Alguien dijo una vez...
Kurosame Hoshigaki
"Así, sin mucho pensarlo, tiene mucho sentido"
[Aventura] Los padrinos Marine [T2]
Horus
El Sol
2 de Invierno, Atardecer
Centro de Loguetown

Hoy era un día en el que los buenos días habían muerto y eran tan solo días sin más. Por lo menos, así era en el orfanato de Loguetown, donde uno de sus infantes había desaparecido en extrañas circunstancias. Para entender lo sucedido, debemos remontarnos hasta esta misma mañana, cuando algunos de los niños del orfanato se escaparon para jugar un poco en las calles. No era algo extraño; de hecho, era muy habitual que los niños quisieran salir a jugar un rato por su cuenta. Estar demasiado tiempo encerrados en el orfanato resultaba un poco aburrido, y los encargados no podían gestionar adecuadamente el llevar a pasear o jugar con todos los niños fuera del orfanato. Por eso, no era raro que algunos pequeños grupos hicieran escapadas furtivas para pasear por la ciudad o hacer travesuras; sin duda, buscaban llamar la atención, siendo niños que habían perdido a sus padres.

Aunque la actitud de los niños les acarreaba ciertas reprimendas, este orfanato estaba bajo la protección de la Marina, así que no era extraño que algunos soldados se pasaran de forma habitual para echar una mano. Tenían muy fichados a los niños del lugar, y cuando atrapaban a uno por las calles haciendo travesuras, lo llevaban de la oreja de regreso al orfanato para que recibiera una buena reprimenda. No me malinterpreten: no es que los Marines castigaran o quisieran mantener allí a los niños a la fuerza; los ayudaban y protegían, incluso les pagaban y brindaban una educación para que pudieran ser alguien el día de mañana. No se trataba de forzarlos a querer adiestrarse para ingresar en la Marina lo antes posible; no era el caso, ya que tenían libertad para tomar las decisiones que consideraran más convenientes para su futuro.

A pesar de esto, siempre atrapaban a los niños en alguna plaza o intentando robar alguna pieza de fruta de las paradas del mercado para presumir entre ellos de lo habilidosos que eran. No eran pocas las veces que los niños se aventuraban hacia el puerto o a lugares no tan seguros para ellos, donde podían hacerse daño o ponerse en riesgo. Por eso, siempre que alguno se fugaba y lo notaban, algunos encargados salían a buscarlos por las calles e incluso solicitaban ayuda a los soldados que encontraban para agilizar la búsqueda antes de que acabaran metidos en algún lío.

Pero ese día todo cambió. Los encargados finalmente dieron con dos de los tres niños que habían escapado para jugar en las calles. Estaban llorando a moco tendido, sin poder despegarse de las faldas de los adultos, tan aferrados estaban. Entre llantos, dijeron que el pequeño Timmy Turner se había perdido y que quizás estaba muerto. Nada más lejos de la realidad; al menos, eso deseamos pensar. Lo ocurrido, cuando los maestros lograron calmar un poco a los niños para que hablaran con claridad, fue que se aventuraron a las alcantarillas. Allí se retaban a ver quién tenía el valor para entrar, se picaban entre ellos, y finalmente Timmy accedió a entrar porque le dijeron que no tenía huevos de hacerlo, un clásico. El niño entró, y después de un buen rato, no volvió. Aunque los niños trataron de gritar hacia la boca de la alcantarilla, solo se les devolvía su propia voz en forma de ecos. Al rato, con el pequeño hilo de agua que salía del interior de la boca de la alcantarilla, apareció flotando la gorrita rosa de Timmy, pero ni rastro del niño. En ese momento, los dos niños entraron en pánico y salieron corriendo en busca de los tutores de la escuela.

Esto nos conduce al presente, con el sol poniéndose en el horizonte y tiñendo el cielo de tonos anaranjados y amarillos. Ustedes tres han sido convocados durante una patrulla por la zona para adentrarse en la boca de esa alcantarilla y buscar al niño perdido antes de que sea demasiado tarde, o en el peor de los casos, poder traer de vuelta su cuerpo y darle un entierro digno como se merece. La boca de la alcantarilla era un pequeño tramo que desembocaba en el mar; era una entrada cilíndrica de unos diez metros de diámetro, que mostraba caminos de piedra a ambos lados, dejando pasar un flujo de aguas por el centro hasta perderse en el mar. Su interior estaba escasamente iluminado por unas pocas luces fluorescentes que proporcionaban una tenue luz cada decena de metros aproximadamente; era tan tenue que si miraban hacia dentro, las profundidades del lugar mostraban oscuridad, ya que la ligera iluminación no lograba alcanzar la salida. Ahora era su misión adentrarse en este lugar para rescatar a Timmy, algo sin duda muy sencillo para experimentados marines como ustedes, pero la cuestión era si habrían llegado a tiempo.

Información
#1
Lawliet D. Giorno
Iceberg de la Marina
Personaje


Giorno regresaba a Loguetown, donde le había sido asignada una patrulla al inicio del invierno. El día anterior había visitado el orfanato en el que se había criado, jugando con varios de los niños y conociendo a un personaje bastante peculiar. La jornada había estado llena de nostalgia, pero ahora, al día siguiente, Giorno se disponía a cumplir con su tarea de patrullero. Un trabajo que no le incomodaba en lo más mínimo, pues para él, ningún deber en la Marina era insignificante, siempre que sirviera a sus propósitos y a su misión de justicia. Criado para ser Marine, Giorno era un firme defensor de la justicia, y cualquier esfuerzo, por pequeño que fuera, le era suficiente para sentir que estaba cumpliendo su cometido.

El día llegaba a su fin cuando recibiría la noticia a través de su Den Den Mushi, una sensación de incomodidad recorriéndole al instante. Timmy Turner... El nombre le resultaba familiar por su visita del día anterior, aunque no había tenido la oportunidad de ver al niño. Que alguien del mismo orfanato en el que él había crecido se perdiera le causó una profunda preocupación. En un repentino recuerdo, Giorno rememoró sus propios días de niño travieso, escapándose como muchos de los demás para perderse por las calles. Había sido un niño de conducta rebelde, y las reprimendas de los encargados no faltaban, pero siempre regresaba a casa. Sin embargo, nunca se había adentrado tanto como para perderse en las alcantarillas.

Cerró los ojos un momento, pensando en la situación de Timmy. Aunque las probabilidades de que el niño estuviera en un grave peligro no eran altas, Giorno no podía evitar sentir una extraña urgencia por salvarlo. Su deber como Marine estaba claro, pero también era una oportunidad de redención personal, un modo de hacer algo bueno por alguien de su antiguo hogar.

Estaría colaborando con dos Marines para rescatar a Timmy Turner. Uno de ellos era Ares, quien se encontraba en la zona, pero de quien Giorno no tenía ni la más mínima idea de su apariencia o carácter. La otra era Anko, una compañera de Lotus Marine con la que no había tenido mucho trato, aunque su conexión con la base de Kilombo le brindaba cierto aire de confianza.

El tiempo apremiaba. Giorno se preparó mentalmente para lo que vendría. Esta vez, no permitiría que el niño sufriera a causa del abandono o la indiferencia. Haría todo lo posible para que Timmy regresara sano y salvo. Vamos a encontrarte, Timmy. Fallar no es una opción.

En el punto de encuentro, Giorno se adentraría en la boca de la alcantarilla. Sin embargo, antes de dar ese paso, para calmar sus ansias, sacaría un pequeño y delicioso chocolate de su bolsillo y lo degustaría allí mismo. Sabía que una vez dentro, el ambiente se tornaría aún más desagradable, y quería aprovechar ese breve momento. Aún tenía más chocolate, por si la situación llamaba, pero esperaba que no. Finalmente, bajaría hasta llegar al final de la escalera. Desde ahí, la débil luz de las bombillas fluorescentes apenas iluminaba el camino, proyectando sombras profundas que se extendían hacia lo desconocido. El sonido del agua fluyendo por el centro del túnel se mezclar[ia con el eco de sus pasos, y su mirada permanecía fija en el camino mientras avanzaba con cautela. No se permitiría usar su nariz más de lo necesario. Y ahí, se aventuraría. Cada paso lo conduciría más hacia las oscuras y escatológicas profundidades de Loguetown, pero su determinación no flaquearía. Tenía una misión, y no se detendría hasta encontrar a Turner, Timmy Turner.

Resumen


Datos
#2
Ares Brotoloigos
Personaje


Típico de los niños. Se metían en problemas y luego eran los adultos quienes tenian que sacarles las castañas del fuego. Pero eran solo eso: niños. De vez en cuando, la actividad delictiva en Loguetown bajaba o, más bien, era sustituida por pequeñas misiones como aquella. Pacíficas, aburridas, pero que necesitaban de un ojo de los hombres y mujeres de la Marina. Y aunque Ares no era un fan de ese tipo de tareas, no le quedaba más remedio. A pesar de su brusco carácter, a veces casi deshumanizado incluso, no era un bruto sin corazón. Perseguía a los maleantes y no tenía piedad con ellos. Pero respetaba a los civiles que se labraban una vida digna y sin meterse en problemas. Y, en cuanto a los niños, él también había sido uno pero no había tenido tiempo para juegos. Y precisamente por la vida callejera que había tenido en Arabasta, en eses tiempos, es que no le sorprendía que los críos pudiesen colarse por las alcantarillas o callejones similares, ya fuese por un motivo o por el otro.

Y fueron eses mismos niños los que provocaron que, siendo que uno faltaba precisamente, diesen aviso a la Marina para encontrarle.

Aprovechando que estaba patrullando por la zona, se habían puesto en contacto con Ares indicándole que debía acudir a donde Timmy se había perdido para poner en marcha un plan de búsqueda y de rescate. No iría solo. Al parecer le acompañarían un par de marines más. Le habían dado los nombres, pero al diablos no le sonaban de absolutamente nada. No siempre se podía ir con su escuadra habitual, al fin y al cabo. Aunque también estaba habituado a trabajar solo si la situación lo ameritaba. Giorno y Anko. No, definitivamente no los conocía, pero tendría que colaborar con ellos.

Cuando llegó Ares a la zona en concreto, no vió a nadie, pero olfateó el lugar con afán de seguir algún tipo de rastro. Algo que, obviamente, no encontró de buenas a primeras. No era momento tampoco de perder tiempo, así que se adentró en la misma alcantarilla. La oscuridad no tardó en cernirse sobre él, aunque había algunos claroscuros por los que podría guiarse.

No deberías adentrarte solo si no conoces la zona. Podría pasarte lo mismo que al mocoso. — La voz de Ares se alzó como un eco cuando, tras caminar unos metros, se topó con uno de los marines que, suponía, tenía que acompañar en esa misión. — Todavía nos falta uno. Soy Ares. — Se presentó, aunque su mirada rojiza estaba puesta sobre el rubio, no hizo amago alguno de extender su garra a modo de presentación.

Estaban en una misión, y ahora mismo era lo que primaba. La cola del diablos de escamas blancas se movió ligeramente, apenas la punta, en una señal de que estaba en guardia. Generalmente, en eses sitios solo había ratas y alimañas. Pero nunca se sabía.

Resumen

Virtudes y Defectos

Inventario
#3
Anko
Médica Despiadada y novia de Giorno
Personaje


La primera misión para la Alférez en su pequeña estancia en Loguetown consistía en investigar la desaparición de un niño pequeño del orfanato custodiado por la Marina, su nombre era Timmy Turner, un nombre que nunca había escuchado en su vida, pero su deber como marine debía ser cumplido con tal de traer paz y seguridad a los habitantes de la isla y que estos pudieran seguir confiando abiertamente en la organización que velaba por su seguridad. Según el informe, estaría acompañada de otros dos marines, una especie de lagarto llamado Ares a quien no conocía y, sorpresivamente, uno de sus compañeros de Lotus Marine, Giorno. Al menos estaría con alguien conocido durante la misión.

La muchacha se preparó física y mentalmente para lo que estaba por venir, tenían que traer a un niño pequeño sano y salvo, o eso se esperaba en el mejor de los casos. Tomó sus armas y la capa que la distinguía como oficial antes de partir hacía el punto de encuentro, en sus manos, cargaba con un pequeño mapa de Loguetown en donde estaba marcado el camino a seguir, su estadía en aquella isla había sido poca en la totalidad de su vida y era de esperarse que no conociera bien los rumbos, afortunadamente tenía un buen sentido de la orientación y siempre que acudía a él, no fallaba en dar con los lugares que buscaba.

La situación del travieso Timmy le hacía recordar con cierta nostalgia su niñez, al igual que Turner, ella solía escaparse del cuidado de los adultos para practicar con la espada, un arma que se le prohibía portar cuando era pequeña a sabiendas de que podía hacerse daño sí no la podía manipular de forma correcta, ella no había sido una niña de travesuras, más bien odiaba los limitantes que se le imponían por no tener la edad adecuada, pero eso era cosa del pasado. Sus pasos finalmente la llevaron hasta el punto de reunión, una alcantarilla que desembocaba en el mar abierto, el olor no era tan repugnante que ella esperaba, aun así, no era algo muy agradable, pero podría con ello.

Buscó con la mirada a sus compañeros de misión, pero estos no estaban por ningún sitio, su mano derecha rascó suavemente su nuca mientras se preguntaba si ellos habían llegado muy temprano o ella iba muy tarde, si era la segunda, entonces ellos ya estarían dentro empezando con la investigación, y si fuera la primera, pues ya tendrían que encontrarse con ella cuando llegaran. Afortunadamente para ella, Ares y Giorno ya se encontraban dentro del alcantarillado, apenas visibles por la pobre iluminación del sitio, la oscuridad del lugar la hacía sentir cierto escalofrío al pensar que podría haber dentro, por lo que su mano dominante ya se encontraba colocada en la saya de su Katana, adoptando una postura defensiva mientras se acercaba cautelosamente a sus compañeros.

— Lamento llegar tarde… — Habló con su clásico tono aburrido antes de desviar su mirada hacia el enorme lagarto de escamas blancas que tenía en frente, su apariencia era intimidante y sorprendente, era la primera vez que veía a alguien como él en su vida, pero entendía perfectamente que el mundo era tan grande y vasto como para albergar solamente humanos o minks — Tú debes ser Ares, yo soy Anko, un placer… — Ahora, sus ojos se devolvieron al güerito de Lotus — Que bueno verte por aquí, hielito… Ahora que estamos los tres, podemos buscar al pequeñín — Su tono sonaba un poco más animado que el del comienzo, no podía evitar sentir una pizca de emoción cada que emprendía una aventura, aun cuando la situación fuera crítica como la de Timmy.

Resumen

VyD

Inventario
#4
Horus
El Sol
Finalmente, todos habíais alcanzado la entrada de esa alcantarilla. Claramente, no estabais en el sitio más elegante ni bonito de la ciudad. Pero ya se sabe que los niños se meten en los lugares más inesperados y menos lógicos del mundo; bastaba con un solo desafío de un amigo, bajo las miradas de otros compañeros de clase, para que la presión social de aceptar el reto o ser considerado un cobarde, incluso si eso suponía aceptar cruzar un volcán sobre una cuerda tensada, fuera demasiado grande. Cualquier cosa era mejor que quedar en ridículo ante todo el mundo siendo la burla de los compañeros. De hecho, a esas edades ya podías visualizar perfectamente la humillación e imagen de todos riéndose, incluso si nadie estaba diciendo nada o prestando atención al desafío. Eso daba igual, sabías las consecuencias una vez el reto había sido planteado y solo restaba una opción. Y por esa misma tontería, ahora mismo Timmy Turner quizás ya no se encontraba entre nosotros, dejando su posible pérdida en la conciencia de sus amigos que lo retaron y los responsables que dejaron que se les escapara.

Y por ese mismo reto, ahora vosotros os encontrabais a punto de adentraros en ese desagüe maloliente en el que nadie querría entrar, salvo que les obligaran, como era vuestro caso, o no les quedara más remedio. El sitio era amplio cuando entrabais; teníais como dos aceras a cada lado del canal de las aguas residuales, de unos dos metros de altura. Podíais apreciar los salientes de agua que recogían las aguas residuales de las residencias de la zona, fluyendo, señalando que funcionaban bien. El pobre alumbrado apenas os dejaba apreciar lo sucio que estaba el lugar, por vuestra fortuna. De vez en cuando, podíais ver algunas ratas de unos quince a veinte centímetros, lo cual no era nada agradable, ver a esas alimañas nadando en las aguas putrefactas.

Finalmente, en vuestro avance, el camino se dividía en tres rutas, al unirse tres canalizaciones de distintos puntos de la ciudad en ese punto, convergiendo en una sola que se alejaba hacia la salida, la cual ahora se veía como un punto de luz en la distancia.

A vuestra derecha os esperaba el camino que parecía más despejado de todos; se encontraba vacío y silencioso, como si nada aguardara en él. Un pozo de oscuridad que se adentraba en la inmensidad. Incluso con vuestros Hakis, no podíais captar ninguna presencia cercana por ese camino. Aunque, claro, era fácil detectar una presencia allí abajo y la distancia a la que se encontraba, pero no era tan fácil estimar la ruta a tomar para llegar a ella en el sistema de alcantarillado.

Mientras que a vuestra izquierda encontrabais un camino parcialmente tapiado. Se habían construido manualmente unas barricadas en el agua y las aceras que buscaban impedir que alguien entrara a ese lado. Estaban hechas con maderas y chatarra, con partes afiladas y puntiagudas apuntando al exterior, buscando repeler a los intrusos. Y se podían apreciar las auras de algunas personas a lo lejos, dispersas a lo largo de la zona izquierda de las alcantarillas.

Y por último, el camino recto hacia delante. Otro camino despejado, pero notoriamente más sucio. Se notaba que era el camino que conducía a los desagües del centro de la ciudad y, por lo tanto, conectaba con múltiples bifurcaciones más y mayor extensión, lo que lo llevaba a cargar con más desechos y porquería que las otras canalizaciones. En esa ruta se podían sentir múltiples presencias que podrían tener aproximadamente el tamaño de un niño, aunque eran muchas y, por su frenético movimiento por la zona, no daban la mejor de las impresiones.

En fin, tres marines y tres rutas. Podríais probar a separaros o podríais seguir todos juntos en un mismo camino. Allá vosotros.
#5
Anko
Médica Despiadada y novia de Giorno
Personaje


Tras las presentaciones, el grupo de los tres marines comenzó su andar por la fría alcantarilla, el ambiente era lúgubre hasta cierto punto, lo único que podía escuchar Anko en ese momento era el sonido de sus pisadas y la de sus compañeros, combinado con el fluir del agua sucia que pasaba justo a un lado de ellos, arrastrando consigo los múltiples desechos de multitud de lugares en la enorme Loguetown. Mientras caminaba, su mirada estaba enfocada en el frente, no quería ser distraída, pero de forma irónica, su mente trataba de encontrar la razón por la que el pequeño Timmy había decidido entrar a aquel inhóspito lugar, sabía de antemano que pudo haber sido obra de sus amigos, pues fueron ellos los que alertaron su desaparición.

Obviamente ella no sabía que todo se trataba de una cuestión de orgullo, el pequeño Timmy había sido retado a ingresar con el comentario de “no tienes huevos”. Por lo que a ella le parecía sumamente imprudente tratar de entrar a la alcantarilla solamente para llamar la atención por medio de una travesura que definitivamente salió mal, pues el chamaco jamás salió del lugar. Los pasos de los tres marines finalmente los llevaron hasta el primer tropiezo de su búsqueda, una encrucijada de tres caminos que fácilmente podrían ser abarcados por ellos, al final también eran tres personas y sería sencillo que cada uno siguiera un camino. Pero eso podría ser una pérdida de tiempo si el camino escogido no era el adecuado.

En ese momento, Anko levantó si mano derecha a in lado de sí cabeza para indicar de alguna forma que debían detenerse, posteriormente se concentró y cerró sus ojos por apenas unos segundos, desprendiendo aquella mística energía conocida como Kenbunshoku Haki. Su cuerpo empezó a sentir la presencia de los seres que se encontraban más allá de los tres caminos, por el lado de la derecha no podía sentir nada, ni una sola alma. El lado izquierdo, tapizado por barricadas de madera, sentía la presencia de algunas personas dispersadas por la zona, y finalmente, el centro, en donde las auras eran numerosas y pequeñas, pero con un movimiento errático, talvez podrían ser ratas.

Tras aquel breve momento de concentración, Anko suspiró antes de comunicar su descubrimiento a sus compañeros — No pide sentir nada por la derecha, a la izquierda sentí la presencia de personas dispersadas y por el centro las auras eran pequeñas, pero tenían un movimiento muy extraño, deduzco que podrían ser ratas… Ustedes deciden… — Ella estaba abierta a cualquier decisión que pudieran tomar sus compañeros, aunque en ese momento quería hacerla de a líder.

Off
#6
Lawliet D. Giorno
Iceberg de la Marina
Soy Giorno, un gusto. Diría presentándose ante el lagarto, era el primer sujeto que conocía con esa apariencia, así que le era como mínimo curioso. Anko llegaría de último y se presentaría con un tono al que ya estaría acostumbrado. Buenas, Anko, bien que estés. Ya podemos comenzar.

No desearía perder mucho tiempo más allá y el grupo se adentraría dentro del asqueroso desagüe maloliente. Para salvar su nariz, con la mano Giorno congelaría el aire en dos tapones los cuales se colocaría. Eran increíblemente fríos, pero al rubio no le molestaba en lo absoluto. Como mínimo se ahorraba las ganas de vomitar. Se dignaría solo a recorrer para encontrar al pequeño Timmy. Los roedores, aunque Giorno no tenía problemas con los animales en lo absoluto, tampoco eran demasiado de su agrado. Hasta las ratas deben bañarse.

Al final el camino se dividió en tres rutas. Y Anko se adelantaría para utilizar su Haki de observación. Giorno haría lo mismo, copiando sus gestos para ver lo que ella veía. Y en seguida se comunicaría con el resto del grupo.

Concuerdo. Propongo que nos dispersemos cada quién en su ruta. Es posible además que conecten más adelante y podemos reencontrarnos. Este es mi Den Den Mushi. De su bolsillo, Giorno sacaría un caracol pequeño que era rubio y justamente una cicatriz igual que la de él. Pueden registrar sus frecuencias, y así nos mantenemos en comunicación. Encontremos a Timmy lo más pronto posible, no queremos que se haga daño. Es importante. Giorno cerraría su última frase con cierta aprehensión, se sentía identificado con estas circunstancias, buscando un niño del orfanato, y quería resolver esta misión lo más pronto posible.

Confío en ustedes. Anko, por Lotus. Yo puedo ir por el medio, no me preocupa ensuciarme.

De confirmar su propuesta, entonces, Giorno se iría por la ruta del medio. Mantendría su Haki de Observación activado para ver al frente. Al mismo tiempo, detestaba la idea de ensuciarse, así que usaría sus poderes de hielo para caminar sobre una capa fina.

No se puede negar, a Timmy le sobra coraje para hacer esto.

De poder seguir recto y avanzar, no dudaría en abrir su Den Den Mushi para comunicarse con el resto. Ga-cha. ¿TIenen noticias?

Resumen


Datos
#7
Mayura Pavone
El Pavo Real del Oceano
3ra ronda

El sonido de las aguas residuales corriendo por el canal central, en conjunto con algún que otro ruido provocado por las ratas, eran su harmoniosa música de fondo. La luz tenue de las bombillas parpadeantes apenas iluminaba el suelo bajo sus pies, dejando que lo que hubiera dentro de los caminos fuera un misterio total hasta no adentrarse, y es que, aun con sus hakis de observación, no podrían saber a detalle lo que había dentro, no podían sentir hostilidad por ningún camino a pesar de haber logrado captar lo que captaron.

En fin, siempre optan por separarse en este tipo de situación, las personas nunca ven películas de terror, pero claro eso probablemente no existía en este universo, o quizá sí. De todos modos, para que andar juntos cuando cada uno puede valerse con la fuerza de cien soldados, Giorno con su fruta de hielo de seguro no tendrá problemas, mientras que Anko una erudita despiada con buena orientación seria capaz de resolver los problemas que un simple narrador como yo pueda traerles como destino. Pero ya basta, que comience el juego…


Anko - Ruta Izquierda

Anko, te cuento que el camino hacia la izquierda era sin duda el más precario. Las barricadas improvisadas con sacos, que si analizabas su contenido abriéndolos podrías notar que estaban llenos de algo similar a algún polvo con un color y olor que gracias al ambiente no podrías distinguir, daban una sensación de haber sido construidas para repeler, pero también sugerían la posibilidad de que algo o alguien estuviera tratando de mantener a otros fuera. El eco de tus pasos resonaba de forma inquietante mientras tus sentidos, potenciados por tu Haki de Observación, captaban las auras dispersas más adelante. No eran muchas, pero se sentían inquietas, casi como si estuvieran en movimiento. Pero tranquila, aun te quedaba camino por recorrer en la única ruta que ofrecía un camino sin bifurcaciones.
 
Conforme avanzabas, el olor a humedad y moho se mezclaba con algo más, un hedor metálico provocado por la corrosión de las tuberías, eso mezclado con ya sabes en que andas caminando, a fin de cuenta la comida siempre sale de un mismo color tras ingerirla. Una de las barricadas tenía una abertura lo suficientemente amplia como para que pudieras pasar sin mucha dificultad, pero al otro lado, el camino se estrechaba considerablemente. A lo lejos, las luces parecían estar casi completamente apagadas, haciendo que tus precarios ojos dependieran de la poca luz natural que se filtraba desde las rejillas de desagüe, incapaces de distinguir mucho, pero tranquila si algo te fuera atacar tu haki de seguro de advertirá.
 
Si te seguías adentrando, un sonido se empezaría a escuchar. No era el sonido de las ratas o el fluir del agua, era el eco de una voz, o más bien varias si escuchabas con atención, a pesar de ser ecos podias distinguir que se hablaban en susurros apagados, como si no quisieran ser escuchados. Sin embargo, el mismo eco hacía difícil distinguir lo que decían, pero el tono era claramente de discusión o desacuerdo. Por supuesto, no olvides que si aun tienes tu haki activo puedes distinguir que se trata de tres presencias, ninguna hostil.
 
¿Qué harías, Anko? ¿Intentarías acercarte sin ser vista, o los confrontarías directamente? Aunque hasta ahora no había señales de Timmy, al menos habías encontrado personas, serían dos sujetos y una chica, ninguno niños para ser exactos. ¿Quizás tengan una pista de Timmy? Era sencillo, averiguarlo o ignorarlos… a fin de cuentas encontrar tres personas en las alcantarillas no era algo usual, no había pactado ningún tipo de mantenimiento para hoy. El tiempo pasaba y el pequeño Timmy te necesitaba, ¿con que urgencia le buscarías?

Giorno - Ruta Central
Querido Iceman, habías tomado el camino central, el más sucio, complicado y amplio de los tres. Las aguas residuales parecían acumularse aquí, creando un canal de líquido oscuro y viscoso que fluía lentamente hacia adelante. A diferencia del camino de Anko en el que fluía menos agua, acá incrementaba hasta tus rodillas. Yo que tu hiciera uso de las habilidades de hielo para ensuciarme lo menos posible, en cuanto al hedor que era casi insoportable, habías logrado mermar la intensidad con tu brillantez. Pero, incluso con los tapones de hielo en tus fosas nasales, podrías sentir cómo el aire se hacía cada vez más pesado y el hedor cada vez más concentrado.
 
Enfocados en tu ruta, gracias a tu Haki de Observación podrías captar múltiples presencias pequeñas, frenéticas moviéndose de un lado a otro, pero también otras que parecían estáticas (ruta de Anko). Sin embargo, lo importante era lo que tenías en frente, una primera bifurcación, mostrando dos caminos completamente curvos y extraños, brillante sujeto el que diseño el alcantarillado de tu ruta, parece haber creado una especie de laberinto, o un juego perfecto para niños, con un desemboque hacia ya sabemos dónde.
 
Si te concentrabas, podrías ver a través de la tenue luz como el movimiento del camino derecho parecía más agitado, si decidías irte por él, podrías captar el eco de unos chapoteos. En cambio, si tomabas la izquierda algo diferente podría llamar una atención, un rastro de sangre en las paredes de ese camino, difícil determinar qué tan viejo era pues la humedad del lugar le permitió permanecer mojado como si fuera casi fresco, que pena que no andabas con una doctora contigo para saber que tan fresco realmente era.
 
¿Cuál de los dos rastros podría ser Timmy? ¿Izquierda o derecha? Tu haki te indicaba que en ambos caminos había presencias, tanto animales como humanas. ¿Acaso se movían de un lado al otro por que las curvas e intersecciones de esta ruta estaban diseñadas de esa forma o por qué no podían controlar su movimiento? ¿Cómo podemos averiguarlo Giorno? Una ruta podía acercarte a Timmy o quizás ninguna lo haría, el tiempo no espera a nadie y te aseguro que no esperaría a que se equivocaran en su búsqueda.

Ares - Ruta Derecha
 
Ares, tu camino fue el más silencioso de los tres. La derecha no tenía ruidos extraños, no había murmullos ni pisadas lejanas. Solo el sonido del agua corriendo en pequeños charcos entre las paredes de piedra y el eco distante del goteo de las tuberías. Si alguien hubiera esperado encontrar algo interesante en este túnel, se habría llevado una decepción… o quizás no, ya lo veremos.
 
Las paredes estaban cubiertas de marcas extrañas, símbolos grabados a cuchillo en la piedra húmeda. Tu como buen analfabeto probablemente ni le prestes atención, pero si lo hacias, podrías ver como esos garabatos caóticos que a simple vista no tenían sentido, repetían patrones en ciertas secciones. No parecían letras ni dibujos comunes, sino algo más rudimentario, algo como marcas hechas con prisa, quizá una advertencia… o una simple broma de vagabundos que alguna vez pasaron por allí.
 
La luz de las bombillas viejas apenas lograba llegar hasta este punto del túnel, y a medida que avanzabas, todo se volvía progresivamente más oscuro. Al principio, era una leve sombra que oscurecía las esquinas… luego, un velo de negrura total que comenzaba a tragarse la poca iluminación detrás de ti. Para cuando quisieras girar y evaluar bien tu entorno, te darías cuenta de que la oscuridad ya había cubierto todo a tu alrededor y todas las luces se habían apagado. Del mismo modo, el suelo bajo tus pies cambió, el agua, antes a un nivel bajo y estable, comenzó a subir lentamente, primero hasta los tobillos, luego hasta la pantorrilla… y en un abrir y cerrar de ojos, una corriente repentina te empujó hacia adelante con más fuerza de la esperada, así es, era ese momento del día.
 
Lo intente, pero lamentablemente no puedo darte tiempo de reaccionar, hay que hacer la historia interesante de alguna manera. Todo fue muy rápido, en cuestión de segundos, el suelo pareció desaparecer y caíste en una abertura oculta, una alcantarilla sumergida en la corriente. No era una simple caída… era una bajada rápida, como un tobogán natural dentro de la alcantarilla, lleno de agua sucia, mugrosa y usada por quien sabe quién antes de llegar a ti. El agua te arrastraría a toda velocidad, golpeando las paredes curvas y haciéndote girar sin control.
 
El túnel descendía cada vez más hasta que, de un momento a otro, la inclinación se suavizó y la fuerza del agua disminuyó. El tobogán llegó a su fin cuando fuiste escupido hacia una zona más amplia, cayendo en un charco profundo, algo así como una piscina o rio con corriente débil, solo que de agua sucia. Aquel lugar donde aterrizaste era completamente distinto al túnel inicial, era una cámara más grande, con varias tuberías desbordando agua de forma irregular. La oscuridad seguía presente, pero en la lejanía podías ver un débil resplandor proveniente de alguna otra fuente de luz, una misma fuente que te dejaba ver como había rutas secas por los lados, dejándote la libre elección de salir del agua o mantenerte en ella antes de avanzar.

Bienvenido de regreso Ares. Ahora estabas en lo desconocido… y sin saber si habías caído en un problema aún mayor o en la única pista real que tenías sobre el paradero del pequeño Timmy. Pero, lamento decirte, este sistema de alcantarillado es tan grande que has abandonado el rango de haki de percepción de tus compañeros.
#8
Anko
Médica Despiadada y novia de Giorno
Personaje


— ¿Dispersarnos? Bien, que así sea… — Respondió la joven con un ligero desinterés mientras replicaba los movimientos de Giorno y sacaba su Den Den Mushi de los interiores de su capa para registrar la frecuencia de los caracolitos de sus compañeros y así mantener la comunicación, aunque estuvieran separados, con eso seguro que la misión sería un éxito, o al menos la búsqueda. Anko asintió con la cabeza mientras mantenía una expresión neutra a las palabras del hielito, por alguna razón, la seguridad de Timmy era muy importante para él, y no es que para Anko no lo fuera, pero era evidente que la importancia que ella le daba era menor a la de Giorno.

La alférez siguió el camino de la izquierda, aquella ruta en la que su Haki de Observación le había alertado de la presencia de tres personas en la lejanía, ninguna de ellas parecía ser un niño, pero tampoco podía sentir hostilidad en ellas. Aun así, no podía evitar preguntarse qué hacían en aquel lugar, no sabía mucho del alcantarillado de Loguetown, pero suponía que aquellas personas no eran miembros de algún equipo de mantenimiento o remodelación, de ser así, estarían avisados y no fue así. Mientras más se adentraba en el camino, más repugnante era el olor que emanaba de ahí, muecas de asco se dibujaban en su rostro a la par que su nariz se contraía, en ese momento, estaba agradecida de no tener un trabajo que involucrara la presencia en las alcantarillas a tiempo completo.

Y claro, sus botas ya se encontraban manchadas por comida en un estado de descomposición que solo es posible ver cuando está sale del cuerpo en forma de desechos, pero ya habría tiempo para maldecir su suerte y no tener los poderes congelantes de la Hie Hie, era mejor pisar hielo café que pisar directamente el agua llena de desechos. Una de las barricadas del lugar tenía una pequeña apertura por la que pudo pasar, deslizando su cuerpo para seguir con su camino, la luminosidad descendía con cada paso que daba y sus ojos tampoco eran de gran ayuda para observar en la oscuridad, pero la vida le dio el regaló del Haki, por lo que no dependía tanto de sus precarios ojos para las misiones.

En un momento, el eco de suaves susurros resonó en el metal de las tuberías, tampoco era una persona con el oído altamente desarrollado y no podía escuchar con claridad que decían, pero el tono de las voces le decía que había algún tipo de desacuerdo entre las tres presencias aún desconocidas para ella. Antes de que pudiera pensar en qué hacer, su Den Den Mushi comenzó a sonar — ¿Habrán encontrado algo? — Se preguntó a sí misma mientras tomaba la bocina, solamente para escuchar la voz del güerito al otro lado preguntando por noticias, ella suspiró levemente antes de responder — Aún nada por aquí, pero escucho tres voces cercanas, iré a investigar… Avisaré cualquier descubrimiento… — Diría en voz baja para luego depositar el caracol en un bolsillo interior de su capa.

Ella desconocía si las personas serian hostiles con ella, por lo que debía ser precavida y su andar dejó de ser normal para adoptar un andar sigiloso, cuidando sus pasos para evitar hacer algún ruido innecesario, además le serviría para evitar cualquier accidente en una zona tan oscura como esa, todo mientras mantenía su diestra cerca de la empuñadura de una de sus Katanas en caso de necesitarlo. Su objetivo era acercarse lo más posible a las presencias y averiguar quiénes eran y de ser posible, escuchar mejor la discusión y así formar un veredicto para actuar en consecuencia.

Off
#9
Ares Brotoloigos
En el momento en el que decidieron comenzar la búsqueda, no tardaron en encontrarse con una trifurcación. El rubio y la chica tomaron su ruta y, por ende, Ares siguió por la que faltaba. En su caso, el camino de la derecha. No había intercambiado su código de Den Den Mushi con los otros dos básicamente porque no tenía un aparatejo de eses. No se le daba especialmente bien la tecnología, todo sea dicho. Pero no creía que fuese a ser muy necesario. O eso era lo que pensaba inicialmente. El inicio de la ruta que él había escogido, por ser la que quedaba, se abría ante él como la oscura boca de un lobo. Solo los tintineos lejanos de algunas bombillas cutres y medio moribundas le iban guiando por el camino que tenía que seguir. Inicialmente, no parecía haber nada interesante. Nada más allá del goteo del agua a través de los viejos canalones y desgastadas tuberías, de la penumbra y de la humedad que se cernía en el lugar a medida que iba avanzando y la oscuridad le iba abrazando poco a poco. De momento, las suaves luces iban aguantando, por lo que podía guiarse por ahí sin tropezar.

En menudo lugar se han ido a meter... — Masculló de repentino mal humor.

Aunque solo se les hubiese perdido un niño, en realidad. Pero eso ya dificultaba el trabajo de por sí. Ares bufó con descontento mientras avanzaba a través del agua que, por ahora, apenas y le mojaba los tobillos. El hedor era notorio y de vez en cuando arrugaba el hocico debido a ello. Y, aún así, continuaba hacia delante. Lo primero que le llamó la atención fueron unos extraños grabados en las paredes. No los reconoció ni tampoco supo leerlos. Pero al menos sí pudo distinguir un patrón que parecía repetirse de alguna manera. Como si hubiesen sido hechas, esas marcas, deliberadamente en ese lugar. ¿Cual era el problema? Que no tenía la menor idea de lo que significaban. Bien podian ser algo importante como, definitivamente, no eran nada más allá que garabatos sin sentido. Aún así, procuró memorizarlas solo por si acaso.

Tras eso, continuó avanzando y a medida que lo hacía, la negrura comenzó a envolverle sin remedio. A pesar de su especie, su visión en la oscuridad era como la de cualquier otro humano, aunque mas o menos podía guiarse por el olfato. Si no fuese por la peste de las alcantarillas, claro. El terreno comenzó a cambiar mientras caminaba, tanteando cuidadosamente el lugar. El agua que, hasta ahora, le llegaba por los tobillos, de repente había subido hacia las pantorrillas.

La madre que me... — Rezongó con un gruñido gutural. Si el nivel del agua estaba subiendo, eso solo podía significar una cosa: problemas.

Pero no tuvo demasiado tiempo a pensar sobre aquello puesto que, de repente y sin previo aviso, un torrente de agua sucia se abalanzó sobre él como si hubiesen abierto una presa. No tuvo tan siquiera tiempo de reacción cuando se vió arrastrado sin más, como un trozo de madera a merced de la fuerte corriente. Alguna maldición brotó en su mente tras haberse dado algún que otro golpe durante el “viajecito”, pero finalmente el agua terminó escupiéndole, de mala manera, en otra zona mucho más amplia. El tobogán improvisado llegó a su fin, y su excursión también, cuando Ares terminó tumbado y flotando sobre la nueva piscina de agua sucia en la que se encontraba. Miró al techo oscuro y mohoso con verdadero hartazgo y luego decidió salir del agua.

¿Qué es este lugar? — La pregunta fue, más bien, dirigida a sí mismo, mientras daba un par de vueltas oteando el lugar donde había terminado cayendo. Era una cámara mucho más amplia que las anteriores a donde había estado. Pero no notaba o no veía nada de consideración más allá de eso.

Las tuberías de los techos continuaban brotando agua, aunque en menor medida. Lo mejor que podía haber era seguir aquella red de canalones. Quizás le llevasen a alguna parte. Aquella mortecina luz en la lejanía fue lo que decidió seguir por ahora. Era mejor eso a quedarse ahí plantado en la oscuridad.

Y solo por si acaso, decidió que se iría fijando en las paredes cercanas, por si volvía a ver alguno de eses símbolos o garabatos que había visto antes.

Resumen
#10


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