
Lobo Jackson
Moonwalker
08-12-2024, 12:39 AM
Día 41 de Verano
Loguetown
23:00
23:00
¡Ah! El aire limpio y refrescante de la noche. Uno no suele pensar en su frescor hasta que pasa dos días en las entrañas de un submarino. Pero no sólo se trata de la brisa marina, sino de los sonidos que ésta trae consigo cuando se desembarca en una isla tan ajetreada como la de Loguetown.
Si bien los ruidos de los engranajes, válvulas de vapor y palancas del sumergible tenían su particular encanto mecánico y tintineante, estos no se podían igualar a la energía de una ciudad rebosante de vida cuya gente produce los sonidos más inspiradores. ¿Cómo olvidar temazos tan importantes como "Grito pelado de vendedor de ultramarinos", o "¡Socorro! ¡Al ladrón! ¡Me han robado el bolso!", y por supuesto, "Stop resisting! by the Marines".
El pelaje de Lobo Jackson se revolvió a merced del viento en cuanto abrió la escotilla del submarino. El viaje a bordo del "The Peace" había estado repleto de pequeños sustos a causa de las fuertes corrientes submarinas, acompañadas por los cánticos de las enormes bestias que habitan las oscuras profundidades del East Blue, pero eso tan sólo motivaba al mink a seguir adelante. Los percances eran de esperar para cualquier músico que va de gira, sobre todo durante el gran tour de Liberación y Revolución.
- ¡Salgo un rato-gara! ¡Portáos bien-gara! - Exclamó a través del comunicador de la salida momentos antes de abandonar el batiscafo, cuya escotilla se aseguró de cerrar antes de saltar hasta el muelle con gran agilidad. Se giró justo a tiempo para dedicarle una pose a las burbujas que aparecían bajo el agua, señal de que la tripulación había decidido mantenerse camuflada hasta quizá el día siguiente.
- Vamos a ver qué se cuece por Loguetown... Y quizá sea buena idea probar algo de lo que se cuece de verdad... O mejor, de lo que se fríe. - El mink se relamió los colmillos mientras imaginaba unas brochetas de calamar asado, anguilas con salsa de soja y perritos calientes.
La noche era el cobijo perfecto para pasar desapercibido entre el gentío que iba y venía bajo los carteles de neón, cuyas luces eran tan llamativas como lo que anunciaban. Restaurantes, bares, venta de tabaco y licor además de algún que otro burdel discreto aparecían a cada paso, un sinfín de ofertas de todo tipo para mantener ocupadas las mentes agotadas de los habitantes de una ciudad que nunca duerme, siempre dispuesta a mantener corriendo la rueda de hámster llamada capitalismo.
Pero el mink tenía otra idea en mente, una más poderosa que la que le pedía a gritos que fuera a competir a uno de los karaokes. No, su propósito era otro mucho más importante que la propia gloria, al menos de momento.
Con la ayuda de los carteles que le indicaban la dirección hacia la base Marine del G-31, Lobo Jackson paseó con las manos metidas dentro de la chaqueta con aire despreocupado mientras veía pasar la gran guardia nocturna de Loguetown. Soldados de todo tipo y género andaban de aquí para allá, protegiendo a la ciudadanía de la isla con ojo vigilante para asegurarse de que todos y cada uno de ellos se mantuvieran en el redil. Al fin y al cabo, por lo que había ido escuchando Jackson de varias comunicaciones revolucionarias, aquella isla tenía un mundo secreto en el que se movía mucha pasta.
Se encontró con el cuartel tras media hora de paseo. Era un edificio verdaderamente imponente, recinto amurallado con torres incluidas desde la que los Marines podían defender la isla de cualquier ataque, ya fuera pirata o revolucionario, que vinera por aire, mar o tierra. Para muchos, un símbolo de la Justicia y la Protección que profesaba el código de la Marina, pero para Lobo Jackson era un gran centro de opresión del Gobierno Mundial.
- Lobo modo sigiloso, vamos allá. - Pensó mientras se ponía una capucha que cubría sus orejas lupinas. Tan sólo su hocico sobresalía por los bordes de la capucha, lo cual... Bueno, no ocultaba para nada su naturaleza mink puesto que la cola, sus patas de lobo y su pelo cobalto eran más llamativos que unas orejitas adorables, ¿pero quién le iba a decir nada a Lobo Jackson? Una vez vio a un ninja del Ejército Revolucionario con un atuendo oscuro con capucha y desde aquel día tenía ganas de probar algo así.
Se acercó como quien no quiere la cosa hasta los altos muros del G-31. Paseó a su lado con un garbo despreocupado, dedicándole lánguidas miradas al liquen que crecía lento pero seguro sobre la rocosa pared al tiempo que buscaba cualquier grieta donde colocar un buen cartucho de dinamita. ¿Qué podría hacer? Recordaba las palabras de su camarada mapachuno e ingeniero de a bordo, Rocket Raccoon.
- Busca cualquier punto débil de la muralla, Lobo, algo con lo que podamos crear un boquete para entrar a saco, joder ¿eh? - Le había dicho.
Pero nada encontró tras rodear la base salvo varios perritos callejeros a los que dedicó varias caricias, una buena excusa para arrodillarse frente a las medidas defensivas del G-31 sin levantar sospechas. Una segunda vuelta dio el mismo resultado infructífero, reduciendo las opciones del oficial revolucionario.
- ¿Qué más podría buscar? ¿Había dicho algo más Rocket? - Pensó Jackson haciendo memoria.
- Si no encuentras nada en la muralla prueba suerte con la entrada, joder ¿eh? Puede que tenga una cerradura fácil de reventar, o que la madera esté vieja y sin reforzar, o quizás que los puestos de guardia sean más laxos de lo que esperamos, joder ¿eh? - Le aconsejó el mapache durante la tarde.
Se encogió de hombros y se dirigió hacia la puerta del G-31. Era un portón verdaderamente imponente, con placas de hierro que reforzaban su entrada y una seguridad que era la envidia del resto de bases del East Blue. No sería nada fácil entrar ahí. Si tan sólo pudiera acercarse más a verlo... Más todavía... Aún más...
- ¡Eh tú! ¿Qué estás tramando? - Le gritó una voz. - ¿Quién eres? -
Lobo Jackson se había dejado llevar por la curiosidad y estaba prácticamente con el hocico pegado a la puerta. Atrás había quedado el modo sigiloso, reemplazado por el modo fisgón.
- Ah... Estaba... Apreciando el acabado de la caoba-gara. - Improvisó el mink al tiempo que posaba con sensualidad contra la madera de roble de la puerta.
La voz que le había hablado provenía de un Marine que, acompañado de otros tres, se acercaban hacia él con presteza.
- Parece un tío sospechoso... ¿Quién es? ¿Lo has visto alguna vez? - Preguntó un marine al otro.
- Ni idea, me es imposible reconocerlo con la capucha que tiene puesta. - Contestó el otro.
- Entonces mejor que lo detengamos para un interrogatorio. - Replicó el primero.
- Shimmy shimmy yay, shimmy yay, shimmy ya. - Dijo el tercero.
Lobo Jackson comenzó a girar sobre sí mismo cual peonza mientras pensaba en las posibilidades que tenía de entablar combate contra cuatro marines, pero decidió que su mejor jugada sería marcharse y poner pies el polvorosa.
- Lo siento queridos fans-gara, pero no puedo quedarme con vosotros-gara. - El mink cambió su pose mientras hablaba. Ahora, sus brazos se habían extendido hacia arriba para luego bajar despacio pegados a su cuerpo al tiempo que sus piernas daban un par de pasos rápidos en el mismo sitio. Lo último que los guardias vieron antes de que la figura encapuchada se transformara en un haz luminoso era como ésta metía las manos en los bolsillos y sacaba algo de ellos.
36U601
ÚNICA
Utilidad Activa
Tier 6
11/11/2024
79

3

Inspirado por el constante acoso de sus fans y perseguidores más apasionados, Lobo Jackson se vio forzado a idear una forma de moverse entre las masas a gran velocidad mientras firmaba autógrafos sin que nadie tuviera tiempo de atraparle. Esta técnica de Lobo Jackson toma como base el moonwalk, cuya velocidad potenciada con el electro que crea un efecto chispeante, como si caminara sobre un sendero de luz de luna. Cada destello deja una breve ilusión de su figura posando con estilo mientras firma autógrafos mientras realiza un [Dash] de 15 metros, dificultando que sus perseguidores puedan seguirle el rastro.
+15 [Reflejos]
En un abrir y cerrar de ojos la misteriosa figura se desvaneció dejando tras de sí una estela de luces blanquecinas y relampagueantes que creaban una ilusión de varias personas posando de forma espectacular en secuencia, alejándose de allí en dirección al centro de Loguetown. Los marines, extrañados, descubrieron que entre sus manos habían unos folios blancos con unos garabatos firmados con un bolígrafo azul cobalto.
![[Imagen: Aut-grafo-de-Lobo-Jackson.jpg]](https://i.ibb.co/zxWbq8n/Aut-grafo-de-Lobo-Jackson.jpg)
Entre tanto, el oficial revolucionario había deshecho todo su camino hasta uno de los karaokes de la ciudad donde pasaría el resto de la noche cantando frente a una multitud embelesada hasta el amanecer.