
Moderador Bon Clay
Algo patata
11-03-2025, 06:29 PM
Un tiempo antes...
El menor de los tres hermanos de la hermandad del Filo se encontraba caminando entre la niebla siguiendo a una doncella que a pesar de vestir de sirvienta se podía apreciar en sus ropajes que contaba con un mayor estatus que los siervos que habían estado atendiendo en la entrada y la comitiva que guiaba por el jardín exterior a las personas que participarían en la subasta. La mujer portaba sujeto en su mano un cascabel ceremonial de algunos rituales sintoístas, logrando caminar sin que el mismo repicara ni un poquito, puesto que en estos momentos no le interesaba ya que el mismo sonara.
- Entonces... Estas segura en lo que pretendes? Si es algún tipo de engaño no saldrás bien parada de esta - Mykar estaba en guardia a lo que pudiera pasar, pero aun así estaba avanzando a unos pocos pasos de esa mujer para no perderla de vista entre la niebla y la bruma. Mientras avanzaban por esta hasta un punto del muro que separaba el palacio interior con el exterior. La mujer deslizaría su mano buscando algo - Tranquilo, no hay ningún truco, pero es el momento perfecto para que la dama del loto pague por todo lo que ha hecho hasta la fecha... - En sus palabras se notaba un cierto rencor y resquemor hacia Kiku'en.
Finalmente encontraron sus dedos una hendidura en el muro casi imperceptible, que tras hundirlos en la misma abrirían un pasaje oculto que permitiría cruzar al palacio interior fuera de la vista de los guardias y los invitados al evento. No obstante dos sombras muy poco avenidas que estaban haciendo un esfuerzo para no matarse entre ellas estaban siguiendo a la pareja en un sorprendente sigilo y hábil rastreo a pesar de la bruma.
Escasos momentos antes de la masacre...
Mientras los invitados andaban cruzando el umbral hacia el palacio interior depositando sus ofrendas en las cestas, Mykar se encontraba mentalizándose en el exterior de una sala interior del palacio, tras certificar con una mirada furtiva que su objetivo se encontraba en el interior de la sala, no obstante una decena de guardias se encontraban en su interior custodiando el premio. Como la sirvienta traidora, la cual estaba a unos prudenciales metros en ese mismo pasillo, le habia advertido el premio de la subasta estaba bien vigilado, pero no obstante era una de las mejores oportunidades para tomarlo sin riesgo a que otros pujaran más que ellos o arruinarse en el intento, la corazonada de su hermano mayor ante el sonido del cascabel fue certera y el hecho de enviarlo allí fue un acierto.
Mykar irrumpiría en la sala de forma subita lanzando unas dagas voladoras rapidamente a los primeros hombres que encontró, clavándose estas en sus cuellos, algunos cayeron en el acto, mientras que otros solo se quedaron unos momentos aturdidos por la herida y sorpresa de la situación, al mismo tiempo que los guardias ilesos tomaban la iniciativa hacia el intruso.
Una batalla clamorosa se formo en la sala, muy rápida y fugaz, en la que el miembro de la Hermandad del Filo estaba demostrando sus múltiples habilidades con las dagas y cuchillas ocultas por todo su cuerpo, cuchillos arrojadizos, dagas, espadas Kuri, un sin fin de cuchillas brotaban del joven mientras hacia ese despliegue. Pero para su desgracia antes de sentenciar el trabajo una nueva tormenta azoto la estancia con la irrupción de Hernesto, el vicecapitan de los piratas Tormenta tomando la urna donde se ocultaba el premio de la subasta, visible puesto que era de un resistente cristal, pero cristal al fin y al cabo - ¡Maldito! - Mykar lanzo algunos cuchillos hacia el ladrón pero estos fueron eludidos con facilidad clavándose en la pared del pasadizo por el que ambos habían entrado mientras este se daba a la fuga, el miembro de la hermandad quiso seguirlo pero fue interrumpido por una acometida del ultimo de los guardias del lugar que lo arrollo con toda su fuerza aprovechando su distracción sujetándole de la cintura con ambos brazos para estamparlo contra una pared.
Por su lado Hernesto cruzaría el mismo camino por el que siguió a Mykar y la sirvienta, la cual se habia esfumado, para justo cuando iba a cruzar la puerta trasera que lo devolvería al jardín notar el filo curvo que se abalanzo desde el otro lado de la puerta por la altura de su cuello, con el tiempo justo para dejarse caer de rodillas deslizándose unos metros, pero logrando pasar por debajo del filo - De que me ha ido... - Diría el hombre intentando reincorporarse rapidamente - Elige la fruta o tu cabeza, que prefieres que te quite primero? - Recitaría la vicecapitana de Rina Vortex mientras se precipitaba con sus danzas giratorias con el sable hacia el miembro de sus rivales piratas - ¡Ese fruto es de la hermandad condenados! - Proclamaría desde el interior del pasillo Mykar corriendo hacia la acción en lo que auguraba ser una intensa trifulca con la fruta en medio.
Presente...
Por tu parte Teruyoshi. Logras, gracias a tu dominio del haki, percibir el peligro que se estaba cerniendo sobre todo el grupo de la subasta y como un plan milimétricamente preparado para orquestra una masacre caótica y sin fin se comenzó a ejecutar, pudiendo eludir el conflicto sin mayores complicaciones aprovechando a tu favor la bruma con la que todo habia empezado y gracias a la cual se habia podido perpetrar ese juego de traiciones y confusiones que llevo a todos los que asistieron a la subasta a querer matarse entre ellos. Ayudo en gran medida que solo un miembro por agrupación hubiera entrado, puesto que facilitaba que no hubiera aliados en las proximidades, solo rivales y enemigos, lo cual habia causado que con los nervios a flor de piel por la competencia y la sensación de desamparo al privarse a todos de sus camaradas llevara a esta situación. Pero como dijimos este no era ya tu problema.
Tus pasos te iban alejando de una gran masacre, para acercarte a las voces caóticas y agresivas de claramente otra batalla, más esta era demasiado alejada como para haber sido en algún momento parte del grupo principal que entro al palacio interior contigo. Eso pico de forma acertada tu curiosidad felina, logrando que alcanzaras a percibir como una de las tres voces que batallaban se apagara de forma abrupta, mientras que cuando llegarías contemplarías dos siluetas enfrentados en un choque tras un rápido dash que alzaría en el momento de la colisión la bruma haciendo que la mujer y el hombre fueran visibles a tus ojos, con el resultado de un movimiento rápido de Mykar que arrancarais del pecho de su adversaria su daga curva en un pequeño arco de sangre que mancharía el suelo trazando una media luna de sangre. Dejando una voz más desvaneciéndose mientras caía el cuerpo de la chica al suelo, y solo restando frente a ti a un joven con una sangrienta daga en su mano zurda y una urna con una akuma no mi colgada en su diestra.
Su cuerpo se mostraba magullado, con diversos cortes sangrando y su respiración claramente se notaba cansada. Aun así cuando noto tu presencia no dudo en apuntarte con su daga alzando su brazo - Sera mejor que vuelvas por donde has venido si no quieres acabar como ellos - Una clara advertencia, su voz era tajante, se mostraba su cansancio, pero aun así no habia que subestimarle.
El menor de los tres hermanos de la hermandad del Filo se encontraba caminando entre la niebla siguiendo a una doncella que a pesar de vestir de sirvienta se podía apreciar en sus ropajes que contaba con un mayor estatus que los siervos que habían estado atendiendo en la entrada y la comitiva que guiaba por el jardín exterior a las personas que participarían en la subasta. La mujer portaba sujeto en su mano un cascabel ceremonial de algunos rituales sintoístas, logrando caminar sin que el mismo repicara ni un poquito, puesto que en estos momentos no le interesaba ya que el mismo sonara.
- Entonces... Estas segura en lo que pretendes? Si es algún tipo de engaño no saldrás bien parada de esta - Mykar estaba en guardia a lo que pudiera pasar, pero aun así estaba avanzando a unos pocos pasos de esa mujer para no perderla de vista entre la niebla y la bruma. Mientras avanzaban por esta hasta un punto del muro que separaba el palacio interior con el exterior. La mujer deslizaría su mano buscando algo - Tranquilo, no hay ningún truco, pero es el momento perfecto para que la dama del loto pague por todo lo que ha hecho hasta la fecha... - En sus palabras se notaba un cierto rencor y resquemor hacia Kiku'en.
Finalmente encontraron sus dedos una hendidura en el muro casi imperceptible, que tras hundirlos en la misma abrirían un pasaje oculto que permitiría cruzar al palacio interior fuera de la vista de los guardias y los invitados al evento. No obstante dos sombras muy poco avenidas que estaban haciendo un esfuerzo para no matarse entre ellas estaban siguiendo a la pareja en un sorprendente sigilo y hábil rastreo a pesar de la bruma.
Escasos momentos antes de la masacre...
Mientras los invitados andaban cruzando el umbral hacia el palacio interior depositando sus ofrendas en las cestas, Mykar se encontraba mentalizándose en el exterior de una sala interior del palacio, tras certificar con una mirada furtiva que su objetivo se encontraba en el interior de la sala, no obstante una decena de guardias se encontraban en su interior custodiando el premio. Como la sirvienta traidora, la cual estaba a unos prudenciales metros en ese mismo pasillo, le habia advertido el premio de la subasta estaba bien vigilado, pero no obstante era una de las mejores oportunidades para tomarlo sin riesgo a que otros pujaran más que ellos o arruinarse en el intento, la corazonada de su hermano mayor ante el sonido del cascabel fue certera y el hecho de enviarlo allí fue un acierto.
Mykar irrumpiría en la sala de forma subita lanzando unas dagas voladoras rapidamente a los primeros hombres que encontró, clavándose estas en sus cuellos, algunos cayeron en el acto, mientras que otros solo se quedaron unos momentos aturdidos por la herida y sorpresa de la situación, al mismo tiempo que los guardias ilesos tomaban la iniciativa hacia el intruso.
Una batalla clamorosa se formo en la sala, muy rápida y fugaz, en la que el miembro de la Hermandad del Filo estaba demostrando sus múltiples habilidades con las dagas y cuchillas ocultas por todo su cuerpo, cuchillos arrojadizos, dagas, espadas Kuri, un sin fin de cuchillas brotaban del joven mientras hacia ese despliegue. Pero para su desgracia antes de sentenciar el trabajo una nueva tormenta azoto la estancia con la irrupción de Hernesto, el vicecapitan de los piratas Tormenta tomando la urna donde se ocultaba el premio de la subasta, visible puesto que era de un resistente cristal, pero cristal al fin y al cabo - ¡Maldito! - Mykar lanzo algunos cuchillos hacia el ladrón pero estos fueron eludidos con facilidad clavándose en la pared del pasadizo por el que ambos habían entrado mientras este se daba a la fuga, el miembro de la hermandad quiso seguirlo pero fue interrumpido por una acometida del ultimo de los guardias del lugar que lo arrollo con toda su fuerza aprovechando su distracción sujetándole de la cintura con ambos brazos para estamparlo contra una pared.
Por su lado Hernesto cruzaría el mismo camino por el que siguió a Mykar y la sirvienta, la cual se habia esfumado, para justo cuando iba a cruzar la puerta trasera que lo devolvería al jardín notar el filo curvo que se abalanzo desde el otro lado de la puerta por la altura de su cuello, con el tiempo justo para dejarse caer de rodillas deslizándose unos metros, pero logrando pasar por debajo del filo - De que me ha ido... - Diría el hombre intentando reincorporarse rapidamente - Elige la fruta o tu cabeza, que prefieres que te quite primero? - Recitaría la vicecapitana de Rina Vortex mientras se precipitaba con sus danzas giratorias con el sable hacia el miembro de sus rivales piratas - ¡Ese fruto es de la hermandad condenados! - Proclamaría desde el interior del pasillo Mykar corriendo hacia la acción en lo que auguraba ser una intensa trifulca con la fruta en medio.
Presente...
Por tu parte Teruyoshi. Logras, gracias a tu dominio del haki, percibir el peligro que se estaba cerniendo sobre todo el grupo de la subasta y como un plan milimétricamente preparado para orquestra una masacre caótica y sin fin se comenzó a ejecutar, pudiendo eludir el conflicto sin mayores complicaciones aprovechando a tu favor la bruma con la que todo habia empezado y gracias a la cual se habia podido perpetrar ese juego de traiciones y confusiones que llevo a todos los que asistieron a la subasta a querer matarse entre ellos. Ayudo en gran medida que solo un miembro por agrupación hubiera entrado, puesto que facilitaba que no hubiera aliados en las proximidades, solo rivales y enemigos, lo cual habia causado que con los nervios a flor de piel por la competencia y la sensación de desamparo al privarse a todos de sus camaradas llevara a esta situación. Pero como dijimos este no era ya tu problema.
Tus pasos te iban alejando de una gran masacre, para acercarte a las voces caóticas y agresivas de claramente otra batalla, más esta era demasiado alejada como para haber sido en algún momento parte del grupo principal que entro al palacio interior contigo. Eso pico de forma acertada tu curiosidad felina, logrando que alcanzaras a percibir como una de las tres voces que batallaban se apagara de forma abrupta, mientras que cuando llegarías contemplarías dos siluetas enfrentados en un choque tras un rápido dash que alzaría en el momento de la colisión la bruma haciendo que la mujer y el hombre fueran visibles a tus ojos, con el resultado de un movimiento rápido de Mykar que arrancarais del pecho de su adversaria su daga curva en un pequeño arco de sangre que mancharía el suelo trazando una media luna de sangre. Dejando una voz más desvaneciéndose mientras caía el cuerpo de la chica al suelo, y solo restando frente a ti a un joven con una sangrienta daga en su mano zurda y una urna con una akuma no mi colgada en su diestra.
Su cuerpo se mostraba magullado, con diversos cortes sangrando y su respiración claramente se notaba cansada. Aun así cuando noto tu presencia no dudo en apuntarte con su daga alzando su brazo - Sera mejor que vuelvas por donde has venido si no quieres acabar como ellos - Una clara advertencia, su voz era tajante, se mostraba su cansancio, pero aun así no habia que subestimarle.