé aquél odio que sigo teniendo por aquellos humanos.
Ser lunarian significa poder, majestuosidad y libertad, nosotros tenemos la capacidad de dominar el mundo si nos lo proponemos, pero supongo que años de paz y armonía nos hizo seres demasiado ingenuos. Desde que pude liberarme de uno de los laboratorios del gobierno juré venganza, juré que en un futuro iría a por aquellos humanos y daría lo que fuera por matar tantos como pudiese. Pero todo vendría a su tiempo, por el momento tenía que poco a poco reclamar lo que quería hacer mío, aquella isla con dos montañas que simulaban dos colmillos. Mi objetivo era hacer de aquellas dos montañas un hogar, un reino para los de mi raza y de ahí demostrarle al mundo el poder de los lunarians.