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03-03-2025, 04:26 AM
(Última modificación: 03-03-2025, 04:30 AM por Key.)
Día 11 de Invierno del año 722
La temperatura descendía acompasada a la puesta de sol. La luz tenue del atardecer iba apagándose mientras se encendían poco a poco las de los hogares. Estaba siendo un día especialmente frío, la humedad calaba a los viandantes y se colaba por su piel hasta llegar a sus huesos. A estas horas ya comenzaban a cerrar los comercios y las buenas gentes de a pie volvían a casa para terminar un día más, pero la noche a penas había comenzado para los que preferían estar activos bajo el amparo de la oscuridad.
Unos zapatos desgastados y rotos a los que casi nos les quedaba suela, avanzaban tiritando por una modesta calle de la parte comercial de Loguetown. La persona que los vestía llevaba tan solo unas calcetas sucias, un camisón hasta las rodillas, y una sudadera que le llegaba casi hasta a la misma altura y en la que cabían al menos tres como ella.
El vaho de su respiración le enturbiaba los pensamientos. "Por qué habré acabado en invierno justo en esta isla. Debo de tener cuidado con eso el año que viene... Bueno, ya estoy aquí y si me cuelo en un barco puede que acabe pasando más frío... Mientras no llame la atención y no haya problemas seguiré aquí. ¡Vamos! A comer algo y a buscar un sitio calentito donde dormir." Y justo delante tenía un puesto de fruta. Había una muchacha recogiendo las frutas del otro lado. "Mi oportunidad." Pensó inmediatamente.
Alargó la mano en un rápido movimiento y cogió una piña grande y dorada que parecía estar madura. Se relamía ya imaginándose lo deliciosa que estaría mientras la ocultaba bajo la sudadera, cuando una voz desde dentro del puesto le gritaba.
- ¡EH! ¡DÉJALO DONDE ESTABA!
Tenía tanto frío y ganas de irse que no había prestado atención a los alrededores. Una mujer estaba agachada al otro lado del puesto.
- Esstooo... - Y señaló por un instante a la muchacha. Mientras las dos dependientas intercambiaban una breve mirada, aprovechó y salió corriendo.
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Leander Swain
Garm
03-03-2025, 05:05 AM
Una figura que había permanecido a lo lejos, observando con una enigmática sonrisa, giró levemente sobre sus talones. Cuando la joven alcanzó la esquina de un callejón, una mano surgió de las sombras y la arrastró hacia dentro, apartándola de la ira de la dependienta, quien había salido tras ella blandiendo un palo con furia.
Aturdida, la muchacha levantó la vista y se encontró con aquel misterioso observador. Era un hombre —o al menos lo parecía— de piel morena y cabello blanco como las perlas del mar. Su sonrisa era cálida y amable, casi como si emanara un calor propio.
— No ha estado mal el intento, pero… — chasqueó la lengua con un dejo de diversión. — debes prestar más atención a tu entorno.
Su mirada descendió hasta el abultado jersey de la joven, donde la forma burda y torpe de la piña delataba su intento de ocultarla. Tras unos segundos de contemplación, dejó escapar una risa baja, afable y ligeramente refinada.
— Si vas a robar en esta calle, ten en cuenta que los mercaderes nunca están solos — comentó, echando un vistazo hacia la salida del callejón. — No desde que jovenzuelos hambrientos como tú les sustraen la mercancía. Hay lugares mejores… y formas más discretas de “obtener” lo que necesitas.
Volvió a mirarla con la misma sonrisa serena antes de inclinar la cabeza en dirección a la taberna cercana.
— Ven, te invito a un chocolate caliente antes de que esa dependienta regrese.— Hizo un gesto para que lo siguiera. — Y más te vale darte prisa, porque no creo que quieras enfrentarte a ella otra vez.
Dicho esto, aquel hombre echó a andar con paso relajado hacia el callejón, donde a lo lejos, una taberna de aspecto destartalado pero acogedor brillaba con la luz de sus faroles. El sol estaba a punto de ponerse, y, dadas las circunstancias, la oferta del desconocido era una de esas que resultaban difíciles de rechazar… por más que viniera de un extraño.
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Key
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03-03-2025, 10:02 PM
Era bastante aparatoso correr con una gélida y punzante piña clavándosele en abdomen, pero solo podía preocuparse en aquellos instantes por intentar salir de allí y no recibir represalias por el pequeño hurto. Su atención estaba puesta en correr lo más rápido que le permitiesen sus entumecidas piernas y evitar cualquier obstáculo que pudiese encontrarse, no se esperaba aquella mano que la agarró de golpe.
Lo último que se vio perderse por el callejón fueron unos cabellos azules. Lo primero que se encontró aquel desconocido era una mirada sorprendida con cierto aire de inocencia. Un ojo fucsia y un ojo gris que le miraban con la esperanza de que aquel tirón fuese una solución y no un problema.
Cuando escuchó sus palabras dejó de estar tan tensa y se relajó un poco. No parecía haberse sorprendido por su inusual aspecto y había comenzado a prestarle total atención como si se hubiese olvidado de que la perseguían. Asentía a sus palabras, a esos consejos. "Ahora que lo pienso... si que no suelen estar solos... ¿Mejores lugares? ¿Formas más discretas? ¡Tal vez me diga cómo!" - Continuó asintiendo hasta que escuchó la palabra "chocolate".
- Sí, por favor. - Dijo en un hilito de voz mientras comenzaba a seguirle casi de inmediato. - ¿Pero puedo quedarme la piña, no? Si quieres la comparto contigo, tiene buena pinta. - Y le sonrío de oreja a oreja de forma muy dulce, como si lo que había hecho no estuviese mal. - Ummm, piña y chocolate, ¡Que cena más rica! - Se apresuró a ponerse a su altura, aún ocultando la fruta bajo sus ropas y andando de forma un poco aparatosa. - Oh, perdona, que no te he dado las gracias. ¡Gracias! ¿Cómo te llamas? Yo Key, pero prefiero que no le digas mi nombre a nadie, porfi.
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Leander Swain
Garm
03-03-2025, 11:13 PM
— Puedes llamarme Swain — responde a la muchacha mientras seguía caminando hacia la taberna .Al llegar a la taberna y entrar, el ambiente acogedor se hizo notar: El lugar estaba lleno de gente común bebiendo y comiendo mientras se resguardaban del frío, una pequeña banda de música tocaba en una esquina y el posadero atendió junto a una camarera a todos los presentes. El joven de piel morena guio a la muchacha hasta una de las mesas vacías del fondo. Tras sentarse y esperar a que la chica también se giró en la silla hacia la camarera que se acercaba.
— ¿Qué os pongo ? — preguntaría la joven camarera con una sonrisa cálida y agradable.
— Un chocolate caliente para ella y para mi una copa de vino rojo — sonríe Swain a la camarera antes de mirar un segundo a Key — También traele un buen plato de estofado ¿Si? — añade extendiendo una bolsa de monedas a la camarera.
Cuando la camarera se va sonriente el joven lunarian se gira de nuevo a la joven, dejando su katana apoyada en la mesa. Tras ello se estira levemente.
— Dime Key ¿Te dedicas a subsistir en la calle? — pregunta mientras saca un cigarrillo de su gabardina, encendiéndolo — No me malinterpretes pero tienes pinta de vivir en la calle con esas ropas…
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Key
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04-03-2025, 11:02 PM
- Oh, suena bonito. Encantada Swain. - Le dijo mientras sonreía y le seguía.
Ella no llevaba ni un berri encima. Aquel hombre parecía querer ayudarla y de todos modos, tampoco tenía nada que perder... Bueno, su recién adquirida piña.
Key observaba como caminaba mientras le seguía. Era el doble de alto que ella y muy esbelto. Su tez oscura hacía una combinación perfecta con aquellos penetrantes ojos rojos, los cuales destacaban más por sus sedosos cabellos blancos. Era realmente apuesto. Su forma de caminar era elegante y al mismo tiempo le envolvía un halo misterioso. Parecía una persona muy interesante. Pero de pronto se había quedado muy callado, no rompería ella aquel silencio no fuese a ser que cambiase de opinión y retirase su oferta. "Quiero ese chocolate caliente."
En cuanto cruzaron el umbral de aquella puerta sintió un alivio inmediato. El calor del lugar la abrazó al instante. Sabía que con su vestimenta desentonaba en aquel lugar. Aunque se aseaba a diario como podía, en invierno tener que lavar la ropa si no tenía muda era una tarea ardua, además de que Loguetown era un lugar bastante concurrido y en el que podía buscarse problemas por dejar su cuerpo expuesto. Pero las miradas que se tornaron en desagrado ante su paso por la taberna no le importaron. El calorcito, la melodía que sonaba de fondo y la promesa de esa taza de chocolate caliente le agradaban de sobremanera. Además, estaba aquel joven hombre. Sentía mucha curiosidad.
Continuó siguiéndole sin rechistar mientras miraba un poco a la banda, dejándola atrás. Sacó la piña del jersey y se sentó poniéndola en el asiento vacío de al lado. Cuando Swain hizo la comanda su cara se iluminó.
- Muchas gracias. - Dijo de forma dulce y genuina.
No se esperaba además aquel plato de estofado. ¡Qué contenta estaba! Pero la pregunta sobre a qué se dedicaba... La dejó sin saber muy bien qué responder.
- ¿Subsistir en la calle puede considerarse realmente dedicarse a algo? Ts... Tsch.. ja ja ja. - Una melódica risa salió de la joven. Parecía haberle divertido la pregunta a pesar de su precaria y evidente situación - No tengo un lugar al que llamar hogar. Voy de un sitio a otro, sí, supongo que subsistiendo. ¿A qué te dedicas tú? - preguntó con sumo interés y expectante a recibir alguna respuesta de aquel enigmático joven. - Antes me has dicho que había formas más discretas de conseguir lo que uno quiere... ¿Conoces algún truco? - Ahora toda su atención estaba en la persona que tenía sentada justo enfrente.
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Leander Swain
Garm
04-03-2025, 11:53 PM
Swain mostró una sonrisa afable y asintió, más pare el mismo que para Key. Cuando la camarera dejó la comanda en la mesa tomó su copa de vino, dándole un pequeño sorbo antes de dejarla de nuevo en su sitio, degustando durante unos segundos el sabor del vino.
― Subsistir, para algunos es un trabajo aunque no lo creas pero, digamos que no como esperas ― se quita su sombrero, dejándolo en la mesa a un lado mientras se alisa el pelo levemente ― No todos los mendigos que ves la calle lo son o los niños desamparados sin familias son pequeñas almas inocentes. Veras, a simple vista se esconde un mundo maravilloso donde no todo es lo que parece y donde las apariencias son solo herramientas para un fin y a esa forma vida, a ese mundo oculto a simple vista me gusta llamarlo mi hogar.
El joven dejó que la chica comiera un poco antes de continuar hablando, escuchando y mirando a todos en la sala hasta que una anciana llamó su atención pues pese a que parecía una mujer inteligente ocultaba más.
― Fíjate en aquella abuelita inocente y débil, fíjate bien ― dice con un tono conspirativo mientras apunta hacia la mujer de avanzada edad. Justo en ese momento aquella mujer se chocaba “accidentalmente” con un hombre que pasaba a su lado y mientras el susodicho le pedía disculpas la anciana ya le había robado una bolsita con berries del bolsillo.
Swain sonrió con una leve risa casi casi imperceptible antes de dirigir su mirada a su acompañante.
― Respondiendo a tu pregunta sobre a qué me dedico… ― se rasca la barbilla levemente ― Digamos que a un poco de todo, según el caso claro. ― responde antes de tomar la copa y dar otro sorbo ― En lo que respecta a conseguir lo que uno quiere de formas más discretas bueno, hay muchas y mismamente acabas de ver un ejemplo: las apariencias. Debes usar las vulnerabilidades de la gente, la compasión de los más devotos de corazón pues ― señala a la anciana ― ¿Quién en su sano juicio pensaría que aquella anciana era una ladrona? ― se vuelve a reír levemente, un gorgojeo afable y cálido que indicaba que aquella situación le producía divertimento.
Tras aquella pequeña explicación se echó atrás en su silla, relajándose y disfrutando del ambiente mientras dejaba a la joven disfrutar de su comida.
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Key
Key
05-03-2025, 02:43 AM
Key le escuchaba atenta. Aunque sus ojos casi no dejaban de mirarle y le escuchaba con atención, tenía tanta hambre que engulló aquel estofado sin importarle quemarse un poco la lengua. No dejó ni una sola gota del mismo en el plato, rebañándolo con el trozo de pan que le habían servido. Acabó su frase casi al unísono que ella la comida, ¿Cómo había podido comérselo tan rápido? La muchacha estaba realmente hambrienta.
- Vaya, creo que lo entiendo. A mi por mi aspecto, por ejemplo, nunca nadie ha intentado robarme. - Asentía con la cabeza mientras reflexionaba en voz alta. - Se puede usar para causar el efecto contrario... Ummm... Mentir no se, pero si puedo vestirme para no necesitar hacerlo. Cuando no tengo tanta hambre o no tengo prisa... - Se ruborizó al instante recordando el incidente de la frutería y continuando con algo de vergüenza. - Sí que me fijo más en las personas. En cómo visten, si están solas, sí parece que les pesa el bolsillo... A ti por ejemplo no habría intentado robarte, pareces fuerte y me das la sensación de que acabarías sorprendiéndome tú a mí. - Dijo con total franqueza sin pensar en cómo podían sentar sus palabras a aquel desconocido. Tras unos instantes se sobresaltó y dijo nerviosa. - ¡Y por supuesto que no voy a intentar hacerte nada malo! ¡Estás siendo muy amable!
De pronto el rostro de Key recordaba más al de un cachorro indefenso que al de una chica. Se mordió el labio y cogió la taza de chocolate con ambas manos para calentarselas, mientras disfrutaba de su dulce aroma. De pronto salió una risa que intentaba contener.
- Ts... Tsch.. ja ja ja. Esa señora es increíblemente habilidosa.
Dio un pequeño sorbo a la taza. El gusto inmediato del azúcar hizo que se le abriesen un poco las pupilas. Se notaba que realmente lo estaba disfrutando, pero seguía prestándole atención a Swain, no quería desperdiciar la oportunidad de aprender algo nuevo.
- Supongo que yo también hago un poco de todo, a mi modo. Creo que mi problema es que a veces me precipito por lo que siento, pero eso también me ha llevado a situaciones buenas, como estar aquí contigo ahora.
Se bebió la taza de chocolate de un trago, relamiéndose del labio el poco chocolate que se le había quedado. Dobló sus calcetas hacia abajo, ocultando sus destrozados zapatos y dejando visible la parte que estaba pegada a la piel, esa parte estaba limpia. Se levantó y se quitó la sudadera, quedándose vestida con tan solo un camisón lencero beige de seda que dejaba entrever una figura curvilínea. Su cara se iluminó mientras le miraba.
- La música es excelente. ¿Bailamos? - Le propuso mientras le tendía una fina mano que ya no tiritaba.
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Leander Swain
Garm
06-03-2025, 10:06 PM
Leander sonrió con picardía antes de levantarse de la mesa. Con un gesto elegante, tomó la mano de su acompañante y la guió con suavidad hacia la zona donde otras personas bailaban alegremente. La música envolvía el ambiente con su ritmo vibrante, y las risas se mezclaban con el tintineo de copas y el murmullo de conversaciones animadas. Él se movía con naturalidad, con una gracia innata y un decoro que le eran característicos, como si cada uno de sus pasos estuviera calculado para transmitir una imagen impecable.
— No todo es cuestión de apariencia, de cómo te vistes o cómo te muestras ante los demás — comentó con voz tranquila mientras seguía el compás de la música. — Debes proyectar esa sensación en todo tu ser. No basta con aparentar físicamente, sino que también debes hacerlo emocionalmente. Recuerda que los ojos son el reflejo del alma y, si aprendes a utilizarlos bien, puedes convertirlos en una cortina de humo, un velo que engañe a quien te observe.
Sus palabras flotaban en el aire como un consejo envenenado, dulce y peligroso a la vez. Mientras tanto, los cuerpos se mecían al ritmo de la música, algunos con torpeza, otros con la destreza de quien había pasado años perfeccionando su danza. Entre todos ellos, un hombre destacaba por su falta de coordinación, probablemente debido a la cantidad de alcohol que había ingerido. Sus movimientos eran erráticos y descuidados, justo lo que su él necesitaba y esperaba.
Aprovechando su descuido, ella se inclinó ligeramente hacia atrás con naturalidad. Su mano se deslizó con destreza, rápida y silenciosa, despojándolo de una pequeña bolsa con berries sin que él hombre se percatara de ello. Todo ocurrió en un abrir y cerrar de ojos. Al regresar junto a Key, le extendió con discreción la bolsa, esbozando una leve sonrisa de triunfo.
—Toda tuya, querida…
Tras un rato disfrutando del baile, Leander decidió volver a la mesa. Se acomodó con elegancia en su asiento y, con la misma gracia de siempre, tomó su copa de vino. La levantó con delicadeza y le dio un largo sorbo, saboreando el líquido mientras observaba el ambiente con aire pensativo. Sus ojos rojos recorrieron la sala con atención, evaluando cada detalle, cada movimiento. Siempre había algo interesante que observar, un secreto que descubrir o una oportunidad que aprovechar.
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08-03-2025, 02:34 PM
No pudo nada más que alegrarse cuando aceptó su invitación a bailar. Llevaba tiempo sin sentirse tan bien, con la tripa llena, resguardada y en agradable compañía. Era cierto que Swain podía enseñarle muchas cosas, lo estaba haciendo, pero en aquel momento deseaba despreocuparse un poco y disfrutar como la joven que era.
- Y ¿qué sensación doy yo ahora? - Decía mientras se mecía al son de la música, sintiéndola con cada parte de su ser y haciéndose una con ella. Simplemente estaba disfrutando de aquel momento. - Tal vez yo pueda sacar ventaja de tener uno de cada color - Dijo divertida. Guiñó un ojo, dejando ver solo el fucsia. - ¿¡Así alguien alegre!? - Y abriendo el gris para taparse el otro continuó con algo de dramatismo. - ¿Así tal vez alguien a quien querer echar una mano?
Pero la música la llamaba y continuó bailando dejando todo aquello en una pequeña broma. Al poco Swain se apartó de ella, a pesar de que continuaba mirándole mientras bailaba, solo pudo vislumbrar como se movía entre la multitud. Un casi imperceptible movimiento de mano junto al hombre que estaba ebrio y de nuevo volvía a su lado. Cuando le tendió la bolsa, la metió dentro de la suya, como si siempre hubiese estado ahí. "Hay que guardar las apariencias."
- Ts... Tsch.. ja ja ja. - Rio tapándose la boca, como si ocultase el secreto de ese modo. Y dijo con admiración - Eres increíble.
Y siguió los pasos de su mentor de subterfugio hasta la mesa de nuevo.
- ¿Sabes? Espero que llegue el día en que yo pueda hacer algo para ayudarte a ti, aunque pareces de los que se las apañan bastante bien solo. Ummm... Me gustaría preguntarte algo... ¿Por qué has decidido ayudarme? - Cuanto más tiempo pasaba con ella, más palpable se hacía. Key no albergaba mala intención alguna, por algún motivo había acabado terminando en esa situación.
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