¿Sabías que…?
... existe una tribu Lunarian en una isla del East Blue.
[Autonarrada] [T3] El sentido del HAO
Octojin
El terror blanco
4 de Otoño de 724

En el cuartel de la base marina de Loguetown, Octojin caminaba por los pasillos de piedra con la mente revuelta. Desde que había experimentado esa extraña explosión de poder en la taberna, no podía dejar de pensar en lo sucedido. Los piratas yaciendo inconscientes, sus propios compañeros marines en el suelo… Todo había sido tan caótico, tan fuera de control... Que no se lo podía explicar. No sabía a raíz de qué había experimentado el poder, ni por qué en ese momento. Y lo peor: no entendía cómo ni por qué había pasado.

Se detuvo frente a una puerta de madera robusta con una placa que decía "Archivo y Registro". Era una sala frecuentada por los marines para obtener información antes de efectuar una misión, o para añadir algo de luz sobre algún caso que no la tenía. En cualquier caso, parecía ser la sala que tuviese alguna posible respuesta a sus preguntas. Allí no solo había registro de criminales, casos y de más actuaciones de la marina. También había información. Una muy golosa para la mayoría de gente.

Golpeó suavemente la puerta antes de entrar, encontrándose con un ambiente cargado de olor a papel antiguo y tinta. Dentro, un hombre de edad avanzada con gafas redondas y un uniforme desgastado se inclinaba sobre un escritorio cubierto de libros.

—Disculpe —dijo Octojin, con su voz grave resonando en el pequeño espacio —. Me dijeron que aquí hay información sobre… el Haki del Rey.

El encargado levantó la mirada, ajustándose las gafas mientras analizaba al gyojin de pies a cabeza.

—Ah, así que eres tú — Sonrió, como si ya supiera algo de la situación —. He oído rumores de lo que ocurrió en la taberna. Adelante, cierra la puerta y toma asiento. Esto podría tomar un rato. He estado revisando el archivo y creo que se en qué estante están los documentos que necesitamos para que entiendas todo lo que está pasando.

Octojin se sentó en una silla algo pequeña para su tamaño, mientras el encargado comenzaba a rebuscar entre los estantes a los que había hecho mención. Sacó un libro grueso con una cubierta desgastada, lo abrió y colocó frente al gyojin. Empezó a pasar las hojas lentamente mientras leía cosas, más para sí que para el escualo. Hasta que señaló con el dedo donde empezaba lo bueno. O eso creyó el habitante del mar, que estaba totalmente espectante.

—El Haki del Rey, también conocido como "Haoshoku Haki", es una manifestación del espíritu. No todos pueden despertarlo. De hecho, es extremadamente raro —El hombre hablaba pausadamente, asegurándose de que cada palabra fuera entendida. —. Este tipo de Haki no se entrena como los demás. No puedes aprenderlo. Lo tienes… o no.

Octojin frunció el ceño, asimilando cada palabra. ¿Cómo que lo tienes o no? ¿Estaba en su interior desde que nació?

—¿Pero qué significa? ¿Por qué sucedió de esa manera? —preguntó, recordando la escena de la taberna.

—El Haki del Rey refleja tu voluntad, tu dominio natural sobre los demás. Se dice que solo aquellos destinados a liderar o a forjar un camino único pueden manifestarlo. Pero como viste, no es algo que controlas fácilmente al principio. Cuando lo usaste, probablemente fue un acto reflejo, una respuesta emocional intensa —El humano hizo una pausa, dejando que eso calara —. Con práctica, podrías aprender a enfocarlo y limitar su alcance. Pero eso llevará tiempo y esfuerzo. Y no es nada sencillo.

El hombre continuó, mostrando un capítulo en el libro.

—Aquí se menciona que los grandes usuarios del Haki del Rey son capaces de proyectar su voluntad de forma precisa, afectando solo a aquellos que desean dominar. Puedes incluso elegir a una única víctima de entre centenas en una plaza. Pero al principio, es como un torrente: no discrimina entre aliados y enemigos. Para llegar a ese punto, necesitas concentración y dominio emocional. La clave está en entenderte a ti mismo, tus emociones y tu entorno. Debe ser un proceso complicado, la verdad. No sé si hemos tenido a alguien en Loguetown con Haki del Rey. Debería mirar los archivos, quizá, si encontrase a alguien, podríamos ver qué se hizo con esa persona. Quizá dejó reflejado lo que sentía, o sus entrenamientos, o vete a saber.

Octojin asintió, aunque una parte de él sentía un leve temor. La posibilidad de afectar a sus propios camaradas le preocupaba. Nunca le había gustado ser una bestia que podía herir a los demás. Era algo que, sinceramente, le creaba una duda interna más grande de lo que realmente creía.

—¿Hay alguna forma de entrenarlo sin lastimar a los demás? —preguntó.

El encargado cerró el libro y cruzó los brazos.

—Hay ejercicios de meditación y control de emociones que pueden ayudarte. También enfrentar situaciones extremas donde puedas probar tu voluntad sin desatarla por completo. Pero recuerda, este no es un poder para jugar. Cada vez que lo uses, estarás proyectando tu esencia al mundo. Si no lo haces con cuidado, podrías dañar relaciones… o incluso a tus aliados. Y entrenarlo es como buscar una aguja en un pajar. Algo complicadísimo. Durante el proceso, es posible que se lastime a aliados. No hay una receta para esto, ¿sabes?

Después de agradecer al encargado, Octojin tomó un libro prestado y se dirigió a su habitación. El camino se le hizo más largo de lo habitual, pues su mente no dejaba de analizar cada detalle de lo que había aprendido. Cuando finalmente llegó, cerró la puerta detrás de él y se dejó caer sobre la cama, con el libro descansando sobre su pecho. Le pediría a alguien de la L-42 que lo leyese con él. Necesitaba respuestas a tantas preguntas. El problema es que las preguntas no parecían responderse ni siquiera en esos libros.

—¿Cómo puedo mejorar esto? —murmuró. Miró el techo, intentando imaginar cómo sería controlar ese poder. ¿Cómo evitaría que sus compañeros sufrieran por su causa? ¿Cómo podría usarlo para protegerlos y no para dañarlos?

Mientras pensaba, recordó a su brigada, la L-42. Camille, Alex, Takahiro… ¿Cómo reaccionarían si les contaba sobre este nuevo poder? Por un lado, podría ser una herramienta invaluable en combate. Pero por otro, si no lo manejaba con precisión, podría convertirse en un peligro para ellos. Esa idea le atormentaba.

—No puedo ocultárselo para siempre —se dijo a sí mismo. —. Pero tampoco puedo usarlo sin saber que tengo el control.

Octojin suspiró, acariciando el libro y recordando lo lejos que estaba de dominarlo.



Con el tiempo, el gyojin se levantó y caminó hacia la ventana. Desde ahí, podía ver las luces de Loguetown parpadeando en la distancia. La ciudad estaba tranquila, pero sabía que siempre había caos acechando en algún rincón. Se preguntó si este poder lo acercaría más a su sueño de hacer un cambio positivo en el mundo, o si lo alejaría de aquellos que había jurado proteger.

Finalmente, tomó una decisión.

—Primero, debo entrenar. Entender este poder y hacerlo mío. Después… hablaré con ellos. Deben saberlo, pero no puedo presentarme como un riesgo para ellos —Cerró los puños, decidido —. Si esto va a ser parte de mí, entonces será para proteger, no para destruir.

Octojin Tenía un largo camino por delante, pero por primera vez en mucho tiempo, sentía que tenía una dirección clara. El Haki del Rey era un don, y aunque conllevaba responsabilidades, estaba dispuesto a asumirlas.
#1
Moderador Doflamingo
Joker
¡RECOMPENSAS POR AUTONARRADA T3 ENTREGADAS!


Usuario Octojin
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