¿Sabías que…?
Si muero aquí, será porque no estaba destinado a llegar más lejos.
[Autonarrada] [T2] Okama Kempo en Rudra parte 2
Fon Due
Dancing Dragon
Dia 30 de Primavera, Año 723.
Isla Rudra
 

 
Fon Due no había ni avanzado 500 metros cuando su barca se hundió. Después de semanas de dejarlo a la intemperie – en su novatez no había protegido el bote de ninguna forma – mientras entrenaba con el maestro Cosme Fulanito las probabilidades de que el mismo terminara dañado eran altas. Sumado a que el día no era soleado si no todo lo contrario, más bien tormentoso y, para sorpresa de nadie, Fon Due nunca se interesó en darle ningún tipo de mantenimiento, más bien era un milagro que la barca no se hubiera hundido en el instante que Fon Due se montó en el mismo.

“Esto será problemático” – pensó Fon Due. “No me queda otra alternativa más que volver a la isla Rudra de momento”.

Otros en esta situación probablemente entrarían en pánico, 500 metros mar adentro no es una distancia corta que recorrer y los peligros que abundan en los mares son bastos. Tiburones, pirañas, serpientes marinas, peces globo venenosos, reyes marinos y sobre todo gyojines, tritones y sirenas, son un listado básico de las criaturas a las que cualquier otro tendría cuando menos precaución. Sin embargo, a Fon Due poco le preocupaba este grupo, siendo un Tontatta el se sabía igual o más fuerte que aquellos peligros de la vida marina.

“Raclette igual era muy fuerte…” – pensó con un dejo de melancolía solo por un instante Fon Due antes de ponerse en acción.   

Con una velocidad sobrehumana (por supuesto, es un Tontatta, no un humano) recorrió bajo el mar los 500 metros que había avanzado en su barca de vuelta a la isla Rudra. A la vista de un simple mortal parecería que una bala es lanzada a gran velocidad rompiendo la tensión superficial del agua. En otras palabras, el efecto se percibe como el si el agua misma envolviera al Tontatta aunque la realidad es todo lo contrario, las moléculas del agua son repelidas generando menor fuerza de cohesión en sí mismas dando paso a un movimiento más libre para quienes les es natural nadar de esta forma. Relativamente similar a como surca una gaviota el aire, si es que esto tiene más sentido.

En pocos minutos Fon Due había alcanzado la costa de la isla Rudra. Era momento de pensar en sus opciones, pero primero, buscar lugar para resguardarse de la tormenta y posiblemente hacer un campamento temporal. El muy estúpido no cargaba consigo ni siquiera un Den Den Mushi para mandar una señal de auxilio. Para alguien que le gusta prepararse tanto antes de una aventura, y considerando que visitaría una isla inhabitada, quizás sonaría tonto, incluso ilógico, este gran fallo. Sin embargo, la realidad era simple, Fon Due se había lanzado a la aventura sin planificar nada llevado por la emoción de conocer al maestro Cosme Fulanito y aprender el Okama Kempo.

El maestro Cosme Fulanito, Cosme Fulanito. El Tontatta piraña amazónica de complexión delgada, pero fibrada, con piel dura y de ojos afilados había escalado al máximo peldaño de respeto en la mente de Fon Due. El solo pensar en su maestro le hizo reconocer que lo más sencillo sería volver con él y solicitar su consejo. Cabía la posibilidad de que el maestro Cosme Fulanito tuviera conocimientos de carpintería que podrían ayudar a Fon Due a hacer una nueva barca para proseguir en su aventura.

Sin pensarlo dos veces Fon Due se puso en marcha de vuelta a las ruinas de Rudra. Aquellos obstáculos que libro la primera vez estaban todos desactivados, y las criaturas que habitan la isla y con las cuales tuvo que combatir Fon Due en ocasiones anteriores esta vez no decidieron mostrarse. Probablemente a causa de tener cierta familiaridad hacia Fon Due, pero igualmente debido a que Fon Due era más fuerte ahora que dominaba una técnica del Okama Kempo.

Al llegar al final de las ruinas Fon Due, con clara felicidad, rio al ver a su maestro de espaldas bebiendo una bebida caliente (seguramente preparado a base de algas que tanto le gustan a Cosme Fulanito).

“Maestro, he vuelto, hmm.” – saludo Fon Due.

“Fon Due, ¿has vuelto tan pronto? – contesto Cosme – Me da alegría verte, pero también me causa curiosidad saber que ha pasado, ¿no era tu plan viajar de vuelta con tus compañeros de gremio?”

“Mi barca se ha hundido maestro, no puedo salir de esta isla, de momento, al menos hasta que pase este temporal y construya otra barca.”

“Pues sí que tienes mala suerte Fon Due, este temporal durara cuando menos un mes. Es lo normal en esta isla, ¿te puedo tentar con una bebida caliente en lo que discutimos que puedes hacer mientras pasa el temporal?”

Fon Due acepto encantado. Aunque las algas no era su sabor favorito, tampoco le eran ajenas en absoluto, de cierta forma le recordaban a aquel lugar al que llamaba casa hace tiempo en la isla Tontatta. Cogió la bebida y se sentó frente a su maestro.

“Ya que estas aquí por al menos un mes más, ¿te gustaría aprender otra técnica del Okama Kempo?” – le pregunto el maestro Cosme Fulanito a Fon Due mirándolo crípticamente, casi estudiando la reacción de su estudiante, mientras daba un sorbo a su bebida – “Ha decir verdad, muchos aprendices del Okama Kempo inician aprendiendo esta técnica, pero la primera vez que llegaste me pareció más apropiado saltármela debido a que tu estilo de pelea esta más enfocado en ataques cuerpo a cuerpo, esta es una técnica que requiere cierto grado de Destreza Precisión para poder dominarla.”

Fon Due se quedo pensativo mirando fijamente a su bebida como si esta tuviera la respuesta a la pregunta que su maestro le había planteado. Por supuesto que quería aprender una nueva técnica del Okama Kempo, pero el hecho de que su maestro haya matizado la necesidad de Destreza y Precisión le daba a entender a Fon Due que su maestro esperaba que lo considerara seriamente, no que simplemente saltara de alegría ante la idea de aprender bajo la tutela de Cosme Fulanito sin ninguna consideración de por medio.

“Antes de contestar a su pregunta maestro, me gustaría saber más sobre el Okama Kempo, ¿me podría sacar de la oscuridad en la que me encuentro respecto a este tema?” – dijo Fon Due con voz calmada. Tenía ciertas reservas sobre la forma en que planteo la pregunta, no quería sonar pedante, tan solo quería demostrarle a su maestro que tenía la capacidad mental que se necesita dominar para tan solo aspirar a ser un aprendiz decente del Okama Kempo.

“Encantado de sacarte de las profundidades de ese océano en la que tu entendimiento sobre el Okama Kempo se encuentra, alumno.” – contesto Cosme Fulanito mientras le miraba de forma pícara, casi burlona.

“Por supuesto que se iba a dar cuenta” – pensó Fon Due, sin decir nada más esperando pacientemente a que su maestro continuara, dando un sorbo a su bebida.

“Como ya sabes” – acentuó Cosme Fulanito dejando de lado el tono de voz pícaro mientras que a su vez posaba su vaso ya sin la bebida de algas a un lado sobre el suelo – “El secreto del Okama Kempo radica en el dominio del glamour, ser capaz de fluir como la música lo hace a través de la ondas del aire, en las inmediaciones de un usuario, usando su poder para enviar poderosas ondas que impactan el cuerpo de un oponente.”

“Este arte marcial nació en los escenarios, específicamente no sabría decir cual, pero es un arte marcial enfocado en el glamour, y existimos pocos maestros dispersos por el mundo dispuestos a pasar los conocimientos en este estilo de pelea a aquellos quienes estén interesados en aprenderla. En realidad, no es necesario ser Okama para aprender este estilo, pero sólo nosotros los Okama podemos usar su efectividad al 100% al ser libres de expresión en este arte.”

Esta revelación dejo en shock a Fon Due quien casi se atraganta con el ultimo trago que le quedaba de su bebida de algas que le había preparado su maestro.

“¿Entonces, cualquiera puede aprender el Okama Kempo? ¿Incluso los humanos? ¿Incluso los piratas?” – pregunto Fon Due alarmado, poniendo énfasis en su última pregunta. Estaba claro que su rencor por los piratas estaba lejos de ser olvidado.

“Es correcto, cualquiera puede aprender estas técnicas. Y, adelantándome a lo que seguramente estás pensando, la respuesta es sí, he enseñado estas técnicas a humanos, algunos de los cuales se convirtieron en piratas eventualmente. Esto es algo que seguiré haciendo para futuros interesados en el Okama Kempo, particularmente con los humanos porque soy de la idea de que esta es una forma en la que ambas razas podemos llegar a convivir.”

Su maestro contesto sin alterarse, pero Fon Due sabía que estaba nadando en corrientes peligrosas, tendría que ser cuidadoso con sus siguientes palabras.

Ambos quedaron en silencio por un tiempo. Fon Due se calmó mentalmente y empezó a respirar de forma controlada para calmar las ansias que sentía en su interior.

“Agradezco su honestidad, maestro.” – rompió el silencio Fon Due de forma calmada, a lo cual prosiguió no sin antes soltar un suspiro – “Pensaba que me causaría conflicto saber que mi maestro podría potencialmente darles armas a mis enemigos, pero esta forma de pensar es errónea”.

“Usted no decide quien será mi enemigo y quien no. Sería injusto e ilógico de mi parte que le atribuyera esta responsabilidad. Yo también he sido honesto con usted, y aunque en mi mente mi camino antes estaba plagado de venganza y odio, usted vio más allá de esto y me acogió como su aprendiz a pesar de todo. Creo completa y ciegamente en usted maestro.”

Cosme Fulanito sonrió.

“Veo que nos entendemos Fon Due. Como te comentaba, el Okama Kempo es un estilo de combate que se especializa en utilizar y dominar el glamour para atacar y defenderse.” – prosiguió su maestro, teniendo un ligero cambio en su tono de voz siendo este un poco más alegre.

“Existen al menos 10 técnicas en el Okama Kempo, que yo conozca, que deben ser dominadas para poder considerarse un maestro de este estilo de pelea. Para realmente poder dominar las técnicas cuerpo a cuerpo que más se acoplan a tu estilo de pelea, primero debes aprender la técnica Swan Arabesque”.


“Swan Arabesque es estrictamente un salto de ballet. Inicia con lo que es una simple pose del ballet tradicional para luego dar un brinco con elegancia y glamur contra su adversario propinándole una patada frontal con la punta de su pie como si fuera una estocada incrustándose el mismo en las carnes de tu objetivo.”

Fon Due, quien escuchaba detenidamente la explicación de su maestro, estaba anonadado. Era increíble que una técnica así existiera, solo necesitaba conocer la mas simple, pero no menos elegante, pose de ballet. Seguro que podría utilizar ambas piernas para atacar, según la pierna con la que aterrizara tras un salto.

“Ahora entiendo porque se necesita Destreza y Precisión para dominar dicha técnica maestro, es una técnica increíble.” – afirmó Fon Due con voz emocionada por la idea de poder disparar lo que básicamente serían balas de veneno, cosa que claramente no practicaría frente a su maestro para evitar tener que prometer algo que no cumpliría igualmente en el futuro.

“Decidido, a partir de mañana iniciamos el entrenamiento, estoy convencido que dominaras la técnica antes que pase el temporal. Ya luego hablamos sobre el tema de tu barca y como proseguir tu aventura.” – contesto Cosme.

“¡La barca!” – dijo asombrado Fon Due, se había olvidado completamente de su predicamento inicial, absorto en la emocionante idea de aprender una nueva técnica del Okama Kempo.

“No te preocupes, enfócate en tu entrenamiento y ya veremos luego como resolvemos lo de la barca. Un problema a la vez.” – concluyó su maestro.

“Entendido maestro” – aseveró Fon Due.

La segunda parte del entrenamiento de Fon Due comenzaba con un aire diferente. No era su primera vez en la isla Rudra ni bajo la tutela de Cosme Fulanito, pero esta ocasión tenía un propósito aún más profundo. Fon Due debía perfeccionar sus habilidades, y Cosme Fulanito, con su sabiduría, había decidido que era el momento adecuado para enseñarle una técnica que requería un nivel avanzado de control: Swan Arabesque.

En la primera mañana a su regreso, Fon Due se presentó nuevamente ante Cosme Fulanito en el mismo lugar en ruinas donde había aprendido el Death Wink. Esta vez, sin embargo, la atmósfera era diferente. Las sombras de los edificios en ruinas parecían más alargadas, y la naturaleza salvaje que rodeaba la isla comenzaba a florecer en toda su majestuosidad. Fon Due se sentía más en sintonía con su entorno, su cuerpo y su mente afinados por semanas de reflexión tras su primer entrenamiento.

Cosme Fulanito, como siempre, lo recibió con calma, y después de una breve conversación de bienvenida, fue al grano.

"Has regresado buscando perfeccionar tu control", dijo el maestro. "Y sé que estás listo para aprender una de las técnicas más difíciles de nuestro arte: Swan Arabesque. Esta técnica no solo pondrá a prueba tu fuerza, sino que te enseñará a usar el agua no como un torrente, sino como una herramienta de precisión."

Fon Due asintió, entendiendo que este desafío era el paso necesario en su viaje. El Death Wink le había dado la fuerza y confianza que necesitaba para enfrentarse a enemigos poderosos, pero Swan Arabesque sería diferente. Le permitiría convertir el agua en un arma que dependía de su habilidad para controlar cada pequeño movimiento, desde el lanzamiento de la gota hasta su impacto.

Los primeros días del entrenamiento fueron sorprendentemente lentos. Fon Due había esperado que Cosme Fulanito lo empujara rápidamente hacia los movimientos avanzados, pero en lugar de eso, el maestro lo llevó a un pequeño claro en el centro de la isla, donde un arroyo corría suavemente entre las rocas.

"Antes de poder lanzar la patada con precisión, debes primero aprender a entenderla", le dijo Cosme Fulanito. "La música no solo fluye sin control; puede ser guiada, moldeada y utilizada en su forma más pura. Tu tarea, Fon Due, es aprender a sentir cada gota nota musical de este ballet legendario como una extensión de tu propio cuerpo."

Esta afirmación, especialmente la parte de entender la música, irrito ligeramente a Fon Due. Él era un Okama al igual que su maestro, apodado el Dancing Dragon, por supuesto que entendía la música. Por un momento pensó en reclamar y entrar en discusión, pero rápidamente borró esa idea de su cabeza. Estaba aprendiendo a no saltar conclusiones, particularmente si estaba siendo enseñado por alguien como el maestro Cosme Fulanito.

“Entendido maestro”, contestó Fon Due.

Durante esa primera semana, Fon Due pasó la mayoría de sus horas diarias en el arroyo, con las manos sumergidas en el agua. El ejercicio parecía simple a primera vista: mover las piernas lentamente, sintiendo la corriente, observando cómo reaccionaba el agua a cada pequeño gesto. Pero a medida que avanzaban los días, Fon Due se dio cuenta de la dificultad real del ejercicio. Necesitaba no solo mover el agua, sino sentir su flujo, entender cómo la más mínima alteración en la presión con sus piernas y los dedos de sus pies cambiaba su dirección y velocidad.

El objetivo de Cosme Fulanito era que Fon Due comprendiera cómo el agua podría semejarse a la música. El maestro le explicaba que Swan Arabesque no era una cuestión de fuerza, sino de destreza. Era como un arquero que, antes de disparar una flecha, debe estar en completa sintonía con su objetivo.

Al terminar esta primera fase del entrenamiento, durante sus charlas por las noches acompañando la cena, a Fon Due le surgió curiosidad sobre cómo se diferencia el entrenamiento del Okama Kempo entre las diferentes razas de seres que buscan aprenderla.

“Maestro, cuando ha tomado a alumnos de otras razas bajo su manto para aprender el Okama Kempo, ¿es diferente el tipo de entrenamiento que ellos realizan?”, preguntó Fon Due con un tono un poco apenado.

“Lamento tener que ser ambiguo Fon Due, pero me atrevo a decir que la respuesta es tanto si como no”, contestó su maestro pensativo. “Es innegable que a nosotros los Okama se nos facilita más entender varios conceptos del Okama Kempo por su estrecha relación con el agua. He igualmente, y seguramente por la misma razón, lo llegamos a perfeccionar más que otras personas que no se han aceptado por completo como Okamas”, continuo Cosme Fulanito con su monólogo. “Sin embargo, he de confesar que he visto a muchos usuarios del Okama Kempo tener menos control de las técnicas sobre lo que he visto dominan humanos, skypeanos, gyojin, por nombrar unos cuantos”.

“Entiendo; creo que debo aprender sobre otras razas y sobre todo no subestimar a mis rivales independientemente de su origen”, caviló Fon Due.

El maestro Cosme Fulanito asintió en silencio y ambos continuaron con su cena sin alargar mas la conversación aquella noche. En la segunda semana, Cosme Fulanito llevó el entrenamiento a un nuevo nivel. Fon Due ya había aprendido a manipular el flujo del agua en el arroyo, pero ahora debía concentrarse en una tarea mucho más precisa.

El maestro colocó un cuenco lleno de agua en una mesa y, frente a él, alineó una serie de pequeñas piedras. "Tu tarea", dijo Cosme Fulanito, "es lanzar una sola gota de agua con la punta del pie y derribar esas piedras. Cada piedra debe ser golpeada sin que ninguna de las otras se mueva. Esto es Swan Arabesque en su forma más básica."

El desafío parecía simple, pero cuando Fon Due lanzó la primera gota de agua, la realidad de la tarea se hizo evidente. La gota no tenía suficiente fuerza ni precisión, cayendo inofensivamente al suelo antes de llegar siquiera a las piedras. Fon Due comprendió que necesitaba más que solo fuerza para lograrlo; debía dominar el control sobre cada aspecto del lanzamiento.

Durante los días siguientes, Fon Due trabajó incansablemente en perfeccionar su habilidad para lanzar la gota de agua. Cosme Fulanito lo guiaba en cada paso, enseñándole a sentir el peso y la densidad del agua en su mano antes de lanzarla. Fon Due debía concentrarse en cada pequeño movimiento, desde la tensión en sus dedos hasta el ángulo exacto en que liberaba la gota.

Con el tiempo, Fon Due empezó a mejorar. Su precisión aumentaba lentamente, y aunque al principio solo lograba golpear una piedra de cada tres intentos, al final de la segunda semana ya era capaz de derribar una piedra con cada gota lanzada. Pero aún quedaba un largo camino por recorrer antes de que pudiese ejecutar Swan Arabesque en una situación real de combate. En la tercera semana, Cosme Fulanito llevó el entrenamiento a un nivel aún más avanzado. Fon Due ya había dominado la técnica básica de Swan Arabesque en un entorno controlado, pero ahora debía aprender a usarla en movimiento.

El maestro diseñó una serie de ejercicios que implicaban lanzar patadas desde una pose de ballet mientras Fon Due corría, esquivaba y saltaba entre obstáculos. Las patadas debían ser lanzadas con precisión milimétrica, sin importar cuán caótica fuera la situación. Fon Due tenía que aprender a mantener su enfoque y su control incluso en las condiciones más difíciles.

En estos ejercicios, Fon Due sintió la verdadera dificultad de Swan Arabesque. Cuando su cuerpo estaba en movimiento, era mucho más difícil concentrarse en la pose de ballet para lanzar la patada. Su precisión se veía afectada por la velocidad y el esfuerzo físico, y muchas veces sus lanzamientos fallaban.

Sin embargo, Cosme Fulanito lo alentaba a continuar. "La música es fluida, Fon Due. Debes aprender a ser igual de flexible. No importa lo que esté pasando a tu alrededor, tu control sobre el ballet debe ser constante."

“Este ejercicio es demasiado desafiante maestro”, se quejó Fon Due. “No solo necesito la Destreza de dominar la pose correcta, sino que también la Precisión para atinar al objetivo al lanzar la patada. Todo esto mientras estoy en movimiento.”

“Es correcto Fon Due”, contestó el maestro Cosme Fulanito. “Es de suma importancia que domines esta parte del entrenamiento para poder emplear la técnica en combate. Te aseguro que tus objetivos, por no llamarles enemigos, no serán blancos estáticos. Particularmente si son piratas”. El maestro Cosme dijo esta última frase con un tono que a Fon Due le sonó como una invitación de desafío, no de forma grosera o pretenciosa, sino alentándolo a aceptar el desafío y superarlo.

Fon Due, inspirado por las palabras de su maestro, entrenó aún más duro. Cada día, los ejercicios se volvían más complejos, y su cuerpo, aunque cansado, se adaptaba a los nuevos desafíos. Al final de la tercera semana, Fon Due era capaz de lanzar Swan Arabesque en cualquier situación: en movimiento, mientras esquivaba ataques imaginarios, y con una precisión que había sido inalcanzable al principio del entrenamiento.

Durante esa última semana, Fon Due enfrentó pruebas aún más exigentes. Cosme Fulanito organizó desafíos donde Fon Due debía lanzar Swan Arabesque desde diferentes ángulos y posiciones inusuales, a veces en medio de intensas simulaciones de combate. Fon Due no solo debía mantenerse en control de su técnica, sino también evitar cualquier tipo de distracción que afectara su enfoque.

Una de las pruebas más difíciles fue una sesión nocturna, donde Cosme Fulanito lo llevó a un área de la isla llena de niebla espesa. Allí, Fon Due debía detectar la caída de hojas de árbol que lanzaba su maestro y golpear con precisión a estos objetivos ocultos en la oscuridad. La visibilidad era nula, pero el objetivo de la prueba era que Fon Due aprendiera a atacar incluso sin depender de sus ojos. Debía confiar en sus otros sentidos y en su capacidad de conectar con su entorno de una manera profunda.

“Dominar esta técnica es imposible”, exclamó con frustración Fon Due. “No entiendo como debo ser capaz de detectar el caer de una simple hoja en la oscuridad. No es tan tangible como lo es el agua en un arroyo, riachuelo o lago.”

“Fon Due, recuerda que la música se encuentra en todos lados para un Okama, en todos los seres, en todo el ambiente”, dijo pacientemente el maestro Cosme Fulanito. “Esta parte del entrenamiento es vital para poder dominar Swan Arabesque a la perfección. Estoy seguro de que te encontraras en múltiples situaciones donde no dispondrás de una fuente de música directa a la cual acudir para realizar la técnica. Es, por tanto, de vital importancia que aprendas a sentir la música dentro de ti incluso cuando esta no se encuentra en el ambiente.”, sentenció Cosme Fulanito.

Aunque los primeros intentos fueron desastrosos (Fon Due fallaba constantemente, incapaz de localizar los objetivos en la niebla), con la orientación paciente de Cosme Fulanito, comenzó a entender la clave del ejercicio: no era solo cuestión de concentración, sino de adaptabilidad. La música, como le había enseñado su maestro, fluía en cualquier situación, y él debía aprender a hacer lo mismo. Después de días de esfuerzo, finalmente Fon Due logró lanzar Swan Arabesque con éxito, golpeando cada objetivo oculto en la niebla con precisión.

“¡Lo he conseguido, hmm!”, celebró con emoción Fon Due.

“Felicidades Fon Due, has trabajado muy duro y tus esfuerzos han pescado resultados”, dijo Cosme Fulanito asintiendo con la cabeza. “Quizás tengas potencial para aprender a usar Haki”, comento Cosme Fulanito observando a Fon Due detenidamente.

“¿Haki? ¿Qué es el Haki maestro?”, pregunto con curiosidad Fon Due. Jamás había oído hablar de dicho concepto.

“El Haki, estimado alumno, se encuentra en todos los seres al igual que el agua en el ambiente. Sin embargo, me temo que es demasiado pronto para decir nada más sobre este tema”, dijo Cosme Fulanito terminando la conversación de forma abrupta.

Intrigado, Fon Due tomo nota mental de esta palabra. Haki. Seguro que en sus siguientes aventuras descubriría lo que es y la razón por la que el maestro Cosme Fulanito no quiso ahondar en el tema.

Cuando llegó la cuarta semana el temporal que envolvía la isla por fin desistió. De igual forma, Cosme Fulanito observó el progreso de Fon Due con satisfacción. Sabía que su alumno estaba listo para seguir adelante, y también sabía que el viaje de Fon Due hacia la isla Organ de vuelta a casa lo llevaría a enfrentar nuevos desafíos.

Una mañana, después de un entrenamiento particularmente intenso, Cosme Fulanito llevó a Fon Due al borde de la isla, donde una vieja barca descansaba en la arena. Aunque desgastada por el tiempo, la barca estaba bien mantenida, con cuerdas firmes y madera robusta.

"He observado tu crecimiento, Fon Due", dijo Cosme Fulanito, con una sonrisa leve pero sincera. "Has dominado Swan Arabesque, y tu destreza ha alcanzado un nivel digno de los mejores guerreros del Okama Kempo. Entiendo que tu viaje debe continuar, es hora de que continúes tu camino hacia la isla Organ."

Fon Due miró la barca y luego a su maestro. Ahora entendía porque el maestro no se había alarmado tras la premisa de Fon Due de haber perdido su barca. Fon Due juraba que aún le quedaban al menos un par de semanas más, si no es que un mes, para poder proseguir en su aventura.

Sabía lo que ese gesto significaba. Cosme Fulanito le estaba entregando algo más que una simple barca; le estaba dando su bendición para seguir adelante, para dejar la isla Rudra y enfrentarse al mundo.

"Esta barca ha sido mi compañera en muchas travesías", continuó Cosme Fulanito. "Ahora es tuya. Cuídala bien, y te llevará donde necesites ir."

Con gratitud en su corazón, Fon Due aceptó el regalo.

“Maestro, muchas gracias por todas las lecciones, prometo que su paciencia y dedicación le serán recompensadas con un alumno que lleve su nombre, y el del Okama Kempo, a ser reconocido en todo el mundo”, sentenció Fon Due con determinación.  

"Has aprendido mucho, Fon Due", dijo Cosme Fulanito, observando el horizonte. "Pero recuerda que el viaje del guerrero nunca termina. El dominio de la técnica es solo una parte; el verdadero desafío será siempre mantener la calma interior."

Fon Due asintió y subió a la barca, sintiendo que no solo estaba partiendo hacia un nuevo destino físico, sino también hacia un nuevo capítulo en su vida.

Con la barca de Cosme Fulanito, Fon Due partió de la isla Rudra, llevando consigo las lecciones que había aprendido durante su entrenamiento. Había perfeccionado el Death Wink y, ahora, Swan Arabesque, dos técnicas que lo definían como un guerrero más completo y más en sintonía consigo mismo. El maestro Cosme Fulanito había desempeñado un papel crucial, no solo como instructor, sino también como guía para que Fon Due encontrara el equilibrio entre sus emociones y su fuerza física.

Mientras las olas lo llevaban hacia la isla Organ, Fon Due reflexionaba sobre lo que había aprendido, no solo en términos de combate, sino en el control de sus emociones y su capacidad para adaptarse a cualquier situación. Sabía que la venganza por lo ocurrido a su hermano seguía acechando en su corazón, pero las enseñanzas de Cosme Fulanito le habían mostrado que debía ser paciente, que actuar por impulso solo lo llevaría al caos.

El viaje a la isla Organ duró varios días. Fon Due, solo con sus pensamientos y la barca que ahora era su única compañía, pasó horas reflexionando. La imagen de Raclette, su hermano mayor, aparecía en su mente una y otra vez. Fon Due siempre había sentido una profunda culpa por el destino de su hermano, secuestrado y esclavizado por su imprudencia. Esa culpa había alimentado su deseo de convertirse en un guerrero fuerte, y ahora, con dos técnicas poderosas a su disposición, Fon Due debía decidir cómo utilizar su fuerza.

El maestro Cosme Fulanito le había advertido sobre los peligros de actuar con resentimiento en el corazón. A lo largo del entrenamiento, Cosme Fulanito había percibido la rabia que Fon Due escondía bajo su calma exterior, una rabia que tenía el potencial de consumirlo si no aprendía a controlarla. En muchas noches de conversación después de los entrenamientos, Cosme Fulanito había hablado sobre el arte del control emocional.

"El verdadero poder no proviene de lo que puedes hacer con tus manos o tus técnicas", había dicho Cosme Fulanito en una de esas ocasiones, sentado en la sombra de una palmera mientras observaba el mar. "Proviene de cómo eliges usar esa fuerza. La venganza es como una corriente traicionera: puede arrastrarte antes de que te des cuenta."

Fon Due había escuchado estas palabras, y aunque sabía que tenían razón, también sentía que su responsabilidad hacia Raclette lo empujaba en la dirección contraria. Pero ahora, solo en medio del vasto océano, sus pensamientos tomaban una claridad que antes no tenía. Debía mantener su misión enfocada en su crecimiento personal, encontrar su propio camino antes de buscar rescatar a su hermano.

Mientras la barca seguía su curso, Fon Due recordó la última semana de su entrenamiento en la isla Rudra, cuando Cosme Fulanito comenzó a intensificar las sesiones de práctica de Swan Arabesque. Cada lección había sido un desafío físico, pero también una lección mental. Cosme Fulanito había explicado que para dominar la técnica completamente, Fon Due debía ser capaz de lanzar las gotas de agua no solo con precisión, sino también sin esfuerzo visible, como si el agua respondiera directamente a su voluntad.

"Imagina que el agua es parte de ti", le había dicho Cosme Fulanito en uno de sus entrenamientos finales. "No solo un arma que usas, sino una extensión de tu propio ser."

Ahora, Fon Due se dirigía hacia un futuro incierto, pero con un propósito claro. Sabía que sus amigos de gremio serían clave para encontrar más pistas sobre el destino de su hermano Raclette, pero también entendía que no podía dejar que el resentimiento lo guiara. Su entrenamiento con Cosme Fulanito había dejado una marca indeleble en su mente, y Fon Due estaba determinado a seguir creciendo como guerrero y como persona.

El viaje de vuelta al cuartel de los Crimson Crusaders sería solo el comienzo de un capítulo aún más grande. Fon Due estaba preparado para lo que viniera, con la certeza de que cada técnica, cada lección aprendida en la isla Rudra lo había fortalecido para enfrentar los desafíos que el destino le tenía reservado.
 

 
Resumen
#1


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