¿Sabías que…?
... existe la leyenda de una antigua serpiente gigante que surcaba el East Blue.
[Aventura] Escoltas del Doctor [T3] Parte 1
Kiwi Stone
Lullaby
Inicio de la Misión: Escolta en Loguetown
El aire en Loguetown estaba cargado de salitre y promesas. Como la última escala antes de la Grand Line, la ciudad era un hervidero de historias, de sueños en formación y de desilusiones enterradas. Las calles vibraban con el sonido de los mercaderes promocionando sus mercancías, el rumor constante de las olas en el puerto y el entrechocar metálico de las espadas en los entrenamientos improvisados de los aspirantes a piratas.

En una sala discreta, ubicada en un edificio sin distintivo alguno que delatara su importancia, dos figuras esperaban en silencio. La habitación era funcional, apenas decorada con los elementos esenciales: una mesa rectangular de madera oscura, un par de sillas bien usadas y una ventana ligeramente abierta que dejaba entrar la brisa marina. Una jarra de café a medio vaciar, humeando suavemente, indicaba que la espera no era nueva. En el centro de la mesa, un Den Den Mushi reposaba inmóvil, sus ojos cerrados y su caparazón con una leve capa de polvo que sugería el tiempo que llevaba sin ser activado.
De pronto, como si sintiera el peso de la misión a punto de comenzar, el Den Den Mushi abrió los ojos con un destello súbito, su rostro tomando una expresión severa que contrastaba con el ambiente hasta entonces tranquilo. Antes de que uno de los presentes pudiera tomarlo, un ruido agudo cortó el aire: el aleteo rápido de un halcón.

El ave entró por la ventana abierta con precisión impecable, sus plumas negras reluciendo bajo los últimos rayos del sol. Aterrizó con elegancia sobre la mesa, causando que la jarra de café temblara levemente. En su pata derecha llevaba atado un cilindro de cuero marrón, que soltó con un movimiento breve antes de alzar la cabeza con dignidad, como si supiera que estaba entregando algo de suma importancia. Uno de los agentes deberia desatar con rapidez el cilindro mientras el Den Den Mushi comenzaba a emitir un tono autoritario. La voz que emergió del dispositivo era grave y cortante, dejando claro que no había margen para errores:

Cita:"Operativos, reciban sus instrucciones. Esta es una misión de nivel prioritario. Su objetivo es escoltar al doctor Emerick Vale, un desertor del Sindicato Nero. Vale posee información altamente sensible sobre el desarrollo de armas biológicas y ha solicitado protección bajo la bandera del Gobierno Mundial. Su seguridad es de máxima importancia. Repito, máxima importancia."

La voz hizo una pausa, como si calculase el impacto de cada palabra antes de continuar.

Cita:"El doctor se encuentra en un café cercano al mercado principal de Loguetown. Su traslado al puerto debe realizarse con discreción absoluta. Se han detectado hostiles en la zona: mercenarios contratados por el sindicato para recuperar o eliminar al objetivo. Prepárense para contingencias. El éxito de esta misión es imprescindible."

El Den Den Mushi cerró sus ojos, indicando que la transmisión había terminado, pero la tensión que sus palabras habían traído se quedó flotando en el aire.
El halcón, como si entendiera que había cumplido su tarea, graznó suavemente y extendió sus alas, lanzándose al aire para desaparecer por la misma ventana por la que había llegado. La sala quedó en silencio, salvo por el crujir del papel mientras los agentes examinaban el contenido del cilindro. Dentro del documento se encontraba un perfil detallado del doctor Emerick Vale. El hombre, de unos 50 años, delgado y nervioso, con cabello canoso y gafas redondas, tenía una mirada que parecía más familiarizada con los microscopios que con el mundo exterior. Las notas revelaban su especialidad: bioquímica avanzada, con énfasis en la creación de toxinas y agentes neutralizantes. Era evidente que había trabajado en proyectos oscuros para el sindicato, pero ahora su conciencia lo había llevado a desertar, poniendo en riesgo su vida y, potencialmente, la de todos los involucrados en la misión.

El mapa adjunto mostraba el punto de encuentro: un café discreto en las proximidades del bullicioso mercado de Loguetown. La ruta sugerida para llegar al puerto pasaba por callejones secundarios y esquinas menos concurridas, una elección obvia para evitar la atención de posibles enemigos. Sin embargo, las instrucciones también mencionaban un "Plan de contingencia", escueto en detalles, pero suficiente para que ambos supieran que, si todo salía mal, tendrían que improvisar.
Mientras el sol comenzaba a descender sobre la ciudad, pintando el cielo con tonos de naranja y púrpura, la presión de la misión se hacía palpable. Loguetown, con sus calles llenas de vida y su historia marcada por leyendas, sería el escenario de un juego peligroso entre los agentes, el sindicato y cualquier otro interesado en el conocimiento que Emerick Vale llevaba consigo. El tiempo corría. La misión estaba en marcha, y los próximos pasos serían determinantes no solo para el futuro del doctor, sino también para los intereses del Gobierno Mundial.

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#1
Eric Duncan
2503
La sala donde esperábamos en silencio tenía un aire casi fúnebre, con su mesa de madera oscura y las sillas desgastadas por el uso, con todo el mundo allí reunido y en completo silencio esperando a las órdenes que se veía interrumpido de vez en cuando por el sonido de mi mechero de vez en cuando y los pasos hacia la ventana más cercana para fumar tranquilamente sin dejar el humo en la habitación. Para cuando la jarra de café estaba ya medio vacía, el Den Den Mushi dió señal de llamada mientras que aparecía un halcón por la ventana con información atada en él. En lo que desataba el informe y sacaba los papeles de su interior, el Den Den Mushi abrió sus ojos y una voz grave y cortante, nos informó sobre la misión.

Para esta misión la seguridad del doctor Emerick Vale era nuestra prioridad, y por los conocimientos de medicina que tengo, su conocimiento sobre armas biológicas se convierte rápidamente en el objetivo de cualquier organización y buscarían hacerse con sus estudios o incluso con él mismo si fuera necesario. Sin embargo, era la primera misión que se podría considerar como "máxima importancia" y tenía que dar todo de mí para cumplir con la misión y de las expectativas de la Cipher Pol. No solo nuestra vida dependía de esta misión, sino también la vida de un hombre que por lo que aparecía en su informe, había traicionado a quienes lo habían elevado a la cima de su carrera por su propia conciencia y aunque eso no perdonara lo que había hecho sin duda era un paso en la buena dirección.

Mientras revisábamos el perfil del doctor Vale, no pude evitar sentir una mezcla de desdén y compasión. Su vida había estado llena de éxitos en el campo de la bioquímica, campo que cada vez me interesaba más, pero al mismo tiempo su trabajo había estado al servicio de quienes producían armas de destrucción masiva. Ahora, por alguna razón, había decidido desertar. ¿Era por culpa de la conciencia? ¿O simplemente había visto lo que su trabajo había causado y temía ser el siguiente en la línea de fuego? No lo sabía, y en este momento, tampoco me importaba. Mi misión era protegerlo, no entenderlo, y eso era todo lo que necesitaba saber.

- Por mi parte está todo correcto, señor - Le dije a Bad Dog, que al ser compañeros de la Cipher Pol pero superarme en rango me refería a él de esta manera.- Procedo a terminar de prepararme, si no recuerdo mal el lugar indicado en el mapa está relativamente cerca. - Dije mientras revisaba que tenía todo en orden, cargaba las armas y les ponía el seguro-.

Cuando salimos a la calle, el ambiente a nuestro alrededor se tornaba cada vez más tenso, como si el peso de la misión estuviera encima de nosotros y como si de repente toda la ciudad fuera consciente de lo que estábamos a punto de hacer, considerando sospechosa a cada persona que nos encontrábamos.

La voz del Den Den Mushi había dejado claro que no había margen para errores. La misión era de nivel prioritario y no solo dependía de nuestras habilidades, sino también de lo extremistas que quisieran ser aquellos a los que buscan al doctor. La imagen del doctor Vale, un hombre delgado y nervioso, con cabello canoso y gafas redondas, se repetía una y otra vez en mi mente y se fijó en ella para reconocerlo nada más verle. 

El café donde nos encontraríamos con el doctor Vale estaba a un corto trayecto, pero eso no quitaría los peligros que nos podríamos encontrar. íbamos armados, pero de momento teníamos perfil bajo e intentando disimular que sólo somos civiles que pasábamos por allí por casualidad. Aproveché y minutos antes de llegar hasta la cafetería pedí a mi compañero un segundo antes de continuar, rebusqué en mi bolsillos para sacar y encenderme un cigarro, el cual seguiría fumando hasta llegar a la cafetería.

Resumen de todo
#2
Bad Dog
Bad Dog
Pasaron las horas desde que nos habían convocado a aquella sala como punto de reunión para la siguiente misión. Era la primera vez que coincidíamos 2503 y yo en una misión pese a ser los dos de la misma zona y aunque los dos sabíamos que podíamos interactuar mutuamente sabíamos que el Den Den Mushi podría sonar en cualquier momento y eso significaría dejar todo lo que estuviéramos haciendo para ponernos a ello. 

Así que en lo que él fumaba y bebía café a ratos, yo aproveché para sacar filo a mis espadas para usarlo tanto como para pasar el rato como para tener algo que hacer mientras el vaso de café, enorme para mi tamaño, todavía echaba humo de lo caliente que estaba. 

Para cuando había terminado con las armas y colocado en sus vainas a mi espalda el Den Den Mushi sonó rompiendo la calma de la habitación. Junto al informe del halcón, nos daba la descripción de un doctor al que tendríamos que proteger y/o escoltar a buen recaudo. Por el informe sabía que era máxima prioridad y que por eso nos enviaban juntos, pero en una ciudad como Loguetown donde hay más ojos y oídos que en cualquier otra isla del East Blue seguro que no iba a ser tarea fácil.

Cita:Por mi parte está todo correcto, señor - Le dije a Bad Dog, que al ser compañeros de la Cipher Pol pero superarme en rango me refería a él de esta manera.- Procedo a terminar de prepararme, si no recuerdo mal el lugar indicado en el mapa está relativamente cerca. - Dije mientras revisaba que tenía todo en orden, cargaba las armas y les ponía el seguro-.

- De acuerdo, 2503, woff. -le dije mientras recogíamos nuestras cosas y bebía el café, ahora más templado, de un golpe- 5 minutos y salimos para no levantar mucha sospecha. Con suerte nadie ha visto al halcón con la oscuridad que está empezando a hacer, pero nunca se sabe, woff.

Aproveché y en lo que mi compañero se preparaba me imprimí la cara del doctor en mi cabeza para poder distinguirle cuando lo vea, así como su descripción y todos los detalles importantes. Para cuando terminé le pedí prestado a 2503 su mechero y tras doblar lo máximo posible el informe empecé a quemar las punta de arriba del papel doblado y lo metí dentro del vaso de café ya vacío para no dejar huellas de que hubo algo ahí. Para cuando terminó de arder y quedaban sólo cenizas recogí las colillas que había dejado mi compañero, las eché dentro del vaso de café y le eché un chorrito de café. Con suerte si alguien revisaba la sala no encontrarían nada más que un termo vacío, un vaso con un poco de café y colillas en su interior.

Salimos de la sala y comenzamos a caminar como si fuera normal para nosotros pasear por allí, recorriendo las callejuelas que nos habían recomendado en el informe para llegar. Para cuando veíamos ya al fondo mi compañero nos retuvo un segundo para encenderse un cigarro y aproveché el momento para observar la cafetería por si detectaba algo sospechoso.

Para cuando se terminó de encender el cigarro continuamos a la cafetería para reunirnos con nuestro objetivo, y antes de entrar, intento verle desde fuera para ir directamente con él.

Resumen
#3
Kiwi Stone
Lullaby
El bullicio de Loguetown no daba tregua, incluso mientras el sol descendía lentamente hacia el horizonte. Las calles principales, repletas de vida, contrastaban con los callejones sombríos que se entretejían como un laberinto alrededor del mercado central. Mercaderes gritaban sus ofertas: pescado fresco, especias exóticas, y telas de colores que ondeaban al viento. El aroma del pan recién horneado competía con el hedor de la salmuera que emanaba de los barriles en el puerto cercano.
 
Cerca de una esquina, una anciana, encorvada bajo el peso de una bolsa de víveres, se detuvo a ajustar su carga. Sus pasos eran lentos y vacilantes, y la bolsa parecía al borde de desgarrarse. Miraba con angustia a los transeúntes, pero nadie parecía dispuesto a detenerse. La mayoría evitaba su mirada, apresurándose hacia sus propios destinos. Finalmente, dejó escapar un suspiro de resignación y dejó la bolsa en el suelo para tomar un respiro.
 
En una calle más adelante, un joven de aspecto desaliñado estaba al acecho. Tenía el rostro afilado y los ojos nerviosos, moviéndose rápidamente de un lado a otro. Observó a un anciano que se detenía frente a un puesto de frutas, su bastón descansando contra su pierna mientras pagaba al vendedor. En un movimiento rápido, el joven arrebató la bolsa del anciano y salió corriendo hacia uno de los callejones. El anciano gritó pidiendo ayuda, pero su voz quedó ahogada por el ruido de la multitud, que apenas se giró a mirar el incidente.
 
En las esquinas más oscuras, figuras encapuchadas permanecían inmóviles, como si fueran parte del paisaje, observando con ojos ocultos. Desde los balcones de los edificios, los vecinos curiosos miraban las calles con la indiferencia de quien ha visto demasiados problemas ajenos. Un gato negro cruzó de un salto el camino, escapando de una carreta que avanzaba lentamente, rechinando con cada giro de sus ruedas cargadas de cajas de madera.
 
A medida que las luces de las farolas comenzaban a encenderse, un grupo de niños corría entre la multitud, riendo mientras jugaban con un balón de trapo. Una mujer, que llevaba una cesta con flores en el brazo, los reprendió en voz alta cuando casi la hicieron tropezar, pero los niños continuaron sin prestar atención.
 
En una esquina cercana a la cafetería indicada en el mapa, un hombre de traje oscuro estaba sentado en una mesa al aire libre, fingiendo leer un periódico. Sin embargo, su mirada se deslizaba por encima de las páginas cada pocos segundos, enfocándose en los rostros de los transeúntes con evidente interés. A unos metros de él, una pareja discutía en voz baja, sus gestos intensos, mientras una pequeña mochila reposaba a sus pies.
 
El café, un lugar discreto con una fachada sencilla y un toldo verde que se movía suavemente con el viento, parecía tranquilo. Sin embargo, desde la ventana del segundo piso, un hombre robusto con una chaqueta de cuero se asomaba ocasionalmente, examinando la calle con expresión severa. En el interior, el tintineo de las tazas y el murmullo de conversaciones llenaban el aire, mezclándose con el suave aroma del café recién molido.

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#4
Eric Duncan
2503
Mientras caminamos hacia la cafetería ya a un par de calles de la dirección, no puedo evitar sentir que este lugar está cargado de una extraña tensión. La ciudad en donde había pasado tanto tiempo cada vez estaba más mal lograda. Desde el aspecto de las calles hasta la gente que habitaba en ella y en otros momentos me arrepentiría de no ser Marine e intentar imponer orden en esta ciudad, pero mi vida era ser parte del cuerpo de la Cipher Pol y aunque nuestras acciones no fueran tan notorias sí que podían tener un impacto mucho mayor en la ciudad.

Revisé a los transeúntes mientras caminaba con mi compañero y prácticamente todo, desde la anciana encorvada hasta el joven desaliñado, parece tener una doble intensión que no se puede ignorar. La anciana, por ejemplo. Pese a ser una gran ciudad nadie se detuvo a ayudarla. La bolsa que llevaba se veía pesada, y la mirada de angustia  de la mujer claramente reflejaba su fatiga. Pero al mismo tiempo era como si los demás supieran que incluso una anciana inocente podría ser una tapadera de algo peor y ofrecer ayuda podría llegar a ser más peligroso que simplemente ignorar su sufrimiento y seguir tu camino como si no hubieras visto nada. Y correcto, viendo la reacción de la gente la mayoría de la gente pasaba de largo, como si tuvieran miedo de involucrarse y como si no existiera. Me pregunto hasta que punto han pasado cosas malas en esta ciudad y cuántos de ellos han visto cosas que los han hecho volverse indiferentes o incluso temerosos de hacer cualquier acto, por pequeño que fuera.

- Bad Dog - comenté a mi compañero en voz baja - Mira esas figuras encapuchadas en las esquinas, a tus 2 y tus 11. No parece que estén comprando nada ni parecen que estén intentando pasar el rato. Parecen centinelas o vigías esperando algo, observando todo desde la oscuridad de la calle. No puedo evitar pensar que están esperando un momento que saben que están por llegar, peor aún, que son parte de el porqué estamos aquí y el porqué necesita nuestro objetivo nuestra protección. Ese comportamiento, definitivamente,  no es normal. Y ¿viste al hombre de traje oscuro? El que está sentado en una mesa, aparentando leer un periódico. Pero por su postura y la posición del periódico, ¿realmente está leyendo? da la sensación de que cada poco tiempo está mirando por encima del mismo, como si estuviera esperando o en su defecto, buscando a alguien. La pregunta es, el informe comentaba que teníamos que llegar a esta dirección para asegurar su extracción, pero eso no quita que compañeros nuestros de la Cipher Pol protegiendo al objetivo. Lo más probable es que ese hombre que se acaba de asomar -digo disimuladamente refiriéndome al señor corpulento del segundo piso de la cafetería- sea parte del equipo de protección y tanto él como el señor del periódico estén de vigías. Lo sabremos si al acercanos a la cafetería el señor del periódico hace algo distinto a observar, o si escuchamos pisotones en la planta de arriba del señor poniéndose en alerta por nuestra presencia en la cafetería.

Aproveché que nos acercábamos, y por si acaso, quité el seguro de la funda de mi pistola derecha. Seguramente no sería necesario usarla, pero si tenía que hacerlo, preferiría que el que primero disparase fuera yo. Aun así, después de ver como aquel chico robaba al señor, mantuve mi brazo cerca de la pistola y estuve atento no vayan a aprovechar ese momento sin seguro para robarme la pistola.

- Le sigo, señor, mi especialidad son las armas de fuego después de todo, es mejor que usted vaya delante y le cubra las espaldas -dije mientras le dejaba pasar después de darle el informe de la situación- 

Resumen del turno
#5
Bad Dog
Bad Dog
Observé a mi compañero mientras avanzábamos por las calles abarrotadas pese a que ya se estaba oscureciendo bastante y las luces de la ciudad empezaban a encenderse. Al igual que yo tenía parte de animal por mi mezcla con mink, parecía que mi compañero tuviera una mezcla de animal también a parte de las alas. Su mirada era bastante aguda, como la de un halcón o un ave similar, pese a que visualmente era un humano con alas. 

Observé ahora al entorno yo también. La anciana, el joven ladrón, las figuras encapuchadas, todos ellos eran parte de un juego que no lograba entender del todo y que dudaba que fuera una coincidencia que estuvieran todos ahí por casualidad, o al menos mi instinto y mis años por la ciudad me decían eso.

-Bad Dog, mira esas figuras encapuchadas en las esquinas- dijo mi compañero, rompiendo el silencio que se había creado entre nosotros mientras observábamos - No parecen estar comprando nada. Están observando, como centinelas esperando algo. Hay un aire de expectativa en el lugar, como si estuvieran al tanto de algo que nosotros no sabemos.- Asentí, sintiendo que que habíamos tenido el mismo análisis de la situación y en cierta manera compartía su preocupación. No tomar las medidas suficientes podría costarnos caro, y subestimar a quien sea también.

Mientras nos acercábamos al café, noté que la tensión sobre mis hombros se intensificaba. La gente a nuestro alrededor continuaba con sus vidas, ajenos a la tormenta que se estaba formando. Un grupo de niños corría entre la multitud, riendo, pero incluso su inocente diversión parecía un eco en medio del ruido ensordecedor. Una mujer con una cesta de flores se detuvo para mirar a los niños, y en su rostro había una mezcla de preocupación y desdén.

-Debemos estar alerta, si, woff - dije, sintiendo mi mano ir hacia el mango de una de mis espadas. Era una costumbre que había adquirido con el tiempo, aunque había consumido una Akuma no mi no fue hasta hace "poco" tiempo que empecé a manifestar sus habilidades y todavía no me había acostumbrado del todo, por lo que seguía dependiendo de mis armas. -Si algo sale mal, será mejor que estemos preparados para actuar, pero de momento mantente en tensión pero intenta parecer relajado. Voy a ir delante, 2503. Cubreme las espaldas, woff - Asentí y me giré otra vez hacia la cafetería, sintiendo más confianza de lo que esperaba. No estaba acostumbrado a trabajar con alguien en general, la mayoría de misiones las tenía que hacer sólo, pero en este caso era  fundamental que pareciéramos un equipo.

A medida que nos acercábamos a la cafetería, podía ver como la enorme puerta se iba haciendo más grande ante nosotros, o al menos era grande para alguien que mide 40 centímetros, como es mi caso. Las luces del interior por la hora que era parpadeaban suavemente, y de la tienda olía al olor del café recién hecho. Sin embargo, no podía sacudir la sensación de que algo no estaba bien. La figura robusta en el segundo piso que había comentado mi compañero, ¿era un aliado o un enemigo?

Entramos al café, y la campanita sobre la puerta sonó, avisando de nuestra llegada. La atmósfera cambió de inmediato. Las miradas se centraron en nosotros, pero por la sensación solo un par de rostros mostraban interés genuino y la mayoría regresó a sus conversaciones, como si nada hubiera pasado. Me quedé mirando a los lados por si alguien nos llamaba la atención o si veíamos a nuestro objetivo en la cafetería.
#6
Takezo D. Ryuu
Musashi Miyamoto
La campana del lugar sonó con suavidad extrema casi sin verse afectada por la fuerza propia de los agentes sino más bien como si de un suave masaje del viento hubiese sido el responsable de su movimiento y sonido, el cuál aunque fue sencillo y hogareño despertó la mirada de los transeúntes dentro de la cafetería.

El ambiente del lugar era todo lo contrario a amabilidad, hogar y cualquier definición de una cafetería común. Apenas hacen acto de presencia y ante la mirada fría y callada de los locales y transeúntes un chico, presuntamente apurado, solo choca con ustedes en la entrada sin respecto o preocupación tan solo volteando a verlos luego del choque con furia, aunque sin soltar ni una palabra para retirarse del lugar.

"¿Que carajos está sucediendo?"

Esa es una de las preguntas que no pueden detener su paseo en la cavidad de sus mentes. Todo parece una obra de teatro, una emboscada en el jardín del Edén, cada paso que den en la cafetería debía ser pesando y ejecutado con el suficiente raciocinio como para no complicar la misión o comprometer la misma a futuro; son agentes del Cipher Pol, no marines novatos o mercenarios inexpertos. La misión debía ser ejecutada y lograda con éxito, cautela y aquella habilidad que demuestre su posición dentro de la organización, que he de recordarles no es cualquiera, sino la más prestigiosa y directamente confiable del gobierno mundial.

Sus miradas pueden observar sin tanta dificultad al anciano en la banqueta del medio de la barra reposando su cabeza en su mano izquierda, parecía esperar algo, tal vez su orden o su aparente llegada. Al escuchar el suave campaneo giro levemente su cabeza para observarlos llegar y solo volvió a su posición anterior. ¿Se encontraba cansado? Podría ser, no era una posiblidad remota ni mucho menos imposible, era un humano, no un robot.

"Nada es lo que parece"

Se ha recalcado antes y lo haré una última vez como advertencia a sus próximas desiciones, aquellas que no se toman a tiempo y ellas que no pasan por su mente hasta que ya es demasiado tarde. Al momento de inspeccionar la zona se pueden observar diferentes sujetos u objetos que parecen estar fuera o muy adaptado al lugar, iré relatando y dejaré a sus decisión su siguiente acción teniendo en cuenta que cualquier movimiento a destiempo, muy lento o apresurado puede cambiar el rumbo total de lo que hasta ahora parece ser un viaje en aguas tranquilas.

La cafetería es bastante pequeña para lo que se espera de un local, casi como un estudio o sala no muy grande con apenas un baño en una de sus esquinas y bastante cercano a la barra además de claro, la cocina en donde se preparaban los insumos; mesas en las cuatro esquinas cada una con cubre mesas que llegaban hasta el suelo, otra mesa en el medio del local y contando entre sus adquisiciones la barra, misma la cuál también posee siete banquetas pequeñas contando la del medio pues era donde estaba sentado el anciano y su objetivo aparente.

La mesa del medio estaba ocupada por una familia, dos niños, sus padres y un pequeño perrito, en su mesa habían waffles y dos tazas de café oscuro en la izquierda de los padres y una jarra de jugo de naranja que pueden suponer que es para los niños. Su madre tenía una cartera bastante grande, el único punto fuera de lugar para ellos, o tan solo una conciencia. Las siguientes dos mesas de las esquinas y en paralelo siendo está la más cercana al baño y una de la más cercanas a la entrada estaban ocupadas por un hombre que estaba leyendo el periódico y resolviendo de manera casual unos de los juegos del mismo, la otra por una mujer que solo se veía la espejo mientras se maquilla con una precisión bastante perfecta e irregular, ambos bebían té verde.

La siguiente mesa estaba ocupada por 3 hombres que no hablaban pero parecían que discuten con la mirada y solo se limitaban a beber café en silencio y anotar en sus pequeñas libretas, todos con chamarras negras y guantes del mismo color, como si fuesen de algún sector empresarial o inversionistas en su tiempo libre. La última mesa estaba vacía, o eso parece pues tiene en ella un vaso de agua a medio tomar. Era esa el chico que chocó con ustedes en la entrada? Podría ser sino fuese en una de sus sillas había una mochila, o se le había quedado o indicaba que le pertenecía a otra persona, tal vez se encontraba en el baño, era una posiblidad.

Las banquetas, solo una de las otras seis estaba ocupada por un niño que parecía estar en condiciones de calle y cuál no dejaba de ver a su objetivo, también una de los espacios de la banqueta tenía una tasa de café con leche a medio tomar pero sin respuesta de otra persona en el local.

— Señor tendría usted una moneda para mí? — El niño se acercó al anciano y con la cabeza mirando el suelo y una expresión de vergüenza realmente generaba la impresión de necesitar el dinero — Chico que te dije de entrar al local a pedir dinero? — el niño se vió interrumpido por el cocinero que también tenía una tasa de café en la mano — Aquí su pedido señor disculpe las molestias — Dió una reverencia sin recibir respuesta alguna del doctor y se retiró a una de las mesas, exactamente a la del medio llevando ahora una especie de tarta. La última acción del viejo sería tomar la tasa de café con su mano derecha y observar al niño que con tristeza se iba a retirar del lugar ante el regaño del cocinero.

El nuevo narrador
#7
Eric Duncan
2503
Al entrar en la cafetería, me vi obligado a chocar con un chico que salió disparado por la puerta de la misma. Por su tamaño no daba la impresión de haberlo hecho a propósito, pero ya el simple encuentro de encontrarme algo así de extraño nada más entrar en la cafetería hacía que me pusiera en alerta. Su expresión, una mezcla de furia y desdén, me hizo preguntarme qué era lo que había desencadenado su apuro, ¿porqué saldría con tantas prisas del local?. Terminé de dar la última calada del cigarro antes de entrar mientras disimuladamente cruzaba los dedos de la mano izquierda y tiré la colilla al suelo para apagarla pisándola con el pie. Mantuve los dedos cruzados desde entonces por si ocurría cualquier cosa.

Observé la escena: un anciano, el doctor al que buscábamos, en la barra, con la sensación de mirar hacia nosotros nada más entrar con esa mirada de quien espera algo o a alguien, a nosotros en este caso. Sin embargo al vernos entrar volvió a girar la cabeza. Era un gesto indiferente, pero al mismo tiempo me hizo cuestionar su papel en este teatro. ¿Sabrá que somos nosotros los que venimos a buscarles o está esperando a alguien más aquí?

La cafetería era un espacio pequeño, con mesas que parecían estar diseñadas para conversaciones íntimas, pero aquí todo era diferente. Una familia disfrutaba de su desayuno, dos niños divertidos mientras sus padres se servían café y jugo. A su lado, un hombre leía el periódico con tranquilidad, y una mujer se retocaba el maquillaje con una precisión increíble. Todo parecía normal, pero al mismo tiempo había una inquietud en el aire, la noche acababa de llegar y la cafetería pese a lo pequeña que era estaba aparentemente llena, y salvo los más pequeños la gran mayoría estaba bebiendo cafeína o teína. Si alguien tenía que estar despierto tan tarde es porque sin duda tenían algo que hacer.

Y allí estaba el niño, en condiciones de calle, con una expresión de desamparo que golpeaba directamente el corazón. Se acercó al anciano e instintivamente apreté los dedos cruzados dispuesto a actuar pero pronto le escuché pidiendo una moneda y al mismo tiempo fue interrumpido por el cocinero que, con un tono de autoridad, lo regañó. O era un acto ensayado previamente o realmente es un acto que se había repetido con anterioridad. No podía descartar fácilmente una acción o la otra. Decidí acercarme a la escena, interponiéndome entre el niño y el doctor, sentándome en una banqueta cerca del anciano dándole las espaldas a la barra y dejando una banqueta de por medio entre él y yo.

- ¿Necesitas ayuda? -le pregunté al niño mientras me acomodaba en el taburete como buenamente podía debido a mi altura- Toma, con esto podrás comprarte algo para cenar esta noche al menos - dije metiéndome la mano derecha en el interior de la chaqueta y sacando un billete de 1000 Berries (equivalente a 2 takoyakis según la guía) mientras mantenía la mano izquierda todavía cruzada y en tensión esperándome cualquier cosa. Con suerte con ese dinero el niño se iría del local y tendríamos alguien menos de quien preocuparnos. Aproveché ese instante para en lo que me terminaba de levantar de darle el dinero al niño le susurraba al anciano lo suficientemente bajito para que lo escuchara él y no el niño - Hemos venido a extraerle señor, cuando comprobemos el perímetro nos iremos. 

Carraspeé la voz en ese momento como para hacer pasar el susurro por una flema en la garganta y dije en un tono un poco más alto: - Camarero - dije cuando vi que dejaba de atender a los clientes, haciéndome ligeramente hacia adelante y levantando la mano derecha - cuando pueda atenderme avíseme por favor.
#8
Bad Dog
Bad Dog
La campana sonó con un eco suave, pero de repente se abrió de manera abrupta 

La interacción entre el niño de la calle y el anciano fue un momento que resonó en el aire, un recordatorio de la fragilidad de la humanidad en medio del peligro. El rechazo del cocinero al pequeño fue un eco de la indiferencia que a menudo rodea a quienes más lo necesitan. La pregunta latente de “¿Qué decisiones tomarán?” se tornó más evidente, mientras el tiempo se sentía suspendido, cada segundo una oportunidad para cambiar el rumbo de lo que prometía ser un desenlace inesperado. En este microcosmos, la verdad y la apariencia eran dos caras de la misma moneda, y la misión apenas comenzaba.

- Ehhh, pero bueno, woff -dije al chico con el que casi me chocaba y se acabó chocando con mi compañero detrás de mí - A donde vas con tantas prisas. Juventud de hoy en día, woff - dije a mi compañero mientras veía como se alejaba el niño, aunque pensandolo bien realmente en edad tenía casi la edad del chico, aunque claro, en años perrunos era mucho más adulto que él y eso me hacía ser bastante mayor que él. Al menos en edad.

Una vez dentro del local observé la escena de la cafetería y claramente ahí pasaba algo. La salida del niño me había dejado con la mosca detrás de la oreja, especialmente cuando en una de las mesas había una mochila vacía. Con las prisas del chico sería capaz que se olvidara la mochila, pero sin embargo esa expresión en su cara antes de irse dudaba que fuera tan inocente esa mochila como parecía. Salvo que alguien en el baño estuviera acompañándole... pero si es así ¿porqué se marchó sólo sin esperar a su amigo?

La cafetería parecía bastante sospechosa de por sí y allá donde mirase todo el mundo parecía sospechoso. Incluso ese perro tan adorable que tenía la familia podía acabar siendo un enemigo y estar fingiendo ser una mascota, después de todo, yo también usaba esa técnica. Por suerte vi cómo mi compañero cruzaba los dedos y sabía que a cualquier acción que hiciera alguien sospechoso él reaccionaría al instante y la verdad es que eso me tranquilizaba.

El anciano en la barra, con su gesto cansado, parecía ser el único que conectaba con todo esto y por suerte era el objetivo de nuestra misión. Sin embargo no nos habían dicho que estuviéramos solos en esta misión, y al mismo tiempo, ¿porqué no avisarnos? ¿sería una prueba al mismo tiempo para ver cómo reaccionamos?. Lo dudaba mucho considerando la peligrosidad de la misión. No es que tuviera mucha simpatía por el señor, y menos tras ver el informe, pero si alguien lo quería muerto no me equivocaría que buscara cualquier excusa para acabar con él. Sea actuando a plena vista, dejando un explosivo y escapando de la escena antes de detonarlo, o esperando a que saliera para emboscarle. Ese último pensamiento me dio un escalofrío. ¿Y si la mochila...?. La gente sentada en las mesas al ser un local bastante pequeño era fácilmente identificables y en caso de hacer cualquier cosa teníamos margen y mesas de por medio por el que defendernos y defender a nuestro objetivo. Sin embargo, quedaba un hilo suelto que era el tema del niño y la mesa con la mochila. Tendría que investigar eso cuanto antes. Tenía que ir al baño y descartar que no hubiera nadie allí dentro.

- David - Le dije a 2503, para no revelar nuestros nombres reales ni nuestro mote mientras caminábamos hacia la barra- yo iré al baño mientras. Pídeme cuando puedas un vaso de agua, ya luego miraré que pillar para comer, woff. - dije mientras me dirigía al baño con el cuerpo alerta por si necesitaba usar mis poderes de akuma no mi en algún momento al acercarme al explosivo. Con suerte habría algún chico o alguien en el baño a quien preguntarle sobre la mochila... si no, tendríamos que extraer al señor cuanto antes.
#9


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