
Megumi D. Mexizuela
Fushiguro- Shadow Hunter
12-12-2024, 11:45 PM
Pasos agitados y rápidos casi infrecuentes como si alguien estuviera corriendo por su vida, resonaban por las calles de Loguetown. Las pedrosas pero perfectamente confeccionadas calles de la ciudad, presumían de un patrón semicircular impreso en ella. Elegancia, delicadeza y perfección, esas dos palabras describían a la perfección dichas calles. Tires a donde tires la vista era un lugar bello a los ojos, majestuoso y digno de su facción dominante. Sus edificios eran obras maestras de la albañilería y la arquitectura. Pero en un lugar tan esplendido, era imposible crear que algo malo podría pasar ¿no? Pues... lo quien sabe...
La calle se pone oscura, Loguetown parecía tomar un ambiente a Londres del Siglo XIX, la chica corre y el asesino le precede, Jack D. Ripper como dicen los ciudadanos a la chica se va acercando, el filo de noche se hace presente. ¿Pero quien era? Pues nadie lo sabe, simplemente un asesino que en algún momento vino de los mares, un pirata quizás eso era, pero nada confirmable por sus victimas. Nunca habia testigo de sus asesinatos y a la fecha habían ya 4 victimas, todas mujeres que paseaban a altas horas de la noche por la ciudad en total soledad.
Una capa negra ondeaba al vacío cantico del viento, mientras sus pisadas secas y elegantes perseguían los pasos de aquella chica. El temor se habia apoderado de la ciudad, Marines ocupados exponiendo a la ciudad al caos exponencial que generaba este asesino, ¿La única pista de sus asesinatos? Un cuchillo sin huellas dactilares y un escrito en rojo sangre "JACK D. RIPPER" cerca de los cuerpos de sus victimas. Cosa que hacia preguntar ¿Esta chica se salvaría? Nadie lo sabia... La rubia de pelo liso corría lo mas lejos que su poco atlético cuerpo le permitía, temerosa de lo que le pasaría.
Dando una vuelta en el corte de una calle pensando que así el asesino la perdería de vista, y efectivamente así fue, correría con todas sus fuerzas, una respiración pesada como si el alma estuviera por salirse de cuerpo debido al cansancio. Lagrimas de miedo amenazaban por salir de sus ojos- E-estoy a-a salvo... jah... jah... jah...- pesados jadeos escapan de sus labios, su pecho se retraía y extendida constantemente con cada suspiro que daba, por un momento se detuvo en medio de una calle, 4 cruces a sus ojos, contando el cruce por el que habia llegado allí, se inclino ligeramente para apoyar sus manos en las rodillas y jadear aun mas.
Después de un momento de descansar se propuso a reincorporarse y dar un paso al frente con la intención de avanzar - Me salve... creo que iré a ca...- en ese preciso instante sintió un gran ardor en su brazo derecho, a la par que algo golpeaba el suelo, casi como si hubieran tirado un objeto al piso. El sonido metálico de un cuchillo se clavándose en el suelo también resonaba en el ambiente- ¿Ah?... ¿Q-que?... ¡¡¡AAAAAAARGH!!!... ¡¡¡MI BRAZOOO!!!... ¡¡¡MI BRAZOOO!!!...- gritos de dolor y desespero serian soltados a la par que pisadas secas se aproximaban a la escena.
Tal y como se preguntarían, el brazo de la chica fue cortado desde la extensión del codo de un modo limpio y pulcro- ¿Jah?... Haga Silencio señorita... No querrá despertar a los residentes... duermen a estas horas...- al mismo tiempo que aquella voz tan... tétrica y elegante sonaba una niebla espesa se esparcía por la escena- Que desafortunada... No tuvo que haber salido a estas horas...- El sonido de los pasos rodeaban a la chica, como si de una presa se tratase, - Tengo que huir... sino va a mat...- y justo cuando la chica se dispuso a Salir corriendo... - arme...- ¡PLAZ!... un gran ardor recorrería su hombro izquierdo...
- Señorita... acepte su destino... No podrá huir de mi... ¡¡¡JACK D. RIPPER!!!- cuando dijo aquello un ultimo grito seco resonó por el área, como si fuera un grito con la ultima gota de vida de aquella victima... Cuando la niebla se disperso se podía contemplar el cuerpo de la victima en el suelo sin vida, aquel asesino aprecia haberse desvanecido junto con la niebla, en el suelo junto al cadáver estaba escrito algo...
El nombre del Asesino, habia autografiado con la sangre de su victima la escena del crimen. Para muchos Jack D. Ripper era un fantasma, un espíritu vengativo del pasado. Para otros un resentido, para otros un justiciero. Pero algo era verdad detrás de todo esto, sea lo que fuera debía ser detenido. La única pista solida que tenían era el testimonio de uno que otro supuesto testigo de la escena, gente que escucharon los asesinatos de primera mano pero que nunca vieron nada relacionado a ello, saber si eran confiables o no ya era cuestión de cada uno, o al menos eso dicen por allí.
Las autoridades decidieron designar a tres personas a que se hicieran cargo de este caso, puesto que para ellos era algo trivial habiendo tantas cosas por atender, o quizás usaban eso de excusa por el miedo... En fin, habían designado a un Marine y dos CP a este caso en concreto, los habitantes esperaban la llegada de los designados con impaciencia y temor, casi como si suplicaran por la presencia de sus salvadores ante este enemigo que era tan conocido como desconocida al mismo tiempo. Loguetown vivía con miedo de la noche y lo que en ella depredaba.
En la plaza de la ciudad esperaban algunos de los supuestos testigos que quedaban de los asesinatos, aunque nadie nunca presencio nada de primera mano, siempre habían quienes creaban rumores o al menos sabían algo un poco coherente al respecto. Nada afirmaba que estas personas serian realmente de ayuda o simplemente serian un obstáculo en la misión del grupo. Solo el tiempo les diría si eran o no útiles los argumentos que podrían encontrar de aquellas personas...
La calle se pone oscura, Loguetown parecía tomar un ambiente a Londres del Siglo XIX, la chica corre y el asesino le precede, Jack D. Ripper como dicen los ciudadanos a la chica se va acercando, el filo de noche se hace presente. ¿Pero quien era? Pues nadie lo sabe, simplemente un asesino que en algún momento vino de los mares, un pirata quizás eso era, pero nada confirmable por sus victimas. Nunca habia testigo de sus asesinatos y a la fecha habían ya 4 victimas, todas mujeres que paseaban a altas horas de la noche por la ciudad en total soledad.
Una capa negra ondeaba al vacío cantico del viento, mientras sus pisadas secas y elegantes perseguían los pasos de aquella chica. El temor se habia apoderado de la ciudad, Marines ocupados exponiendo a la ciudad al caos exponencial que generaba este asesino, ¿La única pista de sus asesinatos? Un cuchillo sin huellas dactilares y un escrito en rojo sangre "JACK D. RIPPER" cerca de los cuerpos de sus victimas. Cosa que hacia preguntar ¿Esta chica se salvaría? Nadie lo sabia... La rubia de pelo liso corría lo mas lejos que su poco atlético cuerpo le permitía, temerosa de lo que le pasaría.
Dando una vuelta en el corte de una calle pensando que así el asesino la perdería de vista, y efectivamente así fue, correría con todas sus fuerzas, una respiración pesada como si el alma estuviera por salirse de cuerpo debido al cansancio. Lagrimas de miedo amenazaban por salir de sus ojos- E-estoy a-a salvo... jah... jah... jah...- pesados jadeos escapan de sus labios, su pecho se retraía y extendida constantemente con cada suspiro que daba, por un momento se detuvo en medio de una calle, 4 cruces a sus ojos, contando el cruce por el que habia llegado allí, se inclino ligeramente para apoyar sus manos en las rodillas y jadear aun mas.
Después de un momento de descansar se propuso a reincorporarse y dar un paso al frente con la intención de avanzar - Me salve... creo que iré a ca...- en ese preciso instante sintió un gran ardor en su brazo derecho, a la par que algo golpeaba el suelo, casi como si hubieran tirado un objeto al piso. El sonido metálico de un cuchillo se clavándose en el suelo también resonaba en el ambiente- ¿Ah?... ¿Q-que?... ¡¡¡AAAAAAARGH!!!... ¡¡¡MI BRAZOOO!!!... ¡¡¡MI BRAZOOO!!!...- gritos de dolor y desespero serian soltados a la par que pisadas secas se aproximaban a la escena.
Tal y como se preguntarían, el brazo de la chica fue cortado desde la extensión del codo de un modo limpio y pulcro- ¿Jah?... Haga Silencio señorita... No querrá despertar a los residentes... duermen a estas horas...- al mismo tiempo que aquella voz tan... tétrica y elegante sonaba una niebla espesa se esparcía por la escena- Que desafortunada... No tuvo que haber salido a estas horas...- El sonido de los pasos rodeaban a la chica, como si de una presa se tratase, - Tengo que huir... sino va a mat...- y justo cuando la chica se dispuso a Salir corriendo... - arme...- ¡PLAZ!... un gran ardor recorrería su hombro izquierdo...
- Señorita... acepte su destino... No podrá huir de mi... ¡¡¡JACK D. RIPPER!!!- cuando dijo aquello un ultimo grito seco resonó por el área, como si fuera un grito con la ultima gota de vida de aquella victima... Cuando la niebla se disperso se podía contemplar el cuerpo de la victima en el suelo sin vida, aquel asesino aprecia haberse desvanecido junto con la niebla, en el suelo junto al cadáver estaba escrito algo...
El nombre del Asesino, habia autografiado con la sangre de su victima la escena del crimen. Para muchos Jack D. Ripper era un fantasma, un espíritu vengativo del pasado. Para otros un resentido, para otros un justiciero. Pero algo era verdad detrás de todo esto, sea lo que fuera debía ser detenido. La única pista solida que tenían era el testimonio de uno que otro supuesto testigo de la escena, gente que escucharon los asesinatos de primera mano pero que nunca vieron nada relacionado a ello, saber si eran confiables o no ya era cuestión de cada uno, o al menos eso dicen por allí.
Las autoridades decidieron designar a tres personas a que se hicieran cargo de este caso, puesto que para ellos era algo trivial habiendo tantas cosas por atender, o quizás usaban eso de excusa por el miedo... En fin, habían designado a un Marine y dos CP a este caso en concreto, los habitantes esperaban la llegada de los designados con impaciencia y temor, casi como si suplicaran por la presencia de sus salvadores ante este enemigo que era tan conocido como desconocida al mismo tiempo. Loguetown vivía con miedo de la noche y lo que en ella depredaba.
En la plaza de la ciudad esperaban algunos de los supuestos testigos que quedaban de los asesinatos, aunque nadie nunca presencio nada de primera mano, siempre habían quienes creaban rumores o al menos sabían algo un poco coherente al respecto. Nada afirmaba que estas personas serian realmente de ayuda o simplemente serian un obstáculo en la misión del grupo. Solo el tiempo les diría si eran o no útiles los argumentos que podrían encontrar de aquellas personas...