Alguien dijo una vez...
Iro
Luego os escribo que ahora no os puedo escribir.
Tema cerrado 
[Autonarrada] [A - T2] Preparaciones para el viaje
Henry
Tigre Rojo de la Marina
Día 2 de invierno del año 724
 
Despertar aquél día había sido algo tremendamente doloroso, los dolores musculares luego de reparar media isla no eran poca cosa. Afortunadamente nos habían dado el día libre a los voluntarios que fuimos a reparar dichas casas. Había sido una especie de regalo por parte de Murray y su pesado corazón de Oni. A diferencia del primer día de invierno, el segundo traía mucha más nieve y viento, una mezcla un tanto caótica aunque no imposible de soportar. 
 
Si algo pasaba en la isla sería notificado a la base y se enviaría a un pelotón marine para resolver dicho problema, así había sido hasta aquél día. Luego del incidente en el archipiélago Conomi los marines en el G-23 admiraban al suboficial Henry de gran manera, pues este había sido una pieza clave en la lucha contra la piratería. Desafortunadamente muchos marines murieron en aquella operación, cosa que seguía invadiendo los pensamientos del joven Henry. 
 
Aquello era un recordatorio de que las malas decisiones tenían sus consecuencias y que a veces esas consecuencias eran tan grandes que podían abrumar a uno por completo. Tanto así que día tras día el semblante del suboficial Henry cambiaba lentamente, dejando atrás aquél joven e inexperto marine que se dejaba llevar por sus emociones. Últimamente el entrenamiento y capacitación para volverse oficial le tomaban gran parte de su tiempo pero era un sacrificio necesario. 
 
Pero no todo eran tan oscuros como parecía, últimamente se rumoreaba de que oficiales en el G-23 estaban haciendo los papeleos para enviar refuerzos al North Blue o eso se ha estado escuchando. Era una buena oportunidad para aquellos que buscaban un nuevo aire y lugares que explorar, si bien Henry sentía que tendría que volver al East Blue algún día, eso sería para finales de temporada.
 
Aquillas eran buenas noticias, cosa que hizo emocionar al joven marine Henry, el cual empezó a realizar flexiones motivado por dicho viaje. Este había mejorado mucho desde sus últimas misiones, haciéndose especialmente ágil en su combate. Con el objetivo de convertirse en oficial de la marina este también debía de demostrar su poderío y superioridad, lo que debía de marcar una diferencia entre los soldados comunes y él, un futuro oficial.
 
El invierno estaba encima de Kilombo y a pesar de ello no había día de descanso para los demás. Los que sentían que el frío era demasiado llevaban una capa con cierta piel por dentro mientras los marines expertos demostraban su estatus como veteranos afrontando aquella nieve como si fuese verano. Era una escena bastante inspiradora, veteranos ayudando a novatos y viceversa, era algo digno de ver en cualquier base marine.
 
Aparentemente las órdenes eran almacenar unos cargamentos de enlatados y recursos para afrontar el invierno que había llegado de otras bases en el East Blue. Era bueno saber que contábamos con el apoyo de otras bases, ya que nuestro puesto en Kilombo tampoco es que sea el más grande en todo aquél mar. Soldados corrían de un lado al otro, llevándose consigo cajas de materiales desde el campo de entrenamiento hasta los almacenes de la base, donde había una temperatura óptima y seca.
 
Teníamos la capacidad de aguantar aquél invierno con facilidad y de ayudar a nuestros ciudadanos en caso de que estos lo necesiten. Si algo bueno tenía pertenece a una organización como lo era la marina era el tener el apoyo de medio mundo. Gracias a que la influencia marine llega a cada rincón del mundo podemos estar tranquilos al saber que siempre habrán refuerzos disponibles a asistirnos en nuestros momentos más bajos.
 
Si había algo que el joven Henry había estado deseando era una pelea digna, una en la cual este tenga que dar todo de sí para ganar. El tener una fruta con el poder de moldear el mundo ha sido una espada de doble filo pues tener tanto poder hace que el usuario se acomode a lo que tiene. Para evitar esto Henry ha entrenado incontrolables veces con otros suboficiales sin usar su fruta, lo que lo ha llevado a convertirse en un buen luchador. Sorprendentemente, después del asalto al gran faro de Rostock, este despertó un poder que jamás había visto, se trataba del haki, en este caso el haki de observación.
 
Los oficiales de la marina le hablaron de dicho poder y le instruyeron en este. Henry había mejorado su haki de observación hasta el punto en el que puede percibir a seres vivos en un área de casi cuatrocientos metros. Pero eso no era todo lo que ofrecía aquél poder, el uso de este haki permitía al usuario percibir ataques antes de tiempo, pudiendo esquivar con mayor efectividad. Tener aquél poder era una bendición, aunque uno no debía de conformarse con ello, uno debe de pulir cada una de sus técnicas hasta el límite.
#1
Moderador KataCristo
KataGOD
RECOMPENSA ENTREGADA
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#2
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