
Diana Kari
Wild Huntress
27-11-2024, 10:08 AM
A mi madre pareció sorprenderle mi elección. Tal vez pensaba que una espada era la mejor arma para alguien que comenzaría un entrenamiento serio para emprender vida de cazador y después de dominar lo básico entonces sí cambiar por un arma que tuviera las características que mejor le ayudaran. –Un arma que desde el inicio de los tiempos ha sido utilizada para cazar, pero un verdadero reto para aquellos con poca experiencia en el manejo de armas. Lo más sensato sería que comenzaras con una lanza pequeña, que seas capaz de manejar con una de tus manos, dejando la otra libre para hacer lo que te plazca con ella. Una de dos manos es mucho más difícil de manejar.- me aconsejó mi madre mientras se ponía a mi lado descansando una de sus manos en mi hombro. -¿Y cuáles son los beneficios de utilizar una lanza a dos manos?- pregunté, curiosa ante la dificultad del reto. –Al usar tus dos manos para moverla y darle fuerza entonces la estocada es mucho más dañina, además de que si le aplicas la fuerza suficiente y el ángulo correcto entonces podrías empalar a cualquier bestia que estés cazando acabándolo con un solo golpe.- me explicaría mientras que flexionaba sus músculos cuando hablaba sobre la fuerza que necesitaría para tener un manejo eficaz del arma que me interesaba. –Entonces tendré que entrenar mucho tiempo para poder hacer uso de un arma como esa, ¿no es así?- le preguntaría sin dirigirle la mirada mientras pasaba la mano por el molde de lo que sería la punta de mi lanza. –Así es, pero no te preocupes. A partir de mañana en la mañana comenzaras con el régimen de entrenamiento que sigo desde mi juventud, todos los días desde que te despiertes entrenaras tu cuerpo para que seas capaz de manejar cualquier tipo de arma con suma facilidad.- diría mientras apretaba el puño y miraba hacia el techo como si estuviera imaginándose un futuro en el que cumplía con las aspiraciones que tenía para mí. Había comenzado el día sin estar completamente segura de qué era lo que quería mi madre y en tan poco tiempo ya descansaba sobre mis hombros el peso de superar a mi madre como herrera o cuando menos hacer un trabajo medianamente bueno para continuar con el negocio familiar y el tener que entrar en un régimen de entrenamiento que no dejaría de hacer el resto de mi vida.