
Asradi
Völva
06-12-2024, 06:57 PM
Se sorprendió un poco cuando, tras increpar a aquel grupo de lo que parecían unos matones metiéndose con unos adolescentes, el enorme Umi se agachó lo suficiente como para que la enorme y peligrosa mandíbula del wotan estuviese cerca suyo. No le tenía miedo, confiaba ciegamente en el grandullón. Pero el que lo hiciese sin más, como una especie de sabueso guardián, sin tener que pedirlo, le calentó el corazón. Asradi echó una mirada de reojo disimulada, en agradecimiento, a la enorme criatura marina.
No hizo falta nada más para que el grupo de matones se dispersase tras unos cuantos balbuceos, obviamente impresionados y temerosos de su enorme compañero. Se percató de que, también, Ubben estaba al acecho, y solo pudo sonreír de manera muy suave, sintiéndose arropada por ellos. Una de sus manos se apoyó en la piel escamada de Umi, lo que vendría siendo la zona de su mandíbula o mejilla, a modo de agradecimiento.
— Gracias, Umi. — Le susurró.
Aunque cualquier intento más de decirle algo, se vió opacado por la chulería con la que uno de aquellos mocosos se dirigió hacia ellos. Un tic se distinguió en uno de los ojos de la sirena, quien, acto seguido, entornó los mismos celestes hacía el pequeño desgraciado.
¿Les acababa de llamar vejestorios? ¿Aún encima? Sin miramientos, la pelinegra le dió una colleja, muy dignamente, por tamaño atrevimiento, antes de volver a su lugar, donde antaño se encontraba sentada. O, al menos, esa era su intención.
Para cuando quiso acortar distancias, Asradi se tambaleó ligeramente, y tuvo que llevarse una mano a la cara. ¿Qué había sido eso?
— ¿Ubben? — Llamó por inercia, de repente sintiéndose algo mareada. ¿Habría sido el alcohol? Pero todavía ni había comenzado a beber tan siquiera.
O, al menos, no lo suficiente como para que se le subiese con tanta rapidez. Los dedos de la sirena se apretaron, durante unos pocos segundos, en torno a sus propios ojos y el puente de la nariz, intentando con ello espabilarse o que esa sensación se evaporase con tan solo ese gesto. Pero no funcionó. Asradi tomó aire, sintiendo como las náuseas comenzaban a subirle desde la boca del estómago hacia el pecho.
— Voy un momento al baño, creo que ese chupito se me ha cruzado. — Anunció a los chicos, mientras se dirigía hacia dicho lugar.
Quizás si se echaba un poco de agua fresca en la cara mitigaría esa incómoda sensación. ¿Qué carajos le habían puesto? Tenía que ser garrafón puro, porque no se explicaba otro motivo. O a lo mejor solo le había sentado mal, nada más.
Decidió no darle demasiadas vueltas y se fue hacia el baño. Por el camino se cruzó con un tipo tambaleante, que tenía unas pintas terribles. Asradi apenas y se fijó en su aspecto, aunque arrugó apenas la nariz al ver, precisamente, esa mancha blanca y peculiar en la napia del contrario. No, no quería ni saberlo en ese momento. Su hombro apenas y se chocó con el susodicho antes de que cada uno siguiese su camino. El tipo tambaleante hacia el gentío y el escenario, y Asradi hacia el baño.
No contempló más visión que la de ese lugar. Ni tan siquiera se fijó si Ragn o Airgid andaban cerca. Tomó aire cuando llegó a los lavamanos, abriendo uno de los grifos y esperando a que el agua corriese un poco antes de comenzar a echarse dicho líquido en la cara y en el cuello.
— ¿Qué diantres llevaba esa cosa? — Masculló para sí misma, después de haberse separado del resto del grupo y mientras las gotas de agua resbalaban por su rostro y algunos mechones que se le habían humedecido en el proceso.