Hay rumores sobre…
... que en una isla del East Blue puedes asistir a una función cirquense.
[Diario] Diario de Bitácora de Eustass D. Punk
Eustass D. Punk
Jetto Gia
Diario de Bitácora de Eustass D. Punk

Día 1 - En Algún Maldito Punto del Mar

¡En marcha! O mejor dicho, en flote, a la deriva, sin saber exactamente dónde mierda me llevan porque nadie aquí tiene los huevos o los ovarios de darme una explicación clara.

Pero no importa, soy una mujer de acción, de instinto, y, sobre todo, una genio de la termodinámica, soy inimputable.

Y si algo he aprendido en la vida, es que cuando la incertidumbre te muerde el culo, lo mejor que puedes hacer es hacerlo explotar antes de que se acostumbre a masticarte entera.

Primero, el balanceo de este barco me tiene de los nervios, no sé que clase de carpintero hizo un trabajo tan pésimo, de mi brigada no era, eso seguro.

Si no fuera porque perdí un brazo y un ojo, ya habría acomodado este trasto a base de dinamita mientras me traían uno a estrenar. Estoy completamente segura, mierda.

Pero no, aquí estoy, con una bolsa de cosas, un cigarro que se niega a encenderse con la brisa marina porque no consigo hacer que una puta cerilla se encienda en condiciones, y un futuro incierto. 

Suena emocionante, pero me da por el culo.

Oh, sí, mi brazo. Casi lo olvido (ja, ja, no, en verdad lo perdí). 

Como si fuera fácil olvidarse de que te falta un pedazo de ti. A veces me levanto y siento el cosquilleo, como si aún estuviera allí, esperando a que lo use para lanzar una granada o rascarme el papo. Pero no, sólo tengo este maldito muñón que me recuerda que, por más que me gusten los fuegos artificiales, a veces no salen como quieres.

Aún así, hay algo... interesante en esta nueva situación. Reiniciar, empezar de cero. Aunque dudo que esto sea un "nuevo comienzo". Más bien, es una reubicación forzada con una etiqueta de "no sabemos qué hacer contigo, pero no queremos que sigas aquí jodiendo."

De puta madre.

Aparte de eso, la rutina en el barco es una mierda. Lo único que me mantiene ocupada es observar a la tripulación. Los marines de a bordo me evitan como si fuera una bomba a punto de estallar.

Y están en lo correcto.

Si alguno me suelta una frase de mierda como "ánimo" o "todo pasa por algo", les voy a meter un cartucho de dinamita en el culo para que sepan lo qué es un discurso motivacional.

Anoche, en un arranque de aburrimiento, saqué uno de mis artefactos caseros y lo puse en la cubierta. Solo quería ver cuánto tardarían en entrar en pánico.

Resultado: 3 segundos. 

(Es un nuevo récord.)



Día 2 - El Sol, el Maldito Sol

Me desperté con la sensación de que me había pasado un cañonazo por la cara. Oh, espera, no fue un cañonazo, fue la resaca.

Gran diferencia.

Si algún idiota de este barco se atreve a comentar mi aliento a alcohol, le voy a recordar que el alcohol es lo único que me hace sentir que sigo en una maldita pieza.

Hoy intenté hacerle mantenimiento a mi rifle con una sola mano. La parte buena: puedo desarmarlo en menos de cinco minutos. La parte mala: volver a armarlo fue una odisea dantesca, llena de insultos, sudor y una amenaza de hacer volar la cubierta.

Me adapto, joder, pero con estilo.

Hablando de adaptarse... ¿Cuándo mierda me van a decir dónde vamos? Sé que algo está raro.

Demasiado raro. La tripulación me esquiva, los oficiales se limitan a responder con monosílabos y cada vez que pregunto algo me miran como si les fuera a volar los sesos. 

(Que no les faltan motivos, pero vamos, un poco de respeto, cabrones.)

Hoy traté de hablar con el cocinero para ver si podía mejorar la comida. Error fatal. Me tiró una mirada que decía "No te metas con mi cocina ni mis legumbres de mala muerte". Y ahí fue cuando decidí que sí, efectivamente, voy a trucar el encendedor de gas de la cocina antes de desembarcar.

Mejor fumar y no pensar.


Día 3 - Más Allá del Horizonte

Si hay algo que nunca cambia en el mar, es que siempre te hace pensar. Y como odio quedarme atrapada en mis propios pensamientos, pero aquí estoy, escribiendo en este estúpido diario.

¿Sabes qué es curioso? Siempre quise volar. Desde que era una niña y miraba el cielo, pensaba en lo jodidamente divertido que sería elevarse, desafiar la gravedad, lanzarse sin miedo. Por eso las explosiones son lo más cercano que tengo a volar. Por una fracción de segundo, todo se suspende, todo se sacude, todo cambia. Y me encanta. Lo amo.

Pero ahora, sin un brazo, sin una parte de mi visión, empiezo a preguntarme si realmente puedo seguir viviendo al filo de la mecha. Si puedo seguir siendo Eustass D. Punk. Hay días que me cuesta más qué otros, y encima este sueldo de mierda no ayuda.

Ja. Que se joda la duda. Me adaptaré. Siempre lo hago.

Esta noche probé un nuevo invento. Lo llamé "El estruendoso 3000". Resulta que hace demasiado ruido. No pensé que se escucharía hasta la bodega del barco. Un error de cálculo fascinante.

(Anotar: No explotar nada a partir de las diez y media de la noche, estos inútiles necesitan dormir.)



Día 4 - La Revelación (Y mi reacción correspondiente)

LOGUETOWN.

¡YAJAJAJA!

¡ME CAGO EN LA PUTA MADRE QUE LOS PARIÓ!

¡ASÍ QUE POR ESO NADIE ME DECÍA UNA MIERDA!

[Dibujos y amenazas de muerte tachadas]

ME HAN EXPULSADO DE MI BRIGADA Y ME HAN MANDADO A ESTA CLOACA A REUBICARME.

No es que me moleste Loguetown. Es un sitio interesante, lleno de historia, de piratas que creen que pueden desafiar el destino, de marines que creen que pueden controlarlo todo. Es una bomba de tiempo. Pero lo que me toca los ovarios es no haber tenido la decencia de decírmelo antes.

Me compraré una petaca antes de desembarcar. Me la pienso tomar enterita cuando pise tierra firme y antes de entrar en ese cuartel, porque si esta mierda va a ser mi nuevo destino, al menos que tenga un poco de buen vino en las venas.

De todos modos, que se jodan. Me adaptaré. Me reinventaré. Y si alguien tiene problemas con eso, pues que recen para que no tenga armamento a la mano.
Porque, al final del día, mi visión y modo de ver la justicia no es solo un lema. Es una advertencia.

Que espabilen.

(Nota mental: No ser tan dura con los nuevos, nada de hacerlos llorar, lo haré en señal de gratitud por mi presencia en cuanto desembarque.)




Día 5 - La Primera Orden
Hoy desembarqué en esta maldita ciudad. Lo primero que hice fue pisar tierra firme y beber un trago largo de mi petaca.

Bienvenidos a la nueva vida de Eustass D. Punk.

(Explosión de confetis tristes)

La base es un caos.

Hay oficiales corriendo de un lado a otro, cadetes novatos tratando de parecer importantes, me pareció ver a una friki convertirse en chihuahua.

Un desastre organizado. No tardé ni diez minutos en hacerme notar cuando un idiota intentó darme órdenes. YAJAJA. Qué risa. No sé quién se creen que soy, pero si esperan que siga protocolos sin cuestionarlos, van a llevarse una sorpresa de locos.


Mi "nueva superiora" me miró con cara de estreñimiento crónico cuando me presenté. Le dejé en claro que no iba a tolerar estupideces y que si me querían aquí, tendrían que aguantarme.

La noche me huelo que va a terminar con una pequeña explosión accidental en el almacén. Será un error, lo juro. Bueno, más o menos.

Nah, se lo merecen.

Fin de la entrada.
#1


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