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Asradi
Völva
29-11-2024, 03:54 PM
(Última modificación: 02-12-2024, 08:57 PM por Asradi.)
Y... ¡Listo!
Una sonrisa dulce y esplendorosa surcó el rostro de Asradi cuando terminó de colocar el último frasco de ungüento en ese carro de venta ambulante que, muy amablemente, un buen anciano de Oykot le había prestado para vender, comerciar e intercambiar cosas en el tiempo en el que la sirena estuviese en dicho lugar. No solo sacaba algo de dinero para sus gastos, o para ayudar con el resto del escuadrón, sino que también ayudaba a la gente que lo necesitase.
Viendo ahora el carro en perspectiva, le había quedado bastante bien, las cosas como eran. Un baúl abierto, con divisiones, hacía de estante/mostrador para la cantidad de antídotos y ungüentos que ella misma elaboraba. Botiquines, hilos de sutura, píldoras. Incluso había algún tipo de arma de largo y medio alcance, bastante rústica aunque fuerte y tallada con experticia y mimo. En otro estante, había varios libros y hojas sueltas. Libros de recetas variadas y manuscritos que revelaban secretos sobre algunas Frutas del Diablo. Los que ella había recopilado a lo largo de su vida, conocimiento y viajes.
Y, en otros baúles, pero no a la vista totalmente, ya que eran un asunto quizás más peliagudo, había algunos informes confidenciales y otros escritos de índole más privada. Eso era mercancía especial, como podría considerarse en algunos lados. Seguro que al Gobierno esas cosas no le gustaban pero... ¡Que le jodiesen!
— Bueno, creo que esto ya está listo. A seguir con los encargos pendientes. — Todavía tenía muchas cosas que hacer y los clientes no iban a esperar.
Se acomodó la ropa, consistente en una vaporosa falda que cubría su cola de sirena y una blusa cómoda también para trabajar y para el calor que solía hacer en un puerto ballenero como aquel.
Esperaba que, con eso, pudiese ayudar tanto a los suyos como a los que lo necesitasen.
Nota
¡Hola, sean todos muy bienvenidos! He creado este tema comercial para que sea más cómodo para mi y para los que estén interesados en mis artículos. Como ya sabéis, la lista de los productos con sus precios podéis encontrarlos en el apartado Mercado de Discord, con su correspondiente nombre de tienda.
La temporalidad será desde el 38 de Verano hasta el 45. Poned la fecha de cuando vais dentro de ese margen en vuestro propio post, para que nos cuadre a todos de la mejor manera posible.
¡Gracias!
Desconocido
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Angelo
-
04-12-2024, 09:16 PM
Su llegada a Oykot había resultado bastante estrambótica, incluso para las situaciones a las que ya estaba acostumbrado el buen lunarian. Aquel tipejo, el tal Stan, sería un yayo cebolleta pero no veas cómo le pisaba al acelerador. ¿Cómo era posible que un barco, por pequeño que fuera, se moviera así de rápido? Estaba bastante seguro de que aquella obra de ingeniería debía contar con varios motores y un combustible bien potente —como mínimo—, algo que esperaba poder llegar a replicar. Si conseguía fabricar un artilugio similar para instalarlo en su barco —aún no en su posesión—, estaba seguro de que tanto Iris como él podrían librarse de aquello que menos les gustaba en la vida: las consecuencias de sus actos, que a menudo se traducía en un buen puñado de marines.
El caso es que allí estaba, postrado a cuatro patas y asomando la cabeza por el lateral de uno de los muelles del puerto, echando hasta la primera papilla mientras profería sonidos grotescos y desagradables. No debería haberse comido aquel yogurt caducado aunque, ¿qué posibilidades había de que le sentara así de mal? Al fin y al cabo, en la etiqueta tan solo salía como pasado por un par de días, y todo el mundo sabe que esa fecha es orientativa.
En fin. La parte positiva es que se sintió como nuevo una vez hubo echado todo lo que guardaba dentro. ¡Ya ni notaba los mareos que ese viaje tan loco le había producido! Por el contrario, le había entrado un hambre atroz, de modo que olvidó por completo los motivos que le habían llevado hasta allí con todo el dinero que Iris le había prestado y se dispuso a cotillear la zona del puerto. Siempre había puestecillos aquí y allá, muchos de ellos derrochantes de comida de todo tipo —aunque mayormente de pescado fresco—. Logró encontrar algo de fruta y una especie de pinchos de algo que no tenía muy claro qué era, pero estaban cojonudos y al peliverde le bastaba con que no hubieran caducado.
Mientras deambulaba de aquí para allá, su mirada terminó posándose en una carretilla muy cuca que hacía las veces de comercio. Pese a no ser excesivamente grande, el artilugio estaba plagado de secciones y cajones que le permitían distribuir todo tipo de productos de forma ordenada. O, al menos, más ordenada que cualquier negocio respetable que hubiera visto en Jaya. Además, tras todo eso, se encontraba una morenaza del copón que debía ser la tendera y dueña de los productos. No podía perder la oportunidad de acercarse y echar un vistacillo, aunque fuera por intercambiar unas pocas palabras con la muchacha. Además, tampoco tenía ninguna prisa... o eso creía, al menos. No se acordaba ya de qué había ido a hacer allí.
Caminó con calma hacia la carreta mientras se terminaba el último pincho, arrojando el palillo por ahí antes de plantarse frente al puesto.
—¡Fuefos... —tragó— ...días! —Notaba que se le había colado un hilillo de carne entre los dientes. Putada—. ¿Qué tienes bueno por aquí? Aparte de ti, claro —bromeó con picardía, sin cortarse ni un pelo.
Se quedó ojeando los diferentes productos. Mucha cosa de médicos y curanderos, y también muchos papeles. Una putada que no tuviera aprecio por su integridad física ni supiera leer. Aunque de lo que sí que sabía era de números, y no pudo evitar fijarse en uno de los pequeños cartelitos de precios que había justo al lado de unos documentos. «¿Qué cojones tiene que poner para que una hoja de mierda valga 25 millones? ¿Serán las indicaciones para llegar a un tesoro o algo por el estilo? O igual es algo de coleccionista. Algo que seguro que puedo apostar o vender mucho más caro. Buah, a Iris le va a flipar», iba diciéndose en su mente, ensanchando la sonrisa mientras echaba mano a la enorme bolsa que llevaba a su espalda.
—¡Dame esa página tan interesante que tienes ahí! ¿Veinticinco millones? Calderilla para mí —comentó mientras dejaba la bolsa con el dinero sobre el resto de cosas—. Puedes contarlo si quieres, aunque van en monedas de uno, así que no sé yo si te sale a cuenta. Ah, y muy bonita la carretilla. ¿La has hecho tú? Qué pasada.
Y, mientras le doraba la píldora y esperaba a que la muchacha le preparase su compra, Angelo empezó a hablar como si la vida le fuera en ello, saltando de un tema a otro sin demasiado sentido. Vamos, como era habitual en él. Pobre sirena.
Nota
Sirva este post para justificar la compra de una página de enciclopedia T4 a la buena de Asradi por 25 milloncejos.
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Asradi
Völva
05-12-2024, 01:50 PM
El día parecía que iba a comenzar tranquilo. Había vendido algún botiquín y alguna cosa pequeña,pero que servía para ir sufragando algunos gastos e ir ahorrando para el botín común del Escuadrón. Eses días en Oykot le estaban resultando ser bastante fructíferos en cuanto a ganancias, así que esperaba poder juntar algo más de dinero antes de que abandonasen la ciudad.
Estaba atendiendo, ahora, a una ancianita que se había aproximado a pedir algunos artículos tales como antídotos y algo de hilo de sutura, cuando la voz de un varón la sacó de su ensimismamiento. Los ojos celestes de la sirena se posaron, escrutadoramente, en el chico que se acercaba comiendo un pinchito de algo. Lo que tuvo que hacer fue contener una mueca, cuando le habló con eses aires. Por inercia, a medida que el hablaba y hablaba, no podía evitar fijarse en ese trocito de carne que se le había quedado colgando entre un par de dientes. Lo gracioso del todo es que parecía estar coqueteando, y aunque la sirena no era afín a eso, a no ser que sacase cierta ganancia, no pudo evitar sonreír ligeramente.
— Tengo muchas cosas buenas. — Apoyó una de sus manos en un lateral de la carreta, mientras dejaba que el hombre curiosease el material que tenía a la venta. — ¿Hay algo en particular que busques?
Si no estaba seguro, ella podría ayudarle. A decidirse por un artículo, claro, no a que le siguiese dorando o comiendo la oreja. Asradi no se cortó un pelo en mirarle de arriba a abajo. Era riquiño, pero ya. Quizás un poco flacucho para lo que a ella le gustaba, aunque como no le conocía, no le iba a juzgar más allá de eso. Y su comportamiento, claro.
Cuando el chico pareció decidirse, Asradi enarcó una ceja al ver lo que estaba sosteniendo. ¿Una página de esas? No había dudado demasiado, aunque había jurado ver que le había dado varias vueltas a la hoja en sí. Iba a preguntarle si estaba seguro cuando él ya había soltado el dinero tan ricamente.
Asradi miró hacia el monto. Sí, era lo que ella pedía, así que se encogió de hombros. Dinero era dinero. No estaba estafando a nadie, en realidad, pero no iba a meterse en si la gente sabía o no lo que estaba comprando.
Que espabilasen.
— Ten entonces. Tu hoja para ti. Y mi calderilla para mi. — Y se hizo ya con el saco de dinero, por supuesto.
Solo tuvo que soportar un poco más del parloteo de Angelo en lo que le preparaba su compra.
— Listo, ten un buen día. Y gracias por la compra, guapo. — Le guiñó un ojo. No de forma coqueta, sino más bien interesada. — E spero que vuelvas a comprar más cosas a futuro.
Sí, interesada.
Nota
Gracias por comprar, mi rey. Un placer <3
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Runa Empírea
The Witcher
21-12-2024, 01:32 AM
La sirena nadaba por el mar en busca de su destino, el chiringuito de una compatriota sirena. Hace un tiempo que escucho hablar de este sitio, donde se podía recopilar información de diversas indoles y tipos. Runa estaba tras la pista de un tesoro, pero para ello requería que un experto le recopilara y filtrara cierta información. Eso quedo en manos de Asradi, una ningyo muy talentosa en ese campo cuyo talento empezaba a resonar por todos los mares.
La sirena marine avanzaba por el mar guiada por algunos peces, porque es ciega la pobre, con el fin de lograr llegar al puesto comercial de la sirena. Cuando emergió del agua, se acerco a la mercader - Hola, mi nombre es Runa, creo que ya terminaron el encargo que realice - La sirena se guiaba mediante su haki para más o menos ubicar la presencia de la comerciante - Estos son sus honorarios, más una propina por la velocidad de entrega y porque quiero apoyar los negocios de mis compatriotas - Estaba entregando el dinero a la derecha de donde estaba Asradi, fallando un poco la ubicación de su persona.
OFF: Perdón por el post corto, pero no podía más y quería dejar pagado.
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