Alguien dijo una vez...
Monkey D. Luffy
Digamos que hay un pedazo de carne. Los piratas tendrían un banquete y se lo comerían, pero los héroes lo compartirían con otras personas. ¡Yo quiero toda la carne!
[Común] Un Ogro en Cocoyashi
Julius Basileus
El Ogro
Día 10 de Invierno del Año 724
Escuela Náutica
 
Finalmente había llegado a la escuela Náutica de la isla cocoyashi, dónde podía aprender toneladas de información sobre navegación y así algún día en el conquistador más grande de todos los mares. Pese al frío que hacía gracias al invierno aún seguían asistiendo una buena cantidad de gente a la escuela náutica, lo que demostraba la voluntad de aprender de tantos jóvenes individuos. Una vez dentro me registré para varias clases y tours por todo el lugar, aprendiendo rápidamente las bases para ser un gran navegante.
 
También tuvimos clases de mapeo, geografía y geología, lo que nos ayudaría en la creación de mapas de islas así como los mapas de mares enteros. Todos estábamos atentos a lo que el profesor nos decía aunque a decir verdad tenía que ponerme lo más lejos posible de este mismo, pues mi tamaño no dejaba a nadie ver lo que había delante. Fue cuando saltamos a la sección del timonel, la cual se trataba de una de las más interesantes, incluso para mí.
 
La clase se tornó aún más interesante de lo previsto, pues el profesor nos llevó al puerto dónde nos llevó hasta su barco. Una vez encima de este pudimos observar con detalle cada parte del barco y tanto responder como hacer unas preguntas sobre el mismo. Era toda una experiencia a decir verdad, una experiencia que esperaba que me hiciera falta en un futuro en el cual tuviera una tripulación y yo fuese su timonel. Terminando con aquél curso de navegación me dirigí a un conglomerado de tiendas en las cuales compré varias cosas útiles como armas, Den Den Mushi, provisiones y otros equipamientos. 
Ya estaba listo para crear mi futuro en aquél mar, lo que podía terminar siendo una gran aventura o una gran pesadilla dependiendo con que individuos me cruce en el camino.
#1
Julius Basileus
El Ogro
Día 11 de Invierno del Año 724
Ciudad Cocoyashi
 
Otro día durmiendo en la calle buscando líos allá por donde voy. Últimamente eh estado pensando en comprarme un barco y zarpar fuera de Cocoyashi, solo así podría considerarme realmente una persona libre. Pero primero debería de investigar como se mueven los precios por aquí y que tanto puedo valerme en este mercado. Últimamente eh podido ganar algo de dinero gracias a la venta de mis mapas, aunque siendo realista estos no me dan para vivir como quieron, ni remotamente cerca.
 
Caminando por las calles de la ciudad de Cocoyashi podía ver a lo lejos el puerto de la ciudad, a dónde me dirigí para averiguar si a algún viejo le interesaría venderme su bote/barco. Una vez en el lugar pude divisar a un grupo de personas delante de unos barcos por lo que decidí ir hacia dónde estos estaban. Una vez allí me di cuenta que se trataba de una venta de barcos, estaba de suerte. Pero lamentablemente para mi sorpresa los precios tocaban el cielo mismo y no me atrevía a gastar todos mis ahorros en un simple bote con que que posiblemente moriría ahogado.
 
Que decepción de verdad, pero siempre estaba la opción de alquilar un servicio de transporte entre islas pero eso no resolvería mis ansias or ser libre. Por el momento todo lo que podía hacer era seguir ahorrando hasta poder comprar una carabela con la cual poder navegar. Si digo la verdad, más que navegante prefiero la creación de mapas y la cartografía a la navegación. Siempre eh sido un fanático a trazar mapas y averiguar que hay en cada lado, era mi forma de "conquistar" lugares, cosa que me hacía sentir más que bien.
 
Volviendo a la escuela náutica de Cocoyashi decidí empezar a aprender cada esquina del East Blue con el único propósito de poder trazarlo en mapas y venderlos. Honesto o no esta era la única forma que tenía para ahorrar y poder ser finalmente "libre".
#2
Julius Basileus
El Ogro
Día 12 de Invierno del Año 724
 
Menuda rutina diaria que llevo hasta el momento, beber, pelarme y gritar es lo único que he estado haciendo por estos días y a decir verdad no estoy muy orgulloso de ello. Últimamente me siento frustrado conmigo mismo al no poder encontrar las fuerzas para definir mi destino y ser finalmente libre. — ¡Aaaaaaaaaaaahhhhhhhhh! — Di un buen grito de desahogo en medio de la ciudad Cocoyashi sin pena alguna, pues ya estaba adaptado a que me vieran de todo tipo de formas, no era nada nuevo. 
 
Desde este momento me imponía a mi mismo la tarea de nunca sacrificar mi libertad y de que siempre buscaría la forma de ser más libre; obteniendo más poder. Si había algo que mi padre me había enseñado desde pequeño era que en este mundo si había algo que querías debías tomarlo y era hora de que yo tome todo lo que quiero que sea mío. Ya estaba decidido, iría a zarpar los mares como un pirata hecho y derecho, solo necesitaba un buen barco para cumplir con ese sueño y solo había una forma con la cual pagar eso; haciendo trabajos para la gente. 
 
Por mucho que uno se ponga a pensar en ello, ganarse la vida en Cocoyashi no era nada fácil, mucho menos si no tenías ya una vida hecha desde tu nacimiento. Si había algo cierto en este mundo era que todos aquellos que empezaban una vida desde cero debían de enfrentar un desafío mucho mayor. Junto a mis pensamientos de libertad también estuve pensado en la forma más rápida y efectiva de obtener poder y esta era obteniendo una fruta del diablo.
 
Ya llevaba años en aquél mar y como todo ciudadano del East Blue también había escuchado sobre las frutas del diablo, unas frutas con la capacidad de darle a todo aquél que las coma un poder qué solo la imaginación podría conceder. A por eso iría también, a por una de las más poderosas frutas y solo así me podría coronar como el más poderoso ser de este mundo. — ¡Basasasasasas! — Mi risa causaba que todo aquél a mi alrededor quede irritado por la mismo, nunca había escuchado de alguien que quisiera estar a mi lado escuchándome reír. 
 
#3


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