¿Sabías que…?
... este sabías qué no tiene ningún contenido y solo busca despistar al usuario.
[Autonarrada] [A-T2] Mo' Money Mo' Problems
Drake Longspan
[...]

Amanecer del día 42 de Verano del año 724,
Isla Momobami.


El viento soplaba con fuerza sobre la costa rocosa de la Isla Momobami, llevando consigo el eco de las olas que chocaban contra las rocas. Drake Longspan observaba el mar, su mirada fija y su rostro arrugado por la fatiga.

A pesar de los brillantes tesoros a su alrededor, su mente no podía dejar de volver al combate reciente. Recordaba perfectamente el enfrentamiento contra el Mink en el templo, un luchador feroz que había casi destrozado su cuerpo en un par de momentos. La batalla había sido brutal, tanto física como mentalmente, y aquel joven peleador todavía sentía los efectos del combate. Y como dolían.

Las costillas le dolían con cada respiración, como si se le hubieran roto varias de ellas durante el intercambio de golpes. Aquella forma de combatir, tenía una peculiar precisión a la hora de atravesar su defensa. El Mink había sido una bestia imparable, y aunque Drake Longspan se había defendido con todas sus fuerzas, no podía evitar sentir que su resistencia física había sido puesta al límite. A veces, el dolor en su torso se convertía en un recordatorio constante de lo cerca que estuvo de caer en ese enfrentamiento. Pero no había tiempo para lamentarse. No mientras el botín seguía allí, y no mientras la misión seguía en pie.

Entregar a Muzen.

Oi, esos malditos golpes aún duelen... — murmuró para sí mismo, apretando los dientes mientras se tocaba las costillas. Estaba herido, sí, pero en su mundo eso solo significaba una cosa: seguir adelante. El dolor solo era una molestia más que debía ignorar. El joven de los brazos largos nunca había sido de aquellos que se dejaban vencer por unas heridas.

La tripulación de aquel Mink, por otro lado, sí había sido vencida de manera parcial. Habían logrado someter al pirata, a pesar de sus enormes fuerzas y su resistencia. Había sido una victoria costosa, pero ahora el "trofeo" estaba en sus manos. El otro pirata estaba atrapado, fuertemente atado y bajo la vigilancia de la tripulación de los Piratas Hizashi.

Los planes de todos estaban en marcha: el prisionero sería entregado en Isla Kilombo.

Drake Longspan miró al prisionero con una sonrisa sardónica en el rostro. A pesar de su dolor, el hombre había sido capturado, y eso era algo que le daba satisfacción. Aquel joven humano había sido uno de esos piratas "valiosos", con una recompensa considerable sobre su cabeza, y entregar a alguien así en Isla Kilombo significaba una buena cantidad de dinero y favores, especialmente de cara a su capitán. Eso siempre era algo que el carpintero podía aprovechar. O al menos eso pensaba.

Se acercó al cautivo, observándolo con ojos entrecerrados. El prisionero estaba golpeado, cansado, pero aún parecía tener algo de fuerza en su mirada. El muchacho dio un paso atrás, sintiendo el tirón de sus costillas al moverse, pero no lo mostró. Si alguien veía una debilidad, más vale que no estuviera cerca cuando él decidiera actuar.

Bueno, bueno, compañero, te vas directo a Kilombo, donde te van a tratar como a un rey... aunque un rey muy jodido, claro — comentó Drake, con una sonrisa irónica, el sarcasmo evidente en su tono.

Igualmente, te deseo la mayor de las suertes, esto es solo negocios.

El prisionero gruñó, pero no podía hacer mucho más. Drake sabía lo que pasaría en Kilombo.

Oi, Byron, ¿cuándo nos largamos de aquí? — gritó, mirando a su capitán, que aún estaba ocupado organizando el reparto del botín. A pesar de la animosidad de la tripulación y las pequeñas tensiones sobre la división del oro, Drake Longspan sentía que lo más importante en ese momento era llevar a cabo la misión y asegurarse de que el prisionero fuera entregado de manera segura. El botín podría esperar; el prisionero no, y menos cuando valía más que cualquier tesoro.

Drake Longspan resopló, molesto por la lentitud del proceso. Las costillas le seguían doliendo, y la incomodidad en su cuerpo solo le ponía más impaciente. Pero sabía que no podía apresurar las cosas. Todo debía hacerse con cuidado, sobre todo cuando se trataba de entregas tan valiosas. Isla Kilombo no era el tipo de lugar donde se pudiera improvisar.

No puedo esperar mucho más, Byron... Estoy cansado de este maldito dolor, pero esos tesoros y este prisionero no van a entregarse solos. Y no pienso cargar con esto para siempre — gritó, refiriéndose al prisionero atrapado. Aunque el dolor seguía martillando en su pecho, su mente estaba fija en la recompensa y la promesa de lo que vendría.

Con una risa gutural, el carpintero de la tribu de los brazos largos dio un paso atrás y empezó a reorganizar su equipo, observando cómo la tripulación de los Piratas Hizashi empezaba a moverse con más rapidez. El repaso final de los tesoros estaba por terminarse, y pronto saldrían hacia Isla Kilombo, lugar donde planificarían una entrega sin exponerse de sobremanera, o de lo contrario, tiraría el puto faro si fuese necesario con tal de garantizar su supervivencia.

A medida que la tripulación se preparaba para zarpar, Drake sentía una mezcla de satisfacción y nerviosismo. Sabía que este trato podría llevarlos a otro nivel. La historia de la tripulación de los Hizashi seguía creciendo, y con cada victoria y cada prisionero entregado, la reputación de su capitán y su tripulación se extendía más allá de las fronteras de los cuatro mares y el nuevo mundo.
#1
Moderador Doflamingo
Joker
¡RECOMPENSAS POR AUTONARRADA T2 ENTREGADAS!


Usuario Drake Longspan
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#2


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