¿Sabías que…?
Si muero aquí, será porque no estaba destinado a llegar más lejos.
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[Común] [C-Pasado] El Marine y la Revolucionaria
Asradi
Völva
Día 47 de Verano del 724.

Habían pasado ya dos días desde que se había separado, en Oykot, del resto del Escuadrón Ulykke. La siguiente parada que tenían, según la ruta a seguir, iba a ser Loguetown. Y Asradi no había podido contenerse al escuchar el nombre de la ciudad. El corazón le había dado un vuelco inevitable. Esa era la ciudad donde, la última vez que había estado, había dejado a Octojin. Donde se había despedido temporalmente de él hasta que se volviesen a encontrar. Era verdad que bien podría haber esperado a llegar con todo el grupo, pero había un problema.

Ahora mismo eran personas buscadas, ella incluída. Y Asradi era consciente de que, en el preciso momento en el que llegasen a la bulliciosa ciudad, iban a terminar llamando la atención. Y, probablemente, la Marina se les echaría encima. Al menos, la posibilidad estaba ahí. No quería reencontrarse con él de esa manera. Además, ahora que lo pensaba... ¿Habría llegado a ver su cartel de Se Busca? La sirena apretó los labios mientras avanzaba raudamente a través de las corrientes marinas. Estaba cerca. Conocía ya esa ruta. Solo le faltaban unos cuantos kilómetros más y llegaría en unas escasas horas. Quizás para un poco antes de que la noche terminase.

Quería verle. Necesitaba verle. Sentía que, en esa ocasión, tendrían mucho de qué hablar. Pero también tenía miedo de cómo él reaccionaría al verla de nuevo después de lo sucedido en Oykot. Había salido en todos los periódicos, para bien o para mal. Asradi no se arrepentía de aquello, en su fuero interno estaba convencida de que habían hecho un bien ayudando a esas gentes cuando la Marina u otros agentes gubernamentales, no habían hecho nada al respecto.

Dos horas después, la sirena había llegado a una de las recogidas playas de Loguetown, emergiendo desde las profundidades y buscando refugio entre algunas rocas cercanas. La gente no solía pasar demasiado por allí, sobre todo a esas horas. Solamente algunos pescadores y poco más.

Y casi otro par de horas después, en el centro de la ciudad, ya había comenzado a correrse un rumor. Algunos lo tomaban a chiste, a cuentos de locos. O de borrachos más bien. El que habían escuchado cantar a alguien en una de las costas de la ciudad. Nadie había visto nada, aún cuando algunos habían ido a asomarse por curiosidad. Fuese con la esperanza de ver algo o, simplemente, de corroborar que se trataban de cuentos chinos. Pero eses rumores, eses chismes, habían corrido a medida que pasaba la mañana y, de manera alternada, eses cantos mesmerizantes se continuaban escuchando en aquella bahía de complicado acceso. Y de escucharse en el mercado, en algunas tabernas, había llegado hasta la base del G31.

Por supuesto, los reclutas más jóvenes o impresionables, ya estaban hablando de ello, por aquí y allá, en los pasillos y en el patio de entrenamiento.

¿Crees que sea verdad? — Preguntó uno, que llevaba un fajo de informes entre los brazos.

Su compañero, que caminaba al lado, se encogió de hombros.

¿El qué? ¿El que haya una sirena cantando en la playa? — Se rió con ganas. — Seguro que han escuchado otra cosa. O quizás era un Den Den Mushi perdido retransmitiendo. Aunque... — El chico de pelo castaño y con una cicatriz en la mejilla dudó después. — Sí que dicen que es una voz femenina.

Acto seguido, se encogió de hombros, y ambos continuaron su camino en lo que la conversación seguía fluyendo.

En dicha bahía, la tonada terminó acallándose posteriormente. Lo había intentado ya dos o tres veces a lo largo de la mañana. No tenía otra forma de comunicarse, todavía, con él. Y recordaba la última vez que se habían visto. Lo que le había dicho.

Que cuando le echase de menos o ella estuviese por la zona... Le escucharía cantar entre las olas.

Asradi era consciente, tras su suspiro, que si se metía directamente en la ciudad, sola, iba a llamar la atención. Ya había sucedido una vez y, ahora, sería mucho peor si alguien la reconocía como una de las integrantes de la Armada Revolucionaria. No solo iba a llamar la atención, sino que podría ser capturada y entonces todo habría acabado. Y, además, no estaba segura de si Octojin se encontraría en Loguetown. Pero tenía que intentarlo.

Lo volvería intentar un poco más tarde, quizás no había cantado con la suficiente fuerza. Todavía faltaban unos cuantos días para que se pudiese reunir con el resto del Escuadrón Ulykke. Pero necesitaba verle.

Tenía demasiadas cosas que hablar con él. ¿Sería capaz, esta vez, de contarle toda la verdad? ¿De abrirse completamente a él?
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[C-Pasado] El Marine y la Revolucionaria - por Asradi - 03-12-2024, 09:35 PM

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