
Irina Volkov
Witch Eye
08-12-2024, 01:05 PM
Irina avanzó entre la multitud de Loguetown con su habitual andar ágil y cauteloso, envuelta en una larga capa marrón que le ocultaba gran parte del cuerpo. Bajo la capucha, unas gafas de cristales oscuros cubrían sus ojos, y su cabello, normalmente recogido, estaba escondido con un pañuelo oscuro. Sabía que cuanto más discreta fuese, mejor, aunque la tentación de echar un vistazo al nuevo taller que tanto revuelo causaba en la calle era demasiado grande.
El Taller y la Forja de las Maravillas Explosivas no era un nombre que uno pudiera ignorar fácilmente, y lo que había oído sobre sus productos había captado por completo su interés. —Un vistazo rápido y me largo. — Pensó mientras se aproximaba, manteniéndose a la sombra de un puesto vecino.
Cuando finalmente cruzó el umbral, el lugar estaba impecable y vibrante, como si el tiempo que llevaba vacío nunca hubiese existido. Las vitrinas estaban repletas de objetos fascinantes: artilugios con mecanismos intrincados, armas con diseños únicos y, claro, bombas que parecían tan peligrosas como irresistiblemente ingeniosas. Un aroma a metal caliente y aceite penetrante llenaba el aire, evocándole recuerdos vagos de otros talleres que había visitado en sus días más jóvenes. Airgid estaba ocupada ajustando un extraño artilugio cerca de la forja, y aunque parecía sumida en su trabajo, Irina sintió que de alguna manera la mujer ya había notado su presencia.
—¿Buscas algo en particular, viajera? —Preguntó una chica que estaba por ahí, con voz enérgica, ni siquiera levantando la vista del dispositivo que tenía en las manos. Irina frunció el ceño bajo las gafas; era difícil no sentirse expuesta bajo ese tono tan seguro. —Algo pequeño y práctico, pero robusto, para defensa personal. —Respondió con voz grave, tratando de sonar casual mientras examinaba una de las vitrinas. Había pequeños dispositivos con botones y luces, cuchillos con diseños inusuales y un par de gadgets que parecían demasiado complicados para ser comprendidos de un vistazo.
El Taller y la Forja de las Maravillas Explosivas no era un nombre que uno pudiera ignorar fácilmente, y lo que había oído sobre sus productos había captado por completo su interés. —Un vistazo rápido y me largo. — Pensó mientras se aproximaba, manteniéndose a la sombra de un puesto vecino.
Cuando finalmente cruzó el umbral, el lugar estaba impecable y vibrante, como si el tiempo que llevaba vacío nunca hubiese existido. Las vitrinas estaban repletas de objetos fascinantes: artilugios con mecanismos intrincados, armas con diseños únicos y, claro, bombas que parecían tan peligrosas como irresistiblemente ingeniosas. Un aroma a metal caliente y aceite penetrante llenaba el aire, evocándole recuerdos vagos de otros talleres que había visitado en sus días más jóvenes. Airgid estaba ocupada ajustando un extraño artilugio cerca de la forja, y aunque parecía sumida en su trabajo, Irina sintió que de alguna manera la mujer ya había notado su presencia.
—¿Buscas algo en particular, viajera? —Preguntó una chica que estaba por ahí, con voz enérgica, ni siquiera levantando la vista del dispositivo que tenía en las manos. Irina frunció el ceño bajo las gafas; era difícil no sentirse expuesta bajo ese tono tan seguro. —Algo pequeño y práctico, pero robusto, para defensa personal. —Respondió con voz grave, tratando de sonar casual mientras examinaba una de las vitrinas. Había pequeños dispositivos con botones y luces, cuchillos con diseños inusuales y un par de gadgets que parecían demasiado complicados para ser comprendidos de un vistazo.