Hay rumores sobre…
... que existe una isla del East Blue donde una tribu rinde culto a un volcán.
[Autonarrada] [Pasado] ¿Hermanito?... [priv Sirius]
Mikhail
La Voz del Sol
La chica sobrevolaba los cielos batiendo sus hermosas alas, mirando desde su privilegiada posición la hermosa vista de la isla Kilombo, su hogar, donde paso toda su niñez, dónde sus sueños se forjaron y sus memorias se plasmaron en un futuro que ya se estaba cumpliendo para su fortuna. Mas allá de tener dinero y conexiones por ser una Cipher Pol de una generación más o menos prometedora, la chica tenía bastante problemas para acostumbrarse a la vida afuera de su propia isla. En su entrenamiento, desamparada y mandada a lo desconocido, había soñado con el día en que volvería a ver a todos sus amigos, a Megumi, a Tsumiki, a sus padres y quien sabe otra persona más.

Finalmente cuando descendía logro visualizar la mansión donde vivían sus padres, 2 Solarian bastante amigables que educaron a la chica como pudieron y les había salido bien, debido a que crearon a una chica que además de cara bonita tenía un gran corazón. Al frente de la puerta de madera, intentaría ver en los adentros de aquella mansión sin éxito aparente. -...-. La chica estaba visualmente frustrada ante el intento fallido pero decidió tocar las grandes puertas que con suerte alguien escucharía.

-Mamá!...señor Pushi, ya volví aquí estoy!-. Grito en un llamado de atención a las personas adentro de la morada, sin respuesta alguna como si la hubieran abandonado hace años. -Deberia buscarlos más tarde?, pero si dijeron que me esperarían-. Hizo un puchero cerrando los ojos y pegándole a uno de los pilares de la entrada, haciéndola chillar de dolor instantáneamente.

La chica no iba a detener la búsqueda de sus progenitores, y usando sus alas nuevamente se embarcaría en un viaje directo al pueblo, era bien sabido que su familia era adinerada pero le gustaba la vida pueblerina, la humilde en la que existían el 70% de las personas de este mundo y era una costumbre para ellos ayudarlos de manera financiera, o como la forma que había adoptado su madre hace unos pocos años, ser una enfermera. Por más concentrada que estaba no se dió cuenta por estar sumida en sus pensamientos chocó directamente con la campana de una iglesia y cayó al suelo desde el segundo piso de ella propinandose un duro golpe que la dejo toda adolorida.

-Ay...Saturno, venus, Urano, ya por fin los veo...-. Dijo mientras sus cabezas le daba vueltas ya en el suelo. Había caído en medio de un mercado con sus ojos brillantes color turquesa mirando al cielo y sus pupilas tornándose espirales por la sacudida.

Apenas se logró levantar vió como algunas personas la miraban con desconcertados. -No se preocupen, soy cabeza dura!-. Grito emocionada apretando el puño con el pulgar hacia arriba para indicar que estaba perfecta, pero en realidad se estaba muriendo de pena.
#1
Sirius Herald
Eleos
El mercado, con sus sonidos y colores, me recordaba a una telaraña que se trenzaba en el vaivén de la multitud. Sirius avanzaba entre los puestos abarrotados, siguiendo por alguna razón una sensación extraña que había tenido, llevaba pasos cuidadosos, pero, tenía la mala sensación de que algo malo iba a pasar, por lo que caminaba buscando una respuesta a la confusión que sentía, por alguna razón que no comprendía, no se sentía demasiado bien, como si una neblina extraña nublara su mente. 

Dé repente, el aire se estremeció con un sonido metálico. Al alzar la vista, distinguió una figura que chocaba con la campana de la iglesia (que raro, normalmente eso solo le pasaba a los pájaros distraídos), la figura empezaba a descender, al observarla bien, pudo notar unas alas de color blanco, uh, que raro, ¿Acaso se trataba de otra solarían?, quizá era joven y aun no había entrenado muy bien su vuelo. Pero sin dudarlo, Sirius empezó a correr, a tiempo para ver a la joven caer estrepitosamente en medio de un corro de curiosos. Por lo que una punzada de urgencia le atravesó el pecho. Sin saber muy bien de donde brotaba ese ímpetu, se abrió paso entre la gente desplegando sus alas ya que de esa forma mucha gente se apartaría. Al conseguir pasar por la gente, se arrodilló a un lado, cubriendo a la muchacha, las dos alas de la parte superior de su espalda servirían para abanicar a la muchacha, sus alas inferiores las pondría debajo de ella para que sirvieran de hamaca, cubriéndola tratando de darle comodidad, aquella chica tenía el cabello revuelto y sus ojos turquesa brillaban a pesar del dolor que era obvio que estaba pasando, la multitud guardaba silencio.

-Quédate quieta un segundo, por favor- Susurró, con voz serena tratando de tranquilizar a la chica de forma reconfortante- Soy medico- Diría, mientras llevaba su traje de la marina, palpando la cabeza y cuello de la chica buscando algún golpe serio, por suerte, parecía que lo mas que había era un rasponazo en el brazo que luego quedaría como un moratón, por suerte parecía que esa chica era dura de roer, pero. Algo dentro de Sirius se agito, como si una verdad olvidada le diera vueltas entre las sombras de su mente.

-Si te quedas un rato sentada o tumbada se te pasará el mareo, me aseguraré de que todo vaya bien... respira hondo, ¿Te duele algo mas aparte de la cabeza?.
#2


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