Hay rumores sobre…
...un hombre con las alas arrancadas que una vez intentó seducir a un elegante gigante y fue rechazado... ¡Pobrecito!
[Autonarrada] [Autonarrada T2] ¡Lance! ¡Espabila!
Byron
Que me lo otorguen
Dia 1 de Invierno, 724, Alta Mar, afuera de Logue Town.

Las gélidas mañanas cada vez se hacían más presentes, no era para menos, pues el pasar de los días y estaciones habían seguido su curso, hasta que finalmente el invierno entró en escena para protagonizar los días venideros. No sería de extrañar que dentro de poco, en los próximos días, el paisaje se tiñese de blanco con la caída de los primeros copos de nieve, y brindase al horizonte aquel tan característico y esponjoso matiz en su superficie. Una temporada de fríos y perezosos vientos, que dejaban atrás el cálido y avivado ambiente de días pasados, aunque, para los Hizashi, a diferencia del resto, seguían siendo días de trabajo y exploración, pues, aunque el clima los impidiese ver el sol que los guiaba, la aventura nunca espera.

Así, se encontraba en una de las habitaciones del barco, concretamente en sala de estar donde por lo general el grupo se reunía, encendiendo la caldera y chimenea que allí que encontraban para otorgar la calidez, comodidad y confort que el fuego entregaba en aquella estación. Con los primeros rayos de la mañana, con ligereza, aunque con una presente somnolencia, el muchacho iba recogiendo del cestillo de mimbre marfil, pedazos de madera que se encargaron de recoger antes de que el frío invernal se hiciese presente, y usando los benditos poderes que le concedían haber comido una fruta del diablo, los prendía poco a poco, con sumo cuidado de que avivar las llamas demasiado y consumir el trozo que su mano agarraba. Encendía los extremos, y una vez la llama comenzaba a propagarse, los lanzaba dentro de la chimenea cubierta de grisáceo polvo y hollín, y así mismo lo hacía en la caldera de metal gastado. Una vez el ya convertido en carbón, crujía y chisporroteaba debido a las flamas que lo abrasaban, abandonó la sala con su objetivo cumplido, cargando el cestillo de forma casual apoyado en la articulación de su codo.

El cielo nublado se presentó al capitán y a la cubierta del barco, escasos eran los rayos de sol que se escapaban entre las tupidas nubes plateadas. El joven, con la puerta de madera que daba lugar a la sala que calentó al levantarse, dio un pequeño suspiro al encontrarse con que de nuevo, su guía espiritual se encontraba escondido, aunque parecía saludarlo con sutileza gracias a esa pequeña iluminación filtrada, que se posaba en su sonrojado rostro como si de una caricia se tratase. Una ligera sonrisa se dibujó en su rostro, y con unos cuantos movimientos comenzó a desperezar su cuerpo, estirando sus brazos y rodillas hasta encontrarse cómodo, esta fue su forma de dar los buenos días al día que se abría ante sus ojos.

Un pequeño bostezo acompañado su forma de achinar sus ojos, y llevándose la mano en la que no cargaba aquel cesto a la boca, terminó el gesto, mientras unas dormilonas lágrimas brotaban de sus ojos. Comenzó a caminar, abriéndose paso por la neblina mañanera que decoraba la cubierta de madera pulida, y sin perder más tiempo se dirigió a la cocina, listo para tomar algo para desayunar y así expulsar, con un buen café los últimos vestigios del sueño que su cuerpo contenía.

En la cocina se sirvió una taza de café, que calentó al instante con una de sus palmas, generando llamas que golpeaban el recipiente de cerámica en el que se encontraba aquella bebida. No sin antes dejar en una de las esquinas de la sala, aquel cesto con la madera sobrante. Una vez el líquido de tonos marrones expulsaba un hilo de caliente vapor, dio un sorbo a la taza, y con sus labios aún humedecidos por el café, abandonó la sala, con la intención de despertar al resto de tripulantes, pues era cuestión de tiempo que la isla a la que viajaban apareciese frente a sus ojos, tenían que preparar el barco para tocar tierra firme.

Al poner de nuevo un pie en la cubierta, el afilado oído del joven escuchó un graznido a lo lejos, oculto en la capa de suaves nubes plateadas. Una sombra surcaba estas a toda velocidad, hasta que finalmente, cuando se encontraba a la misma altura del barco, la sombra cobró forma al atravesar la superficie que ocultaba el cielo, una enorme gaviota con lo que parecía ser un sombrero de cartero y una bolsa al cuello cargada de periódicos enrollados hizo acto de presencia, y sin interrumpir su ágil vuelo, dejó caer desde lo más alto un periódico, lanzándolo con un veloz movimiento de su anaranjado y negro pico.

Con genuina curiosidad, el muchacho de cabello violeta se acercó a la sombra que aquel periódico producía al precipitarse al vacío, y mientras terminaba su último trago de caliente café, alzó uno de sus brazos para agarrarlo al vuelo con un preciso movimiento. Con él en su mano, alzó la mirada mientras con su mano hacía movimientos como forma de despedirse del animal que volvía a ocultarse en las nubes color ceniza, desapareciendo de su vista en escasos instantes.

Tras esto, su mirada volvió al objeto de papel que tenía en su mano, y con un veloz movimiento desplegó el periódico, pudiendo así leer las noticias que se encontraban en él. Lo primero con lo que su vista se topó, una gran noticia en primera plana, sobre los viajes al mar del norte, que gracias a una especie de pulpos voladores, habían restaurado la red de viajes entre mares, y ahora, era más fácil transitar ese mar, con nuevas rutas de comercio y turismo. No la hizo mucho caso, después de todo, aunque bravos marineros intentasen aprovechar la oportunidad de surcar ese mar en busca de aventuras, y llevarse la gloria que creían merecer al encontrar grandes tesoros y dejar huella, no era algo que le preocupase. A pesar de ser alguien en su fachada temperamental y tener cierta tendencia en dejarse llevar, para jugar sus cartas a la hora de labrarse un nombre y asegurarse un buen futuro, era alguien cauto y meditativo, sabía aprovechar la oportunidad para salirse con la suya, esto no era otra prueba más de que, según él, estaba dos pasos por delante del resto.

Sí, sabía ver la oportunidad de ser de los primeros en pisar de nuevo el mar del norte, pero, hasta ahora, el mar del este aún tenía mucho que ofrecer, zarpar al norte no sería más que un acto de imprudencia, después de todo, los secretos más importantes del este aún estaban por desvelarse, y sería él quien con buena mano se apoderaría de ello. Que los ignorantes jueguen en el norte, mientras él, aprovechaba el camino libre para dominar el este, de nuevo, ser paciente era una cualidad que pocos sabían sacar partido, y el destino ponía en bandeja de plata las oportunidades para el joven Solarian.

Con la taza de café terminada posada a su lado, y apoyado sobre la barandilla del barco, pasó las páginas del periódico, esta vez de forma más calmada, más atento, buscando algo que realmente le fuese de interés. Antes de lo imaginado, el propio gobierno mundial daba la razón a su forma de pensar, pues ante él se encontraban unas páginas que avivaron la determinación del muchacho, que sin poder evitar la emoción, arrugó los extremos del papel apretando sus puños mientras sus ojos transmitían su llameante pasión. Una lista ante sus ojos, de los más buscados del mar del este, su nombre, Byron Nikkei encabezando la pila de nombres, con una recompensa por su cabeza de 238.150.000 millones de berries, finalmente el pez gordo había salido del mar intimidando al gobierno con su imponente envergadura. Rio a carcajadas a pleno pulmón, sintiendo el gélido aire en sus pulmones, y con alegría corrió hasta la sala en la que todos sus camaradas se encontraban durmiendo.

Abrió la puerta de par en par, con un violento golpe, en aquel momento no le importaba la regañina que Drake le daría por tratar así el Duck Duck Go nº4. Mientras estos se sobresaltaban por el estruendo y otros se desperezaban sin entender que sucedía, gritó sin dar oportunidad a resto a mascullar palabra.

- ¡Camaradas! ¡Enhorabuena! Somos, los líderes de este mar.- Dijo señalando los carteles de se busca de cada uno de los tripulantes. - ¡Baltazar Bonez, con un precio a su cabeza de 27.000.000 millones de berries, Vesper Chrome, con 53.100.000 millones, Gavyn Peregrino, 70.800.000 millones por tu cabeza pajarraco, Drake Longpan el brazos largos, 84.942.000 millones, Kael T. Draven, nuestro padre tiene 137.720.00 millones, y un servidor y vuestro capitán, Byron Nikkei con 238.150.000 millones por su cabeza!- Cogió aire y comenzó a cantar cómicamente, no sabía por qué venían esas palabras a su mente, ni de donde, más así lo hizo.- Su, su, su, supernova, nah nah nah, nah ah oh eh.- Paró en seco mientras sus compañeros aún asimilaban su "espectacular" entrada.

Sus ojos volvieron a clavarse en el periódico, en busca del hombre al que había "bendecido" como su rival. Y cuando sus pupilas encontraron su nombre, no puedo evitarlo, soltó tal carcajada que hasta las lágrimas brotaron de sus ojos de forma descontrolada. Lance Turner, 46.980.000 millones de berries sobre su cabeza, tan solo 46 millones en medio año. Siguió riendo, sin poder evitarlo, para él, Lance era el hombre con el que se repartiría el mundo, y no aceptaría por su parte un reconocimiento tan bajo, apenas se había labrado un nombre. Con las risas saliendo descontroladas de sus labios, lanzó a Drake el periódico para que pudiese ver al hombre que Byron admiraba.

- ¡Muy bajo, muy bajo! ¿No se lo está tomando en serio o qué? ¡HIE, HIE, HIE! ¡Si yo hubiese logrado tan poco en este tiempo me habría lanzado al mar! ¡Maldito Lance! ¡Juramos ser rivales! ¡Necesito que la persona con la que he jurado repartir el mundo esté a mi altura! ¡El hombre que admiro seguro que puede hacerlo mejor joder! ¡HIE HIE HIE!- Salió de la habitación mientras seguía gritando, dejando la escena, el resto parecía que seguía sin entender por qué su capitán los había despertado de esa manera.

- ¡LANCE!- Gritó al cielo, como si pudiese escucharlo de alguna forma.- ¡Espero que la próxima vez!- Cogió aire.- ¡Cuando brindemos como prometimos!- Hizo una pausa para coger fuerzas y gritar al máximo que su voz le permitía.- ¡TE HAYAS CONVERTIDO EN EL HOMBRE QUE CREO QUE ERES!- Y así, se acercó de nuevo a la barandilla del barco, jadeando y mirando al horizonte esperando con ansia su reencuentro.
#1
Moderador Doflamingo
Joker
¡RECOMPENSAS POR AUTONARRADA T2 ENTREGADAS!


Usuario Byron
  • Berries: 46.635.566 -> 46.935.566 (+300.000)
  • Experiencia: 5946.48 -> 5976.48 (+30)
  • Nikas: 15 -> 17 (+2)
  • Reputación: +10 Reputación Negativa
#2


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: