¿Sabías que…?
... existe una tribu Lunarian en una isla del East Blue.
[Común] Una Tarde Tranquila [Priv. Kay]
Andreytsu D. Ryuu
Dragón de Fuego
El ocaso marcaba el cielo desde hacia un par de minutos, haciendo mas presente a cada instante que pasaba. El brillo dorado naranjoso bañaba el ambiente como si de pintura en un lienzo se tratase, era ciertamente hermoso casi como si la perfección y la belleza tuvieran una relación.  El viento llevaba consigo una melodía silenciosa que arrastraba las hojas de los arboles y arbustos, las cuales danzaban delicadamente mientras se frotaban unas con otras, haciendo un pequeño sonido de crujido. Las aguas calidad y templadas de las termas desprendían notables cortinas de un vapor cálido, perfectas para relajarse usándolas.

 En medio de aquel ambiente, se encontraba un joven vestido con ropajes tradicionales del Oriente. AL igual que las hojas de los arboles danzaban con el soplido del viento, sus ropajes se movían constantemente debido a la misma corriente de aire. Sus alas se sujetaban a su espalda con firmeza, ¿Alas? Si... Alas... Las Alas de un joven Lunarian de tez clara y cabellos oscuros. En sus ojos se reflejaba un intenso color rojo, como si flamas ardiendo de furia o quizas valor se tratase. Miraba al vacio con una expresion perdida, clavando sus ojos en el lejano horizonte marcado.

 Quizás miraba al vacío en medio en la nostalgia como si hubiera perdido algo, y quizás así era... Quien sabe. Había estado allí un par de horas, viendo el sol descender lentamente hasta llegar aquellos que algunos ancianos llamaban "La Hora Dorada", un momento específico fondo el día y la noche estaban unidos, la despedida del sol y el saludo de la luna. Todo mientras un brillo dorado cubría todo el lugar, era un hermoso atardecer, que se mezclaba perfectamente con los ojos rubí del Lunarian. Ahora que estaba solo rodeado de la tranquilidad del ambiente, tenía el momento perfecto para reflexionar un poco sobre si mismo, y eso era justo lo que hacía.

 No tenía armas ni ningún utensilio encima, simplemente era el, el ocaso y sus alas que reposaban en su espalda. Esperaba a que el ocaso terminara para retirarse a su habitación, pues se pondría considerar que estaba de vacaciones. Un suspiro escapo de sus labios mientras se sentaba en una gran piedra para luego levantar la mirada al cielo, quizás aún tenía tiempo para seguir reflexionando un poco, cerro los ojos y suspiro de nuevo antes de tirar la vista al vacío una vez más - Este lugar... tiene una linda vista- comento mientras sonreía ligeramente.
#1
Key
Key
Una hoja cayó de un árbol y una fina mano blanca se extendió lentamente para cogerla, pero la suave brisa la alejó de ella. El viento había sido el que había comenzado el juego. Balanceándose, girando sobre sí misma en un bello baile y sin perder la hoja de vista, Key la perseguía deleitándose con cada instante. Los cabellos azules oscuros de la joven se mecían con el viento y el dorado sol que se reflejaba en las puntas de sus mechones más claros los hacía parecer turquesas. Eran como el oleaje de un mar profundo que besaba la costa con cristalinas y suaves olas. Una figura femenina esbelta, que se movía con suavidad y que jugueteaba con una sonrisa cándida.

Los ropajes negros de cuero de la chica contrastaban bastante con el lugar, pero aquella zona parecía tranquila. No sabía ni dónde estaba ni tenía del todo claro cómo había acabado llegando allí, pero tampoco era algo que verdaderamente le importase. Simplemente canturreaba de forma casi inaudible, mientras danzaba. La pequeña hoja cayó en una de las termas. Se agachó para cogerla y las tranquilas aguas le devolvieron su reflejo, el de unos ojos divertidos, uno fucsia y otro gris, que no quitaban su atención de la hoja mientras la agarraba y observaba con detenimiento.

- Al final creo que he ganado yo. Ts... Tsch.. ja ja ja. - Dijo a la hoja concluyendo con una melódica y breve risa.

Se levantó y reparó en el lugar en el que se encontraba. Estaba en un bonito lugar al aire libre con una especie de bañeras cavadas en la tierra y que desprendían vapor. "Claro, cuando la he cogido el agua estaba caliente. ¿Habrá debajo una especie de fogones o se encargará gente de cambiar el agua constantemente?" Se preguntaba para sus adentros al ser la primera vez que veía algo semejante y que el agua parecía no fluir, si no estar en un cálido reposo. Pero... no estaba sola.

Un joven de aproximadamente su envergadura, cabellos negros y ojos rojos taciturnos se encontraba en aquel lugar. "Ti, ¿TIENE ALAS?"  Pensó al instante. 

Key no pudo evitar acercarse curiosa... Quería saber más. Sin invitación alguna se sentó próxima a él.

- Hola, esto... - Comenzó a hablar torpemente hasta que esbozó una amplia sonrisa amistosa. - Este sitio es muy bonito, espero que no te importe que me siente junto a ti.
#2
Andreytsu D. Ryuu
Dragón de Fuego
La tranquilidad es serenidad que reinaban el lugar mantenían al joven lunaria pensando y reflexionando sobre la vida. Apenas sí tenía 21 años pero le había tocado vivir diversas cosas desde su infancia, Por lo cual no le venía mal pensar "qué hubiese pasado si esto". Aunque suene ser pensamientos que transcurren al llegar a la edad avanzada, dicen que la madurez no tiene nada relacionado con los años cumplidos. Quizás sea verdad o quizás no, pero era justo lo que le pasaba el Lunarian. El paisaje Era realmente hermoso a sus ojos, tranquilo y calmado. Realmente no podía pedir más.

 Sin embargo la tan aclamada paz parecía que no duraría mucho con la presencia de cierta persona. Para ser más específicos, una chica que el joven no conocía. Cabello teñido  o quizás era natural, de color azul con terminación en las puntas turquesa. El mismo le llegaba hasta la cintura... Sus ojos parecían albergar diferentes colores cada uno, aquello que llaman heterocromía. De piel clara y mejillas coloradas, ciertamente cualquiera diría que era alguien muy hermosa pero al joven Lunarian le resultaba bastante igual. O quizás no... Quién sabe. Sin embargo la presencia de la chica fue a través de un juego... Un gesto quizás infantil. 

 - Eh?... Sí es un sitio bastante bonito...- comentaría sin mucho titubeo ante el comentario de la joven, luego la pregunta de la chica simplemente le sacó un suspiro aunque quizás era por la presencia del vapor que lo relajaba- el lugar no me pertenece, puedes hacer lo que gustes- mencionó al aire mientras cerraba ligeramente los ojos e inhalaba profundamente- qué te trae por estos lares... No parece ser alguien que frecuente en este lugar... más bien parece que es la primera vez que vienes...- quizás era perspicaz o quizás simplemente le atino al blanco. El Lunarian había notado cuando la chica se le quedó viendo hace un momento, lentamente extendió sus alas a su dirección de sus espaldas casi como cuando estiras un brazo para despertar los músculos.
#3
Key
Key
La chica que aparentaba tener aproximadamente su edad. Ante las primeras palabras del joven se relajó, y apoyando sus brazos en la roca mientras seguía sentada, observaba el paisaje de forma despreocupada. 

- A veces no se trata tan solo de que algo sea hermoso, hay que encontrarlo en el momento adecuado y creo que puede que este sea su apogeo. Esta luz dorada le da un toque tan especial... pero tal vez espere a que sea de noche. Ver como el agua le devuelve a las estrellas su luz como un guiño debe ser espectacular.

Que aquel lugar no le pertenecía... ¿Puede a caso alguien apropiarse las cosas y reclamarlas como suyas si no es algo que han labrado con su propio esfuerzo? Por desgracia de forma totalmente injusta lo hacían, lo habían hecho con ella. Pero no era algo que arrastrase, ya se había liberado de esas cadenas.

Ts... Tsch.. ja ja ja. - Soltó una pequeña risa dulce ante el comentario. - Me alegro. - Contestó simplemente con una expresión un poco divertida. - Sí, es la primera vez que estoy aquí y he llegado por casualidad, no se si por azar o por cosa del destino, aunque no creo mucho en lo segundo. Nunca había visto unas bañeras de estas, así al aire libre, ¿por qué son bañeras no?

En cuanto aquel desconocido movió sus alas, no pudo evitar quedarse mirándolas. Le cautivaron totalmente. Eran majestuosas, de un negro azabache penetrante.

- Espero que no te moleste que pregunte por lo obvio, ya que no las escondes. Pero... ¿Puedes volar? - Sus ojos se encendieron con una chispa de curiosidad. Cuán magnífica debía de ser la sensación de surcar los cielos como una ave, sintiendo el viento en el rostro y sin ninguna barrera que pudiese detenerte. "Si yo tuviera alas para volar..." Su mente comenzó inmediatamente a imaginar mientras esperaba impaciente una respuesta.
#4
Andreytsu D. Ryuu
Dragón de Fuego
Las palabras de la chica resultaban ser enormemente poéticas para el joven, encontrar las cosas en su momento adecuado. Era ciertamente una realidad de esta efímera vida, y quizás... uno de los placeres de la misma. Tener la dicha de contemplar un hermoso paisaje, era tranquilizante para el alma. - De noche el paisaje es mas perfecto... tranquilo y sereno como el invernal mar nocturno... Mmm...- añadió el joven con una voz suave y tranquila, a la par que albergaba un tono frio mientras alzaba la mirada al cielo, viendo como pese al poco tiempo que habia pasado desde la aparición de la joven. Ya el cielo comenzaba a pintarse ligeramente de tonos azules mientras lentamente el brillo anaranjado se desvanecía.

Aquel lugar no era de su pertenencia, era verdad puesto a que simplemente era un viajero que iba y venia. Desde hacia un tiempo no podía decir que algo le pertenecía, pues todo lo que reclamaba como suyo se terminaba desvaneciendo... Su familia, su hogar... La contraria parecía ser alguien constantemente risueña o sonriente, ciertamente le causaba un poco de desapego ese tipo de personas. A su vista solían ser las débiles ante las adversidades, aunque eso quizás se deba a que le recuerdan a su pasado... - Entonces... bienvenida a Manantial... Mmm...- al prestar un poco mas de atención...

 Escucho algo que le saco una pequeña sonrisa... - ¿Azar o Destino?... Los azares no son mas que las rutas o riendas que tomas... simples decisiones... destino es aquello a lo que quieres llegar, el objetivo. Resumiendo eso, los azares son las rutas que tomas para llegar a tu destino... o al menos así lo veo yo... Mmm...- quizás era sabio o quizás solo el pensamiento de un joven y ya. Lo siguiente que le dijo la chica, bueno era mas bien una pregunta- ¿Bañeras?... No... al menos no del todo... Son fuentes de agua con una alta concentración de minerales que hierven o se calientan a 5Cº por sobre la superficie... Se les atribuyen propiedades rejuvenecedoras a la piel... por lo tanto es frecuente que las personas se bañen en ellas... Mmm...- comento mirando las aguas expensar vapor.

- Estas termas son unisex, por lo tanto los clientes son variados... Mmm...- menciono un poco aburrido. La mirada fija de la joven sobre las alas del Lunarian fue cuanto menos, interesante para el joven- Pareces una niña jaja...- una voz dulce y, por primera vez en mucho tiempo, risueña salió de sus labios. - ¿Qué si puedo volar?... Si... unos 40 o 50 metros... Mmm...- dijo agitando ligeramente sus alas para estirarlas un poco- Es un pregunta un poco obvia...- pensó con una pequeña sonrisa burlona, aunque era muy sutil. Era raro... no solía ser tan expresivo, aunque hoy no estaba en servicio... dando una mirada a sus alrededores se podía notar que eran los únicos en el lugar... era raro eso. - Acaso... ¿te interesaría surcar los cielos algún día?... O acaso... ¿Te gustaría tocar mis Alas?- comento con un tono aburrido, realmente no es como si le importará mucho.
#5
Key
Key
Los ojos de la joven se iluminaron como si las estrellas mismas hubiesen despertado en ellos ante la llegada de la noche. Con la vista perdida en el paisaje e imaginando como sería cuando la oscuridad se adueñara del lugar, dijo mientras imaginaba:

- ¡Esperaré! ¡Esperaré a que sea de noche! Quiero verlo. Hoy el cielo casi no tiene nubes, es un día perfecto para verlo. Bueno... Noche. Ts... Tsch.. ja ja ja.

Las palabras del chico la pillaron por sorpresa. Cada decisión que había tomado la había llevado hasta allí, pero en muchas ocasiones no había tenido la posibilidad de decidir. No eligió donde nació, ni vivir la mitad de su vida cautiva. No eligió tener que enfrentarse al mundo totalmente sola cuando para ella era un lugar tan desconocido e incomprensible. Esas decisiones las habían tomado otros por ella. Un mundo donde la gente sea feliz y sea libre, eso era lo que ella quería y cada vez le encontraba más significado a aquellas palabras. Poco a poco iba entendiéndolas, averiguando cómo podía sentirse de dicho modo.

Pero cuando su acompañante continúo explicándole lo que era aquel manantial, sacudió la cabeza para despejarla y volvió a prestarle atención. Y dijo:

- ¡Oh, entonces podemos bañarnos! ¿Te apetece?

Comenzó a quitarse inmediatamente las botas. Pero una vez quedó descalza le miró de nuevo ojiplática.

- ¡¿Cua, cuarenta o cincuenta metros?! ¡ESO ES IMPRESIONANTE! - dijo con total júbilo. - Yo... yo nunca había pensado si quiera en esa posibilidad. Siempre he soñado con surcar los mares, ¿pero los cielos? Debe de ser algo realmente espectacular.

Se aproximó a él hasta estar a tan solo un palmo de distancia. Tal vez aquella distancia pudiese resultarle al joven incómoda, pero era algo que ella ni se planteaba. Acercó su mano lentamente hacia una de sus alas y sin llegar a tocarle le confesó:

- Sí, si no te molesta si que me gustaría tocarlas. Tus plumas se ven preciosas y parecen muy suaves.

Se quedó mirándole fijamente, esperando a que le diese permiso para poder tocarle o que le indicase lo contrario.
#6


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