
Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
10-01-2025, 05:26 AM
Verano, día 90
Era momento de reunirse. Era momento de escuchar lo que Derian tenía que decir. Se trataba de una propuesta muy tentadora según él. Algo que sería fuera de este mundo. Bueno, pocas cosas lo son. Después de todo, toda tu tripulación está llena de gente destinada a ser grande. Algunos son monstruos con piel de humano. Eso no te molestaba, pues tú eras uno de ellos. Estaba acompañado de los mejores nakamas que habías podido desear. Aunque… aún faltaba alguien que ocupara cierto lugar. Alguien digno de caminar junto con ustedes cuatro y finalmente la mano tuviera los cinco dedos funcionales. Pero como un sabio dijo una vez, la paciencia siempre premia. Y tú eres alguien bastante paciente, Alpha. Lo suficiente como para darte el tiempo de esperar a que todo esté listo para disfrutar el momento.
Además, planear cosas te gustaba mucho.
Hoy, se encuentran en una de las casas que has logrado alquilar en secreto. Katharina y tu han pasado un tiempo aquí. Se han asegurado de que nadie sepa en qué sitio se encuentra. Solo los miembros de la mano lo saben. Después de todo, no querías que ninguno de los asesinos que buscaban a tu querida hermana fastidiara los días tranquilos. Incluso alguien como ella merecía cierto tipo de paz. Derian está al corriente de la situación al igual que Mayura. Pediste que fueran cuidadosos y que sin querer no se les fuera la lengua con la ubicación. No es que desconfiaras. Pero incluso tú sabes que a pesar de ser todos un montón de monstruos, errar es humano. Y los humanos somos ese tipo de criaturas que solemos cometer errores de vez en cuando.
Y lo mejor... siempre es aprender de ellos.
Miras el reloj. Son casi las diez. Katharina debería estar pronto al levantarse. Ayer… curiosamente te ha pedido un que entrenaran poco y, a petición de ella, no has sido nada piadoso con ella. Claramente no fuiste con todo. Pero si has sido lo suficientemente firme como para mantenerte a la par sin cansarte. Igualmente, ella ha demostrado ser una guerrera tenaz. Subestimarla sería un error y, poco a poco, esperas seguir ganando más su confianza. Tampoco la juzgas, es alguien que a tus ojos, tiene que aprender muchas cosas.
Una de ellas, es que tú eres alguien que desea hacer a los dioses sangrar.
Un trago a tu taza de café. Estás en la sala. Pronto sería el momento de hacer la reunión. Alguien toca la puerta. – Adelante… - ¿Quién será? Pronto lo sabrás.
Era momento de reunirse. Era momento de escuchar lo que Derian tenía que decir. Se trataba de una propuesta muy tentadora según él. Algo que sería fuera de este mundo. Bueno, pocas cosas lo son. Después de todo, toda tu tripulación está llena de gente destinada a ser grande. Algunos son monstruos con piel de humano. Eso no te molestaba, pues tú eras uno de ellos. Estaba acompañado de los mejores nakamas que habías podido desear. Aunque… aún faltaba alguien que ocupara cierto lugar. Alguien digno de caminar junto con ustedes cuatro y finalmente la mano tuviera los cinco dedos funcionales. Pero como un sabio dijo una vez, la paciencia siempre premia. Y tú eres alguien bastante paciente, Alpha. Lo suficiente como para darte el tiempo de esperar a que todo esté listo para disfrutar el momento.
Además, planear cosas te gustaba mucho.
Hoy, se encuentran en una de las casas que has logrado alquilar en secreto. Katharina y tu han pasado un tiempo aquí. Se han asegurado de que nadie sepa en qué sitio se encuentra. Solo los miembros de la mano lo saben. Después de todo, no querías que ninguno de los asesinos que buscaban a tu querida hermana fastidiara los días tranquilos. Incluso alguien como ella merecía cierto tipo de paz. Derian está al corriente de la situación al igual que Mayura. Pediste que fueran cuidadosos y que sin querer no se les fuera la lengua con la ubicación. No es que desconfiaras. Pero incluso tú sabes que a pesar de ser todos un montón de monstruos, errar es humano. Y los humanos somos ese tipo de criaturas que solemos cometer errores de vez en cuando.
Y lo mejor... siempre es aprender de ellos.
Miras el reloj. Son casi las diez. Katharina debería estar pronto al levantarse. Ayer… curiosamente te ha pedido un que entrenaran poco y, a petición de ella, no has sido nada piadoso con ella. Claramente no fuiste con todo. Pero si has sido lo suficientemente firme como para mantenerte a la par sin cansarte. Igualmente, ella ha demostrado ser una guerrera tenaz. Subestimarla sería un error y, poco a poco, esperas seguir ganando más su confianza. Tampoco la juzgas, es alguien que a tus ojos, tiene que aprender muchas cosas.
Una de ellas, es que tú eres alguien que desea hacer a los dioses sangrar.
Un trago a tu taza de café. Estás en la sala. Pronto sería el momento de hacer la reunión. Alguien toca la puerta. – Adelante… - ¿Quién será? Pronto lo sabrás.