Hay rumores sobre…
... una isla del East Blue donde existen dos escuelas de combate enfrentadas. Estas escuelas hacen especial referencia a dos personajes de la obra original.
[Autonarrada] [T2] Subasta oculta en Rostock (Parte 10)
Silver D. Syxel
-
Pueblo de Rostock, Isla Kilombo
Primavera del año 724

Las calles de Rostock estaban envueltas en un silencio inquietante cuando Silver regresó al pueblo. A pesar de la hora avanzada, el ambiente parecía extraño, como si los murmullos habituales del puerto hubieran sido reemplazados por un susurro ominoso. Con la ropa húmeda del chapuzón en el mar y los objetos que había recuperado del barco bien asegurados, se movió entre los callejones con paso cauteloso.

Esto no me gusta —murmuró para sí mismo, ajustando la caja bajo el brazo.

El pergamino y la pieza metálica que había encontrado le daban más preguntas que respuestas, pero no era el lugar ni el momento para estudiarlos con calma. Necesitaba un refugio donde pudiera analizar sus hallazgos lejos de ojos curiosos y manos codiciosas.

Tras recorrer varias calles mal iluminadas, encontró un edificio abandonado cerca del mercado, una vieja bodega que alguna vez debió almacenar especias y vinos, a juzgar por el olor persistente en el aire. El lugar estaba cubierto de polvo y telarañas, pero servía para su propósito. Cerró la puerta tras de sí, asegurándola con una viga caída, y encendió una lámpara que había en un rincón. La tenue luz iluminó las paredes mohosas, revelando estanterías vacías y barriles apilados.

Esto servirá —dijo, colocando la caja sobre un barril y sacando los objetos que contenía.

El mapa estaba desgastado, con bordes rasgados y líneas que parecían trazadas a mano alzada. Los puntos marcados se conectaban con líneas que formaban un patrón intrincado, como una telaraña que convergía en un lugar central señalado con el mismo símbolo triangular rodeado de espinas. La pieza metálica, pequeña y con inscripciones similares a las de la piedra, parecía encajar en algo más grande.

Un mapa incompleto, una llave... ¿y qué más? —se preguntó en voz alta, pasando los dedos por las marcas de la pieza.

Antes de poder sacar conclusiones, un ruido en el exterior interrumpió sus pensamientos. El sonido de pasos apresurados y voces susurrantes llegó a través de las paredes. Syxel apagó la lámpara de inmediato, deslizándose hacia las sombras mientras desenfundaba su espada.

Un golpe fuerte sacudió la puerta, y una voz resonó desde el otro lado:

—¡Sabemos que estás ahí, pirata! ¡Entréganos lo que has tomado y no saldrás herido!

Silver sonrió con sorna, aunque mantuvo el silencio. La puerta tembló bajo otro golpe, y finalmente cedió, dejando entrar a varios hombres armados. No llevaban las túnicas de los fanáticos, pero sus movimientos eran igual de coordinados, y sus miradas reflejaban la misma determinación.

Parece que tengo fans —murmuró desde las sombras, con tono cargado de burla.

Los intrusos se dividieron para registrar el lugar, sus pasos crujían sobre la madera vieja. Uno de ellos pasó cerca del barril donde Syxel se ocultaba. Sin dudar, el capitán se movió con rapidez, cortando la distancia entre ellos y asestando un golpe certero que dejó al hombre en el suelo antes de que pudiera reaccionar.

—¡Ahí está! —gritó otro, levantando su arma.

El enfrentamiento estalló en un instante. Los atacantes no eran novatos; sus movimientos eran precisos, y parecían acostumbrados al combate. Sin embargo, estaban enfrentándose a alguien que había hecho de la lucha su modo de vida.

El primero se lanzó con un espadón, buscando aplastar la defensa de Syxel con fuerza bruta. Silver bloqueó el golpe con su espada, desviando la hoja hacia un lado antes de girar sobre sí mismo y contraatacar con un tajo rápido que abrió una herida en el costado de su oponente.

Otro hombre aprovechó para atacar por la espalda, pero el capitán lo anticipó. Con un movimiento fluido, bloqueó el ataque con su espada y le propinó una patada que lo hizo retroceder, tropezando contra un barril.

¿Cuántos sois? —preguntó, con una sonrisa que no ocultaba su desprecio.

El enfrentamiento continuó en un intercambio de golpes feroz. Uno de los atacantes logró rozar el brazo del capitán con su hoja, pero pagó caro su osadía cuando Silver respondió con un corte ascendente que lo desarmó y lo dejó a su merced.

Finalmente, la sala quedó en silencio, excepto por la respiración agitada de Syxel y los gemidos de los hombres heridos. Observó los cuerpos en el suelo, evaluando si alguno quedaba lo suficientemente consciente como para responder preguntas. Uno de ellos, un hombre robusto con una cicatriz en la mejilla, lo miraba con una mezcla de odio y miedo.

¿Para quién trabajáis? —preguntó Syxel, apuntándole con la espada.

El hombre escupió al suelo, negándose a hablar. Silver suspiró y, sin más ceremonia, terminó con él. Esa gente no hablaría, y no tenía tiempo para perderlo intentando convencerlos.

Guardó la espada y recogió sus cosas rápidamente. La bodega ya no era segura, y no tardarían en llegar refuerzos. Con el mapa y la pieza metálica asegurados, salió al callejón y se deslizó entre las sombras, evitando a los pocos transeúntes que todavía rondaban las calles.

Mientras se dirigía hacia el puerto, reflexionaba sobre lo ocurrido. Los atacantes no eran simples mercenarios, ni tampoco fanáticos al uso. Algo más grande estaba en juego, y cada paso que daba lo acercaba más al corazón del misterio.

Si quieren esto con tantas ganas, debe valer más de lo que imaginaba —murmuró con una sonrisa ladina, mientras desaparecía entre las sombras de Rostock.
#1
Moderador Doflamingo
Joker
¡RECOMPENSAS POR AUTONARRADA T2 ENTREGADAS!


Usuario Silver D. Syxel
  • Berries: 104.445.101 -> 104.895.101 (+450.000)
  • Experiencia: 5417.49 -> 5447.49 (+30)
  • Nikas: 15 -> 17 (+2)
  • Reputación: +10 Reputación Negativa

    [Imagen: 95fa77531754675c202aa20ac4047d602acade5e.gif]
#2


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)