Hay rumores sobre…
...un hombre con las alas arrancadas que una vez intentó seducir a un elegante gigante y fue rechazado... ¡Pobrecito!
[Diario] Samsara (Parte 4)
Shy
"Shy"
-No lo entiendo. De verdad, no lo entiendo.

Rin no estaba nada acostumbrado a los desacuerdos. En absoluto. Cada vez que alguien le llevaba la contraria, solía estar equivocado. ¡Y así era! Sus compañeros no entendían que él les estaba explicando las cosas de la forma más lógica.

Y por eso no sabía por qué estaba teniendo esta conversación con Ame. Se sentía agitado. Una horrible sensación de que las palabras equivocadas podían hacerle perder a Ame le recorría cada músculo de su cuerpo. Sus manos le temblaban. Sus músculos latían. El corazón le bombeaba en el pecho. Empezaba a respirar por la boca.

-No puedes hablarle así a la gente, Rin –explicaba Ame.

Aunque siempre había visto a Ame como la personificación de la dulzura, a veces podía observar que, cuando se ponía seria, era implacable. A Rin le gustaba su carácter ardiente. Lo que no le gustaba es que ahora le tocase a él lidiar con aquello.

-S-Se equivocaban. Ellos…

-Son tus compañeros de trabajo –Ame se frotaba el puente de la nariz, con frustración-. Gente que tienes que ver a diario. Colaborar en los mandados. Debatir estrategias. Repartir tareas. ¿No ves que los estás poniendo en cuenta innecesariamente?

A Rin le empezaban a dar espasmos en la rodilla. Los ojos le escocían. No podía creer que Ame se estuviera enfrentando a él. La amaba. La amaba como nadie podía amarle. ¿La iba a perder de una forma tan estúpida?

No podía soportarlo. Rin dejó la habitación, temblando. Aquello era demasiado para él. Era evidente que parecía un manojo de nervios, pues ahora también le castañeteaban los dientes. Solo Ame podía hacerle sentir de esta manera. Ni las pistolas de chispa, ni las navajas, ni los malhechores a los que intentaba dar caza a diario. Solo Ame.

Aquella noche no durmió con ella. Se apretó contra el cojín de aquel sofá como si pudiera descargar mediante la fuerza todos los sentimientos negativos que invadían su cuerpo. Se retorcía, entre el insomnio y las pesadillas, invadido por sentimientos de pérdida. No dormiría esa noche, ni probablemente ninguna de las siguientes.

Y entonces, un beso. Tal vez fuera real, o quizás había alucinado por el dolor. Pero unos suaves labios que le eran muy conocidos se posaron en su frente. Aquel breve contacto bastó. Enseguida su mente navegó los mares del sueño, en calma.
Solo Ame podía hacerle sentir esas cosas.

***

Shy tocó la puerta con el código indicado. Se agradeció de que tal santo y seña no fuera hablado, ya que, con toda probabilidad, se habría liado al hablar. Como de costumbre, lo suyo era mantenerse callado y confiar en que su expresión lo dijera todo. Y a veces, ni siquiera eso bastaba.

Uno de los gorilas de aquella mujer abrió, dedicándole una mirada que podía denotar poca paciencia o pocas neuronas. En cualquier caso, a Shy le daba bastante igual. Era un tipo anodino al que podía matar con una facilidad pasmosa. Dudaba que, con tanto músculo, fuera alguien con una habilidad nata para la esquiva. El problema residía en el otro gorila. Ni rastro de aquella dama, por cierto.

Shy depósito el paquete sobre una mesa que gobernaba el centro de la estancia, sin cariño ni ceremonia. El tipo observó el bulto por todos sus lados, asegurándose de que era lo que andaba buscando. El cazador lo analizo de arriba abajo aprovechando aquel momento de distracción. Estaba seguro que no sería rival para Hendricks. Diantres, ¿dónde estaría aquel titán? Ahora mismo se moría de ganas de verle machacar su cráneo vacío a puñetazos, algo de lo que parecía muy capaz.

-Has entregado el paquete de la forma indicada –anunció el simiesco matón, porque lo de señalar lo evidente nunca pasa de moda-. Con esto te has ganado el derecho a comprobar el estado del rehén.

Shy asintió, y trató de avanzar hacia la puerta tras la cual suponía que estaría la mujer. No obstante, aquel desagradable púgil le sujeto el brazo. Solo por eso, Shy ardía en ansias de acabar con él.

-No he terminado –señaló-. La jefa dice que tienes cinco minutos, y que después tienes que volver al trabajo. Si intentas cualquier mierda, ella muere. Y luego tú.

Ja, inténtalo.

-También te tienes que poner esto.

Shy observó la metálica pulsera que le ofrecía. Kairoseki. Estaba familiarizado con ese metal, de sus tiempos en la Marina. Cualquier persona con un atisbo de prudencia habría mandado a tomar viento a aquel hombre. Pero Shy necesitaba asegurarse de que aquella chica estuviera bien. Con desdén, arrancó la pulsera de las manos de aquel hombre, que se sorprendió por su presteza, y la enganchó a su mano. Intentó crear una puerta, mas nada aconteció. No le estaba debilitando físicamente, por lo que suponía que el kairoseki debía tener una pureza bastante baja. Bien. Si intentaban algo, aún podría valerse de su rapidez y su Haki. Shy accedió a la sala.

Era un cubículo poco amplio, de apenas tres metros de lado. De uno de los costados asomaba torpemente el cañón de una pistola. Ahí estaba el otro imbécil.

En el centro de la estancia descansaba, arrodillada, aquella chica. No debía de ser mucho más joven que Hyun. Shy escrutó su rostro. Sí, había un cierto parecido, aunque no de la forma esperada. Tenían exactamente el mismo color de pelo, la misma tonalidad de piel y ojos del mismo color, y hasta la suavidad de sus facciones se asemejaba. Pero le fallaba algo. Estaría siendo paranoico, suponía.

Shy se arrodilló frente a ella y pensó bien en lo que tenía que decir. Cada instante contaba.

-¿Hermana de Hyun?

La chica levantó la mirada. Ciertamente, era igual de bella que su supuesto hermano. Asintió. Shy tragó saliva, pensando en lo que tenía que decir.

-S-Shy –se presentó-. Compañero suyo.

Aquella muchacha bajó la mirada.

-Lo siento mucho –se disculpó el cazador. Realmente sentía la muerte de aquel maravilloso joven.

Volvió a asentir. Desde luego, era tan comunicativa como él. Como él. A Shy se le ocurrió algo. Extrajo su bloc de notas del kimono y lo depositó entre ambos.

-¿Dibujamos? –preguntó.
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