¿Sabías que…?
...oficialmente el aniversario del manga One Piece es el 22 de Julio, dado que ese día en el año 1997 fue cuando se publico el primer capitulo.
Tema cerrado 
[Autonarrada] [T3] Ron, rumores y rencores (Parte 3)
Silver D. Syxel
-
Loguetown
Otoño del año 724

La penumbra del astillero era interrumpida únicamente por la tenue luz de las lámparas de aceite colgadas en las vigas. Desde su posición, Silver observaba a los Blackscale con una expresión calculadora. Había contado cinco hombres, aunque podrían haber más ocultos entre las sombras. Todos estaban reunidos en torno a un barril abierto, bebiendo y jugando a los dados, completamente ajenos a su presencia.

Syxel ajustó la empuñadura de sus espadas y avanzó con sigilo, deslizando su cuerpo entre las estructuras de madera. A pocos metros, un pirata con un chaleco desgastado y una cicatriz en la mejilla se había separado del grupo, quizás para orinar o simplemente para tomar aire.

Mala suerte, amigo —murmuró el capitán.

Con movimientos rápidos, Syxel se acercó y, antes de que el pirata pudiera reaccionar, lo golpeó en la nuca con el pomo de su espada. El hombre dejó escapar un gruñido ahogado antes de desplomarse. Sin perder tiempo, Silver lo arrastró hasta la sombra de un barco en construcción y se aseguró de que quedara fuera de la vista de sus compañeros.

"Uno menos."

Regresó su atención al grupo central. Desde su nueva posición, pudo ver varios barriles con el sello de Keller. La pintura desgastada y las marcas de transporte confirmaban que aquel ron pertenecía al contrabandista. Sin embargo, algo no encajaba. La cantidad era insuficiente.

"Deben de tener más en otro lado".

Decidió acercarse un poco más, esperando encontrar información sobre el resto del cargamento antes de actuar. Sin embargo, la suerte no estuvo de su lado. Mientras rodeaba una pila de tablones, una tabla suelta crujió bajo su bota, un sonido sutil pero lo bastante claro para los oídos de los presentes.

¿Qué ha sido eso? —preguntó uno de los piratas, girando la cabeza.

Otro se levantó de su asiento, entrecerrando los ojos en la penumbra.

Seguro que es otra jodida rata —gruñó, aunque su tono denotaba cierta precaución.

Syxel chasqueó la lengua. El sigilo había servido hasta ahora, pero en cualquier momento alguien daría la alarma. Y, francamente, no tenía paciencia para esperar.

Con un movimiento rápido, pateó un barril cercano, haciéndolo rodar directamente hacia el grupo.

¡Eh! ¡¿Qué cojones?!

En la confusión, Syxel se lanzó hacia adelante. Con un corte certero, abrió el pecho del pirata más cercano antes de que este pudiera desenvainar su arma. Otro intentó reaccionar, pero Silver ya estaba sobre él, desviando su ataque con facilidad antes de hundir la espada en su abdomen.

¡Nos atacan!

La advertencia resonó en el astillero, pero para entonces el capitán ya había eliminado a dos oponentes. Los tres restantes se pusieron en guardia. Uno de ellos, un hombre corpulento con una maza, avanzó con decisión, balanceando su arma con violencia.

Syxel retrocedió justo a tiempo para evitar el impacto, sintiendo la ráfaga de aire a centímetros de su rostro. Aprovechó la inercia del ataque fallido de su oponente para deslizarse a un costado y clavar su espada en la parte baja de su espalda. El hombre cayó de rodillas con un gruñido de dolor.

Los dos piratas restantes se miraron y, en un intento desesperado, atacaron al unísono. Silver bloqueó el primer golpe con su espada, pero el segundo enemigo aprovechó la oportunidad para lanzarse sobre él con un cuchillo.

El capitán sintió un filo rasgar su abrigo, pero antes de que pudiera atravesar su piel, reaccionó con rapidez. Giró sobre sí mismo, sujetó el brazo de su agresor y lo torció con fuerza, haciéndole soltar el arma con un grito de dolor.

Con un movimiento final, hundió su espada en el pecho del último hombre en pie. El silencio volvió a reinar en el astillero, solo roto por el sonido del viento colándose entre las vigas. Silver exhaló lentamente, limpiando su espada con la chaqueta de uno de los cadáveres.

Esto ha sido demasiado fácil —comentó para sí mismo.

Caminó hasta los barriles marcados con el sello de Keller y los inspeccionó. Apenas había una docena de ellos, lo que no cuadraba con la cantidad que el contrabandista había mencionado. Ell resto debía estar en otro lugar.

¿Dónde demonios lo habéis escondido?

Entonces, notó algo entre los papeles esparcidos sobre una mesa improvisada. Se acercó y tomó uno de los documentos, leyendo rápidamente su contenido. Era una nota de entrega con un destino claramente marcado.

"Embarque con destino al Archipiélago Conomi."

Syxel frunció el ceño. Conomi no estaba lejos de Loguetown. Si los Blackscale pretendían enviar el resto del cargamento, no tenía mucho tiempo. Guardó la nota en su chaqueta y echó una última mirada al astillero. No tenía sentido quedarse más tiempo. El ruido del combate podría haber alertado a otros miembros de la banda. Lo mejor era desaparecer antes de que llegaran refuerzos.

Tras un último vistazo a los barriles, decidió llevarse uno como muestra. No podría transportar todo el cargamento por sí mismo, pero esto le daría algo con qué negociar con Keller.

Parece que el juego aún no termina —exclamó con una sonrisa astuta mientras desaparecía entre las sombras del puerto.
#1
Moderador KataCristo
KataGOD
Recompensa Entregada.
[Imagen: 33ea44257ed180a1cc32423ae818ffff.gif]
#2
Tema cerrado 


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: