¿Sabías que…?
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[Autonarrada] [T2] Un nuevo amigo (Parte 2)
Jack Silver
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G-31 Base de la Marina, Loguetown
Día 14, Verano del año 724

El silencio nocturno del cuartel estaba solo interrumpido por el ocasional sonido de los pasos de los guardias en sus rondas. Jack avanzaba con cuidado por los pasillos, llevando un saco de tela en la mano. Dentro, el pequeño gato gris permanecía sorprendentemente tranquilo, como si entendiera que cualquier ruido podría delatarlo. Aunque no pesaba demasiado, Silver sentía cada pequeño movimiento del animal, y con cada crujido de la madera bajo su bota, se detenía en seco, mirando a ambos lados antes de seguir adelante.

"Nunca pensé que me vería en esta situación", reflexionó, reprimiendo una sonrisa que amenazaba con traicionar su seriedad. Había pasado por muchos momentos tensos en su vida, pero intentar pasar un gato de contrabando a una base de la Marina era algo que nunca habría imaginado.

Cuando finalmente giró la última esquina, vio su habitación al final del pasillo. El gato soltó un suave maullido desde el saco, como si quisiera recordarle que seguía ahí. Jack frunció el ceño y murmuró.

Lo sé, amigo. Solo un poco más y estaremos a salvo.

Apretó el paso, su protesis resonaba con un eco que le parecía ensordecedor, aunque probablemente solo él lo notara. Al llegar a la puerta, la abrió con rapidez y entró, cerrándola con el mismo sigilo con el que la había abierto. Por fin podía respirar con algo de tranquilidad.

Dejó el saco en el suelo y lo abrió lentamente. El gato salió de un salto, sacudiéndose con agilidad antes de comenzar a explorar la pequeña habitación. El felino olfateaba cada rincón, moviendo la cola de un lado a otro con un aire de curiosidad. Sus ojos amarillos brillaban en la penumbra, reflejando la luz tenue de la lámpara que Silver había encendido.

Jack se sentó en el borde de la cama, observando cómo el animal inspeccionaba todo a su alrededor.

Espero que no tengas demasiadas exigencias, porque esto es todo lo que hay —comentó con una sonrisa cansada, apoyando el codo en su rodilla.

El cuarto era austero, como el de cualquier otro recluta: una cama sencilla, un pequeño escritorio con una silla, un baúl de madera para sus pertenencias, y poco más. Sin embargo, para el gato, parecía un mundo lleno de posibilidades. Subió al escritorio con un salto ágil y comenzó a olfatear los papeles apilados allí. Silver se apresuró a apartarlos antes de que decidiera hacer algo con ellos.

Eh, no toques eso. Me costó horas rellenar esos informes. Si los rompes, tendré que explicarle a mi oficial por qué tienen marcas de garras.

El gato lo miró fijamente durante un momento, ladeando la cabeza como si intentara descifrar lo que decía, antes de bajar al suelo y seguir explorando. Jack dejó escapar una risa suave. Había algo en la actitud del felino que le resultaba extrañamente familiar.

Finalmente, decidió que el gato necesitaba un lugar para dormir. Buscó entre sus cosas y encontró una caja de cartón que había usado para transportar suministros al llegar a Loguetown. La llenó con una camiseta vieja que ya no usaba y la colocó en una esquina de la habitación.

Es todo lo que puedo ofrecerte por ahora. Espero que te valga.

Para su sorpresa, el gato se acercó inmediatamente a la caja, la inspeccionó durante unos segundos y luego se acomodó en ella, emitiendo un ronroneo profundo que llenó la habitación con un sonido relajante. Silver observó al animal mientras se instalaba, y no pudo evitar sentir una extraña conexión.

Supongo que ambos estamos un poco fuera de lugar, ¿verdad? —murmuró, recostándose en la cama.

Mientras el gato dormía, Jack permitió que su mente divagara. Pensó en los últimos días, en el cambio que había supuesto trasladarse al East Blue, en las caras nuevas que había conocido en el cuartel, y en cómo todo parecía aún un poco extraño. Tener al gato allí, aunque fuese un acto impulsivo, le daba una sensación de familiaridad y compañía que no había sentido desde que dejó su isla en el North Blue.

El tiempo pasó rápidamente mientras el marine reflexionaba. Cuando se dio cuenta, el reloj marcaba la medianoche, y el cansancio del día comenzaba a pesar sobre sus hombros. Se levantó de la cama y apagó la lámpara, dejando que la luz de la luna que se filtraba por la ventana iluminara suavemente la habitación.

Antes de meterse en la cama, se acercó a la caja donde dormía el gato y lo observó por un momento. Parecía tan tranquilo, completamente ajeno a las reglas de la Marina o a las complicaciones que su presencia podía causar. Silver sonrió y susurró.

Imagino que tendremos que ponerte un nombre... Pero eso puede esperar hasta mañana.

El gato no respondió, perdido en su sueño, pero el ronroneo constante seguía llenando la habitación. Jack se acomodó en la cama, cerrando los ojos mientras se dejaba llevar por el sonido relajante. Mañana sería un nuevo día, y seguramente habría desafíos por enfrentar, pero por ahora, estaba en paz.

"Un día a la vez," pensó antes de quedarse dormido.
#1
Moderador Doflamingo
Joker
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Usuario Jack Silver
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