¿Sabías que…?
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[Diario] Obtención de Akuma, diario
Bad Dog
Bad Dog
En el maravilloso bullicio de Loguetown, las calles estaban llenas de vida, repletas de comerciantes, piratas y aventureros que llegaban a la famosa plaza para comprar, vender y, tal vez, hacer actos delictivos por los que cobrar un dinero gracias a ello. Entre la multitud, un pequeño chihuahua vagabundo se movía con sigilo, sus ojos oscuros y alertas observando cada rincón. Este no era un perro cualquiera, era Pelusa, o sea Bad Dog, osea, yo, un miembro encubierto de Cipher Pol.

En los años que había abandonado mi casa había aprendido a adaptarme al entorno. Mi apariencia de chihuahua me permitía pasar desapercibido entre los perros vagabundos de la ciudad, pero al ser un komink mi mente era tan aguda como la de un mink o un humano incluso, pero mucho más que la de un simple perro. Ahora, como agente encubierto, estaba preparado para hacer lo que fuera necesario para proteger esta libertad que ahora tenía.

Su misión de hoy era clara: realizar un reconocimiento del terreno en la plaza de Loguetown y reportar cualquier actividad sospechosa. Había rumores de que un grupo de piratas buscaba un artefacto poderoso, pero no estaba claro si se podría tratar de un artefacto o incluso una akuma no mi sin identificar. Sabía que, si lograba infiltrarse entre ellos, con suerte podría obtener información valiosa.

Dejé mis pertenencias en uno de los lugares seguros de la ciudad y con una postura humilde, me acerqué lentamente a la plaza. Los olores de la comida callejera y el sudor humano invadieron mi sentido del olfato, y fingí ser atraido por sus olores de comida, como cualquier otro perro habría hecho. Mi estómago gruñó por ello, pero no era el momento de pensar en eso, tenía que concentrarse en su misión. Me moví con disimulo entre las piernas de los transeúntes, evitando ser pisoteado, mientras sus ojos escudriñaban a la multitud en busca de algo fuera de lo común.

Después de un rato, mi instinto me indicó que había algo sospechoso en un grupo de hombres que se congregaban alrededor de un puesto de frutas. Había una tensión en el aire y parecía que estaban hablando de algo pero al mismo tiempo parecía que se referían a otra cosa, como si estuvieran hablando en clave. Se acercó lo suficiente para escuchar sus murmullos, pero no lo suficiente como para ser descubierto. La conversación giraba en torno a una "fruta madura" que habían perdido. 

Me acerqué poco a poco a los perros vagabundos que rodeaban el puesto, compartiendo olores y "saludando" a otros perros mientras observaba a los hombres a través de la plaza. Aprovechando mi pequeño tamaño conseguía deslizarme entre las piernas de los presentes y llegar en un momento a la otra punta de la plaza y entrar en un calleón. Sin embargo, mi suerte se estaba agotando. Para cuando había llegado a mitad de la calle uno de los hombres se giró en seco y me miró de reojo, sus ojos esperando enfrentarse a alguien que les estuviera siguiendo.

En un intento por no ser descubierto, me lancé hacia un costado y encontré refugio detrás de un contenedor de basura. La idea de fingir ser un perro callejero hambriento me pasó por la mente, después de todo es lo que estaba haciendo en ese momento. Abrí la tapa del contenedor y, sin pensarlo dos veces, me metí dentro.

El olor era insoportable, con mi nariz canina olía perfectamente todo ahí dentro, pero no podía entretenerme mucho, tenía que actuar rápido. Escarbé entre los desechos hasta que sus patas tocaron algo blando dentro de una bolsa. Sin pensarlo, abrí la bolsa con los dientes y sin ver muy bien que era lo saqué y comencé a masticar. Era un trozo de lo que parecía ser un antiguo sándwich, cubierto de moho y lleno de sustancias desconocidas. El asco casi me hizo vomitar, pero no podía dejar de actuar como un perro hambriento por si se acercaban demasiado. Dejé la parte mohosa a un lado y me comí el resto.

Mientras masticaba, un sabor extraño invadió mi boca, algo que no podía identificar. Miró hacia un lado y vi algo entre los restos. Mis ojos se abrieron de par en par al reconocerlo: era un fragmento de akuma no mi. En ese instante, mi mente se llenó de alarmas, ¿me acababa de comer parte de una fruta del diablo?. Sin embargo, ya era demasiado tarde había ingerido un trozo y quizás era suficiente para que fuera demasiado tarde.

De repente, un grito resonó en el callejón cercano. -¡La akuma no mi! ¡Han desaparecido! ¡Encuéntrenla!- La voz era profunda y llena de furia. Sentí un escalofrío recorrer mi espalda. Sabía que mi disfraz de perro callejero podría no ser suficiente si lo descubrían ahí junto a los restos. Sin pensarlo, salí del contenedor y me agaché entre las sombra, observando con atención.

El grupo de hombres se dispersó rápidamente recorriendo todas las calles, sus rostros llenos de preocupación. Uno de ellos, se quedó atrás, buscando desesperadamente. Contuve la respiración para evitar que me descubrieran en ese momento. Perro o no lo tendría muy complicado para escapar. Un ruido más allá llamó la atención del hombre y al mínimo instante de seguridad salí corriendo.

Sabía que tenía que encontrar un lugar seguro, pero mientras corría de la escena unas voces se escucharon. Se estaban echando la culpa entre ellos y en especial a la de un hombre que juraba que estaba allí la fruta, que la había escondido en los contenedores para que nadie la robara y no entendía quien podría haberla encontrado y comido. La voz profunda de antes le acusó de mentiroso y de comerse la fruta, y antes de que se pudiera defender sonó el disparo de una pistola y un golpe seco contra el suelo - Si se la había comido él, volverá a aparecer dentro de poco. Estad atentos a cualquier rumor, con suerte aparece en el East Blue de nuevo
Finalmente, encontré un lugar seguro en el pequeño callejón donde había dejado mis cosas. Me senté sobre mis patas traseras, respirando profundamente mientras trataba de calmar su corazón. Había logrado infiltrarse en la red de ¿piratas?, ¿mafiosos? no sé quienes eran realmente. Al menos estaba seguro de que había conseguido eliminar de las calles esa Akuma no mi, pero a qué precio. ¿Qué haría esta fruta en concreto? No notaba nada raro de momento, pero algo tendría que hacer.
#1


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