
Marvolath
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03-12-2024, 07:56 PM
Las calles se iban llenando a medida que se adentraban en la ciudad de camino a los barrios de ocio nocturno en los que se encontraba el casino. Gente de toda clase y tipo se reunía frente a locales, o deambulaba por las cada vez más abarrotadas calles. Aunque el gentío y el ruido le resultaban molestos, le tranquilizó saber que pasarían desapercibidos entre la multitud, y que nadie se fijaría en ellos ahora que eran tres entre decenas.
El interior del casino le repugnó. Le recordó a esa clase de mansión de familia venida a menos que tan bien conocía, con lujos caducados que intentan imitar el estilo de vida de los ricos sin poder llegar a tanto. Una mediocridad que engañaba a los incautos que, persiguiendo una vida con esos lujos, malgastaban más dinero del que se podían permitir en juegos amañados. Mantuvo la vista al frente, mostrándose distante e indiferente, centrado en su objetivo. Por suerte, Silver parecía moverse con soltura en aquel lugar, y la presencia de Balagus era suficiente para abrirles camino sin chocar continuamente con rodillas, por lo que pronto estaban descendiendo unas escaleras que daban paso a la antesala.
Era evidente que aquella sala no era para ellos y, fiel a su papel, evitó dedicar más de un segundo al grupo que allí esperaba. Escuchó indiferente el aviso del guardia, con la misma mirada insolente que muchos nobles y ricachones le habían dedicado a él en el pasado. Después, tras un rápido vistazo a la sala se volvió hacia Balagus, y le habló con un tono de reproche lo suficientemente alto como para que pudieran escucharlo los guardias:
- Escúchame bien, mucho-músculo. Ni se te ocurra empacharte y emborracharte otra vez. Si no eres capaz de controlarte ten la suficiente inteligencia como para salir afuera. Pero no a buscar comida y bebida. ¿Has entendido?
Sabía bien que aquellas palabras irritarían a Balagus, pero confiaba en que éste entendiera que sólo pretendía darle una excusa para abandonar la sala si necesitaba usar el Den Den mushi para fingir la emboscada. Y si no lo entendía, al menos esperaba que aguardase hasta estar solos para enfadarse.
Sin dedicarle más tiempo ni atención, se adentró en la sala de la subasta, acompañado de Silver.
El interior del casino le repugnó. Le recordó a esa clase de mansión de familia venida a menos que tan bien conocía, con lujos caducados que intentan imitar el estilo de vida de los ricos sin poder llegar a tanto. Una mediocridad que engañaba a los incautos que, persiguiendo una vida con esos lujos, malgastaban más dinero del que se podían permitir en juegos amañados. Mantuvo la vista al frente, mostrándose distante e indiferente, centrado en su objetivo. Por suerte, Silver parecía moverse con soltura en aquel lugar, y la presencia de Balagus era suficiente para abrirles camino sin chocar continuamente con rodillas, por lo que pronto estaban descendiendo unas escaleras que daban paso a la antesala.
Era evidente que aquella sala no era para ellos y, fiel a su papel, evitó dedicar más de un segundo al grupo que allí esperaba. Escuchó indiferente el aviso del guardia, con la misma mirada insolente que muchos nobles y ricachones le habían dedicado a él en el pasado. Después, tras un rápido vistazo a la sala se volvió hacia Balagus, y le habló con un tono de reproche lo suficientemente alto como para que pudieran escucharlo los guardias:
- Escúchame bien, mucho-músculo. Ni se te ocurra empacharte y emborracharte otra vez. Si no eres capaz de controlarte ten la suficiente inteligencia como para salir afuera. Pero no a buscar comida y bebida. ¿Has entendido?
Sabía bien que aquellas palabras irritarían a Balagus, pero confiaba en que éste entendiera que sólo pretendía darle una excusa para abandonar la sala si necesitaba usar el Den Den mushi para fingir la emboscada. Y si no lo entendía, al menos esperaba que aguardase hasta estar solos para enfadarse.
Sin dedicarle más tiempo ni atención, se adentró en la sala de la subasta, acompañado de Silver.