¿Sabías que…?
... Eiichiro Oda empezó la serie con la idea de terminarla en 5 años, pero se dio cuenta de que en esos 5 años que la trama ni siquiera llegaba al 50%.
[Autonarrada] [A-T2] En busca de un compañero
Rahel
The Creature
Día 5 de Invierno del año 724
 
Aquella mañana se me había ocurrido una increíble idea, ir a por un huevo de águila gigante de DemonTooth. Este tipo de águila era sumamente inteligente y peligrosa, contando con poderosas garras, cuernos y llegando a medir unos 3 metros de alto. Estas aves median más de la mitad de Rahel, lo que mostraba la peligrosidad de estas. Pero nada de esto me detendría, estaba determinado a quedarme con uno de esos huevos y hacer de él mi compañero. Si te lo ponías a pensar no había otra raza en todo DemonTooth capaz de seguirme el ritmo tanto en tierra como en el cielo, además de tener semejantes armas naturales. 
 
Pero pensar en ello era la parte fácil, lo difícil estaba aún por venir. Estas aves era muy territoriales, dejando por lo menos a un miembro protegiendo el nido, ya sea poniéndose encima de él o volando por los alrededores. De una forma u otra era casi imposible evitar el combate contra alguna de estas criaturas, así que el objetivo sería ser lo suficientemente rápido como para solo acabar con una de ellas. Con todo en mente decidí estirar mis alas y emprender vuelo, yendo hasta el otro lado del colmillo del oeste, donde estas aves tenían sus nidos.
 
Una vez allí lo pude ver, era un nido de estas águilas sin un padre o madre que lo pudiera proteger. Al tomar uno de estos huevos pude sentir una especie de sonido agudo en el aire, por lo que en un rápido movimiento emprendí vuelo, afortunadamente esquivando un ataque de la enfadada madre águila. El combate había empezado y ya yo contaba con una desventaja; tenía el huevo en mi mano izquierda. Tenía que acabar con aquella ave lo más rápido posible, así que decidí volar con rapidez hacia mi cueva, donde pondría aquél huevo a salvo.
 
Parecía ser la mejor idea, pues gracias a mis poderosas alas pude dejar a mamá águila detrás por un buen tramo. Luego de poner el huevo a salvo salí de mi cueva para enfrentar a mamá águila de una vez por todas. Esta parecía extrañada de que no tuviese a su huevo conmigo pero no le di ninguna importancia a ello, tenía una responsabilidad como "La criatura más fuerte de DemonTooth" y eso era enseñarle a los demás animales quién mandaba. Mis manos se encendieron en llamas y luego se turnaron de un color negro brillante, se trataba de mi poder espiritual, una habilidad que los guerras garuda usaban contra fuertes enemigos.
 
Luego de combinar estos dos estados hice que mis manos tuviesen la forma de garras de dragón, lo que me ayudó a efectuar un devastador ataque contra los cuernos de aquella águila. El impacto fue brutal, aunque salí vencedor, viendo como el águila caía aparentemente inconsciente al bosque. Decidí bajar hasta donde está había caído, pues así tendría algo listo para la cena. Al llegar a dicha zona me encontré con la marca que había dejado mamá águila al caer, aunque no pude encontrar aquella águila por ningún lado.
 
Fue cuando pude escuchar aquél ruido agudo en el aire una vez más, lo que pude a penas bloquear recubriendo mis brazos de aquella armadura espiritual. Era hora de acabar con aquél animal de una buena vez, por lo que hice lo mismo con ambas manos, impregnadolas de fuego y haciendo que tengan forma de garras de dragón. Procedí a efectuar un combo de ataque contra la poderosa cara de aquél águila terminando con un ataque perforaste en el torso de aquél animal, atravesandolo de un lado al otro. Mamá águila había muerte pero no sin antes ganarse mi respeto, pues esta sobrevivió a un potente ataque mío con todas mis capacidades.
 
Aquello me había enseñado que aún era muy temprano como para considerarme la criatura más fuerte. Viendo el camino que aún me quedaba por delante tomé el cuerpo del águila, llevándolo hasta mi hogar, mi cueva. Una vez allí finalmente tuve tiempo para poner aquél huevo en un lugar donde podría calentarse sin hacerse daño, en una pila de plumas negras y marrones, siendo esta una mezcla de mis plumas y las de su madre. Algo un tanto tétrico si te pones a pensarlo pero esto era la naturaleza y solo el más fuerte se quedaba con lo que quisiera.
 
Al rato, al ver que el hambre llegaba por a poco decidí empezar a desplumar a mamá águila, cortando su carne con unos afilados cuchillos de roca qué yo mismo había creado. La cena aquél día había sido una como ninguna otra, contando con que también me quedé con el cráneo con cuernos de aquella gigantesca águila y un huevo de la misma especie. Aquél había sido un gran día, uno que pronto daría sus frutos.
#1
Moderador Doflamingo
Joker
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Usuario Rahel
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